El nuevo ciclo energético redefine flujos y oportunidades en un entorno geopolítico incierto.
Las cadenas de valor energéticas globales están atravesando una reconfiguración estructural. El conflicto entre EE. UU., Israel e Irán ha acelerado una tendencia que se venía gestando desde la pandemia y la invasión rusa a Ucrania: el abandono del paradigma de eficiencia a ultranza en favor de la certidumbre de suministro. Los mercados ya no premian solo el costo de producción más bajo, sino la previsibilidad de acceso a los recursos energéticos. Este cambio define los ganadores y perdedores de la próxima década.
Un cambio de paradigma: del “just in time” a “just in case”
Durante décadas, la economía global organizó su logística energética bajo la lógica del just in time: minimizar inventarios, optimizar costos y depender de flujos de suministro continuos y predecibles. El Estrecho de Ormuz –por donde transitan aproximadamente 20 millones de barriles diarios de petróleo, equivalentes al 20% del consumo mundial– era tratado como una ruta más, no como un punto de fragilidad estratégica.
La secuencia de shocks de los últimos años –pandemia, guerra en Ucrania y ahora el conflicto en Medio Oriente– cambió radicalmente esa lógica. Los gobiernos, corporaciones y fondos de inversión están recalibrando sus decisiones bajo el paradigma del just in case: diversificar fuentes de suministro, construir capacidad de reserva y pagar una prima por la seguridad energética. Esta reconfiguración estructural de las cadenas de valor beneficia a productores y exportadores que operan fuera de las zonas de conflicto.
El mapa del conflicto y las amenazas sobre los flujos de petróleo
El escenario geopolítico deteriorado en Medio Oriente tiene consecuencias directas sobre el suministro global de energía. Según el reporte de Morningstar de marzo de 2026, EE. UU. ejecutó ataques a gran escala en Isla Kharg, la terminal que concentra más del 90% de las exportaciones de petróleo de Irán. Si bien los ataques apuntaron a objetivos militares, el presidente Trump advirtió que reconsideraría evitar la infraestructura petrolera si Irán continúa interfiriendo en el Estrecho de Ormuz.
En paralelo, la instalación industrial de Ras Laffan en Qatar –el mayor complejo de producción de gas natural licuado (GNL) del mundo– sufrió un ataque que podría inutilizar el 17% de su producción por hasta cinco años, equivalente a unas 13 millones de toneladas anuales. Qatar Energy, que operó durante dos semanas al margen del mercado, demostró cuán única e irreemplazable es la infraestructura energética en zonas de conflicto.
El resultado inmediato es una prima de riesgo geopolítico que se incorpora en el precio del crudo y del GNL. Desde Cohen estimamos un precio de ciclo medio del Brent en torno a USD 65 por barril, aunque el escenario de destrucción de infraestructura iraní podría llevar el Brent a testear los USD 120. La incertidumbre sobre el cierre del Estrecho de Ormuz es el principal “riesgo de cola” del mercado energético global.
Los países ganadores: la nueva geografía del suministro seguro
El rediseño de las cadenas de valor energéticas favorece a los países que reúnen tres atributos: capacidad de producción significativa, estabilidad política e institucional y acceso a mercados internacionales sin dependencia de rutas conflictivas. En este nuevo mapa, los grandes beneficiarios son EE. UU., Canadá, Noruega, Brasil, Guyana y –con matices– los Emiratos Árabes Unidos y el propio Qatar en el mediano plazo.
EE. UU. lidera la transformación: su producción de shale en la Cuenca Pérmica crece sostenidamente, y el país se consolida como el mayor exportador de GNL del mundo, con proyecciones de duplicar su capacidad hacia 2031 con proyectos ya en construcción. Canadá ofrece arenas bituminosas con reservas de largo plazo y creciente infraestructura de exportación. Noruega, desde su solvente plataforma continental, opera con costos de equilibrio por debajo de USD 40 por barril. Brasil expande su producción offshore de pre-sal con costos competitivos y acceso directo al Atlántico. Guyana, con una de las mayores tasas de crecimiento de producción del mundo, se convierte en el nuevo actor disruptivo de bajo costo en el hemisferio occidental.
Las empresas ganadoras
Desde Cohen identificamos ocho empresas como las principales beneficiarias de este nuevo ciclo energético. Combinan exposición a activos fuera del conflicto, estructuras de costos competitivas y capacidad de capturar el diferencial de precios generado por la prima geopolítica.
ExxonMobil Corp. (XOM) es la referencia del sector. Con una producción que alcanzó 5,0 millones de barriles de petróleo equivalente por día en el cuarto trimestre de 2025, impulsada por volúmenes récord en Guyana y la Cuenca Pérmica, XOM está en camino de cumplir sus objetivos de ganancias para 2030 de USD 25.000 millones. Con ahorros de costos estructurales acumulados de USD 15.100 millones (sobre una meta de USD 20.000 millones para 2030), desde Cohen estimamos su valor justo en USD 142 por título, dejando a la acción en niveles de valuación justa.
Chevron Corp. (CVX) entró a 2026 con una base financiera sólida, bajo nivel de deuda y un crecimiento de producción del 12% tras la integración de los activos de Hess (con exposición clave a Guyana). La compañía apunta a un crecimiento anual de EPS y flujo de caja libre superior al 10%, con un objetivo de reducción de costos de USD 3.000-4.000 millones para fin de 2026. Su valor justo estimado es de USD 171 por acción, con los títulos actualmente en niveles de valuación justa.
ConocoPhillips (COP) es la compañía que más directamente captura el shock geopolítico. Cotiza a USD 121,89, un 14% por encima de su valor justo que estimamos en USD 107, lo que refleja la prima de riesgo que el mercado asigna al conflicto en Oriente Medio. Desde Cohen advertimos que esta prima podría diluirse si el conflicto se estabiliza, aunque el bottleneck de oferta se extiende y la posición estratégica de COP la convierte en un vehículo directo de exposición al ciclo.
Cheniere Energy (LNG) es la gran beneficiaria estructural del conflicto en la dimensión del gas. Con una ventaja competitiva amplia (la única entre las empresas de este universo), desde Cohen estimamos su valor justo en USD 259 tras el ataque a Ras Laffan, que redujo la capacidad de Qatar Energy en un 17% por hasta cinco años. EE. UU. ya es el mayor proveedor de GNL del mundo y duplicará su capacidad hacia 2031 solo con proyectos en construcción. Cheniere es la puerta de entrada directa a esta megatendencia.
Equinor ASA ADR (EQNR) ofrece la oportunidad de valuación más atractiva del grupo: cotiza a USD 24,27, un 11% por debajo de su valor justo estimado de USD 27,20. La compañía noruega está pivotando de vuelta hacia el petróleo y gas, reduciendo su exposición a renovables, y planea un crecimiento de volúmenes superior al 10% entre 2024 y 2027. Sus proyectos en la Plataforma Continental Noruega tienen breakeven por debajo de USD 40/barril y amortización en menos de 2,5 años.
Petrobras ADR (PBR) ofrece alta exposición al rally del crudo desde una base de activos de clase mundial en el pre-sal brasileño. La compañía incrementó su producción un 11% hasta 2,4 millones de boe/día, alcanzando exportaciones récord de un millón de barriles diarios. Sin embargo, su dividendo atado al flujo de caja libre la hace vulnerable a la volatilidad de precios. Desde Cohen estimamos un valor justo de USD 14,50, por debajo del precio actual de mercado.
Canadian Natural Resources (CNQ) representa la exposición al petróleo de arenas bituminosas de Canadá: activos de largo plazo, costos predecibles y alta retribución al accionista. Estimamos su valor justo en USD 34, aunque las acciones cotizan a USD 45,32, incorporando ya una prima geopolítica significativa que podría diluirse hacia 2027.
Halliburton Co. (HAL) es el jugador de servicios de la cadena: no produce petróleo, pero se beneficia directamente del aumento de la actividad exploratoria y de perforación que genera un ciclo de precios altos. Con un moat (ventaja competitiva) angosto sostenido por escala y tecnología propietaria, HAL cotiza en línea con su valor justo de USD 33. La escalada del conflicto y el consecuente aumento de la inversión en capacidad de producción fuera de Medio Oriente representan un viento de cola estructural para la compañía.
CEDEARs disponibles en Argentina
Los inversores argentinos pueden acceder a esta megatendencia a través de los siguientes CEDEARs que cotizan en BYMA:

Un nuevo equilibrio entre eficiencia y resiliencia
El conflicto EE. UU.-Israel-Irán no es un episodio geopolítico más: es el catalizador que acelera una reconfiguración estructural de los mercados energéticos globales. La lógica de optimización de costos que dominó las últimas décadas está siendo reemplazada por una prima implícita a la certidumbre y la diversificación geográfica del suministro. Este cambio de paradigma beneficia a productores ubicados fuera de las zonas de tensión, con infraestructura propia, costos de extracción competitivos y acceso a mercados internacionales.
Las empresas analizadas cubren los tres grandes vectores de este nuevo ciclo:
Productores de crudo con activos seguros: XOM, CVX, COP y CNQ, con exposición a Guyana, Permian, Mar del Norte y arenas bituminosas canadienses.
Gas natural licuado: LNG (Cheniere), el gran beneficiario estructural del desplazamiento de Qatar como proveedor dominante de GNL.
Servicios e infraestructura: HAL (Halliburton), posicionada para capturar el aumento de la inversión en capacidad de producción fuera de Medio Oriente.
En conjunto, conforman un ecosistema de inversión estructural con exposición a un reordenamiento profundo de la matriz energética global que podría extenderse por años.
Desde el equipo de Asset Management de Cohen Aliados Financieros, realizamos un seguimiento continuo de las compañías y activos vinculados a esta megatendencia. Invitamos a los inversores a contactar a su asesor financiero para evaluar cómo incorporar exposición a este ciclo energético a través de CEDEARs o fondos internacionales dentro de portfolios diversificados orientados al futuro.
Referencias
Morningstar Equity Analyst Notes – Crude Bottleneck Extends, but Geopolitical Premium Flaring; Brent Oil Will Likely Test $120 (marzo 2026): www.morningstar.com
Local news: Argentina today.
LOCAL CURRENCY DEBT HAD A POSITIVE SESSION, WITH THE CER CURVE AND FIXED-RATE INSTRUMENTS STANDING OUT, BOTH RISING 0.8% AND SHOWING A COMPRESSION ACROSS THE ENTIRE CURVE. At these levels, the fixed-rate curve yields between 2.0% and 2.2% effective monthly rates, while real rates of up to -9% are observed in the short end of the CER curve. Meanwhile, dual bonds gained 0.6%, whereas dollar-linked instruments fell 1.8%.
SOVEREIGN DOLLAR-DENOMINATED DEBT TRADED LOWER FOLLOWING WEDNESDAY’S RALLY, amid a negative session for global fixed income markets. Global bonds declined by 0.6%, with losses of up to 0.9% in the long end of the curve, while Bonares fell by 0.3%. On the back of this performance, country risk rose to 591 basis points. Meanwhile, BCRA debt instruments edged down by 0.2%.T
HE OFFICIAL EXCHANGE RATE FELL AGAIN BY 0.6% AND CLOSED AT $1,370.29, ITS LOWEST LEVEL SINCE OCTOBER OF LAST YEAR, and stood 20% below the upper bound of the band. Financial dollar rates also declined: both the MEP and the CCL fell by 0.1%, closing at $1,397.2 and $1,444.9, respectively, keeping the spread at 3.4%. Meanwhile, the BCRA continued FX purchases in the MLC for USD 57 M, bringing net purchases to USD 1,274 M for the month and USD 3,989 M year-to-date. In addition, gross reserves increased by USD 296 M to USD 43,536 M.
THE MERVAL FELL 1.3% IN PESOS AND 1.2% IN USD (CCL), CLOSING AT USD 1,917. The decline was driven by the construction and industrial sectors. The most affected stocks were CEPU, Supervielle, and LOMA, with losses ranging between 4.0% and 5.0%. The energy sector partially offset the declines, supported by higher oil prices. The top gainers were YPF (+1.2%) and Aluar (+1.1%). Argentine stocks listed on Wall Street dropped 1.7%, weighed down by AdecoAgro, CEPU, and LOMA, which fell between 4.2% and 5.8%. Meanwhile, Globant, Vista, and YPF posted gains ranging from 1.2% to 4.0%.
IN JANUARY, ECONOMIC ACTIVITY AS MEASURED BY THE EMAE GREW 0.4% M/M AND 1.9% Y/Y, AND +0.4% M/M IN SEASONALLY ADJUSTED TERMS. The result was mainly driven by fishing (+50% y/y), agriculture, livestock, hunting and forestry (+25.1% y/y), and mining and quarrying (+9.6% y/y), which together contributed 1.8 p.p. to growth. On the downside, wholesale and retail trade and repairs (-3.2% y/y), electricity, gas and water (-3.0% y/y), manufacturing (-2.6% y/y), and public administration (-1.6% y/y) jointly subtracted 0.9 p.p., leaving a modest net expansion that reflects a recovery concentrated in the primary sector rather than in industrial activity or domestic demand.
Noticias globales: el mundo hoy.
La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a dominar la dinámica de los mercados, impulsando al alza los precios de la energía y reavivando los temores de un escenario de mayor inflación con menor crecimiento. En este contexto, el mercado ajustó nuevamente sus expectativas hacia una política monetaria más restrictiva por más tiempo, lo que presionó al alza las tasas, fortaleció al dólar y generó una corrección en las acciones.
Las acciones cayeron tras la nueva escalada del conflicto. El Nasdaq perdió un 2,2%, el S&P 500 un 1,6% y el Dow Jones un 1,0%. El sector tecnológico fue el más castigado, con caídas de en torno al 4% en compañías como Micron, AMD, Intel y Palantir. El resto del mundo también se vio afectado, con el índice de acciones globales excluyendo EE. UU. cayendo un 2,1%.
En renta fija, los rendimientos operaron al alza, con subas de 9 pb para la UST 2Y, que cerró en 3,97%, y de 8 pb para la UST 10Y, que alcanzó un nivel de 4,41%. Con esto, el índice de bonos del Tesoro cayó un 0,5%. En corporativos, los Investment Grade perdieron un 0,8% y los High Yield un 0,7%. El mercado postergó nuevamente el primer recorte de 25 pb para octubre de 2027.
El US Dollar Index se fortaleció un 0,4% y cerró en 99,97. Avanzó un 0,3% frente al euro y la libra, y un 0,2% ante el yen japonés. A su vez, avanzó un 0,3% frente al real brasileño y cerró en USD/BRL 5,25. El oro recortó un 2,8% y cerró en USD 4.379 la onza, retornando a niveles de enero, y la plata cayó un 5,5% hasta un nivel de USD 67,4 la onza.
El petróleo WTI subió un 4,6% hasta un nivel de USD 94,5 el barril luego de que Trump emitiera una nueva advertencia a Irán para avanzar en negociaciones de paz destinadas a poner fin al conflicto que está interrumpiendo el suministro global de energía. Los enfrentamientos continúan en Medio Oriente, con Trump instando a Teherán a involucrarse seriamente “antes de que sea demasiado tarde”, mientras que la Casa Blanca sostiene que las conversaciones siguen en curso, aunque Irán ha rechazado las propuestas y planteado sus propias condiciones. En agrícolas, la soja subió otro 0,2% hasta USD 431 la tonelada. Por último, el cobre cayó un 1,5% y cerró en USD 5,4 la libra.
En el dato económico del día, las solicitudes iniciales de desempleo en EE. UU. aumentaron en 5.000 respecto al mes previo hasta 210.000 en la tercera semana de marzo, en línea con las expectativas del mercado y aún por debajo del promedio del año anterior. Por su parte, las solicitudes continuas cayeron en 32.000 hasta 1.819.000 en la semana previa, ubicándose muy por debajo de las 1.850.000 esperadas y alcanzando uno de los niveles más bajos desde mayo de 2024.
Noticias locales: el país hoy.
El jueves fue una rueda negativa para los activos en dólares, contagiados a la baja por el contexto global. Cayeron los bonos soberanos en dólares y las acciones. En tanto, a un día de la licitación del Tesoro, las curvas en pesos mostraron desempeños positivos en la tasa fija, en la curva CER y en los duales, pero la compresión de rendimientos acentuó la caída en las tasas reales. Además, los tipos de cambio operaron a la baja en una jornada con nuevas compras por parte del BCRA. Por otro lado, el INDEC difundió el EMAE de enero, que registró una leve recuperación.
El día de hoy, la Secretaría de Finanzas llevará a cabo la última licitación del mes, en la que deberá enfrentar vencimientos por $7,9 billones. En esta instancia, ofrece instrumentos a tasa fija con una nueva Lecap con vencimiento en julio de 2026 (S17L6), reabre la letra TAMAR con vencimiento en marzo de 2027 (TMF27), incorpora dos nuevos bonos ajustables por CER con vencimientos en septiembre de 2027 (TZXS7) y septiembre de 2028 (TZXS8), y suma un bono dollar-linked con vencimiento en junio de 2028 (TZV28). Además, anunció un canje del TZX26 a cambio de un nuevo instrumento TAMAR con vencimiento en agosto de 2027 (TMG27) y dos nuevos bonos CER con vencimientos en marzo de 2028 (TZXM8) y marzo de 2029 (TZXM9). Por último, en dólares reabre el AO27 con un precio máximo de colocación de 101,533, lo que implica una tasa mínima de 5,12% TIR, e incorpora el AO28 como nuevo instrumento con cupón mensual del 6%, ambos con un monto máximo a colocar de USD 250 M entre la primera y segunda vuelta.
La deuda en pesos tuvo una rueda positiva, destacándose la curva CER y la tasa fija con alzas del 0,7% y una compresión a lo largo de toda la curva. A estos precios, la curva a tasa fija rinde entre 2% y 2,2% TEM, al tiempo que se observan tasas reales negativas de hasta -9% en el tramo corto de la curva CER. En tanto, los duales subieron un 0,5%, aunque los dollar-linked perdieron un 1,9%.
Por su parte, la deuda soberana en dólares operó con caídas tras la suba del miércoles, en una jornada negativa para la renta fija en el mundo. Los Globales retrocedieron un 0,6%, con bajas de hasta el 0,9% en el tramo largo, y los Bonares cayeron un 0,3%. Con esta performance, el riesgo país se ubicó en 591 pb. Por otro lado, la deuda del BCRA perdió un 0,2%.
El tipo de cambio oficial volvió a caer un 0,6% y cerró en $1.370,29, su nivel más bajo desde octubre del año pasado, y se ubicó a un 20% del techo de la banda. Los dólares financieros también bajaron: tanto el MEP como el CCL retrocedieron un 0,1% y finalizaron en $1.397,2 y $1.444,9, respectivamente, manteniendo el canje en 3,4%. Por otro lado, el BCRA sostuvo la compra de divisas en el MLC por USD 57 M, acumulando adquisiciones netas por USD 1.274 M en el mes y USD 3.989 M en el año. A su vez, el stock de reservas brutas aumentó en USD 296 M hasta USD 43.536 M.
En paralelo, los futuros cayeron un 0,8% en promedio. Se observó una fuerte suba de USD 618 M en el volumen operado, que alcanzó un nivel de USD 1.222 M. En tanto, el interés abierto bajó USD 163 M y cerró en USD 4.973 M.
En cuanto al Merval, retrocedió 1,3% en pesos y un 1,2% en dólares CCL, cerrando en un nivel de USD 1.917. La caída fue impulsada por el sector de construcción e industria, con las acciones de CEPU, Supervielle y LOMA entre las más afectadas, perdiendo entre 4,0% y 5,0%. El sector energético compensó parcialmente las bajas gracias a la suba en el precio del crudo, con YPF (1,2%) y Aluar (1,1%) a la cabeza. Las acciones que cotizan en Wall Street cedieron un 1,7%, arrastradas por AdecoAgro, CEPU y LOMA, que perdieron entre 4,2% y 5,8%. En tanto, Globant, Vista e YPF anotaron alzas de entre 1,2% y 4,0%.
En enero, la actividad económica medida por el EMAE creció 0,4% m/m, 1,9% i.a., y 0,4% m/m en términos desestacionalizados. El resultado estuvo traccionado principalmente por Pesca (+50% i.a.), Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+25,1% i.a.) y Explotación de minas y canteras (+9,6% i.a.), que juntos aportaron 1,8 pp al crecimiento. En el lado negativo, Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-3,2% i.a.), Electricidad, gas y agua (-3,0% i.a.), Industria manufacturera (-2,6% i.a.) y Administración pública (-1,6% i.a.) restaron en conjunto 0,9 pp, dejando un crecimiento neto modesto que refleja una recuperación concentrada en el sector primario más que en la actividad industrial o de consumo interno.
Mayor volatilidad y spread en torno a 600 pb exigen distinguir factores globales y locales.
Los bonos soberanos acumulan un desempeño dispar en lo que va de 2026. Tras los máximos alcanzados a fines de enero, cuando el riesgo país llegó a los 480 pb en un contexto global favorable, con spreads emergentes en mínimos, el panorama se fue complicando. El riesgo país tocó la semana pasada su valor más alto del año, superando los 600 pb, nivel que limita la capacidad de Argentina de acceder al mercado internacional de deuda.
Para entender el origen de este movimiento, conviene descomponer el riesgo país en dos elementos principales. Como proxy del factor externo, utilizamos el spread de los bonos High Yield (CCC) norteamericanos sobre Treasuries, que refleja el apetito global por crédito de alto riesgo, con independencia de cualquier factor local. Para el componente argentino puro, en cambio, tomamos el spread del GD35 sobre el EMBI Latam, que descuenta tanto el rendimiento de los Treasuries como el riesgo propio de la región, dejando aislado el factor local.

El contraste con lo ocurrido en septiembre de 2025 permite distinguir el origen de este fenómeno. En aquel momento, el riesgo país llegó a superar los 1.300 pb, mientras que los bonos CCC se mantuvieron prácticamente estables en torno al 6%, lo que evidenció que las tensiones eran de origen predominantemente idiosincrático. La dinámica posterior lo confirmó: el resultado electoral del 27 de octubre fue suficiente para comprimir el spread en más de 600 pb en pocos días, sin cambios relevantes en el contexto internacional.
La dinámica actual tiene una naturaleza distinta. La suba de cerca de 110 pb desde el mínimo de enero coincide con un deterioro claro del CCC, que pasó de 5,8% a cerca de 7%, al tiempo que el spread del GD35 sobre el EMBI Latam aumentó de 193 pb a 290 pb en el mismo período. La guerra en Medio Oriente presionó los spreads emergentes desde mínimos y las tasas del Tesoro a 10 años avanzaron cerca de 30 pb en pocas jornadas. Esta vez, entonces, el viento en contra tiene un origen más global que en septiembre pasado.
Dicho esto, los factores locales también juegan un rol relevante. Si bien el BCRA ha venido acumulando reservas de manera sostenida desde enero –lo que contribuye a una recomposición gradual de las reservas internacionales– y el Gobierno mantiene el superávit fiscal, persisten desafíos por delante. El proceso de desinflación perdió impulso y la inflación viene mostrando resistencia a ceder desde mediados del año pasado. En materia de actividad, si bien en el 4Q25 se observó una recuperación, el desempeño sigue siendo muy desparejo entre sectores, con industria y construcción todavía rezagadas, desempleo en alza y mora en créditos a hogares en niveles no vistos en más de dos décadas. A esto se suma el ruido político de las últimas semanas, que contrasta con los meses previos de mayor estabilidad en la agenda del oficialismo. En cuanto al financiamiento externo, si bien Caputo señaló que el Gobierno no tiene necesidad de salir al mercado en lo inmediato, los interrogantes sobre cómo afrontar vencimientos por cerca de USD 30.000 M desde hoy al fin del mandato siguen siendo un factor que el mercado monitorea de cerca.
En ese marco, lo más probable es que el riesgo país continúe lateralizando en los niveles actuales durante los próximos meses. Mientras el componente externo no ceda, lo que dependerá en buena medida de la evolución del conflicto en Medio Oriente y de la política de la Fed, difícilmente se produzca una compresión sostenida hacia la zona de 400-450 pb que permita una reapertura del mercado internacional. Para que eso ocurra, el mercado necesita además señales más claras en materia de financiamiento externo y acumulación de reservas para que el componente local también acompañe.
Ante este panorama, mantenemos una visión constructiva sobre la deuda soberana, sustentada en el superávit fiscal, las compras del BCRA y el potencial de nuevas reformas legislativas del oficialismo. Sin embargo, en tanto persistan las presiones externas que describimos y el componente local no muestre señales más claras de mejora, no se perciben catalizadores que justifiquen una perforación sostenida por debajo de los 500 pb en el mediano plazo.
Vale aclarar que, pese a que el BCRA acumula compras por USD 3.672 M en el año, su destino –pagos a organismos internacionales, BOPREAL y ventas al Tesoro para cubrir vencimientos– impidió que se traduzcan en acumulación neta de reservas. En el plano externo, un Brent en torno a USD 100 el barril aliviaría las cuentas externas, aunque un crudo más caro también genera presiones inflacionarias que podrían trasladarse a tasas más altas en la curva americana: la UST10Y acumula 36 pb de suba desde el inicio del conflicto, hasta 4,32%, encareciendo el costo de financiamiento argentino. Pese a la relativa estabilidad del EMBI Latam en marzo, el riesgo de una ampliación de spreads y retiro de flujos de emergentes sigue latente.
En ese marco, privilegiamos el tramo corto de la curva soberana y recomendamos el AL30 (TIR 9,2%). En un ejercicio de exit yield, con riesgo país objetivo de 550 pb a finales de julio de 2026, el bono exhibe mayor potencial de upside que el GD30 (TIR 7,7%), frente al cual mantiene un spread legislativo de 3,0% que luce excesivo ante una eventual normalización de la curva. A eso se suma una menor duration, que otorga mejor protección en escenarios adversos, y una amortización del 40% del capital dentro de la gestión Milei para nuevos inversores.

Local news: Argentina today.
THE FINANCE SECRETARIAT ANNOUNCED THE TERMS OF THE AUCTION TO BE HELD THIS FRIDAY, FACING MATURITIES OF $7.9 BILLION. In this round, it offers fixed-rate instruments with a new LECAP maturing in July 2026 (S17L6), reopens the TAMAR note maturing in March 2027 (TMF27), introduces two new CER-linked bonds maturing in September 2027 (TZXS7) and September 2028 (TZXS8), and adds a dollar-linked bond maturing in June 2028 (TZV28). Additionally, it announced a swap of TZX26 for a new TAMAR instrument maturing in August 2027 (TMG27) and two new CER bonds maturing in March 2028 (TZXM8) and March 2029 (TZXM9). Finally, in dollars, it reopens AO27 with a maximum placement price of 101.533, implying a minimum yield of 5.12% IRR, and introduces AO28 as a new instrument with a 6% monthly coupon, both with a maximum placement amount of USD 250 M across the first and second rounds.
ARS-DENOMINATED DEBT POSTED A MIXED PERFORMANCE. Dual bonds were the standout, rising 1.6%, followed by dollar-linked instruments, which gained 1.5%. Meanwhile, the fixed-rate curve declined 0.2%, although performance was uneven across the curve, with the long end still registering losses of up to -0.4%. CER-linked bonds fell 0.1%, effectively posting a 1.2% increase. Following these moves, Lecaps continue to yield below 2.4% EMR, while CER instruments still exhibit negative real rates through July 2026.
USD-DENOMINATED DEBT CLOSED ON A POSITIVE NOTE, WITH BROAD-BASED GAINS ACROSS THE ENTIRE CURVE. The Bonares advanced 0.8% and the Globals 0.7%, mainly driven by the long end, where AL35 and AE38 led the gains with increases of 1.1% and 1.3%, respectively. Following this performance, the country risk stood at 595 bps. Meanwhile, Bopreals rose 0.6%.
THE OFFICIAL EXCHANGE RATE FELL 1% AND CLOSED AT $1,378.97, STANDING AT 19.4% OF THE BAND CEILING. Financial dollars also declined: the MEP retreated 1.7% and the CCL 1.3%, closing at $1,398.2 and $1,446.6, respectively, while the swap widened to 3.5%. The exchange rate drop persisted even with the BCRA purchasing USD 146 M in the official market, accumulating net acquisitions of USD 1,217 M for the month and USD 3,932 M for the year. Meanwhile, the stock of gross reserves rose by USD 24 M, closing at USD 43,832 M.
THE MERVAL ROSE 1.0% IN PESOS AND 2.7% IN USD CCL, REACHING A LEVEL OF USD 1,939. The rally was driven by the energy sector, with the top performers in dollar terms being IRSA (7.2%), YPF (5.7%), and BBVA (5.5%). Meanwhile, the biggest declines were seen in Edenor (-1.5%) and Mirgor (-1.0%). Argentine stocks listed on Wall Street rose 1.8%, led by AdecoAgro (5.2%), BBVA (4.1%), and IRSA (3.7%), while LOMA fell 1.3%.
Noticias locales: el país hoy.
En la rueda del miércoles, los activos locales en dólares mostraron un desempeño positivo, contagiados por un contexto global favorable a mercados emergentes. Los soberanos y las acciones avanzaron, llevando al riesgo país por debajo de los 600 pb nuevamente. Los tipos de cambio operaron a la baja, con el BCRA comprando USD 146 M. En cuanto a las curvas en pesos, cayeron los CER y las Lecap, mientras que los duales y los dollar-linked mostraron subas. Por otro lado, el Ministerio de Economía anunció las condiciones para la licitación que se llevará a cabo el viernes.
La Secretaría de Finanzas deberá enfrentar vencimientos por $7,9 billones. En esta instancia, ofrece instrumentos a tasa fija con una nueva Lecap con vencimiento en julio de 2026 (S17L6), reabre la letra TAMAR con vencimiento en marzo de 2027 (TMF27), incorpora dos nuevos bonos ajustables por CER con vencimientos en septiembre de 2027 (TZXS7) y septiembre de 2028 (TZXS8), y suma un bono dollar-linked con vencimiento en junio de 2028 (TZV28). Además, anunció un canje del TZX26 a cambio de un nuevo instrumento TAMAR con vencimiento en agosto de 2027 (TMG27) y dos nuevos bonos CER con vencimientos en marzo de 2028 (TZXM8) y marzo de 2029 (TZXM9). Por último, en dólares reabre el AO27 con un precio máximo de colocación de 101,533, lo que implica una tasa mínima de 5,12% TIR, e incorpora el AO28 como nuevo instrumento con cupón mensual del 6%, ambos con un monto máximo a colocar de USD 250 M entre la primera y segunda vuelta.
La deuda en pesos tuvo una rueda mixta, con los duales como los más destacados al subir un 0,3%, seguidos por los dollar-linked que avanzaron un 0,2%. En tanto, la curva a tasa fija retrocedió un 0,2%, empujada por el tramo largo, que registró caídas de hasta un 1,7%, y los CER perdieron un 0,1%. Con estos movimientos, las Lecap continúan rindiendo por debajo del 2,4% TEM, al tiempo que los CER exhiben tasas reales negativas hasta julio de 2026.
En cambio, la deuda soberana en dólares cerró con una jornada positiva, con alzas generalizadas a lo largo de toda la curva. Los Bonares avanzaron un 0,8% y los Globales un 0,7%, traccionados principalmente por el tramo largo, donde el AL35 y el AE38 lideraron las ganancias con subas de 1,1% y 1,3%, respectivamente. Con este desempeño, el riesgo país se ubicó en 595 pb. Por su parte, los BOPREAL aumentaron un 0,6%.
El tipo de cambio oficial cayó un 1% y cerró en $1.378,97, situándose a un 19,4% del techo de la banda. Los dólares financieros también bajaron: el MEP retrocedió un 1,7% y el CCL un 1,3%, finalizando en $1.398,2 y $1.446,6, respectivamente, mientras que el canje se amplió al 3,5%. La caída del tipo de cambio se sostuvo incluso con el BCRA comprando USD 146 M en el mercado oficial, acumulando adquisiciones netas por USD 1.217 M en el mes y USD 3.932 M en el año. Por otro lado, el stock de reservas brutas subió en USD 24 M hasta USD 43.832 M.
En paralelo, el Merval ganó 1,0% en pesos y 2,7% en dólares CCL, alcanzando un nivel de USD 1.939. La suba fue impulsada por el sector energético, con las acciones de IRSA (7,2%), YPF (5,7%) y BBVA (5,5%) entre las más favorecidas en dólares. En tanto, Edenor (-1,5%) y Mirgor (-1,0%) fueron los más afectados. Las acciones que cotizan en Wall Street mostraron un alza de 1,8%, impulsadas por Adecoagro (5,2%), BBVA (4,1%) e IRSA (3,7%), mientras que LOMA cayó un 1,3%.
Noticias globales: el mundo hoy.
El mercado mostró una reacción positiva ante señales incipientes de desescalada en el conflicto en Medio Oriente, con avances generalizados en acciones, caída en las tasas y menor expectativa de inflación. Con esto, bajó el precio del petróleo, mientras que los metales y commodities mostraron subas, y el dólar se apreció levemente. A su vez, se dio a conocer el déficit comercial de EE. UU. en el 4Q25, que resultó mejor a lo esperado.
El conflicto en Medio Oriente mostró señales mixtas en las últimas horas, con un incipiente intento de desescalada por parte de EE. UU. Washington habría impulsado un plan de 15 puntos de negociación con Irán, incluyendo una propuesta formal y la búsqueda de un alto el fuego temporal para facilitar el diálogo, en un contexto donde también se desplegaron tropas para reforzar la seguridad en el estrecho de Ormuz. Sin embargo, la respuesta de Teherán se mantuvo dura, descartando instancias de negociación y continuando con acciones militares, mientras crecen las tensiones regionales y algunos países del Golfo evalúan una posible mayor implicancia en el conflicto, lo que mantiene elevada la incertidumbre sobre su evolución. No obstante, el mercado reaccionó positivamente.
Las acciones operaron al alza ante estas señales que mostró EE. UU. de búsqueda de desescalada del conflicto. Concretamente, el Nasdaq subió 0,9%, seguido del Dow Jones que avanzó 0,8%, y por último el S&P 500 con un alza de 0,7%. Las gestoras de activos continuaron en foco, en un escenario donde el mercado reevalúa los riesgos de mayores rescates en fondos de private equity, con subas en Apollo, Ares y KKR. Las tecnológicas también avanzaron, con ARM ganando 18% tras anunciar que planea vender sus propios chips, al tiempo que AMD e Intel registraron alzas de 7% cada una ante planes de subas de precios.
En este contexto, los rendimientos de los bonos del Tesoro cayeron. La UST2Y retrocedió 6 pb hasta 3,88% y la UST10Y 7 pb hasta 4,32%. El mercado ahora descuenta un primer recorte de 25 pb para septiembre de 2027. En cuanto a la expectativa de inflación, la breakeven a cinco años cedió 4 pb hasta 2,57% y la de diez años cayó 3 pb hasta 2,31%. Con esto, el índice de bonos del Tesoro avanzó 0,3%. En corporativos, tanto High Yield como Investment Grade subieron 0,4%. El segmento más beneficiado fue la deuda de mercados emergentes, con un alza de 1,0%.
En monedas, el US Dollar Index aumentó 0,1% hasta 99,50, impulsado por avances de 0,3% frente al euro y la libra, y de 0,4% ante el yen japonés. En tanto, el dólar se debilitó contra el real brasileño un 0,4% y cerró en USDBRL 5,21. La expectativa de una solución al conflicto impulsó a los metales, con el oro avanzando 1,6% hasta USD 4.547 la onza, y la plata 1,1% hasta USD 72 la onza.
Por su parte, el petróleo WTI bajó 2,2% hasta USD 90,3 el barril tras la presentación de los 15 puntos de EE. UU. Sin embargo, Irán mostró escasa disposición a negociar, lanzando misiles contra Israel y descartando conversaciones de alto el fuego, aunque permitió el tránsito limitado de algunos buques extranjeros bajo restricciones. El resto de los commodities fue impulsado por las menores tasas y expectativas de mayor demanda, con la soja avanzando 1,5% hasta USD 431 la tonelada y el cobre 2,0% hasta USD 5,5 la libra.
En el dato económico del día, el déficit de cuenta corriente de EE. UU. se redujo a USD 190.700 M en el 4Q25, desde USD 239.100 M en el período previo, marcando el menor nivel desde el primer trimestre de 2021. El déficit de bienes se achicó a USD 241.500 M desde USD 265.900 M, ya que las importaciones se contrajeron más que las exportaciones, reflejando el impacto de los aranceles implementados por la administración presidencial. Además, el balance de ingresos primarios pasó a un superávit de USD 23.900 M desde un déficit de USD 2.500 M. Asimismo, el superávit de servicios se redujo levemente a USD 81.400 M desde USD 86.500 M y el déficit de ingresos secundarios cayó marginalmente a USD 54.600 M desde USD 57.200 M. De esta manera, el déficit de cuenta corriente representó el 2,4% del PBI de EE. UU. en el cuarto trimestre, reduciéndose desde el 3,1% del trimestre anterior.
Local news: Argentina today.
USD-DENOMINATED DEBT DECLINED 0.3%, EVEN IN A SESSION THAT WAS POSITIVE FOR EMERGING MARKETS, but amid increased global pessimism. The long end of the Bonar curve led the losses with a 0.5% decline, while Global bonds fell 0.3%. As a result, the country risk rose again to 614 bps. On the other hand, Central Bank debt posted a more moderate decline of 0.4%.
LOCAL CURRENCY DEBT HAD A POSITIVE SESSION ON THURSDAY, WITH GAINS ACROSS ALL SEGMENTS. Lecaps rose 0.8%. Dual bonds rose 0.4%, in line with CER bonds. The BCRA continues to put a floor under rates by absorbing pesos at 20% TNA in the repo market, which brought the Tamar rate down to 27.2% TNA, while overnight rates remain around 20% TNA.
THE OFFICIAL EXCHANGE RATE DECREASED 0.3% AND CLOSED AT $1,395.51, POSITIONING IT 17.3% BELOW THE UPPER BAND LIMIT. It accumulated a 1% decline over the month. Meanwhile, financial exchange rates showed a 0.2% increase in the MEP and a 0.4% decline in the CCL, closing at $1,425.8 and $1,462.2, respectively, narrowing the spread to 2.6% from 3.1%. On the other hand, the Central Bank resumed FX purchases in the official market, acquiring USD 132 million, bringing monthly cumulative purchases to USD 899 M. Gross international reserves declined by USD 793 M, closing at USD 43.702 M.
THE MERVAL ROSE 2.8% IN PESOS AND 3.2% IN USD (CCL), CLOSING AT USD 1,894. The energy and banking sectors led the gains in the equity index. The top performers were COME (10.0%), BBVA (6.5%), and Holcim (6.2%), while the only notable decline was in Mirgor (-2.5%). As for Argentine stocks listed in New York, they also posted a 3.2% gain, led by AdecoAgro (7.7%), BBVA (6.4%), and Edenor (6.1%), while MELI fell 1.3%.
Noticias locales: el país hoy.
La rueda del lunes tuvo menor volumen debido a la ausencia de liquidación, los activos locales subieron, en línea con lo observado en el resto del mundo ese día. Los soberanos en dólares avanzaron, permitiendo una compresión del riesgo país, y el Merval subió un 4,0% medido en dólares. Las curvas en pesos también mostraron mejoras, lideradas por los CER y las Lecap. Por último, los dólares financieros operaron a la baja.
La deuda soberana en dólares subió un 1,4%, acompañando el mejor clima internacional y traccionada por el tramo largo de Globales, que avanzaron un 1,5%, al tiempo que los Bonares subieron un 1,1%. Con este desempeño, el riesgo país comprimió hasta los 608 pb. Por otro lado, los BOPREAL cayeron un 0,2%.
Pese a una rueda con poco volumen, el lunes la deuda en pesos tuvo un buen desempeño en la mayoría de sus segmentos. Los bonos CER lideraron al avanzar un 0,8%, seguidos por la curva a tasa fija, que subió un 0,5%, y los dollar-linked, que ganaron un 0,1%. En tanto, los Duales retrocedieron un 0,2%, acompañando la caída en la tasa TAMAR observada durante los últimos días.
En una jornada sin negociación en el mercado de cambios oficial, los dólares financieros operaron con caídas: el MEP cayó un 0,6% y el CCL un 1,2%, y cerraron en $1.421,62 y $1.465,25, respectivamente, mientras que el canje se mantuvo en 3,1%.
El lunes el Merval anotó una suba de 2,5% en pesos y 4,0% en dólares, alcanzando un nivel de USD 1.911. El sector de bancos fue el principal impulsor, con Supervielle (12,5%), BBVA (9,3%) y LOMA (7,9%) liderando las ganancias, en tanto que no se registraron caídas. Para las acciones que cotizan en Wall Street, la rueda también fue positiva, con una suba promedio de 3,7%, liderada por Supervielle (12,0%), IRSA (8,4%) y BBVA (8,0%), mientras que AdecoAgro (-5,0%) y Vista (-4,8%) encabezaron las bajas.
El índice de Confianza del Gobierno (ICG), que elabora la Universidad Di Tella, registró en marzo la cuarta caída consecutiva y la más fuerte desde septiembre del año pasado. Concretamente, retrocedió un 3,4% respecto de febrero, lo que implica un nivel de aprobación del 46%, 6 pp por debajo de marzo de 2025. La caída del mes estuvo explicada por el retroceso en el subíndice de evaluación general del gobierno, que bajó 9% m/m, y en el de preocupación por el interés general, que cayó 6% m/m, compensados en parte por el de eficiencia, que subió 4% m/m.
Noticias globales: el mundo hoy.
El escenario global continúa marcado por el conflicto en Medio Oriente, donde la guerra amenaza con extenderse a toda la región. Si bien Trump anunció el lunes una tregua por cinco días, abriendo una puerta a las negociaciones con Irán, medios persas desmienten el acercamiento y los bombardeos cruzados continuaron. En este contexto, el petróleo recuperó parte de la caída que había marcado el lunes y ayer subió 5%, presionando nuevamente sobre los rendimientos de los bonos del Tesoro, fortaleciendo al dólar y limitando la recuperación de las acciones.
El martes, los tres principales índices operaron mayormente a la baja e interrumpieron la recuperación que habían logrado el lunes. El S&P 500 cayó 0,2%, el Nasdaq 0,6%, mientras que el Dow Jones cerró prácticamente sin cambios. La nueva suba del precio del petróleo impulsó las acciones del sector energético, que ganaron un 2% –único grupo del S&P 500 en territorio positivo en marzo–, en tanto que las empresas de IA de alto crecimiento, incluidas Oracle y Microsoft, enfrentaron presión vendedora, con Oracle perdiendo un 4,7% a pesar de que los analistas mantenían objetivos alcistas.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro volvieron a subir y alcanzaron el nivel más alto en ocho meses, presionados por la combinación de riesgos inflacionarios y de mayor gasto que traería una prolongación del conflicto en Medio Oriente –según informes, EE. UU. desplegó más tropas en la región, en contra de la expectativa de una desescalada, al tiempo continuaban los ataques entre ejércitos–. La UST2Y subió 6 pb hasta 3,89%, en tanto que la UST10Y quedó en 4,37%, 3 pb más arriba que el lunes. Como resultado, el índice de bonos retrocedió 0,3%, con una performance idéntica entre los bonos del Tesoro y los bonos corporativos. Los bonos de mercados emergentes volvieron a ser los más golpeados, con una caída de 0,4% y estirando la pérdida en lo que va del mes a 4,3%.
El mercado mantuvo un tono cauto, con las acciones a la baja, en un contexto marcado por el endurecimiento del mensaje de la Fed y la persistente incertidumbre geopolítica. Las tasas operaron mixtas y los bonos mejoraron. En paralelo, el dólar se debilitó y los metales siguieron corrigiendo, mientras que los commodities energéticos se moderaron ante señales menos agresivas en el conflicto.
El mercado de commodities estuvo liderado por la dinámica del petróleo, que ayer anotó un alza de 5%, consolidándose como el principal canal de transmisión del shock geopolítico. El WTI cerró en USD 93 y el Brent levemente por encima de USD 100 el barril. La volatilidad fue elevada, con fuertes movimientos intradiarios asociados a noticias sobre posibles treguas o escaladas del conflicto. Este nivel de precios refuerza los riesgos de un shock de oferta con impacto global. Por su parte, el oro mostró un comportamiento más moderado, con un repunte de 1,5% finalizando en USD 4.471 la onza.
El dato económico del día correspondió al índice PMI compuesto de EE. UU. del S&P Global, que en su versión preliminar de marzo cayó a 51,4 desde 51,9 en febrero, marcando su nivel más bajo desde abril del año pasado y señalando un segundo mes consecutivo de desaceleración del crecimiento. Si bien aún se encuentra por encima del umbral de 50 que indica expansión, la lectura apunta al desempeño trimestral más débil desde finales de 2023. La actividad empresarial se desaceleró a su nivel más bajo en 11 meses debido a la disminución de los nuevos pedidos y al aumento de los precios tras la guerra en Medio Oriente. Esta desaceleración fue liderada por el sector servicios, mientras que la manufactura mostró resiliencia, con un mayor crecimiento de la producción y los pedidos, respaldado en parte por la disminución de las preocupaciones arancelarias. A su vez, la confianza en el sector privado se debilitó, lo que llevó a la primera caída del empleo en más de un año. Por otro lado, los costos de los insumos aumentaron drásticamente, impulsando el mayor incremento en los precios de venta desde agosto de 2022, vinculado en gran medida a los mayores costos de la energía y la escasez de suministro, en tanto que los plazos de entrega de la manufactura se alargaron significativamente.
News and Markets: What Happened and What Lies Ahead on the Domestic Scene
External Storm, Internal Tense Calm. The global backdrop has become more challenging and has taken a toll on local assets, which were already showing signs of fatigue prior to the outbreak of conflict in the Middle East. In a world where currencies are depreciating against the U.S. dollar and interest rates are rising, the domestic front presents the opposite picture: the exchange rate remains stable while interest rates continue to decline. In this context, sovereign bonds deepened their losses in line with emerging market peers, and country risk climbed back above 620 basis points. The Merval index managed to hold up, supported by energy stocks benefiting from the surge in gold prices, while local currency bonds posted solid performance, driven by increased liquidity in the financial system. On the policy front, the government continues to maintain fiscal balance despite declining revenues, and the central bank is still purchasing foreign currency, albeit at a pace insufficient to rebuild international reserves. In terms of activity, although the final quarter of 2025 showed a rebound, the economy remains stagnant—an outcome now reflected in labor market indicators, with unemployment on the rise. The deterioration in employment, combined with wages continuing to lag inflation, is eroding economic agents’ expectations and will likely translate into lower government approval. Despite a more uncertain international environment and a more strained domestic front, the exchange rate remains firm and is gradually moving away from the upper bound of the band. However, two key risk factors dominate the near-term outlook: the persistent appreciation of the real exchange rate and the potential unwinding of carry trade positions amid continuously declining interest rates. The week ahead will be marked by the Treasury auction and the release of key economic data, including the EMAE, January wage data, and February’s balance of payments figures.
Economic Activity Rebounded. In 4Q25, GDP matched the previous quarter’s performance, expanding by 0.6% quarter-over-quarter (q/q) and standing 2.1% higher year-over-year (y/y) compared to 4Q24. On the demand side, exports led the expansion, rising 5% q/q and 11% y/y, outpacing imports, which grew 1.2% q/q and 10.1% y/y. Private consumption followed, increasing 1.7% q/q and 4.1% y/y, while public consumption declined by 1.0% q/q and 0.1% y/y, and investment contracted by 2.8% q/q and 2.1% y/y. On the supply side, financial intermediation (+17.2% y/y) and agriculture (+16.1% y/y) led growth, whereas manufacturing (-5.0%) and commerce (-2.2%) declined. For full-year 2025, GDP grew 4.4% y/y, driven by investment (+16.4% y/y) and private consumption (+7.9% y/y), while public consumption rose only marginally (+0.2% y/y). Net exports made a negative contribution, as imports increased 27% y/y compared to exports’ 7.6% y/y growth. On the supply side, all sectors except fishing expanded relative to 2024, with agriculture (+6.2% y/y), financial services (+24.7% y/y), and mining (+8% y/y) standing out. While these results exceeded expectations and helped avoid a recession, a broader view suggests that activity has lost momentum since February last year and remains highly uneven across sectors, with a widening gap between urban and primary activities.
Labor Market Deterioration. In 4Q25, the labor force participation rate stood at 48.6%, the employment rate declined to 45.0% (0.7 percentage points below 4Q24), and the unemployment rate rose to 7.5%, up from 6.4% in 4Q24 and 5.7% in 4Q23. This implies approximately 1.7 million unemployed individuals—around 400,000 more than at the end of 2023. Total employment remained roughly unchanged compared to two years ago, as losses in formal salaried employment (down 257,000 jobs relative to 4Q23, including 190,000 private and 70,000 public sector jobs) and informal employment (down 165,000) were offset by an increase in self-employment, which added 390,000 workers. Notably, this marks the first time since 2004 that unemployment has risen alongside GDP growth.
Fiscal Accounts Remain Anchored. The national government continues to uphold its fiscal anchor despite a persistent decline in revenues. In February, the National Public Sector recorded a balanced financial result and a primary surplus of 0.1% of GDP. Revenues fell 9% y/y in real terms—driven by a 13% decline in VAT (net of refunds) and a 40% drop in export duties—while primary spending contracted by a similar magnitude. Spending cuts were driven by sharp reductions in social programs (excluding AUH), public sector wages, subsidies, transfers to provinces, and public works, with only AUH registering an increase (+11% y/y). In the first two months of the year, the government accumulated a primary surplus of 0.4% of GDP. Including interest payments—which declined 10% y/y in real terms—the financial surplus reached 0.1% of GDP.
Trade Balance Improves. In February, the trade balance posted a surplus of USD 788 million, well above the USD 275 million recorded a year earlier. This improvement was driven by an 11.8% y/y decline in imports (with volumes down 15% but prices up 3.7%) and a 2.9% y/y decrease in exports (quantities down 7%, partially offset by a 4.4% increase in prices). Export performance was mixed: agricultural manufactures (-10% y/y) and energy (-27% y/y) declined, while primary products (+8% y/y) and industrial manufactures (+8.6% y/y) increased, the latter supported by gold and lithium exports. In the first two months of the year, the cumulative trade surplus reached USD 2.98 billion, compared to just USD 400 million in the same period of 2025.
Wholesale Prices and Construction Costs. Decelerate In February, the Wholesale Price Index (WPI) rose 1.0% month-over-month (m/m) and 25.6% y/y, slowing from 1.7% m/m in January, driven by domestic products (+1.3%) while imported goods declined (-2.7%). Meanwhile, the Construction Cost Index increased 1.9% m/m and 24.5% y/y.
Central Bank Steps Up FX Purchases. Over the past week, the central bank purchased USD 485 million, bringing the monthly total to USD 1.07 billion. During the same period, agricultural FX settlements amounted to USD 450 million and USD 1.3 billion, respectively. Average daily purchases in March stand at USD 71 million, still below February’s USD 86 million daily average, despite an acceleration in agricultural FX inflows. However, these purchases were offset by a decline in gold prices (costing over USD 1.1 billion), a reduction in foreign currency reserve requirements, and payments to international organizations (USD 400 million). As a result, gross reserves fell by USD 1.85 billion over the week to USD 45.7 billion, while net reserves remain negative at approximately USD 20 billion, according to IMF methodology.
Exchange Rate Remains Stable. The official exchange rate remained stable over the week, closing at ARS 1,393.4—about 17.6% below the upper band limit. Financial exchange rates edged higher, with the MEP rising 0.2% and the CCL increasing 0.9%, closing at ARS 1,429.7 and ARS 1,482.7, respectively, while the spread widened to 3.7%. Exchange rate stability is supported by subdued demand amid weak economic activity, while supply remains underpinned by agriculture, mining, and dollar-denominated lending. This trend is likely to persist in the near term, supported by seasonal inflows from the harvest, despite a more adverse global environment that has so far had limited impact on local markets. However, looking ahead, declining interest rates may trigger an unwinding of carry trade positions, potentially putting pressure on the exchange rate—particularly in a context where the real effective exchange rate has been appreciating throughout the year.
Greater Liquidity and Bonds on the Rise. Local currency debt posted a positive week amid abundant liquidity conditions. The stock of pesos absorbed by the central bank through repos remains substantial, reflected in overnight repo rates trading below 20% (NAR) and in the continued decline of the Tamar rate, which closed at 26.5% NAR. This level of rates appears increasingly inconsistent with inflation running at around 2.9% m/m, suggesting that if this pace persists, rates may need to adjust upward to prevent a further erosion of real returns. Inflation-linked (CER) bonds were the standout performers, rising 0.9% over the week. The short end of the curve now yields as low as CER -8%, reflecting stronger demand for inflation hedging, while the rest of the curve yields around CER +5%. In this context, breakeven inflation moved higher: the market now prices in 2.6% m/m for the next two months—up from 2.2% the previous week—and cumulative inflation of 28% for 2026. The fixed-rate curve advanced 0.7%, compressing yields to 23.8% NAR (2.0% EMR) at the short end and 27.7% NAR (2.3% EMR) at the long end. Dual bonds fell 0.6%, pressured by the decline in Tamar, and yield Tamar +0.8% in the short segment and Tamar +2.9% in the long end. Meanwhile, dollar-linked bonds dropped 1.8% and yield devaluation +4%, pricing in an implied depreciation of 2% by April, equivalent to an exchange rate of 1,420.
Global Risk Weighs on Sovereigns. The hard-currency fixed income market found no relief during the week, with Argentine sovereign bonds once again under pressure in line with the deterioration in global risk appetite. Following an average decline of 1.2% in local bonds, country risk closed at 623 basis points. The performance of Argentine debt was somewhat better relative to peer countries, which fell 1.4%, although relative performance against the EMBI Latam was less favorable, as the spread widened by 40 bps to 323 bps. In contrast, the comparison with the CCC-rated universe showed no significant differences. The long end of the Global curve, which declined 1.4%, bore the brunt of selling pressure, led by GD41 (−1.8%) and GD35 (−1.7%). The yield curve shows Bonares yielding 8.7% at the short end and 10.9% at the long end, while Global bonds stand at 7.3% and 10.3%, respectively. Heavier pressure on foreign-law bonds narrowed the GD30/AL30 legislative spread from 2.7% to 2.5%. Meanwhile, Bopreal instruments decoupled from sovereigns and posted an average gain of 1.1%, driven by Series 3 (+1.9%) and Series 1-A (+1.3%). The central bank curve currently yields between 2.3% and 8.3%. Provincial bonds weathered the adverse environment with relative resilience, declining 0.6% on average, with Buenos Aires 2037 leading losses at −1.9%. This segment offers yields ranging from 6.1% to 12.6%. Corporate bonds were the top performers of the week, rising 0.2%, with Arcor 2026 and TGS 2031 leading gains at +0.4% each. Yields remain in the 6.0%–9.5% range under foreign law and 4.5%–8.0% in the local market.
Equities Hold Firm. Driven once again by energy stocks and their weight in the index, the Merval outperformed global equity indices, rising 3.1% in local currency and 2.5% in USD (CCL), closing at USD 1,838. Top gainers included YPF (+8.8%), COME (+5.9%), and Edenor (+5.5%). Meanwhile, materials and construction-related names came under pressure, with declines of 13.0% in Transener, 7.0% in IRSA, and 6.6% in TGN. Argentine equities listed on Wall Street posted an average gain of 1.7%, led by Adecoagro (+30.4%), Vista (+11.3%), and YPF (+9.6%), while Bioceres (−29.5%), IRSA (−6.2%), and Mercado Libre (−2.1%) recorded the steepest losses. Month-to-date, the Merval is up 0.4% in USD, although it remains down 7.5% year-to-date.
WEEK AHEAD:
Tres semanas de guerra reconfiguran el mercado energético global y presionan tasas, monedas y bolsas
Hace tres semanas, se inició un conflicto militar entre Estados Unidos, Israel e Irán con importantes repercusiones globales. Lo que pudo haber sido un conflicto quirúrgico y breve, se convirtió en una escalada regional que hoy muestra pocos signos de resolución.
El epicentro del impacto económico es el estrecho de Ormuz. Por ese corredor de apenas 33 kilómetros de ancho transita aproximadamente el 20% de la producción global de petróleo y gas. Su cierre, casi inmediato al inicio del conflicto, representa la mayor disrupción en el suministro energético global en décadas, y es la variable que explica, directa o indirectamente, la mayor parte de los movimientos de mercado de las últimas semanas.
El petróleo en su variante Brent, referencia para Asia y Europa, acumula una suba de 54,8% desde el inicio del conflicto y lleva más de diez días consecutivos por encima de los USD 100 por barril. El WTI, referencia para Estados Unidos, avanzó 46,7% en igual lapso.
Por otro lado, y de forma contra intuitiva, llama la atención que el precio del oro, natural reserva de valor en tiempos de crisis, acumula una baja de 14,9% desde el comienzo de la crisis. Este controversial movimiento se debe, en parte, a la fuerte suba previa –de 80% en menos de 12 meses–, así como al potencial desarme de posiciones apalancadas para cubrir pérdidas en otros segmentos.

En lo que respecta a monedas, el conflicto devino en una apreciación de 2,1% en el dólar, reforzando la percepción, previamente desafiada, de su utilidad como refugio de valor.
Esta apreciación constituye un factor adicional detrás de la baja del oro, cuya suba inicial se basaba en dudas sobre la calidad de reserva de valor de la moneda norteamericana.

Ahora bien, el aumento del precio del petróleo no es solo un problema energético. Sus efectos se propagan a través de los costos de transporte y, de manera menos obvia pero igualmente relevante, a través de los fertilizantes (derivados del petróleo y el gas), lo que presiona los precios de los alimentos a nivel global. El resultado es un potencial shock inflacionario de amplio alcance.
Los temores sobre este impacto inflacionario alteraron radicalmente las expectativas de política monetaria. El mercado de futuros de tasas, que había comenzado el año descontando dos bajas por parte de la Reserva Federal en 2026, asigna hoy un 70% de probabilidad a que la Fed no modifique su política monetaria este año, y un 30% a que implemente una suba de tasas.
En ese contexto, los rendimientos de los bonos del Tesoro a 3, 5 y 10 años registraron un alza en torno a 50 pb en tres semanas, con la tasa de cinco años alcanzando 4,0% por primera vez desde julio de 2025.

En renta variable, el S&P 500 lleva un retroceso de 5,4% desde el inicio del conflicto, mientras que el Nasdaq, concentrado en firmas tecnológicas, acumula una baja del 4,3%.
La excepción dentro del mercado estadounidense es naturalmente el sector energético, cuyo ETF sectorial totaliza un alza de 6,1%, beneficiado directamente por el salto en el precio del crudo y sus derivados.

Un caso que merece atención particular es el de los contratistas de defensa. En apariencia, el conflicto debería favorecerlos a través de una mayor demanda de armamento, tanto de Estados Unidos como de sus aliados. Sin embargo, sus cotizaciones revirtieron un avance inicial y acumulan pérdidas de entre 2,2% y 4,2%.
De momento, el alza de tasas, la inflación de costos y las posibles disrupciones en el suministro de insumos pesan más que las mejores perspectivas de ingresos.
No obstante, mientras que los factores negativos podrían ser transitorios, los presupuestos militares, una vez expandidos, tienden a sostenerse por años y son históricamente inflexibles a la baja. Esta asimetría presenta una oportunidad potencial para el inversor con horizonte de mediano plazo.

En los mercados internacionales, la presión es generalizada, aunque con impactos desiguales. Japón, altamente dependiente de las importaciones de petróleo del Golfo Pérsico, registra una caída de 9,6% en dólares. En Europa, el índice Stoxx 600 acumula una baja de 9,3%.
China, a pesar de su alta dependencia del petróleo del golfo, presenta una pérdida más limitada, de apenas 3%. Parte de esta resiliencia responde a que su mercado accionario, que lleva cinco años por debajo de los máximos de principios de 2021, presenta valuaciones suficientemente deprimidas como para amortiguar el impacto.

Los mercados del Golfo ofrecen una lectura más directa sobre la situación. Saudi Aramco, la mayor petrolera del mundo, acumula una suba de 8,4% desde que comenzó el conflicto, alcanzando los USD 1,7 billones de valuación y consolidándose como la sexta empresa más valiosa del mundo, superando a Meta Platforms y Taiwan Semiconductor, cuyas valuaciones cedieron entre 5% y 10% en las últimas tres semanas.
En el extremo opuesto, la bolsa de Dubái cayó 14,7%, golpeada por el daño reputacional sobre su rol como hub regional de negocios. Emaar, el mayor desarrollador inmobiliario de Dubai, lidera las pérdidas con una baja de 26,2%.

El conflicto en Irán entra en su cuarta semana sin señales claras de resolución. La Agencia Internacional de Energía advierte sobre la mayor amenaza energética de la historia, en un contexto donde cada día de disrupción en el estrecho de Ormuz erosiona las reservas globales, en tanto que los daños a la infraestructura energética de la región requerirán meses o incluso años de reparaciones.
Si el conflicto se prolonga, veremos un escenario de dólar fuerte, tasas de interés en alza y mercados accionarios en corrección. El principal temor del mercado es la estanflación, es decir, la combinación de una economía global estancada con tasas altas producto de una inflación persistente.
En este escenario, el precio del crudo, el dólar y los rendimientos de los bonos del Tesoro se consolidan como los principales indicadores a monitorear, ya que reflejan en tiempo real la evolución del conflicto y anticipan cualquier cambio de tendencia.
Noticias y mercado: lo que pasó y lo que viene en el plano internacional.
La cuarta semana del conflicto en Medio Oriente aumentó la probabilidad de un escenario de estanflación global. El bloqueo del Estrecho de Ormuz y los ataques a la infraestructura energética del Golfo Pérsico siguen presionando sobre los precios del petróleo y gas, lo que seguramente tendrá impacto en los índices de precios. Esto le pone un freno a las perspectivas de recorte de tasas que se esperaban para este año e incluso abre la puerta a nuevas alzas. Vuelve un escenario de Higher for longer. El mercado reaccionó con dureza: las tasas del Tesoro subieron en todos los tramos de la curva y golpearon a todos los activos globales, con un marcado retroceso en acciones y bonos, mientras que el dólar sigue fuerte y el oro no encuentra piso. Sin señales de distensión diplomática, el sesgo del mercado sigue inclinado hacia una mayor volatilidad.
GEOPOLÍTICA
La guerra continúa. El conflicto en Medio Oriente entró en su cuarta semana y mostró una clara escalada, tanto en intensidad como en alcance geográfico, destacándose el lanzamiento de misiles iraníes hacia una base conjunta de EE. UU. y Reino Unido en el océano Índico y la intensificación de bombardeos sobre instalaciones nucleares y energéticas iraníes. En paralelo, aumentó el riesgo de regionalización del conflicto, con tensiones en Líbano y amenazas iraníes de ampliar los ataques. Lo más importante para el mercado fueron los ataques de Irán a la infraestructura energética de los países del Golfo Pérsico y su bloqueo al Estrecho de Ormuz, que erosionan las reservas globales de petróleo y gas y le abren la puerta a un escenario global más complejo. A nivel político, EE. UU. mostró señales mixtas, alternando entre endurecimiento y una posible desescalada, reflejando la tensión entre objetivos militares y costos económicos. En conjunto, el escenario sigue siendo altamente incierto, sin avances diplomáticos concretos y con un sesgo todavía inclinado hacia una mayor escalada. Ante la persistencia del conflicto, la Agencia Internacional de Energía (IEA) advierte sobre la mayor amenaza energética de la historia, lo que impactaría a la economía global con mayor inflación y menor crecimiento.
Estados Unidos
La Fed en pausa. En su segunda reunión del año, la Fed decidió no mover la tasa de interés de referencia, que quedó en un rango de 3,50%–3,75%, en línea con las expectativas del mercado. A diferencia de las anteriores, la decisión prácticamente no tuvo disidencia interna, dado que el resultado de la pausa fue de 11 votos contra solo 1 en contra, lo que fortalece la posición de Powell, que tiene mandato hasta mayo y mantiene un conflicto abierto con Trump. En un contexto de elevada incertidumbre, el comunicado mostró un tono más cauteloso (hawkish) debido al impacto del conflicto con Irán sobre los precios de la energía. Destacaron que la actividad económica se expandió a un ritmo sólido, pero reconocieron el debilitamiento del mercado laboral y que la inflación sigue algo elevada. En este contexto, los responsables de la política monetaria aún esperan una reducción en la tasa de fondos federales este año y otra en 2027, igual que en las proyecciones de diciembre, aunque el momento aún no está claro. Como lo hace cada tres meses, la Fed también presentó sus proyecciones macroeconómicas, en las que revisó al alza sus pronósticos de crecimiento del PBI a 2,4% i.a. para 2026 y a 2,3% i.a. para 2027 –vs. 2,3% i.a. y 2,0% i.a. en la estimación de diciembre, respectivamente–. Asimismo, mantuvo las tasas de desocupación en 4,4% y 4,3% para este año y el próximo, mientras que subió la proyección de inflación general y Core a 2,7% i.a. –desde 2,4% i.a. y 2,5% i.a., respectivamente–, pero para 2027 las estima en 2,1% i.a. y 2,2% i.a. Tras la reunión, el mercado ajustó fuertemente a la baja las expectativas de recortes y ahora no se esperan recortes para este año –para todas las reuniones de lo que queda del año la probabilidad de que se mantenga en el rango de 3,50%–3,75% supera el 70%–, previendo que recién puedan bajar 25 pb en julio del año que viene e incluso empezando a asignar probabilidades de suba.
La amenaza de la estanflación. En la última semana la agenda económica fue menos intensa que la anterior, pero los resultados que aportaron los indicadores publicados volvieron a mostrar riesgo de una estanflación. Por un lado, el índice de precios mayoristas –PPI– de febrero sorprendió al alza: marcó una suba de 0,7% m/m –el mercado esperaba solo 0,2% m/m– y 3,4% i.a., impulsado principalmente por energía y servicios, reflejando presiones inflacionarias en la cadena productiva. La producción industrial aumentó 0,2% m/m, levemente por encima de lo que esperaba el mercado, revalidando el repunte de 0,7% m/m de enero. En cuanto al mercado laboral, los datos fueron mixtos, dado que, por un lado, la encuesta de ADP mostró que los empleadores privados sumaron un promedio de 9.000 puestos de trabajo semanales en las cuatro semanas que finalizaron el 28 de febrero de 2026, lo que representa un descenso notable con respecto a los 14.750 puestos semanales revisados del período anterior. Por otro lado, las solicitudes por desempleo en la segunda semana de marzo cayeron hasta 205.000, contra 213.000 de las tres semanas previas, siendo la más baja desde la segunda semana de enero. Finalmente, las ventas de viviendas nuevas en enero bajaron un 17,6% anualizado hasta 587.000 unidades en enero de 2026, siendo la caída más pronunciada desde 2013; el mal dato probablemente estuvo golpeado por las adversas condiciones climáticas. Con todo este contexto de fondo, el nowcast de la Fed de Atlanta redujo sus perspectivas de crecimiento para el 1Q26 a 2,3% t/t desde 2,7% t/t anualizado de la semana previa.
Brasil
Repuntó la actividad. El índice de actividad económica IBC-Br de Brasil subió un 0,8% m/m en enero de 2026, tras una caída del 0,2% m/m en diciembre y en línea con las previsiones del mercado. Fue el mejor desempeño mensual en un año. El sector servicios se expandió un 0,8% m/m y el industrial un 0,4% m/m, mientras que el sector agrícola y ganadero se contrajo un 1,5% m/m. Comparado con enero del año pasado, la actividad se expandió 2,3% i.a. y 1,6% i.a. si se excluye al sector agropecuario, lo que marca la debilidad de la actividad urbana debido al magro desempeño de la industria, que apenas avanzó 1,0% i.a.
Bajan las tasas, pero con cautela. El Banco Central de Brasil inició el ciclo de baja de tasas, pero con un enfoque más cauteloso de lo esperado. Concretamente, redujo su tasa de referencia Selic del 15% –estaba en dicho nivel desde junio de 2025– al 14,75%, cuando el mercado esperaba un recorte de 50 pb. El comité argumentó que se necesita un ciclo de calibración de la política monetaria, ya que el mantenimiento prolongado de las tasas proporcionó evidencia de la transmisión de la desaceleración de la actividad económica. Factores externos, como la escalada de conflictos geopolíticos en Medio Oriente y la volatilidad financiera global, continúan afectando a los mercados emergentes, mientras que, internamente, el crecimiento se modera, a pesar de que el mercado laboral se mantiene resiliente y la inflación ha mejorado, pero se sostiene por encima del objetivo. En este sentido, elevó la estimación de inflación de este año de 3,4% i.a. a 3,9% i.a., y para 2027 apunta a 3,3% i.a., aún por encima del objetivo de 3,0%.
Europa
El BCE y el BOE no mueven tasas... y podrían subirlas. En la reunión de marzo, el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo los tipos de interés sin cambios, reafirmando su compromiso de estabilizar la inflación en el 2% a mediano plazo. El tipo principal de refinanciación se mantiene en el 2,15%, con la facilidad de depósito en el 2,0% y el tipo de interés marginal de los préstamos en el 2,4%. Los responsables políticos destacaron que la guerra en Medio Oriente ha aumentado significativamente la incertidumbre, creando riesgos al alza para la inflación y riesgos a la baja para el crecimiento. El BCE elevó sus previsiones de inflación, en particular para 2026, debido al aumento de los precios de la energía derivado de la guerra en Medio Oriente. La inflación general se proyecta ahora en 2,6% i.a. en 2026, 2,0% i.a. en 2027 y 2,1% i.a. en 2028. Las previsiones de inflación subyacente también se incrementaron, mientras que las expectativas de crecimiento se redujeron, especialmente para 2026, a medida que el impacto de la guerra en los mercados de materias primas, los ingresos reales y la confianza se hace sentir. El BCE prevé un crecimiento del PBI de 0,9% i.a. en 2026, 1,3% i.a. en 2027 y 1,4% i.a. en 2028. En la misma línea actuó el Banco de Inglaterra (BOE), que con amplio consenso mantuvo las tasas en 3,75%, y los mercados ahora descuentan dos subas de 25 pb y una alta probabilidad de una tercera antes de fin de año.
Japón
Pausa para el BOJ. El Banco de Japón (BOJ) mantuvo sin cambios su tasa de interés clave a corto plazo en 0,75% en su reunión de marzo de 2026, manteniendo así los costos de endeudamiento en su nivel más alto desde septiembre de 1995. Esta decisión reforzó la postura cautelosa a nivel global. La decisión del jueves era ampliamente esperada y se aprobó por ocho votos a favor y uno en contra. Los responsables de la política monetaria consideraron que la economía japonesa se está recuperando moderadamente, pero advirtieron que la escalada de tensiones en Medio Oriente ensombrece las perspectivas. El consejo indicó que continuará subiendo las tasas y ajustando el apoyo monetario si el crecimiento y la inflación se desarrollan según lo proyectado, señalando que las tasas reales se mantienen significativamente bajas. Mientras tanto, se espera que la inflación del IPC caiga de forma temporal por debajo del 2% antes de enfrentar una nueva presión alcista debido al aumento de los precios del petróleo crudo. Los funcionarios enfatizaron la necesidad de monitorear de cerca los riesgos geopolíticos, los mercados energéticos y las tendencias económicas globales, dado su impacto en la recuperación de Japón y la trayectoria de la inflación.
Mejora la industria. La producción industrial aumentó 4,3% m/m en enero de 2026, acelerándose notablemente con respecto al avance revisado al alza de 0,6% m/m del mes anterior. Fue el crecimiento más rápido desde al menos junio de 2022, ya que los fabricantes reanudaron la producción tras el mantenimiento de fin de año. En términos anuales, la producción creció 0,7% i.a., tras una suba de 0,9% i.a. en diciembre.
Menor superávit comercial. El superávit comercial se desplomó a 57.300 M de yenes en febrero de 2026, frente a los 559.200 M de yenes del año anterior, debido a que el crecimiento de las importaciones superó al de las exportaciones. Aun así, el resultado más reciente desafió las expectativas del mercado, que preveían un déficit de 483.200 M de yenes. Las exportaciones aumentaron 4,2% i.a. –una desaceleración notable respecto al fuerte incremento de 16,8% i.a. registrado en enero– en medio de una menor demanda por parte de China y EE. UU. A su vez, las importaciones aumentaron 10,2% i.a., recuperándose de la caída de -2,6% i.a. de enero.
MERCADOS
Tasas al alza. Los rendimientos de los bonos del Tesoro cerraron la semana al alza en todos los tramos de la curva, con mayor presión en el tramo corto, traccionados por los temores de inflación y por los riesgos que suponen para las cuentas públicas el mayor gasto militar derivado de la guerra en Medio Oriente. La UST2Y cerró en 3,89%, subiendo 16 pb en la semana y 51 pb en el mes, la UST10Y terminó en 4,38%, 10 pb arriba en la semana y 42 pb en marzo, y la UST30Y cerró en 4,94%, con una suba de 4 pb y 31 pb, respectivamente. Con esto, la pendiente de la curva luce más aplanada. Las breakevens de inflación acompañaron el movimiento: la de cinco años subió 3 pb en la semana y 24 pb en el mes, finalizando en 2,70%, mientras que la de diez años avanzó 1 pb y 12 pb en marzo, hasta 2,39%.
Mala semana para los bonos. La suba de tasas golpeó a casi todos los segmentos de renta fija. La deuda de mercados emergentes fue la más afectada, con una pérdida de 1,3% en la semana y 4,7% en el mes. Por su parte, el índice de bonos del Tesoro retrocedió 0,6% en la semana y 2,5% en marzo, y los TIPS cedieron 0,4% y 1,5%. En cuanto a los corporativos, los High Yield cayeron 0,4% en la semana y acumulan una baja de 2,2% en el mes, mientras que los Investment Grade perdieron 0,3% en la semana y extendieron la caída en el mes a 3,4%.
Una pausa para el dólar, mientras el oro siguió cayendo. El US Dollar Index retrocedió 0,8% en la semana, aunque en lo que va de marzo acumula una suba de 2,0%, sostenido por su rol de activo de refugio. Frente a monedas desarrolladas, perdió 1,3% contra el euro y 0,8% frente a la libra en la semana, aunque en el mes acumula alzas de 2,2% y bajan 0,8%, respectivamente. Ante el yen se debilitó 0,3% semanal y acumula una suba de 2,1% en el mes. Frente a emergentes, cedió 0,2% frente al yuan y 0,2% contra el real, cerrando en USDBRL 5,31, aunque en el mes acumula alzas de 0,4% y 3,5%, respectivamente. El oro profundizó su corrección, cediendo 10,3% en la semana hasta USD 4.502 la onza y totalizando una baja de 14,7% en el mes. La plata fue aún más golpeada, retrocediendo 15,7% en la semana y 27,6% en el mes, cerrando en USD 67,9 la onza, ambas presionadas por la expectativa de tasas más altas por más tiempo.
Acciones a la baja. La semana tuvo una dinámica volátil, con un rebote el lunes y martes impulsado por la moderación en los temores sobre el Estrecho de Ormuz y una reversión el miércoles y jueves tras la decisión de la Fed, datos de inflación más altos y la escalada del conflicto. En EE. UU., el Dow Jones fue el más golpeado, con una caída de 2,3% semanal y 6,9% en el mes, seguido por el S&P 500 con un retroceso de 2,1% y 5,5%, e igual comportamiento tuvo el Nasdaq, que cedió 2,0% en los últimos días y 4,2% en marzo. La excepción fue el sector energético, que avanzó 2,8% en la semana y acumula una suba de 6,1% en el mes, beneficiado por el alto precio del crudo. A nivel global, el índice Mundo sin EE. UU. bajó 2,7% en la semana y 10,9% en el mes. Europa retrocedió 3,4% y 11,8% en marzo, Japón cedió 2,6% en la semana y 12,1% en marzo, y los mercados emergentes bajaron 2,0% y 11,1%, respectivamente. Dentro de emergentes, China fue la más afectada, con una caída de 4,4% y 6,5% en el mes, mientras que Latam perdió 1,7% semanal y 10,7% en lo que va del mes, con Brasil cediendo 1,2% y 9,5%.
El WTI continúa cercano a USD 100. El petróleo WTI cerró en USD 98,3 el barril, con una caída de 0,4% en la semana, pero acumulando una suba de 46,7% en el mes, sostenido por los ataques continuos a la infraestructura energética y el bloqueo del Estrecho de Ormuz. A su vez, la soja retrocedió 4,1% en la semana hasta USD 427 la tonelada, aunque acumula una leve suba de 0,3% en el mes, presionada por temores a demoras en las negociaciones comerciales entre EE. UU. y China tras declaraciones de Trump. El cobre fue el más afectado, cayendo 6,5% en la semana y 11,0% en el mes, hasta USD 5,3 la libra, golpeado por temores de menor demanda global ante la desaceleración de la actividad.
Lo que viene
La guerra en el Golfo Pérsico seguirá siendo el motor de los movimientos del mercado, ya que las exportaciones de energía de la región están prácticamente paralizadas en la cuarta semana del conflicto. Los datos económicos en EE. UU. estarán encabezados por los indicadores principales del PMI de S&P, el índice de confianza del consumidor de Michigan y los resultados de encuestas de varios bancos regionales de la Reserva Federal. También se publicarán los PMI preliminares en la zona euro y sus mayores economías: Reino Unido, Japón, Australia e India.
Noticias y mercado: lo que pasó y lo que viene en el plano local.
El contexto global se complicó y pasó factura sobre los activos locales, que ya mostraban cierta fatiga antes de que estallara el conflicto en Medio Oriente. En un mundo donde las monedas se deprecian frente al dólar y las tasas suben, el frente interno presenta una foto inversa: el tipo de cambio opera estable y las tasas continúan cayendo. En ese marco, los bonos soberanos profundizaron su caída en línea con los pares emergentes y el riesgo país volvió a trepar por encima de los 620 puntos básicos. El Merval logró sostenerse, traccionado por las acciones energéticas, que se benefician de la escalada del petróleo, mientras que los bonos en moneda local tuvieron una buena performance, impulsados por la mayor liquidez del sistema financiero. Por el lado del Gobierno, el equilibrio fiscal se mantiene pese a la caída en la recaudación, y el BCRA continúa comprando divisas, aunque a un ritmo insuficiente para recomponer las reservas internacionales. En materia de actividad, si bien el último trimestre de 2025 mostró un rebote, la economía permanece estancada —y eso ya empieza a verse en los indicadores del mercado laboral, con un repunte en la tasa de desocupación—. El deterioro del empleo, combinado con salarios que siguen perdiendo contra la inflación, erosiona las expectativas de los agentes económicos y probablemente se traduzca en una menor aprobación del Gobierno. A pesar de un escenario internacional más incierto y un frente interno más tenso, el tipo de cambio se mantiene firme y se aleja progresivamente del techo de la banda. Sin embargo, dos focos de atención dominan la agenda de las próximas semanas: la persistente caída del tipo de cambio real y el eventual desarme de posiciones de carry trade ante tasas que no dejan de bajar. La semana estará marcada por la licitación del Tesoro y la publicación de datos económicos clave: el EMAE y los salarios de enero, y el resultado del balance cambiario de febrero.
Se recuperó la actividad. En el 4Q25, el PBI repitió la performance del trimestre anterior al anotar un alza de 0,6% t/t, quedando 2,1% i.a. por encima del último trimestre de 2024. Del lado de la demanda, el mejor desempeño lo anotaron las exportaciones, que crecieron 5% t/t y 11% i.a., superando la dinámica de las importaciones, que avanzaron 1,2% t/t y 10,1% i.a. Le siguió el consumo privado, que creció 1,7% t/t y 4,1% i.a., mientras que el consumo del sector público retrocedió 1,0% t/t y 0,1% i.a., y la inversión cayó 2,8% t/t y 2,1% i.a. Por el lado de la oferta, intermediación financiera (+17,2% i.a.) y agricultura (+16,1% i.a.) lideraron los incrementos, en tanto que industria manufacturera (-5,0%) y comercio (-2,2%) mostraron caídas. Con este resultado, en todo 2025 la actividad creció 4,4% i.a., impulsada por la inversión, que avanzó 16,4% i.a., y el consumo privado, que lo hizo al 7,9% i.a., mientras que el consumo público apenas creció 0,2% i.a. Las exportaciones netas tuvieron una contribución negativa, dado que las importaciones crecieron 27% i.a. y las exportaciones 7,6% i.a. Del lado de la oferta, exceptuando la pesca, todos los sectores crecieron en relación con 2024, destacándose el agro (+6,2% i.a.), bancos (+24,7% i.a.) y la minería (+8% i.a.). Si bien todos estos resultados vinieron mejor a lo esperado y permitieron esquivar una recesión, una mirada más amplia marca que la actividad, desde febrero del año pasado, perdió impulso y muestra una performance muy dispar entre sectores urbanos y la actividad primaria.
Empeoró el mercado laboral. En el 4Q25, la tasa de actividad fue de 48,6%, la tasa de empleo cayó a 45,0%, 0,7 pp menos que en 4Q24, y la tasa de desocupación trepó a 7,5%, contra 6,4% del 4Q24 y 5,7% del 4Q23. Con esto, la cantidad de desocupados asciende a 1,7 M, alrededor de 400.000 más que al cierre de 2023. El total de ocupados se mantuvo respecto a dos años atrás gracias a que la pérdida de empleo asalariado formal —cayó en 257.000 puestos respecto al 4Q23 por la baja de 190.000 puestos privados y 70.000 en el sector público— y del empleo informal —unos 165.000 menos— fue absorbida por el cuentapropismo, que sumó 390.000 trabajadores. Así, por primera vez desde 2004 se registró un aumento de la tasa de desocupación con crecimiento del PBI.
Las cuentas en orden. El Gobierno nacional mantiene el ancla fiscal pese a la persistente caída en la recaudación. En febrero, el Sector Público Nacional registró un equilibrio financiero y un superávit primario de 0,1%. Los ingresos cayeron 9% i.a. real —caída explicada por el retroceso de 13% i.a. del IVA neto de reintegros y la baja de 40% i.a. de los derechos de exportación— e igual desempeño tuvo el gasto primario —explicado por reducciones reales de 62% i.a. en programas sociales sin AUH, 8% de menores salarios, 2% menos de subsidios, caída de 47% en las transferencias a provincias, 19% en obra pública y 1% menos de jubilaciones con bonos, siendo la AUH la excepción con un alza de 11% i.a.—. Con este resultado, en los primeros dos meses del año el Gobierno nacional acumuló un superávit primario de 0,4% del PBI, debido a que los ingresos cayeron 9% i.a. y el gasto primario 5% i.a. Sumando los intereses, que en los primeros dos meses cayeron 10% i.a. real, el superávit financiero llegó a 0,1% del PBI.
Mejora el saldo comercial. En febrero, la balanza comercial registró un saldo positivo de USD 788 M, muy por encima de los USD 275 M de febrero del año pasado. Este resultado se explicó por una caída de las importaciones del 11,8% i.a. (en volumen cayeron 15% i.a., pero los precios subieron 3,7% i.a.), mientras que las exportaciones cayeron 2,9% i.a. (las cantidades bajaron 7% i.a., pero fueron compensadas en parte por la mejora de 4,4% i.a. en los precios). Dentro de las exportaciones, se observaron caídas en manufacturas de origen agropecuario (-10% i.a.) y energético (-27% i.a.), mientras que los productos primarios (+8% i.a.) y las manufacturas de origen industrial (+8,6% i.a.) mostraron subas, estas últimas impulsadas por las ventas de oro y litio. En el primer bimestre del año, el saldo acumulado es de USD 2.977 M contra apenas USD 400 M del mismo período de 2025.
Desaceleran los precios mayoristas y los costos de la construcción. En febrero, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) subió 1,0% m/m y 25,6% i.a., desacelerando respecto del 1,7% m/m del mes anterior, impulsado por productos nacionales (+1,3%) frente a la caída de importados (-2,7%). Por su parte, el Índice de Costo de la Construcción subió 1,9% m/m en febrero y 24,5% i.a.
El BCRA acelera el ritmo de compras. En la última semana, el BCRA compró USD 485 M, llevando el total mensual a USD 1.071 M. En el mismo período, la liquidación del agro fue de USD 450 M y USD 1.300 M, respectivamente. El promedio de compras diarias de marzo se ubica en USD 71 M, aún por debajo de los USD 86 M diarios registrados en febrero, en un contexto en el que el agro aceleró el ritmo de liquidación de USD 70 M a USD 88 M por día. Estas operaciones fueron contrarrestadas por la baja en el precio del oro —le costó más de USD 1.100 M—, la caída de encajes en moneda extranjera y los pagos a organismos internacionales —USD 400 M—, por lo que el stock de reservas brutas cayó en USD 1.853 M en la semana y cerró en USD 45.659 M, mientras que son negativas en torno a los USD 20.000 M, de acuerdo con la metodología del FMI.
Tipo de cambio no se mueve. El tipo de cambio oficial volvió a operar estable en la semana y cerró en $1.393,4, ubicándose a un 17,6% del techo de la banda. Los dólares financieros, en cambio, subieron: un 0,2% el MEP y un 0,9% el CCL, cerrando en $1.429,7 y $1.482,7, respectivamente, mientras que el canje volvió a ampliarse hasta el 3,7%. La estabilidad cambiaria se apoya en una demanda acotada por la debilidad de la actividad, mientras la oferta sigue sostenida por el agro, la minería y los préstamos en dólares. Esta tendencia debería sostenerse en los próximos días, por el potencial flujo de divisas de la cosecha gruesa y pese a un contexto global más adverso que, hasta ahora, tuvo un impacto acotado sobre los mercados locales. Sin embargo, hacia adelante, la baja de tasas de interés podría incentivar el desarme de posiciones de carry trade y presionar sobre el tipo de cambio, especialmente en un contexto en que el tipo de cambio real multilateral viene perdiendo terreno en el año.
Mayor liquidez y bonos al alza. La deuda en pesos tuvo una semana positiva en un contexto de elevada liquidez. El stock de pesos que toma el BCRA vía Repos sigue siendo muy amplio, lo que se reflejó en una tasa de caución a un día operando por debajo del 20% TNA y en una TAMAR que continuó cayendo, cerrando en 26,5% TNA. Este nivel de tasas luce cada vez más comprometido frente a una inflación que se mueve en torno al 2,9% m/m, lo que sugiere que, de sostenerse ese ritmo, las tasas deberían comenzar a corregir al alza para evitar un mayor deterioro de los rendimientos reales. Los bonos CER fueron los más destacados, con una suba semanal del 1,8%. El tramo más corto ya rinde hasta CER -8%, reflejando una mayor demanda de cobertura inflacionaria, mientras que el resto de la curva rinde en torno a CER +5%. En este contexto, la inflación breakeven se ajustó al alza: el mercado ahora descuenta 2,6% m/m para los próximos dos meses —frente al 2,2% de la semana pasada— y una inflación acumulada en 2026 del 28%. La curva a tasa fija avanzó un 1,6%, llevando a una compresión de rendimientos que se ubican en 23,8% TNA (2,0% TEM) en el tramo corto y 27,7% TNA (2,3% TEM) en el tramo largo. Los Duales subieron un 0,3%, limitados por la baja en la TAMAR , y rinden TAMAR +0,8% en el tramo corto y TAMAR +2,9% en el tramo largo. En tanto, los dollar-linked cayeron un 0,9% y rinden devaluación +4%, descontando una devaluación implícita del 2% hacia abril, equivalente a un tipo de cambio de $1.420.
El riesgo global golpea al bono soberano. El mercado de renta fija en dólares no encontró alivio durante la semana, con los soberanos argentinos nuevamente bajo presión en línea con el deterioro del apetito por riesgo a nivel global. Con una caída promedio de 1,2% en los títulos locales, el riesgo país finalizó en 623 puntos. La performance de los bonos locales resultó algo mejor respecto a los países comparables, que retrocedieron 1,4%, aunque el desempeño relativo frente al EMBI Latam fue menos favorable, dado que el spread se amplió 40 pb hasta 323 pb. La comparación contra el universo CCC, en cambio, no arrojó diferencias significativas. El tramo largo de los Globales, que perdió 1,4%, concentró la presión vendedora, encabezada por el GD41 (−1,8%) y el GD35 (−1,7%). La curva de tasas muestra a los Bonares rindiendo 8,7% en el tramo corto y 10,9% en el largo, mientras que los Globales se ubican en 7,3% y 10,3%, respectivamente. La mayor presión sobre la ley extranjera redujo el spread legislativo GD30/AL30 de 2,7% a 2,5%. Por su parte, los BOPREAL se desacoplaron del soberano y anotaron una suba promedio de 1,1%, traccionada por el Serie 3 (+1,9%) y el Serie 1-A (+1,3%). La curva del BCRA rinde actualmente en el rango de 2,3%–8,3%. Los provinciales absorbieron el contexto adverso con relativa solidez, cediendo 0,6% en promedio, con Buenos Aires 2037 liderando las caídas al perder 1,9%. El segmento ofrece rendimientos de entre 6,1% y 12,6%. El segmento corporativo fue el más destacado de la semana al subir 0,2%. Arcor 2026 y TGS 2031 lideraron con alzas de 0,4% cada uno. Los rendimientos se mantienen en 6,0%–9,5% bajo ley extranjera y 4,5%–8,0% en el mercado local.
El Merval aguanta. Empujado nuevamente por las acciones energéticas y su incidencia en el índice, el Merval logró destacarse por sobre el resto de los índices de acciones globales al avanzar 3,1% en pesos y 2,5% en dólares CCL, cerrando en USD 1.838. Las acciones que más subieron fueron YPF (8,8%), COME (5,9%) y Edenor (5,5%). En tanto, los sectores de materiales y construcción fueron afectados, con caídas de 13,0% en Transener, 7,0% en IRSA y 6,6% en TGN. En cuanto a las acciones que cotizan en Wall Street, exhibieron una suba promedio de 1,7%, liderada por AdecoAgro (30,4%), Vista (11,3%) e YPF (9,6%), en tanto que Bioceres (-29,5%), IRSA (-6,2%) y MELI (-2,1%) mostraron las mayores caídas. En lo que va del mes, el Merval acumula una suba de 0,4% en USD, aunque en lo que va del año lleva una pérdida de 7,5%.
Lo que viene. Pese a tratarse de una semana corta, la agenda macro viene cargada. El miércoles se conocerán las condiciones de la última licitación de marzo, en la que el Tesoro deberá afrontar vencimientos por $7,9 billones del Boncer TZXM6. La licitación será clave para ver si el Tesoro absorbe algo de liquidez del sistema, en un contexto de marcada caída en las tasas. También se publicará el índice de salarios de enero, que permitirá evaluar la dinámica de los salarios reales en un contexto en que la inflación se resiste a ceder. El jueves llegará el EMAE de enero, que dará las primeras señales sobre cómo arrancó la actividad el año. Finalmente, el viernes se publicarán la balanza de pagos, la posición de inversión internacional y los datos de deuda externa del cuarto trimestre de 2025, que aportarán un panorama más completo sobre el frente externo.
Los contratos de dólar en A3 retrocedieron por segunda semana consecutiva, cayendo un 1,42% promedio
Los contratos de dólar en A3 retrocedieron por segunda semana consecutiva, cayendo un 1,42% promedio. Las bajas más importantes fueron para los contratos de enero (-1,70%), diciembre (-1,68%) y noviembre (-1,48%). La suba semanal de USD 206 M en el interés abierto es una señal de posible intervención del BCRA para ofrecer cobertura en un contexto de apreciación global del dólar.
El próximo contrato en vencer es el de marzo que cotiza en $1.400, por lo que marca una devaluación directa de 0,5% e implícita mensual de 1,3%. Para los tres meses siguientes, los precios reflejan que la suba en el dólar correría en niveles en torno al 2,1%: 1,9% en abril ($1.429), 1,9% en mayo ($1.460) y 2,1% en junio ($1.494). A partir de ahí, señalan una devaluación que continúa al ritmo de 2,1% promedio hasta enero del 2027.
La curva de tasas implícitas se desplazó hacia abajo en todos los tramos. Para el mes de marzo cerró en un nivel de 16% TNA, mientras que abril cerró en 23% TNA y la curva asciende gradualmente hasta un nivel de 28% TNA en los meses posteriores.
El volumen operado bajó, y en las últimas cinco ruedas se comerciaron USD 4.722 M. El viernes 20 de marzo el interés abierto cerró en USD 5.174 M, mostrando una caída de 4% m/m y una suba de 42 a/a.



Análisis de instrumentos de renta fija y variable.
A continuación podrás descargar el informe semanal del mercado local, en el que analizamos los distintos instrumentos de renta fija con posibles escenarios de sensibilidad. Además, mostramos los índices de mercados accionarios locales e internacionales, y finalmente el mercado de renta variable local.
Descargar informe al 20/03/2026
USD-DENOMINATED DEBT DECLINED 0.3%, EVEN IN A SESSION THAT WAS POSITIVE FOR EMERGING MARKETS, but amid increased global pessimism. The long end of the Bonar curve led the losses with a 0.5% decline, while Global bonds fell 0.3%. As a result, the country risk rose again to 614 bps. On the other hand, Central Bank debt posted a more moderate decline of 0.4%.
LOCAL CURRENCY DEBT HAD A POSITIVE SESSION ON THURSDAY, WITH GAINS ACROSS ALL SEGMENTS. Lecaps rose0.8%. Dual bonds rose 0.4%, in line with CER bonds. The BCRA continues to put a floor under rates by absorbing pesos at 20% TNA in the repo market, which brought the Tamar rate down to 27.2% TNA, while overnight rates remain around 20% TNA.
THE OFFICIAL EXCHANGE RATE DECREASED 0.3% AND CLOSED AT $1,395.51, POSITIONING IT 17.3% BELOW THE UPPER BAND LIMIT. It accumulated a 1% decline over the month. Meanwhile, financial exchange rates showed a 0.2% increase in the MEP and a 0.4% decline in the CCL, closing at $1,425.8 and $1,462.2, respectively, narrowing the spread to 2.6% from 3.1%. On the other hand, the Central Bank resumed FX purchases in the official market, acquiring USD 132 million, bringing monthly cumulative purchases to USD 899 M. Gross international reserves declined by USD 793 M, closing at USD 43.702 M.
THE MERVAL ROSE 2.8% IN PESOS AND 3.2% IN USD (CCL), CLOSING AT USD 1,894. The energy and banking sectors led the gains in the equity index. The top performers were COME (10.0%), BBVA (6.5%), and Holcim (6.2%), while the only notable decline was in Mirgor (-2.5%). As for Argentine stocks listed in New York, they also posted a 3.2% gain, led by AdecoAgro (7.7%), BBVA (6.4%), and Edenor (6.1%), while MELI fell 1.3%.
¿Qué variables macro avanzan de manera positiva y cuáles se encuentran bajo tensión?
✅DATO POSITIVO DE LA SEMANA
En febrero de 2026, el Sector Público Nacional consolidó su trayectoria de disciplina fiscal, dado que, pese a la caída de los ingresos, logró sostener el equilibrio fiscal. Concretamente, la caída de 9% i.a. real en los ingresos fue seguido de una baja idéntica en el gasto primario, por lo que el resultado primario marcó un superávit de 0,1% de PBI, que compensó los pagos por intereses. Con este resultado, en los primeros dos meses de 2026, el gobierno nacional acumuló un superávit primario de 0,3% del PBI (vs. 0,5% PBI en el primer bimestre de 2025) y uno financiero de 0,1% del PBI.

⚠️A MONITOREAR
Con la inflación en alza y superando las expectativas, el mercado viene ajustando sus previsiones. Mientras que hacia fines del año pasado se descontaba una inflación del 21,1% para 2026, actualmente se ubica en torno al 29%. Esto se traduce en proyecciones de inflación en torno al 1,6% m/m promedio para ambos semestres, que hoy se ven desplazadas al alza. En particular, el mercado anticipa cerca de 2,4% m/m en el primer semestre, en parte por una mayor inercia en los registros iniciales, que se ubicaron por encima de lo esperado, aunque también con un ajuste al alza en las expectativas para el segundo semestre, que se ubican en torno al 1,8% m/m. Esto preocupa, en un contexto en el que la actividad económica sigue débil, al tiempo que amplía el margen para una suba de tasas, lo que podría ejercer presiones adicionales sobre el nivel de actividad y, a su vez, derivar en mayores costos de financiamiento para el Tesoro.

🚨RIESGO
El riesgo país sube 56 pb en lo que va de marzo y amplía su spread frente al índice Latam en 64 pb, alcanzando un nivel de 332 pb. En un contexto global adverso para los mercados emergentes, el índice Latam se mantuvo estable en torno a 300 pb, mientras que Argentina continuó desacoplándose, lo que sugiere un predominio de factores internos por sobre los externos. En este marco, si bien el BCRA sostiene compras de divisas en el mercado oficial, estas no resultan suficientes para fortalecer el nivel de reservas, especialmente considerando los vencimientos en moneda extranjera tanto con el sector privado como con organismos internacionales. A su vez, la persistencia de una inflación elevada, junto con señales de debilidad en la actividad, continúa presionando sobre la percepción de riesgo soberano.

Noticias globales: el mundo hoy.
El mercado mantuvo un tono cauto, con las acciones a la baja, en un contexto marcado por el endurecimiento del mensaje de la Fed y la persistente incertidumbre geopolítica. Las tasas operaron mixtas y los bonos mejoraron. En paralelo, el dólar se debilitó y los metales continuaron corrigiendo, mientras que los commodities energéticos se moderaron ante señales menos agresivas en el conflicto.
La renta variable volvió a operar a la baja. El Dow Jones retrocedió 0,2%, al igual que el Nasdaq, y por último el S&P 500 cayó 0,1%. En cuanto a sectores, las compañías vinculadas a inteligencia artificial mostraron caídas generalizadas luego de que Micron anticipara mayores planes de inversión, lo que contrarrestó el impacto positivo de sus resultados impulsados por mayores ganancias en memorias. Sus acciones cayeron 4%, mientras que Nvidia retrocedió 1,3%. En términos globales, el índice de acciones que excluye EE. UU. subió un 0,2%.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro operaron mixtos, mientras el mercado digería las proyecciones y el tono más hawkish por parte de la Fed, sumado a los últimos datos de inflación PCE y PPI, y a la incertidumbre respecto de la guerra entre EE. UU. e Irán. El impacto fue al alza en el tramo corto, por las expectativas inflacionarias, con la UST2Y subiendo 5 pb hasta 3,79%, mientras que la UST10Y se mantuvo en 4,25% y la UST30Y cayó 4 pb hasta 4,84%. En este sentido, el mercado continuó reacomodando sus expectativas y pasó a anticipar el primer recorte de 25 pb para octubre de 2027, mientras que para septiembre de 2027 se observa que el mercado espera una suba de 50 pb. En tanto, se observaron caídas de 2 pb en la expectativa de inflación a 5 y 10 años, que cerraron en 2,70% y 2,39%. En este contexto, el índice de bonos del Tesoro subió 0,2%, mientras que en corporativos los Investment Grade avanzaron 0,6% y los High Yield cayeron 0,3%. En tanto, la deuda de mercados emergentes avanzó 0,3%.
El US Dollar Index retrocedió 1,1% hasta 99,02, explicado por caídas de 1,2% frente al euro, 1,4% ante la libra y 1,4% frente al yen. El dólar también cayó 1,0% frente al real brasileño y cerró en USDBRL 5,22. En metales, el oro cayó otro 3,8% hasta USD 4.637 la onza, marcando su séptima rueda consecutiva a la baja, y la plata retrocedió 4,6% hasta USD 71,9 la onza, ambos afectados por la expectativa de mayores tasas.
En commodities, el WTI cayó 1,9% hasta USD 94 el barril. Trump señaló que EE. UU. no está considerando desplegar tropas terrestres en Medio Oriente, mientras que Bessent sugirió que el régimen iraní podría colapsar internamente. La soja avanzó 0,6% hasta USD 429 la tonelada y el cobre cayó 2,2%, cerrando en USD 5,4 la libra.
Tras la decisión de tasa de la Fed, siguieron los Bancos Centrales de Europa, Inglaterra y Japón, que mantuvieron las tasas, acorde a lo esperado por el mercado. Concretamente, la tasa de Europa se mantiene en 2,15%, la de Inglaterra en 3,75% y la de Japón en 0,75%. Diferente fue el caso del Banco Central de Brasil, que recortó 25 pb, llevando la tasa Selic a 14,75%.