Se complica el panorama para los mercados globales. A la inestabilidad que aporta la guerra en Irán, ahora se suman datos de la economía americana que muestran que la actividad se resintió, que la inflación continúa alta y que las expectativas del consumidor empeoraron. Por ahora, la guerra en Medio Oriente no parece tener una rápida resolución, con Irán bloqueando el estrecho de Ormuz y generando presión sobre el precio del petróleo, que terminó la semana casi en USD 100 el barril. Por el lado de los datos económicos de EE. UU., estos confirman un riesgo cada vez más latente de estanflación, con una actividad que pierde impulso, baja creación de empleos y una inflación que tarda en converger al objetivo de política y que está amenazada por el impacto que genera el salto del precio del petróleo. Todo este escenario aleja las chances de una flexibilización de la política monetaria y ahora se espera solo un recorte de tasas para este año. Con este marco de fondo, los mercados volvieron a tener una semana negativa, con caídas generalizadas. Los rendimientos de los bonos del Tesoro volvieron a subir y golpearon a todo el segmento de renta fija. Igual tendencia mostraron las acciones, con caídas en todos los mercados, aunque a diferencia de lo que venía ocurriendo en el último año, las acciones americanas son las menos golpeadas. El dólar se volvió a fortalecer, el oro retrocedió y el resto de los commodities tuvieron un comportamiento mixto. Además de la dinámica de la guerra, con especial atención en el estado de navegación del estrecho de Ormuz, las miradas de esta semana están en la tercera reunión de la Fed, en la que no se esperan cambios de tasas pero sí un comunicado que aporte pistas sobre el diagnóstico y las proyecciones de la entidad.
MACRO
Estados Unidos
Menor crecimiento. Los datos de las cuentas nacionales vinieron peor a lo esperado, con un deterioro en todos los componentes de la demanda. Concretamente, la segunda revisión del PBI del 4Q25 marcó una expansión de 0,7% t/t anualizado, la mitad de lo que había marcado la primera estimación y muy por debajo de los dos trimestres previos, cuando se había expandido a un ritmo superior al 4% t/t anualizado. La fuerte desaceleración del crecimiento fue determinada principalmente por la caída de 5,8% t/t en el consumo del sector público –esto asociado al shutdown que duró casi medio trimestre– y por el menor impulso del consumo privado, que creció 2,0% t/t –el de bienes apenas avanzó 0,3%– contra 3,0% promedio de los dos trimestres anteriores. Tampoco fue mejor el desempeño de las exportaciones netas, dado que las exportaciones cedieron 3,3% t/t y las importaciones bajaron 1,1%. La mejor noticia la trajo la inversión fija, que por el menor ritmo de caída de la inversión residencial –retroceso de 0,5% t/t vs. 6,0% promedio en el 2Q25 y 3Q25– compensó la desaceleración en la inversión no residencial, que marcó un alza de 2,0% t/t, muy por debajo del 5,2% t/t de los trimestres anteriores. Con esta performance, en todo 2025 el PBI creció 2,1% i.a., lo que marca una importante desaceleración respecto de 2023 y 2024, cuando había mostrado una expansión de 2,9% i.a. y 2,8% i.a., respectivamente.
Más ingresos y más ahorro mientras el consumo se estanca. En enero, los ingresos de las familias subieron 0,4% m/m y, por la devolución de impuestos, el ingreso disponible anotó un alza de 0,9% m/m –la mayor expansión desde enero de 2024–. Por su parte, el gasto personal –en términos nominales– aumentó 0,4% m/m, empujado por el consumo de servicios, que subió 0,7% m/m y más que compensó la caída en el consumo de bienes. Dado el mejor dinamismo del ingreso disponible respecto del consumo, la tasa de ahorro de las familias creció al 4,5% de los ingresos desde el 4,0% de diciembre, siendo la más alta desde julio de 2025. La peor noticia vino del lado del consumo real –es decir, descontando la inflación–, ya que en el primer mes de 2026 apenas se expandió 0,1% m/m o 1,2% anualizado. Si bien es algo mejor que diciembre, marca la desaceleración que viene mostrando: en promedio en los tres meses previos lo había hecho al 2,0%, explicado principalmente por el menor gasto en bienes en general y de bienes durables en particular.
La inflación se aleja del objetivo. La dinámica de los precios minoristas sigue limitando cualquier esperanza de que la Fed implemente una política monetaria más laxa, con recortes agresivos de tasas de interés. El PCE anotó un alza de 0,3% m/m en enero, por debajo del aumento del 0,4% m/m de diciembre y en línea con las expectativas del mercado, acumulando en los últimos 12 meses un incremento del 2,8%. El índice de precios PCE Core –índice de mayor referencia para la Fed– aceleró al marcar un alza de 0,4% m/m y 3,1% i.a., la más alta desde abril de 2024. Por su parte, el IPC de febrero subió 0,3% m/m, contra 0,2% del mes anterior y en línea con las expectativas del mercado, y el IPC Core aumentó 0,2% m/m, por lo que en los últimos doce meses acumularon un avance de 2,4% y 2,5%, respectivamente.
Se achica el déficit comercial. El resultado de la balanza comercial de bienes y servicios de enero marcó un déficit de USD 54.500 M, el más bajo desde octubre y muy por debajo de los USD 72.900 M que había marcado en diciembre. La mejora vino por el lado de las exportaciones, que aumentaron 5,5% m/m hasta un máximo histórico de USD 302.100 M, mientras que las importaciones bajaron 0,7% m/m hasta USD 356.600 M. Los mayores déficits comerciales se registraron con Vietnam (USD 19.000 M), Taiwán (USD 17.300 M), México (USD 12.800 M) y China (USD 12.500 M). Respecto de un año atrás, las exportaciones subieron 10% i.a. y las importaciones retrocedieron 11% i.a. –esto influido por una alta base de comparación debido al adelanto de compras previo a la aplicación de aranceles–, lo que permitió reducir el déficit a la mitad.
Déficit fiscal alto, pero con mejoras en el margen. En febrero, el gobierno federal marcó un déficit presupuestario de USD 307.500 M, apenas por encima del de un año atrás, cuando había sido de USD 296.300 M. Los ingresos crecieron 5,6% i.a. –sin los recursos por aranceles a las importaciones habrían caído 1,2% i.a.–, mientras que el gasto primario subió 2,3% i.a., y los intereses aumentaron casi 7,0% i.a., dejando un incremento total del gasto de 2,8% i.a. Con este resultado, en los primeros cinco meses del actual ejercicio fiscal, los ingresos aumentaron 10,8% i.a., en tanto que el gasto subió 2,1% i.a., por lo que el déficit total alcanzó a USD 1.004 M, 12% más bajo en términos nominales que el del mismo período del ejercicio anterior.
El consumidor siente la guerra. El Índice de Sentimiento del Consumidor de la Universidad de Michigan rompió la racha alcista que venía mostrando en los meses previos y cayó a 55,5 en marzo –desde 56,6 en febrero–, siendo el nivel más bajo en tres meses, ya que los hogares reaccionaron al conflicto militar con Irán. El aumento del precio de la gasolina tuvo el efecto más inmediato en los consumidores, aunque el impacto general en otros precios sigue siendo incierto. Las expectativas de inflación para el próximo año se mantuvieron en 3,4%, poniendo fin a seis meses de descensos, al tiempo que las expectativas a largo plazo disminuyeron ligeramente a 3,2% desde 3,3%.
Brasil
Inflación bajo control. El IPC de febrero marcó un alza de 0,7% m/m, el mayor incremento mensual en un año, tras aumentos consecutivos de 0,33% m/m en cada uno de los dos meses anteriores, presionado por las subas en educación (5,21%) y transporte (0,74%). Pese a este repunte, en los últimos doce meses el IPC aumentó 3,8% i.a., el menor incremento desde abril de 2024 y por debajo del 4,44% de enero. La desaceleración se debió principalmente a aumentos de precios más suaves para alimentos y bebidas (1,8% frente a 2,2% en enero) y vivienda (5,7% frente a 10,0%), en particular los precios de la electricidad, que subieron 9,4% en comparación con 27,3% en el mes anterior debido a efectos de base. En contraste, las presiones de precios se fortalecieron en transporte (2,5% vs. 2,4%), atención médica (5,7% vs. 5,6%), gastos personales (6,0% vs. 5,8%) y educación (6,5% vs. 6,0%).
Mejoraron las ventas. Las ventas minoristas aumentaron 0,4% m/m, borrando la caída de 0,4% m/m del mes anterior y contrastando con las previsiones medias del mercado de una disminución de 0,1%. Con esto, en el último año subieron 2,8% i.a.
Europa
Retrocede la industria. La producción industrial de la eurozona arrancó el año con una caída de 1,5% m/m en enero de 2026, por debajo de las expectativas del mercado de un aumento de 0,6%, siendo el peor desempeño desde abril del año pasado. En términos anuales, la producción industrial bajó 1,2%, lo que supone el primer descenso i.a. en un año y no alcanza las expectativas de los analistas, que preveían un crecimiento de 1,4%.
Japón
Mejora el crecimiento. El PBI del 4Q25 subió 0,3% t/t, superando la estimación preliminar de 0,1% t/t y en línea con las expectativas del mercado. Esta cifra se produjo tras una contracción de 0,7% t/t en el 3Q25, en medio de revisiones al alza del consumo privado, la inversión empresarial y el gasto público. El consumo privado, que representa más de la mitad de la economía, se revisó al alza hasta un aumento de 0,3% t/t –frente al 0,1% de una estimación anterior y tras un crecimiento de 0,5% t/t en el 3Q25–, en parte gracias a las medidas fiscales destinadas a aliviar las presiones del coste de la vida. La inversión empresarial también se ajustó de manera positiva hasta 1,2% t/t, lo que apunta a un mayor gasto empresarial en capacidad y equipamiento. El gasto público avanzó 0,4% t/t. Mientras tanto, el comercio neto no contribuyó al crecimiento, ya que tanto las exportaciones (-0,3% t/t frente a -1,4%) como las importaciones (-0,3% t/t frente a -0,1%) disminuyeron, en parte debido a una menor demanda externa y a unas necesidades de importación internas más débiles. Con este resultado, en todo 2025 el PBI de Japón creció apenas 0,4% i.a., aunque mejoró respecto de 2024, cuando lo había hecho solamente al 0,1% i.a.
MERCADOS
Presión alcista en las tasas. Los rendimientos de los bonos del Tesoro registraron fuertes subas en todos los tramos de la curva por segunda semana consecutiva, con mayor presión en el tramo corto, en un contexto en el que persiste el temor de que el repunte del precio del petróleo se traslade al IPC. En este marco, la inflación implícita a cinco años aumentó 3 pb hasta 2,7%, acumulando un alza de 39 pb en lo que va del año, y la de 10 años avanzó 4 pb hasta 2,4%, con una suba de 12 pb en el mismo período. Este escenario llevó al mercado a recalibrar las expectativas de política monetaria, posponiendo los recortes de tasa: actualmente se descuenta apenas una baja de 25 pb en diciembre de 2026, con una probabilidad del 41%, mientras que el siguiente recorte –de 50 pb– se ubica en diciembre de 2027. En este contexto, la UST2Y subió 18 pb en la semana y cerró en 3,73%, acumulando un avance de 35 pb en lo que va de marzo; la UST10Y aumentó 15 pb hasta 4,28%, 32 pb más alta que la de fines de febrero, y lo mismo hizo la UST30Y, que cerró en 4,91%, acumulando un incremento de 28 pb en las primeras dos semanas del mes.
Caída en los bonos. Semana negativa para la renta fija. El índice de bonos del Tesoro cayó 0,8% en la semana y acumula una baja de 2,2% en lo que va del mes. A pesar de ajustar por inflación, los TIPS no escaparon a la tendencia general y retrocedieron 0,5% en la semana y 1,0% en el mes. En el segmento corporativo, los Investment Grade fueron los más afectados al retroceder 1,8% semanal, estirando la pérdida del mes a 3,1%. Los High Yield cayeron 0,6% en la semana y muestran una baja de 1,9% en marzo, y en el mismo período la deuda de mercados emergentes cedió 1,4% y 3,4%, respectivamente.
Se fortaleció el dólar. El dólar volvió a actuar como activo de resguardo ante la persistencia del conflicto geopolítico. El US Dollar Index avanzó 1,5% en la semana y amplió la suba en lo que va del mes a 3,0%, cerrando en 100,43. Durante la semana se fortaleció 0,8% frente al euro y la libra y 1,2% frente al yen. En tanto, frente a monedas emergentes mostró un desempeño mixto: en China el tipo de cambio se mantuvo en USDCNY 6,9, acumulando una caída de 1,4% en lo que va del año, en tanto que frente al real brasileño subió 1,5% en la semana –finalizó en USDBRL 5,32– y 3,8% en lo que va del mes. Por su parte, los metales se movieron en sentido contrario: el oro cerró en USD 5.029 la onza, lo que implicó una baja de 2,7% en la semana y de 4,9% en el mes –aunque acumula un alza de 16,6% en 2026–.
Acciones en baja. La expectativa de un enfriamiento de la economía global a raíz del shock en el precio del petróleo volvió a pesar sobre los activos de riesgo y profundizó el sell-off en las acciones. En este contexto, el mercado estadounidense se movió en línea con los principales índices globales: el Dow Jones cayó 1,9% en la semana y acumula una baja de 4,7% en marzo, mientras que el S&P 500 retrocedió 1,5% semanal y amplió la caída del mes a 3,5%. El Nasdaq perdió 1,2% y muestra una baja de 2,4% desde fines de febrero. Nuevamente, los sectores que traccionaron fueron energía y utilities, avanzando 1,5% y 0,7% semanal, respectivamente, debido a la suba en el precio del crudo. Por otro lado, el índice de acciones Global excluyendo a EE. UU. cayó 1,5% en la semana, acumulando en el mes un retroceso de 8,4%. Dentro de los mercados desarrollados, Europa y Japón registraron caídas semanales de 2,4% y 1,6%, respectivamente, llevando el desempeño de Europa a un retroceso en el mes de 9,3% y el de Japón de 9,8%. Los mercados emergentes retrocedieron 0,9% en la semana y 9,2% en el mes. Dentro de este grupo, China se destacó con un avance semanal de 1,8%, aunque aún muestra una caída de 2,2% en marzo, al tiempo que Latam perdió 1,9% en la semana y 9,1% en el mes.
El petróleo se mantiene al alza. El petróleo WTI volvió a registrar una fuerte suba de 7,7% en la semana –en el año acumula un alza de 70,5%– y cerró en USD 97,9 por barril. La presión alcista se mantuvo a pesar de la liberación de reservas estratégicas por parte de la AIE, en un contexto en el que Irán continuó atacando buques en el Estrecho de Ormuz, elevando los riesgos de una menor oferta de crudo a nivel global. En el mercado agrícola, la soja aumentó 2,2% en la semana y cerró en USD 445 por tonelada, acumulando una ganancia de 17,5% en el año, gracias a una mayor demanda de China hacia EE. UU. Por su parte, el cobre cayó 0,7% hasta USD 5,7 por libra, reduciendo la suba acumulada en el año a 1,5%.
Lo que viene
Las miradas continuarán en la guerra con Irán y su impacto en el suministro energético, que seguirán marcando la pauta en los mercados globales y desempeñarán un papel fundamental en las decisiones sobre tipos de interés que tomen las principales autoridades monetarias. La Reserva Federal será protagonista de estas decisiones en la penúltima reunión del presidente Powell durante su mandato. Concretamente, se llevará adelante la tercera reunión del año de la Fed, en la que se espera que la Reserva Federal mantenga la tasa de fondos federales sin cambios entre 3,50% y 3,75%, mientras que la atención del mercado se centra en las proyecciones económicas actualizadas del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) y la conferencia de prensa del presidente Jerome Powell. En cuanto a la agenda económica, lo más destacado será la publicación del Índice de Precios al Productor (IPP) y la producción industrial de febrero. No menos importantes serán las noticias en Europa, dado que varios bancos centrales anunciarán sus decisiones sobre los tipos de interés: se espera que el BCE mantenga sus tipos de interés clave sin cambios, al igual que el Banco de Inglaterra, que dejaría su tasa de referencia en 3,75%.


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