Noticias locales: el país hoy.
El miércoles, el BCRA anunció un Repo con bancos internacionales por USD 3.000 M, que ayudarán a completar el pago de los vencimientos en dólares del 9 de enero. A pesar de esto, los bonos en dólares y las acciones cerraron con pérdidas, mientras que la deuda en pesos mostró mejoras en todas las curvas. Por su parte, los tipos de cambio operaron a la baja, con nuevas señales de intervención del BCRA en el mercado de futuros. A su vez, la Secretaría de Finanzas anunció que recibió una aceptación del 64% en el canje de los instrumentos dollar-linked de enero.
El BCRA concretó un Repo por USD 3.000 M con bancos internacionales para afrontar el vencimiento de bonos soberanos del 9 de enero. En la operación participaron seis bancos internacionales y la tasa se ubicó en 7,42% (SOFR +400 pb). El costo financiero resultó inferior al de las dos transacciones previas, explicado por un menor spread exigido a Argentina –400 pb frente a los 450 y 475 pb anteriores–, junto con una compresión de las tasas globales.
En este contexto, la deuda en dólares tuvo una rueda de mayor a menor: comenzó con subas tras la confirmación del Repo, pero luego culminó la jornada con pérdidas del 0,3%, con caídas generalizadas en todos los tramos. De esta manera, el riesgo país se ubicó en 575 pb (vs. 562 pb el martes). Por otro lado, los BOPREAL cedió un 0,4%.
En cuanto a la curva en pesos, la rueda comenzó con una renovada tensión en las tasas, que se moderó hacia el cierre de la jornada. Ante este escenario, la tasa Repo se ubicó en 46,7% TNA, en tanto que la caución a un día promedió 45,6% TNA, y las curvas en pesos finalizaron con un tono positivo. Los bonos dollar-linked fueron los más destacados, al subir un 0,3%, seguidos de los CER con un 0,2% y los duales con un 0,1%. La curva a tasa fija fue la menos demandada, con un alza del 0,1%, a excepción del Bonte que volvió a registrar un avance del 0,5%.
Por su parte, el tipo de cambio oficial se mantuvo estable y cerró con una baja marginal del 0,1%, en $1.466,03, ubicándose a un 4,7% del techo de la banda. En esta ocasión, el BCRA realizó compras más acotadas por USD 9 M y acumula compras netas por USD 113 M en las últimas tres jornadas. Los dólares financieros operaron con caídas algo más pronunciadas, del 0,2% en el MEP y del 0,4% en el CCL, cerrando en $1.495,9 y $1.530,7, respectivamente. En tanto, el stock de reservas brutas subió en USD 53 M para cerrar en USD 44.240 M.
Asimismo, los contratos de dólar futuro en A3 operaron con bajas promedio del 0,24%. Se observó un incremento en el volumen de USD 101 M hasta USD 591 M, mientras que el interés abierto subió otros USD 116 M, cerrando en un nivel de USD 5.704 M, lo que marca posibles intervenciones del BCRA vendiendo futuros de enero y febrero, donde se observan las principales variaciones en interés abierto.
El Merval sufrió un nuevo golpe al caer 3,0% en pesos y 2,4% en dólares, terminando la jornada en un nivel de USD 1.976. La baja fue liderada por los sectores de energía, construcción y utilidades. En dólares, YPF, Edenor y CEPU mostraron pérdidas en torno al 5%. En cambio, lograron destacarse las acciones de Ternium y Transener, que ganaron 3,8% y 1,6%, respectivamente. Las acciones que cotizan en Wall Street también tuvieron una jornada negativa, con caídas promedio del 0,8%, lideradas por Bioceres, Vista e YPF, que anotaron bajas de entre 3,5% y 5,9%. Mientras tanto, Banco Macro, Ternium y BBVA compensaron parcialmente con alzas de entre 2,2% y 3,9%.
La Secretaría de Finanzas anunció el resultado de la conversión de los bonos dollar-linked, con una aceptación del 64,2%. En concreto, el Tesoro rescató VN USD 2.338 M de la Lelink D16E6 y adjudicó VN USD 2.356 M de la Lelink D30E6. La operación apunta a descomprimir la volatilidad del tipo de cambio asociada al fixing de estos instrumentos a mediados de mes, desplazando esa demanda implícita hacia el vencimiento del D30E6 y ayudando a reducir las tensiones sobre el tipo de cambio.
Noticias globales: el mundo hoy.
La rueda mostró un desempeño dispar en acciones, con el Nasdaq al alza y el Dow Jones en baja, en un contexto de mayor cautela global reflejada en caídas en Europa y en mercados emergentes. En cambio, la renta fija tuvo una buena jornada, acompañando el retroceso de los rendimientos del Tesoro ante señales macroeconómicas mixtas, mientras el mercado continuó descontando recortes de tasas por parte de la Fed a partir de mediados de año. El dólar se mantuvo estable, el oro corrigió tras las fuertes subas recientes y el petróleo retrocedió ante expectativas de mayor oferta vinculadas a Venezuela y Rusia. En materia de datos, el ISM de servicios sorprendió positivamente al confirmar la expansión del sector, aunque el mercado laboral mostró señales de enfriamiento, con una fuerte baja de vacantes y un crecimiento del empleo privado más moderado.
La renta variable operó de manera heterogénea, con una suba de 0,57% para el Nasdaq, una caída de 0,51% para el Dow Jones y un S&P 500 que no mostró variaciones. Los sectores de utilidades, materiales y energía fueron los más afectados, en tanto que se beneficiaron salud, consumo discrecional y tecnología. En el resto del mundo, se observaron caídas de 0,7% en emergentes, con Brasil y China perdiendo 1,1%, y Europa retrocediendo un 0,3%.
En una jornada con señales económicas mixtas, los rendimientos de los bonos del Tesoro cedieron, dando lugar a una buena performance de la renta fija. La US2Y se mantuvo en 3,47%, al tiempo que la US10Y cayó 3 pb hasta 4,14%, y la US30Y retrocedió 5 pb, cerrando en 4,81%. De esta manera, el índice de bonos del Tesoro avanzó un 0,2%. También se observó disparidad en corporativos, con subas de 0,2% en Investment Grade y un High Yield estable. Para la deuda de mercados emergentes también fue una rueda neutral. El mercado continúa descontando dos recortes de tasas de 25 pb cada uno por parte de la Fed este año, comenzando en junio, bajo la expectativa de que el proceso de desinflación habilite una política monetaria más acomodaticia.
Por otro lado, el dólar DXY se mantuvo en 98,62, ya que no mostró variaciones frente al euro ni al yen, aunque avanzó un 0,2% frente a la libra. En tanto, en Brasil el dólar recuperó parte de las pérdidas al subir un 0,3%, cerrando en USDBRL 5,39. El oro, por su parte, corrigió 1,1% y cerró en USD 4.449 la onza, tras una toma de ganancias luego de las fuertes aumentos recientes, en un contexto en el que las preocupaciones geopolíticas se moderaron luego de que Trump señalara que Venezuela podría abastecer hasta 50 millones de barriles de petróleo a EE. UU.
En esta línea, el petróleo WTI retrocedió un 2,1%, finalizando en USD 55,9 por barril, debido a que la incautación de entre 30 M y 50 M de barriles provenientes de Venezuela por parte de EE. UU. fue interpretada por el mercado como una señal de mayor oferta. Además, los avances hacia un acuerdo de seguridad entre EE. UU. y Ucrania elevaron las expectativas de una menor restricción sobre las exportaciones de crudo ruso. A su vez, la soja mostró una mejora y anotó un incremento de 1,2%, alcanzando USD 388 la tonelada, impulsada por mejoras en la demanda externa y, sobre todo, desde China hacia EE. UU., alcanzando el 80% del objetivo previsto para fines de febrero. En metales, la plata y el cobre bajaron 4,8% y 3,4%, respectivamente, debido a una toma de ganancias.
En el dato económico del día, el ISM de Servicios de EE. UU. mostró una mejora en diciembre de 2025, avanzando a 54,4 desde 52,6 en noviembre, por encima del 52,3 esperado y en su nivel más alto desde octubre de 2024. La expansión fue generalizada: la actividad creció a 56 desde 54,5, los nuevos pedidos saltaron a 57,9 desde 52,9 y los inventarios subieron a 54,2 desde 53,4. El empleo volvió a zona expansiva al ubicarse en 52 desde 48,9, mientras que los pedidos de exportación aumentaron a 54,2 desde 48,7 y las importaciones a 50,3 desde 48,9. En paralelo, las presiones de precios se moderaron levemente a 64,3 desde 65,4, y las entregas de proveedores se desaceleraron a 51,8 desde 54,1.
El informe de JOLTS (Job Openings and Labor Turnover Survey) mostró que las vacantes laborales en EE. UU. cayeron en 303.000 en noviembre de 2025 y se ubicaron en 7,146 millones, el nivel más bajo desde septiembre de 2024 y muy inferior a las expectativas del mercado de 7,60 millones.
Asimismo, el informe de empleo de ADP mostró que el empleo privado en EE. UU. aumentó en 41.000 puestos en diciembre de 2025, tras una caída revisada de 29.000 en noviembre, aunque levemente por debajo de la expectativa del mercado de 47.000. La recuperación fue impulsada principalmente por educación, salud y servicios, aunque quedó algo por debajo de lo esperado y con debilidad persistente en servicios profesionales, información y manufacturas. En cuanto a salarios, el crecimiento i.a. para quienes permanecieron en su empleo se mantuvo en 4,4%, al tiempo que para quienes cambiaron de trabajo se aceleró a 6,6% desde 6,3%.
En paralelo, la inflación en Europa subió 0,2% m/m en diciembre, rebotando tras la caída de 0,3% de noviembre y en línea con lo esperado por el mercado. En términos interanuales, la inflación se moderó a 2,0% i.a., desde 2,1% el mes previo, levemente por debajo de la expectativa de 2,1%, alcanzando el objetivo del BCE. Esta desaceleración respondió a menores aumentos en servicios y bienes industriales no energéticos y a una caída más pronunciada de la energía, en tanto que la inflación núcleo descendió a 2,3% i.a., también por debajo del 2,4% esperado.
¿Cómo continuará la situación en Venezuela y cómo podría impactar en los activos argentinos?
Las plazas de las principales ciudades de Latinoamérica explotaron de algarabía cuando se difundió la noticia de la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero. Maduro, un colectivero y líder sindical que, según la ex Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Madeleine Albright, “posee todos los defectos y ninguna de las virtudes del líder que reemplazó” en 2013, llevó a Venezuela a experimentar la catástrofe humanitaria más grande de la historia para un país que no pasó por una guerra externa o interna, con más de 8 millones de exiliados, una caída del PBI del 80%, hiperinflación, el colapso de la producción petrolera y una pobreza extrema. Todo esto al tiempo que su régimen se volvió cada vez más represivo, con la eliminación de la prensa libre y la justicia independiente, con cientos de presos políticos y muertos en manifestaciones, y el desconocimiento de los resultados electorales, entre tantas otras violaciones a los derechos individuales y la democracia liberal.
La alegría de los exiliados, millones en Colombia y Perú, más de 700 mil en Chile y casi 300 mil en nuestro país, está entonces más que justificada. Un personaje nefasto de la historia había caído. La pregunta ahora es cómo sigue esta historia, y cuál es el impacto para la Argentina y para el mercado de activos de la Argentina.
¿Transición democrática o negocio petrolero?
Para entender las dificultades que enfrenta Venezuela en los próximos meses, primero hay que tener en cuenta que las transiciones democráticas no son fáciles. Los regímenes autocráticos salientes tienen estructuras represivas y de negocios que no se desarman voluntariamente. O las salidas son negociadas con el régimen, o estos son derrocados irreductiblemente.
En este sentido, hay que recordar que el régimen Venezolano no era un monolito a cargo de Maduro, sino una frágil coalición entre distintos stakeholders. Estos incluyen al PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) y a los militares, cuyas principales cabezas son: 1) Diosdado Cabello – histórico dirigente chavista con fuerte influencia política y en inteligencia; 2) Vladimir Padrino López – general en jefe, ministro de Defensa y pieza clave del apoyo militar; 3) Delcy Rodríguez – vicepresidenta hasta el derrocamiento de Maduro y figura política con control sobre política exterior y economía; 4) Jorge Rodríguez – hermano de Delcy y presidente de la Asamblea Nacional, con rol central en propaganda y control político.
Por ahora, la misma estructura sigue a cargo del poder en Venezuela. La pregunta es si se mantendrá intacta o sufrirá cambios.
Segundo, hay que entender el marco bajo el que transcurre una potencial transición democrática, porque esto tiene importancia para las características del régimen que continúa, como por ejemplo su estabilidad. Siguiendo un influyente trabajo de Alfred Stepan (“Paths toward redemocratization”), existen tres grandes vías para la redemocratización de un país (estas a su vez tienen subvariantes, y muchas experiencias combinan caminos): 1) caminos ligados a la guerra y la derrota (ejemplos, algunos exitosos, otros no: Alemania, Holanda, Irak); 2) caminos iniciados por el propio régimen autoritario (por ejemplo, España, Portugal, Chile, todos combinados con la tercera vía) y 3) caminos iniciados por la oposición como la sociedad civil, pactos partidarios o una rebelión armada (por ejemplo, España y Chile en parte, con acuerdos partidarios, Costa Rica). El tipo de transición experimentada trae trade-offs importantes en temas como estabilidad del régimen versus inclusión de todos los actores políticos, orden versus cambio, y legitimidad versus eficacia. No existen caminos óptimos, pero hay elementos importantes como la relación entre fuerzas armadas y sociedad, el rol de la sociedad civil y otros que son muy importantes para el éxito de la transición.
Está claro que, por ahora, la transición en Venezuela parece seguir el primer camino, ante la imposibilidad de la oposición de liderar una transición exitosa por sí sola. Ya Trump dejó claro que el proceso iniciado no tiene como fin entregar el poder a María Corina Machado. Dado que la oposición no tiene capacidad para controlar el aparato militar ligado al chavismo, es quizás hasta prudente no producir una transición inmediata. En síntesis, la redemocratización ocurrirá o no de acuerdo con los objetivos que tenga el gobierno de Trump y de su capacidad de imponerlos al régimen.
Esto nos lleva a la tercera dificultad: ¿cuál es el objetivo de la administración de Trump en Venezuela? ¿Es solo un negocio petrolero, o es llevar al país a una transición democrática?
En un escenario, los intereses del gobierno norteamericano pueden ser el acceso al petróleo venezolano, limitar el alcance de las redes de narcotráfico y la migración venezolana y asentar su liderazgo geopolítico en la región, restringiendo la influencia de China y de Rusia en el Hemisferio Occidental. Esto podría darse con una continuidad del régimen actual, solo con algunas mutaciones para acceder a los requerimientos mencionados de los Estados Unidos. Podría inclusive ocurrir en el marco de una mayor apertura democrática formal, pero en la cual las posibilidades de la oposición de llegar al poder se ven limitadas por el éxito económico que obtiene el régimen al subir la producción petrolera.
Otra posibilidad es que el gobierno de Trump realmente busque una redemocratización, pero esté ganando tiempo para ir negociando con el régimen actual. Esto, a su vez, abre dos escenarios: 1) que el régimen acepte cambios y 2) que el régimen no los acepte. En el primer caso, distintos stakeholders tendrán que ir cediendo cuotas de poder y cambiando prácticas de poder. En el segundo caso, ¿estará dispuesto el gobierno de los Estados Unidos a poner tropas en Venezuela de una manera más permanente? Esto abriría múltiples riesgos, como por ejemplo que el régimen resista mediante una guerra de guerrillas.
En síntesis, la extracción de Maduro es solo el fin del principio del régimen autocrático de Venezuela, en el mejor de los casos. Hay mucha incertidumbre todavía sobre lo que ocurrirá en el futuro.
Un cambio positivo para la Argentina
Más allá de la incertidumbre sobre lo que viene, los cambios producidos son positivos para la Argentina.
Muchos analistas se centraron en el potencial impacto negativo que puede tener sobre Vaca Muerta un eventual aumento de la producción petrolera de Venezuela. Este es un riesgo claro, pero hay que ponerlo en contexto. En primer lugar, aumentar la producción de petróleo en Venezuela llevará mucho tiempo incluso en el mejor de los escenarios, dada la destrucción de la infraestructura. En segundo lugar, un aumento de la producción venezolana no necesariamente resultará en una disminución del precio del crudo, ya que menores precios pueden llevar a restricciones de oferta, ya sea porque la producción de shale deja de ser competitiva en los Estados Unidos, o porque la OPEP restringe la producción.
Los beneficios para la Argentina de los eventos recientes en Venezuela son importantes. En primer lugar, reafirman la importancia que tiene la región para la administración de Donald Trump (la llamada doctrina “Don-roe”, en lugar de “Monroe”). Es decir, los Estados Unidos van a seguir pujando para restringir la influencia de China, Rusia e Irán en la región, y para expandir la cantidad de gobiernos pro-reformas en Latinoamérica. En este contexto, la Argentina queda bien parada al ser el primer miembro importante de este club de la mano de la reorientación de política exterior del presidente Milei. En segundo lugar, la suba de bonos venezolanos refuerza la idea de que los activos de mercados emergentes (EM) tienen upside. A la buena performance del asset class en los dos últimos años se suma el potencial de retornos positivos de la mano de Venezuela, Argentina, Brasil y Colombia entre otros durante 2026. Esto permitirá a los fondos dedicados a EM atraer capital, y a los fondos “cross-over” a dedicar más fondos a EM. En ambos casos, esto puede llevar a un aumento de los activos dedicados a invertir en nuestro país.
En síntesis, hay mucho para festejar con la salida de Maduro. Faltan muchas definiciones en un proceso que pinta para largo, pero que a priori beneficia a la Argentina.
Noticias locales: el país hoy.
En la rueda del martes, los soberanos en dólares operaron neutrales, mientras que el Merval en dólares sufrió una caída. Los tipos de cambio mostraron un comportamiento mixto, con el oficial cediendo y el CCL y el MEP casi sin variaciones, al tiempo que los futuros subieron en el margen. Lo mismo ocurrió en las curvas en pesos, con los dollar-linked y los duales presentando un buen desempeño, los CER sin cambios y la tasa fija registrando una nueva caída. En cuanto a las tasas en pesos, volvió a observarse presión en la caución, que operó con subas en promedio.
La deuda en pesos operó mixta en una rueda marcada por una nueva irregularidad en las tasas. La caución a un día promedió 45,7% TNA, aunque volvió a mostrar picos de tensión y alcanzó el 70% TNA intradiario, en tanto que la tasa Repo se ubicó en 38,2% TNA, con máximos en torno al 60% TNA. En este marco, la curva a tasa fija siguió sin traccionar y cerró con bajas del 0,1%, aunque el Bonte 2030 se destacó con una suba de 0,8% y los bonos CER se mantuvieron estables. Asimismo, los duales ganaron un 0,1%, al igual que los títulos dollar-linked.
Por otro lado, la deuda en dólares operó con alzas del 0,2% para los Bonares, mientras que los Globales registraron pérdidas del 0,1%. De esta manera, el riesgo país se sostuvo en torno a los 560 pb, en un contexto en el que aún resta confirmarse la concreción del Repo por aproximadamente USD 2.000 M, para hacer frente a los vencimientos de este viernes. A su vez, los BOPREAL cayeron un 0,3%.
El tipo de cambio oficial, por su parte, retrocedió 0,3% en la rueda del martes y cerró en $1.467,6, ubicándose a un 4,5% del techo de la banda. La baja se dio aun cuando el BCRA volvió a registrar compras netas en el MLC por USD 83 M, acumulando en la semana un saldo comprador de USD 104 M –representando más del 5% del volumen operado–. En paralelo, el dólar MEP y el CCL se mantuvieron prácticamente sin cambios y cerraron en $1.498,3 y $1.537,3, respectivamente. Por último, el stock de reservas brutas aumentó en USD 787 M hasta USD 44.187 M.
En paralelo, los contratos de dólar futuro en A3 operaron con una suba promedio de 0,11%. Lo llamativo fue la caída en el volumen operado del contrato de enero, en el cual se operaron USD 405 M menos que en la rueda del lunes. A su vez, en este contrato cayó el interés abierto en USD 19 M. De esta manera, el volumen total fue de USD 491 M y el interés abierto de USD 5.588 M. La implícita de enero finalizó en 22%, al tiempo que febrero cerró en 27% y la tasa avanza gradualmente hasta 31% en noviembre.
El Merval mostró una caída de 0,6% en pesos y de 1,8% en dólares, a diferencia de las acciones en el resto del mundo, que operaron al alza. Con esto, el índice de acciones terminó en un nivel de USD 2.203. Los sectores de construcción, energía y utilidades fueron los más afectados, con pérdidas en dólares de entre 4% y 7% para Holcim, TGS y LOMA. En tanto, las acciones de los sectores financiero, comunicación y materiales tuvieron una jornada positiva, con ByMA y Transener a la cabeza, mostrando subas de entre 1% y 5%. En la Bolsa de Nueva York, las acciones también mostraron una caída, aunque más moderada (-1,0%), liderada por Edenor, Pampa e YPF, con bajas en torno al 3%. Estas fueron compensadas por las ganancias de Globant, MELI y Ternium, de entre 2% y 4%.
Noticias globales: el mundo hoy.
La renta variable extendió el tono positivo a nivel global, con dos de los tres principales índices de EE. UU. marcando nuevos máximos y una mejora generalizada también en Europa, emergentes y Latinoamérica. En paralelo, el mercado de bonos mostró una toma de ganancias tras la baja previa de tasas, lo que derivó en un desempeño más débil de la renta fija. En este contexto, el dólar recuperó algo de terreno, aunque siguió cediendo frente al real brasileño, y el oro continuó firme como activo de cobertura. En commodities, el petróleo corrigió parte de la suba reciente en un escenario dominado por expectativas de sobreoferta, mientras que los metales industriales y la soja mostraron avances, apoyados en señales de oferta más ajustada y una demanda que se mantiene sólida.
La renta variable amplió las subas tanto en EE. UU. como en el resto del mundo. Tras ganar 0,9% y 0,5%, respectivamente, el Dow Jones y el S&P 500 alcanzaron máximos históricos. El Nasdaq también registró una performance positiva de 0,5% y se ubica a un 2,2% de su máximo histórico. Las compañías de semiconductores mostraron fuertes alzas, recuperándose tras haber quedado rezagadas en la rueda previa, a medida que el mercado continuó evaluando los riesgos asociados a valuaciones elevadas en el sector. Micron, Texas Instruments, Analog Devices y NXP avanzaron entre 6% y 8%. El sector de salud también rebotó, con Eli Lilly y United ganando 1% y 2%, respectivamente. A su vez, Europa avanzó un 0,2%, mercados emergentes un 0,8% y LATAM un 1,3%.
Por su parte, los rendimientos de los bonos del Tesoro corrigieron levemente al alza el recorte observado en la rueda del lunes y subieron 2 pb en la US2Y y la US10Y. De esta manera, la US2Y cerró en 3,48% y la US10Y en 4,18%. Con esto, la rueda para la renta fija en general fue negativa, con una caída de 0,1% para el índice de bonos del Tesoro. En corporativos, se registró una baja de 0,1% en los Investment Grade, en tanto que los High Yield operaron sin variaciones. A su vez, la deuda de mercados emergentes mostró la peor performance, al ceder un 0,2%.
En este contexto, el dólar DXY recuperó terreno al avanzar un 0,2%, movimiento que se explicó por una suba de 0,2% frente al euro, la libra y el yen. En Brasil, la moneda retrocedió nuevamente un 0,7%, cerrando en USDBRL 5,37. El oro también siguió el sendero alcista y aumentó un 1,0% en la rueda, cerrando en un nivel de USD 4.491 la onza.
Por otro lado, el petróleo WTI recortó parte de la ganancia del lunes al caer un 1,2% hasta USD 57,6 por barril. Arabia Saudita redujo por tercer mes consecutivo sus precios de venta a Asia, mientras que la OPEP+ mantuvo su plan de pausar los incrementos de producción durante el primer trimestre, ante temores de sobreoferta y una demanda débil. En cambio, la soja avanzó un 0,4% y cerró en USD 386 la tonelada, similar al cobre, que amplió la suba al 1,5%, impulsado por señales de menor oferta y mayor demanda.
Noticias locales: el país hoy.
La semana comenzó de forma positiva para los activos locales. La deuda soberana en dólares volvió a mostrar mejoras, al igual que el Merval, que recibió un impulso de los bancos. Por otro lado, el dólar oficial mostró un leve incremento, aunque los financieros y los futuros operaron a la baja. De esta manera, las implícitas de futuros retrocedieron y se ubicaron por debajo de la curva de rendimiento de Lecap. Para los instrumentos en pesos también fue una rueda positiva, con subas en tasa fija, CER y duales, en una jornada en la que las tasas comenzaron a estabilizarse. La excepción fueron los dollar-linked, que, en línea con los futuros y los financieros, registraron bajas. Además, el Central realizó la primera compra de divisas en el mercado tras la modificación del esquema cambiario. Por último, la Secretaría de Finanzas anunció una nueva licitación de títulos dollar-linked para este miércoles, con suscripción en especie.
El tipo de cambio oficial avanzó un 0,2% y cerró en $1.472,73, quedando a un 4,1% del techo de la banda. En este contexto, el BCRA intervino por primera vez con compras netas en el mercado cambiario por USD 21 M, lo que representa casi un 5% del volumen operado. Si bien el monto es acotado, la señal resulta consistente con el esquema de acumulación de reservas previamente anunciado. Por su parte, los dólares financieros cayeron un 0,3% el MEP y un 0,8% el CCL, finalizando en $1.498,9 y $1.535,8, respectivamente. De esta forma, la brecha se redujo hasta el 4,3% y el canje bajó hasta el 2,5%. En tanto, el stock de reservas brutas aumentó en USD 301 M para cerrar en USD 43.400 M.
En paralelo, los contratos de dólar futuro en A3 cayeron con fuerza, perdieron un 1,8% en promedio con bajas parejas en todos los contratos. La caída vino acompañada de una suba de USD 209 M en el volumen operado, que cerró en USD 827 M, y de un aumento de USD 114 M en el interés abierto, que alcanzó un nivel de USD 5.535 M. el incremento del interés abierto y del volumen se debió principalmente al contrato de enero, lo que podría sugerir intervención por parte del BCRA. Con esta baja, las tasas implícitas cayeron a niveles de entre 18% (enero) y 30% (noviembre), por debajo de la curva de Lecap.
La deuda en pesos tuvo un buen desempeño en una rueda en la que las tasas de corto plazo comenzaron a normalizarse: la caución a un día promedió 31,6% TNA (desde 52,3% TNA) y la Repo se ubicó en 28,8% TNA (desde 43% TNA). De esta manera, la curva en pesos estuvo más demandada, liderada por los bonos CER con una suba de 0,4%, mientras que la curva a tasa fija avanzó un 0,3%, al igual que los duales. Los bonos dollar-linked, en cambio, retrocedieron un 0,7%, en un movimiento que sugiere la presencia del BCRA ofreciendo cobertura para contener el tipo de cambio.
Por otro lado, la deuda en dólares también anotó una jornada positiva –en línea con la performance de la deuda emergente– y subió un 0,3%. Los Bonares registraron las mayores alzas, al avanzar un 0,4%, en tanto que los Globales ganaron un 0,3%. Así, el riesgo país se ubicó en 566 pb, al tiempo que los BOPREAL aumentaron un 0,4%.
En cuanto al Merval, avanzó un 0,1% en pesos y un 1,1% en dólares, finalizando así en un nivel de USD 2.032. El impulso vino principalmente por los sectores de bancos, materiales y construcción, que fueron compensados por industria, energía –a pesar de la mejora en el precio del petróleo– y utilidades. En dólares, las acciones de ByMA (7,0%), Ternium (3,5%) y Galicia (3,1%) lideraron las ganancias, mientras que Holcim (-2,7%), IRSA (-1,9%) y Mirgor (-1,8%) fueron las que más cayeron. La suba de las acciones que cotizan en la Bolsa de Nueva York fue más pronunciada, al avanzar un 1,4%, con MELI (9,7%), Globant (6,2%) y Galicia (3,9%) a la cabeza. Del lado de las perdedoras se encontraron Vista (-3,6%), IRSA (-2,8%) y Cresud (-1,1%).
Por último, el Ministerio de Economía anunció una licitación fuera de cronograma para este miércoles 7 de enero. En esta ocasión, se licitará la Lelink al 30 de enero (D30E6), que podrá ser integrada en especie con la Lelink D16E6. Cabe destacar que en las últimas semanas se observó un volumen operado inusualmente elevado en las dos Lelink de enero, lo que podría estar señalando cierta presencia oficial.
¿Qué señales deja la remoción de Maduro para los commodities, primas de riesgo y portfolios?
La captura y traslado de Nicolás Maduro a Estados Unidos tras una operación militar directa no solo representa un punto de inflexión en la relación entre Estados Unidos y Venezuela, sino que refuerza una tendencia que se consolida a nivel global: el riesgo geopolítico dejó de ser un evento excepcional para convertirse en un factor recurrente y plenamente incorporable al análisis de inversión.
Más allá del impacto inicial, el episodio debe leerse como parte de un proceso más amplio de redefinición de esferas de influencia, mayor unilateralismo en política exterior y utilización explícita de herramientas políticas, militares y económicas para alcanzar objetivos estratégicos. Para los mercados, el foco no está solo en el evento en sí, sino en la trayectoria de transición política, normalización institucional y reconstrucción económica, procesos que tienden a ser prolongados, complejos y con alta dispersión de resultados. Desde una perspectiva de inversión, esto obliga a distinguir claramente entre reacciones tácticas de corto plazo y cambios estructurales de mediano plazo en precios y primas de riesgo.
En esta nota abordamos las principales implicancias del episodio para inversores internacionales.
Escenarios de transición en Venezuela: implicancias económicas y financieras
La operación parece haber perseguido varios objetivos simultáneos.
1. Cambio de liderazgo y control del proceso de transición
El mensaje político fue claro: la intervención no se limita a la remoción de Maduro, sino que busca influir activamente en el diseño del proceso de transición. La permanencia de figuras del chavismo en posiciones clave y el respaldo de las Fuerzas Armadas a un liderazgo interino muestran que el poder real aún no se ha reconfigurado plenamente, elevando el riesgo de fricciones internas, episodios de inestabilidad y negociaciones prolongadas. Para los mercados, este punto es clave, ya que condiciona la velocidad y la profundidad de cualquier proceso de normalización económica.
2. Reordenamiento del sector energético
El petróleo es el eje económico central del “día después”. Venezuela produce actualmente cerca de 1 millón de barriles diarios, muy por debajo de su potencial histórico. En un escenario de transición política exitosa, levantamiento gradual de sanciones y reconstrucción institucional, la producción podría aumentar de forma significativa en los próximos años. Sin embargo, ese proceso requiere inversiones cuantiosas, reconstrucción de infraestructura crítica, acceso a insumos clave y un nuevo marco legal confiable. El potencial existe, pero su materialización es gradual y está sujeta a riesgos elevados, lo que limita su impacto inmediato sobre el balance energético global.
3. Apertura del proceso de reestructuración de deuda
La salida de Maduro reabre la puerta a una eventual reestructuración de la deuda soberana y cuasi soberana, en default desde hace más de ocho años. No obstante, el proceso será necesariamente largo, complejo y políticamente condicionado, con tensiones entre la necesidad de destinar recursos a la reconstrucción económica y las demandas de los acreedores heredados. Desde el punto de vista financiero, esto implica oportunidades potenciales de largo plazo, pero con alta volatilidad y visibilidad limitada en el corto plazo.
América Latina: señal política y efectos sobre riesgo regional
Desde una perspectiva regional, el impacto se manifiesta en tres dimensiones principales.
1. Señal política y precedentes
La intervención refuerza la percepción de una mayor disposición de Estados Unidos a actuar de forma directa en su área de influencia. Esto introduce un precedente relevante para la región y obliga a los países latinoamericanos a recalibrar sus estrategias diplomáticas y de alineamiento geopolítico, con implicancias indirectas sobre la percepción de riesgo político.
2. Reordenamiento del mapa político regional
El episodio se inscribe en un contexto de cambios políticos en América Latina, con un giro gradual hacia gobiernos más pragmáticos y orientados al mercado. Una eventual normalización venezolana podría reforzar esta dinámica, aunque en el corto plazo persisten riesgos asociados a tensiones sociales, migración y estabilidad institucional.
3. Impacto financiero regional acotado, pero no inexistente
Venezuela hoy opera de manera relativamente aislada de los mercados financieros internacionales, lo que limita los canales de contagio directo. Sin embargo, eventos de esta magnitud tienden a elevar transitoriamente la prima de riesgo político regional, afectando spreads soberanos y flujos hacia activos emergentes, aun cuando los fundamentos macroeconómicos no se modifiquen de inmediato.
Implicancias globales: energía, fragmentación y primas de riesgo
El mensaje implícito del episodio trasciende ampliamente a Venezuela:
En este sentido, Venezuela no es la causa, sino un nuevo catalizador dentro de un entorno global caracterizado por mayor fricción geopolítica y menor previsibilidad institucional.
Desde el punto de vista de Asset Management, este tipo de episodios suele impactar a los mercados principalmente a través de tres canales: energía, riesgo soberano y primas geopolíticas en activos emergentes.
¿Puede el retorno del petróleo venezolano generar sobreoferta y presionar a la baja los precios?
La respuesta es clara: no en el corto plazo. Incluso en un escenario constructivo, la recuperación de la producción petrolera venezolana es un proceso de varios años. En los próximos 12 meses, el impacto sobre el balance global de oferta y demanda sería marginal. Recién hacia el final de la década, y bajo supuestos de estabilidad política, inversión sostenida y normalización regulatoria, Venezuela podría convertirse en un factor relevante de oferta adicional.
Por lo tanto, el riesgo no es una sobreoferta inmediata, sino más bien que el potencial venezolano funcione como un ancla de mediano plazo sobre las expectativas de precios, moderando primas en escenarios de tensión energética global.
Recalibración de primas de riesgo geopolítico
Este tipo de episodios suele reforzar patrones ya observados en otros shocks geopolíticos recientes:
Implicancias para carteras de inversión internacional
Desde una perspectiva de asignación de activos, el caso Venezuela deja varias lecciones relevantes.
El riesgo geopolítico debe tratarse como una variable estructural, no como un shock exógeno ocasional. La construcción de carteras requiere diversificación real, liquidez y capacidad de adaptación a escenarios extremos.
Es clave diferenciar el corto del largo plazo en energía. El potencial petrolero venezolano es una opción de largo plazo, no un shock inmediato de oferta. En el corto plazo domina la volatilidad; en el mediano, las expectativas de mayor capacidad futura.
Se impone prudencia extrema en activos venezolanos. Si bien el cambio de escenario político mejora la narrativa de largo plazo, los procesos de normalización y reestructuración suelen ser extensos, políticamente condicionados y con valores de recupero inciertos.
La salida de Nicolás Maduro no es solo un evento venezolano. Es un recordatorio de que el mundo financiero opera hoy bajo un régimen de mayor fricción geopolítica, donde la política vuelve a ocupar un rol central en la determinación de precios, flujos y primas de riesgo. Para los inversores internacionales, el desafío no es anticipar el próximo episodio, sino construir carteras robustas y preparadas para un entorno estructuralmente más incierto, donde la gestión activa del riesgo, la diversificación y la liquidez vuelven a ser atributos centrales del proceso de inversión.
Noticias globales: el mundo hoy.
Las acciones iniciaron la semana con un tono positivo, impulsadas por los bancos y el sector energético, en un contexto de mayor apetito por riesgo y un fuerte rebote en América Latina tras los eventos en Venezuela. La renta fija acompañó con una compresión de tasas luego de un dato de ISM manufacturero más débil de lo esperado, lo que dio soporte a los bonos soberanos y corporativos. El dólar operó levemente a la baja, en línea con el movimiento de la curva estadounidense. En commodities, el petróleo avanzó pese a los cambios geopolíticos, el oro profundizó su tendencia alcista como activo de refugio y los metales industriales, encabezados por el cobre, extendieron las subas ante un escenario de oferta más ajustada.
En la primera rueda de la semana, las acciones tomaron impulso de la mano de bancos y petroleras. El Dow Jones lideró las subas con una ganancia de 1,6%, mientras que el S&P 500 avanzó un 0,8% y el Nasdaq un 0,7%. Los títulos de Chevron saltaron un 5,8%, ya que es la única compañía estadounidense con operaciones y permisos vigentes para operar en Venezuela, y las expectativas de una mayor influencia de EE. UU. en el país mejoraron las perspectivas de ventas e inversiones futuras. Las refinadoras también presentaron un buen desempeño, ante un mejor panorama para las empresas con infraestructura adaptada al crudo pesado y ácido proveniente de Venezuela. En tanto, JPMorgan, Citi y NY Mellon registraron alzas cercanas al 4% en una sólida rueda para el sector financiero.
La captura de Maduro en Venezuela y el optimismo que generó para LATAM también impulsaron a los índices de acciones de la región. El índice de LATAM se destacó con una suba de 2,1%. Dentro del índice, Brasil avanzó un 2,0%.
En paralelo, los rendimientos de los bonos del Tesoro operaron a la baja, afectados por el dato de ISM Manufacturero que se ubicó por debajo de lo esperado. Concretamente, la US10Y cayó 3 pb y cerró en 4,16%, al tiempo que la US2Y retrocedió 2 pb hasta 3,45%. Esto implicó un alza de 0,2% para el índice de Bonos del Tesoro, así como una mejora de 0,3% para los corporativos High Yield e Investment Grade. En cuanto a la deuda de mercados emergentes, esta anotó una suba de 0,1%.
Por su parte, el dólar DXY retrocedió un 0,1%, en línea con lo ocurrido en la curva soberana de EE. UU., y cerró en un nivel de 98,36, luego de que se moderaran las preocupaciones por la situación en Venezuela. En detalle, la moneda no mostró variaciones frente al euro, aunque registró caídas de 0,6% ante la libra y de 0,3% contra el yen. En Brasil, dado el optimismo generado, el dólar cedió otro 0,4% hasta un nivel de USDBRL 5,40. Por su parte, el oro anotó un nuevo aumento de 2,7% debido a las tensiones geopolíticas que generaron una mayor demanda por activos de refugio, lo cual confirmó el sendero alcista del metal, que cerró en un nivel de USD 4.447 la onza.
En commodities, el petróleo WTI operó con una importante suba de 1,7%, alcanzando un nivel de USD 58,3 el barril. Este incremento se dio a pesar de la captura de Maduro y de la posibilidad de que eso agregue oferta de crudo en el mercado. Si bien el país posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, décadas de falta de inversión en su infraestructura energética limitaron la porción de petróleo exportable, concentrada principalmente en envíos a Rusia, Irán y China, países que no sancionaron a Caracas. Además, el carácter pesado y ácido del crudo venezolano hace que se comercialice con un fuerte descuento frente al WTI, lo que incrementa las barreras para que empresas estadounidenses realicen inversiones en la región debido a la mayor complejidad de extracción. En este contexto, la OPEP+ reiteró su compromiso de mantener sin cambios los niveles de producción durante el primer trimestre. Por otro lado, en agrícolas, la soja avanzó un 1,8% hasta USD 385 la tonelada. El cobre, siguiendo con el impulso alcista de los metales, anotó un alza de 5,0% y finalizó en un nivel de USD 5,92 la libra, acercándose a máximos históricos, potenciado por una oferta global más ajustada. La posibilidad de aranceles en EE. UU. desvió los envíos hacia el mercado norteamericano y redujo la disponibilidad en Londres y Shanghái, a la vez que una huelga en una mina chilena sumó presión.
En el dato económico del día, el ISM Manufacturero de EE. UU. volvió a mostrar un deterioro en diciembre, al caer a 47,9 desde 48,2 en noviembre, marcando el nivel más bajo desde octubre de 2024 y encadenando el tercer mes consecutivo en zona de contracción. La debilidad estuvo explicada principalmente por retrocesos en la producción (51 vs. 51,4) y en los inventarios (45,2 vs. 48,9), luego de las mejoras del mes previo, lo que refleja un mayor grado de cautela en el sector. Al mismo tiempo, las presiones de precios se mantuvieron elevadas y sin cambios (58,5), lo que sugiere que los costos siguen siendo un factor relevante para las empresas. El empleo, por su parte, permaneció en contracción, aunque a un ritmo algo más moderado (44,9 vs. 44).
Los contratos de dólar en A3 operaron con considerables subas, de 3,0% promedio en la semana...
Los contratos de dólar en A3 operaron con considerables subas, de 3,0% promedio en la semana, acercando a los contratos más cortos al techo de la banda cambiaria. Concretamente, se observaron alzas mayores a 1,7% en todos los tramos de la curva, aunque los principales avances fueron para los contratos más largos: noviembre (4,5%), octubre (4,2%) y septiembre (3,2%).
El próximo contrato en vencer es el enero que cotiza en $1.515, por lo que marca una devaluación directa de 3,1% e implícita mensual de 3,2%. Para los tres meses siguientes, los precios reflejan que el aumento en el dólar correría en niveles en torno al 2,6%: 2,9% en febrero ($1.552), 2,7% en marzo ($1.590) y 2,6% en abril ($1.624). A partir de ahí, señalan una devaluación que continúa al ritmo de 2,3% promedio hasta noviembre del 2026.
Por su parte, las tasas implícitas mostraron un salto en todos los tramos, quedando el tramo corto con TNA superiores a las de la curva de Lecap. En concreto, la curva muestra una pendiente negativa desde enero hasta mayo, con rendimientos entre 38% y 32%. Desde allí, la curva muestra una pendiente plana en torno al 32% hasta noviembre.
El volumen operado subió frente a la semana anterior, aunque se mantiene en niveles por debajo a los observados en la segunda mitad de 2025. En las últimas cinco ruedas se comerciaron USD 3.384M. El viernes 2 de enero el interés abierto cerró en USD 5.422M, mostrando una caída de 23% m/m y una alza de 87 a/a.



Noticias globales: el mundo hoy.
La rueda cerró sin grandes variaciones. La renta variable mostró movimientos acotados, con leves bajas en el S&P 500 y el Nasdaq, mientras que el Dow Jones registró una suba moderada. En renta fija, los rendimientos de los bonos del Tesoro iniciaron el año con alzas, pero sin generar movimientos relevantes en los precios. Por su parte, el dólar se mantuvo estable en términos generales, en tanto que el oro registró un pequeño aumento. En el mercado de commodities, el petróleo volvió a retroceder en un contexto dominado por expectativas de sobreoferta global, y los precios agrícolas también mostraron un desempeño negativo.
La renta variable operó mixta en la última rueda de la semana. De los tres principales índices, el único en mostrar avances fue el Dow Jones, que subió un 0,13%. En tanto, el S&P 500 cayó un 0,13% y el Nasdaq un 0,25%. Esto se debió a persistentes dudas sobre el nivel de inversión en infraestructura de IA, lo que presionó a grandes tecnológicas como Microsoft, Meta, Amazon, Palantir e Intuit, que perdieron entre 2% y 5%. Tesla, además, bajó más de 1% tras no alcanzar su objetivo de entregas en el cuarto trimestre. En contraste, el sector de semiconductores registró fuertes alzas ante noticias corporativas positivas, con Nvidia ganando 2% y Micron e Intel saltando 7% cada una.
En paralelo, el rendimiento de los bonos del Tesoro comenzó el año con buen desempeño. La US10Y avanzó 3 pb hasta 4,18%, al tiempo que la US2Y se mantuvo en 3,47%. Con esto, los bonos del Tesoro operaron sin cambios, al igual que el segmento de corporativos y la deuda de mercados emergentes.
El US Dollar Index operó neutral en la zona de 98,33. Concretamente, mostró subas de 0,1% frente al euro y la libra, mientras se mantuvo estable ante el yen. Por otro lado, en Brasil el dólar perdió un 1% contra el real brasileño y cerró en un nivel de USDBRL 5,42. En tanto, el oro anotó un incremento de 0,3%, finalizando en un nivel de USD 4.326 la onza.
Por otro lado, el petróleo WTI retrocedió cerca de 0,6% hasta USD 57,1 por barril, presionado por la expectativa de un exceso de oferta global y una demanda estacionalmente más débil, a pesar del aumento de los riesgos geopolíticos. La OPEP+ mantendría sin cambios la producción en el primer trimestre, al tiempo que la AIE proyecta un superávit de alrededor de 3,8 M de barriles diarios. A su vez, la soja perdió un 0,3% y cerró en USD 377,5 la tonelada.
Noticias locales: el país hoy.
Al inicio del año, el mercado cambiario mostró presión alcista, con subas tanto en el tipo de cambio oficial como en los financieros. En este contexto, los bonos soberanos en dólares registraron caídas, en línea con el desempeño negativo del Merval. Por su parte, la deuda en pesos mostró avances en todos sus segmentos, destacándose los bonos CER y los dollar-linked, mientras que las tasas de interés cedieron luego de la tensión observada al comienzo de la semana.
La deuda en dólares tuvo un desempeño negativo en la primera rueda del año, cerrando con una caída del 0,8%, con los Bonares como los más castigados al perder un 1,1%, en tanto que los Globales retrocedieron un 0,7%. De esta manera, el riesgo país cerró en 557 pb y los BOPREAL registraron bajas del 0,8%.
En contraste, la deuda en pesos mostró una performance positiva a lo largo de todas las curvas. Los bonos CER lideraron las subas, con un avance del 1%, al tiempo que la tasa fija y los duales registraron ganancias más acotadas, del 0,1%. Los instrumentos dollar-linked también se destacaron, con un alza del 0,8%, en línea con la dinámica de los tipos de cambio. Este movimiento se dio en un contexto de alivio en las tasas tras la tensión observada a comienzos de la semana: la caución a un día retrocedió 20 pp hasta 52% TNA y la tasa Repo descendió 16 pp hasta 43% TNA.
Por su parte, el tipo de cambio oficial mostró algo más de presión en la primera rueda bajo el nuevo esquema cambiario y avanzó un 0,7%, para cerrar en $1.469,61 y ubicarse a un 4% de la banda superior. Los dólares financieros subieron en mayor medida: el MEP aumentó un 1% y el CCL un 1,1%, finalizando en $1.502,86 y $1.547,94, respectivamente. Así, la brecha subió hasta el 5,3% y el canje alcanzó el 3%. En tanto, el stock de reservas brutas se incrementó en USD 1.934 M, para cerrar en USD 43.099, explicado principalmente por la recomposición estacional de encajes a comienzos del mes.
Asimismo, los contratos de dólar futuro subieron un 1,5%, aunque el volumen operado cayó con fuerza. En concreto, el volumen retrocedió unos USD 224 M, operándose unos USD 619 M. A su vez, el interés abierto aumentó en USD 99 M hasta USD 5.421 M, explicado mayormente por la variación en el contrato de enero. Las tasas implícitas cerraron en torno a 27%.
Por último, el Merval comenzó el año con una ganancia de 0,4% en pesos, pero retrocedió un 1,6% en dólares, cerrando en un nivel de USD 1.988. Los sectores bancario, consumo básico y utilidades impulsaron la baja en dólares, con las acciones de Supervielle (-4,4%), TGN (-3,9%) y Edenor (-3,3%) liderando las pérdidas. En tanto, Holcim (1,9%) y LOMA (0,2%) mostraron los mejores desempeños. En las acciones que cotizan en la Bolsa de Nueva York, la caída fue algo más moderada (-0,9%), encabezada por Supervielle (-4,1%), Macro (-2,9%) y CEPU (-2,7%), mientras que Bioceres (4,4%), Ternium (2,2%) y Corporación América (1,0%) registraron alzas.
Noticias locales: el país hoy.
En la última rueda del año, los soberanos en dólares mostraron un desempeño mixto, mientras que las tasas en pesos continuaron tensionadas. En este contexto, las curvas a tasa fija y CER registraron bajas, al tiempo que el tipo de cambio operó al alza. En cuanto a las acciones, el Merval presentó una leve corrección en la jornada, aunque cerró diciembre con rendimiento positivo, pero con pérdidas en el acumulado del año.
La deuda soberana en dólares mostró un comportamiento dispar en la última jornada del año y cerró, en promedio, prácticamente estable. Los Globales avanzaron 0,1%, con el GD38 destacándose con una suba de 0,9%, mientras que los Bonares cedieron 0,1%. Con estos movimientos, los soberanos en dólares finalizaron diciembre con un alza de 3,8% y acumularon una ganancia de 17,8% YTD. Así, el riesgo país cerró 2025 en 571 pb, un nivel comparable al observado a comienzos de año. Por su parte, los BOPREAL registraron un alza de 0,2% en la jornada, 0,8% en el mes y un total de 11,4% YTD.
Por otro lado, las tasas en pesos volvieron a operar bajo presión. La caución a un día promedió 72% TNA, con una suba superior a 40 pp. respecto de la rueda previa, y llegó a negociarse en niveles de hasta 106% TNA en el intradiario. La tasa Repo, en cambio, ajustó al alza de manera más moderada y se ubicó en 30,4% TNA. En este contexto, las curvas en pesos operaron mixtas, con caídas del 0,1% en los bonos CER y en las Lecaps, a excepción del Bonte 2030, que subió un 0,2%. Por su parte, los duales se mantuvieron, mientras que los dollar-linked cayeron en el margen.
El tipo de cambio oficial volvió a operar bajo presión y subió un 0,3%, para cerrar en $1.459,42. Los dólares financieros, en cambio, operaron con una caída del 0,1% en el MEP y un avance marginal del 0,1% en el CCL, cerrando en $1.483,1 y $1.526,2, respectivamente. Así, la brecha se redujo hasta el 4,6% y el canje subió hasta el 4,9%. En tanto, el stock de reservas brutas cayó en USD 727 M para cerrar en USD 41.165 M, explicado por la caída estacional de encajes de fin de mes.
Los contratos de dólar futuro volvieron a subir, en esta oportunidad un 1,3% promedio, y nuevamente mostraron una aceleración en el volumen (USD 1.171 M operados) y en el interés abierto (USD 7.805 M), impulsados por las variaciones en el contrato de enero. Así, las tasas implícitas subieron a 36% para enero, mientras que en febrero se ubicaron en 32% y en el resto de la curva en torno al 30%.
El Merval retrocedió 0,3% tanto en pesos como en dólares, cerrando el año en un nivel de USD 2.019. Con esto, en diciembre anotó una suba de 0,6% en dólares, mientras que en el año cayó un 5,7%. Durante la rueda, los sectores que más perdieron fueron industria, utilidades y energía. En acciones, las más perjudicadas fueron Transener (-4,0%), COME (-2,8%) y VALO (-1,5%), mientras que Cresud (3,3%), Telecom (2,1%) y Aluar (1,6%) compensaron las caídas. Contrario al mercado local, las acciones que cotizan en Wall Street mostraron una suba de 0,3%, impulsadas por Bioceres (3,9%), IRSA (2,6%) y Cresud (2,1%), mientras que Globant (-1,6%), Adecoagro (-1,1%) y Supervielle (-1,0%) exhibieron las mayores caídas.
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En la última rueda del año, las acciones cayeron levemente, dejándolas cerca de máximos históricos. Las minutas de la Fed mantuvieron el foco en la expectativa de recortes en 2026, pese a posturas divididas. En tanto, los rendimientos de los Treasuries se movieron sin cambios relevantes y la renta fija operó estable. El dólar mostró una ligera recuperación, el oro moderó la volatilidad tras la corrección reciente, el petróleo retrocedió pese al ruido geopolítico y el cobre volvió a avanzar por la demanda estructural.
En cuanto a la caída en acciones, el Dow Jones retrocedió 0,2%, seguido de bajas de 0,1% tanto en el S&P 500 como en el Nasdaq. De esta manera, el Nasdaq finalizó diciembre con un avance de 0,2%, acumulando una suba de 21,4% en el año. El S&P 500 registró una ganancia de 0,6% en el mes y del 17,3% en 2025, mientras que el Dow Jones cerró con un alza de 1,4% y 13,7%, respectivamente.
Las minutas de la reunión de diciembre de la Fed señalaron que la mayoría del FOMC considera que serán apropiados recortes de tasas el próximo año si la inflación continúa moderándose. Aun así, los funcionarios mostraron división respecto del balance de riesgos entre inflación y desempleo: algunos expresaron mayor preocupación por un posible arraigo de la inflación, que podría requerir costos de financiamiento más altos, mientras que otros se inclinaron por una magnitud mayor de recortes para contener señales de enfriamiento en el mercado laboral. En diciembre, el comité recortó la tasa de fondos federales en 25 pb hasta el rango 3,5%-3,75%, en línea con las expectativas y marcando el tercer recorte del año. La decisión incluyó disidencias: dos miembros votaron por mantener la tasa sin cambios y el nuevo gobernador del FOMC, Miran, favoreció un recorte de 50 pb. Además, el guidance presentado en la reunión reflejó una visión más optimista sobre el crecimiento para el próximo año, indicando un impacto inicial de los aranceles menor al previsto.
En paralelo, los bonos del Tesoro operaron sin cambios, con la US10Y manteniéndose en un nivel de 4,12%. Con esto, el índice de bonos del Tesoro también operó sin variaciones, al igual que la deuda de mercados emergentes y los corporativos Investment Grade. En tanto, el segmento High Yield se destacó con un leve avance de 0,1%. En el año, la mayor suba correspondió a los bonos de mercados emergentes (8,4%), seguido de los corporativos Investment Grade (3,6%) y los High Yield (2,6%), y por último la deuda del Tesoro, que ganó un 0,4%.
En este contexto, el US Dollar Index subió por segunda rueda consecutiva un 0,11% y cerró en 98,15, gracias a su apreciación de 0,1% frente al euro, 0,3% contra la libra y 0,2% ante el yen japonés. De esta forma, en diciembre el dólar cayó un 1,3% y un 9,5% en el año. Por otro lado, en Brasil, donde la divisa estadounidense venía apreciándose durante la última semana, recortó el aumento y perdió un 1,4%, cerrando en USDBRL 5,49. Así, el dólar subió un 2,9% frente al real en diciembre, acumulando una caída de 11,1% en el año. En cuanto al oro, había comenzado la rueda con alzas de hasta 5%, aunque cerró con una ganancia de 0,9% tras una fuerte corrección en la rueda del lunes. De esta manera, alcanzó un precio de USD 4.369 la onza y cerró diciembre con una suba del 3,3%, finalizando 2025 una ganancia total de 66,5% y marcando su mejor año desde 1979.
Por su parte, el petróleo WTI bajó un 0,1% y cerró en USD 58 el barril tras el rebote previo sostenido por tensiones geopolíticas: dudas sobre las negociaciones de paz en Ucrania, cierres de pozos en Venezuela bajo bloqueo de EE. UU. y advertencias de Trump a Irán. Con esto, en el mes el petróleo cayó un 0,9%, acumulando una baja de 19,1% en el año. En cambio, el cobre rebotó un 4,3%, impulsado por la firme demanda relacionada con energía y la inversión en centros de datos. De esta manera, cerró en USD 5,73 la libra, por lo que en diciembre subió un 10,5% y en 2025 un 43,7%. Por último, la soja cedió un 0,2%, terminando el año en USD 385 la tonelada. En diciembre retrocedió un 7,9% debido a una menor demanda de lo esperado por parte de China hacia EE. UU. tras el acuerdo comercial, aunque en el año subió un 4,9%.
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Las acciones retrocedieron ante renovadas dudas sobre valuaciones ligadas a la IA, mientras que la baja de rendimientos sostuvo a la renta fija de mejor calidad. El dólar mostró una leve suba y los metales corrigieron con fuerza tras máximos recientes por toma de ganancias y señales de avance en materia geopolítica. El petróleo rebotó por tensiones en Medio Oriente y mayor impulso fiscal en China, aunque sigue condicionado por la expectativa de sobreoferta global.
Las acciones tuvieron una rueda negativa por la renovada preocupación sobre las altas valuaciones de las compañías vinculadas a la IA. Así, el Nasdaq lideró las pérdidas al caer un 0,6%, seguido del S&P 500 y el Dow Jones, ambos con una baja de 0,4%.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro cayeron 2 pb a lo largo de toda la curva. En este contexto, la UST10Y cerró en un nivel de 4,11%. Esto favoreció al índice de bonos del Tesoro, que avanzó un 0,1%. Mismo impulso recibieron los bonos corporativos Investment Grade, que también anotaron una suba de 0,1%, mientras que los High Yield y la deuda de mercados emergentes no presentaron variaciones. A diferencia del guidance de la Fed, que señala un recorte de tasas para el 2026, el mercado continúa poniendo en precios dos recortes de 25 pb.
A pesar de la caída en los rendimientos, el US Dollar Index mostró una leve suba de 0,1% y cerró en 98,14. Concretamente, avanzó un 0,1% frente al euro, se mantuvo sin cambios ante la libra y cayó un 0,2% frente al yen japonés. En Brasil, el dólar continuó apreciándose al subir un 0,7%, acumulando una suba de 4,6% en diciembre, y cerró en un nivel de USDBRL 5,58.
En metales, luego del rally de la semana anterior, cuando alcanzaron nuevos máximos, se observó una fuerte corrección, impulsada por toma de ganancias, un ajuste en los márgenes para operar futuros y la posibilidad de avances en las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania, lo que les restó demanda de refugio. En concreto, el oro cayó un 4,5% y cerró en USD 4.329 la onza. De este modo, en el año sube un 65%. En tanto, la plata recortó la ganancia registrada al cierre del viernes y cayó un 9,4%, cerrando en USD 71,74 la onza. Sin embargo, en el año acumula una suba de 148%. El cobre retrocedió un 4,8% y cerró en USD 5,49 la libra. Así, en 2025 registra una ganancia de 37,7%.
El petróleo WTI subió 2,4% y alcanzó USD 58,1 el barril, impulsado por tensiones en Medio Oriente e incertidumbre geopolítica. China anunció más gasto fiscal para 2026, lo que podría sostener la demanda. A pesar del rebote, el crudo sigue encaminado a cerrar el año con una caída en torno al 20% por expectativas de sobreoferta global.
Noticias locales: el país hoy.
El lunes comenzó positivo para la deuda soberana en dólares, a diferencia de las acciones que retrocedieron. El tipo de cambio operó con presión al alza, al igual que las tasas en pesos, que registraron subas en la Repo y la caución. En cuanto a la deuda en pesos, se mantuvo estable, con leves caídas en la curva de Lecap y dollar-linked, al tiempo que los CER y los duales no mostraron cambios.
La curva a tasa fija registró bajas marginales del 0,1%, concentradas en el tramo corto, en tanto que los instrumentos ajustados por CER y los duales se mantuvieron prácticamente sin variaciones. Los bonos dollar-linked, en cambio, exhibieron caídas leves en el margen. Por otro lado, las tasas volvieron a operar al alza: la tasa Repo cerró en 30,4% TNA (vs. 27,3% TNA el viernes) y la caución a un día operó en 31,9% TNA (vs. 29% TNA el viernes).
En paralelo, la deuda en dólares tuvo una rueda positiva luego de que el Presupuesto 2026 se convirtiera en ley sin modificaciones relevantes. Así, los bonos subieron un 0,4%, con los Globales como los más destacados al avanzar un 0,5%, mientras que los Bonares ganaron un 0,2%. Con esta performance, el riesgo país bajó hasta los 571 pb. Por otro lado, los BOPREAL cayeron un 0,3%.
El tipo de cambio oficial aumentó un 0,3%, para cerrar en $1.454,92, a un 4,9% del techo de la banda. Los dólares financieros operaron con alzas del 0,4% en el MEP y del 0,7% en el CCL, cerrando en $1.484,1 y $1.525, respectivamente. Así, la brecha subió hasta el 4,8% y el canje opera en torno al 2,7%. En tanto, el stock de reservas brutas se redujo en USD 1.718 M para finalizar en USD 41.892, explicado principalmente por la caída en el precio del oro.
Por su parte, los contratos de dólar futuro anotaron una suba de 0,11%, exhibiendo un fuerte incremento en el volumen operado, sobre todo en los contratos de diciembre, enero y febrero. Concretamente, el volumen operado aumentó unos USD 351 M hasta USD 790 M, mientras que el interés abierto cayó en USD 103 M hasta USD 6.867 M, explicado por el contrato de diciembre. Las TNA implícitas se mantuvieron en niveles en torno a 27%.
En cuanto a las acciones, registraron un retroceso del 0,4% en pesos y 0,8% en dólares, cerrando así en un nivel de USD 2.032. Los sectores de utilidades, materiales y construcción fueron los más afectados, con Transener (-10,0%), COME (-5,1%) y TGN (-4,1%) entre las más golpeadas, compensadas parcialmente por las ganancias de Holcim (4,0%), Cresud (3,3%) e IRSA (2,2%). En tanto, las acciones que cotizan en Wall Street no mostraron variaciones en promedio, si bien Cresud (3,7%), IRSA (2,1%) y Vista (1,6%) presentaron los mejores resultados, en tanto que las mayores pérdidas correspondieron a Bioceres (-4,4%), Edenor (-1,9%) y Pampa (-1,4%).
El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella se ubicó en 49,2% en diciembre, registrando una caída marginal de 0,2 pp m/m y manteniéndose prácticamente estable tras el fuerte avance observado en noviembre. A nivel de componentes, Capacidad retrocedió 1,4% m/m y Honestidad bajó 0,7% m/m, mientras que Eficiencia se mantuvo sin cambios. En contraste, Evaluación del Gobierno subió 0,9% m/m y Preocupación por el interés general mostró un leve incremento del 1,0% m/m.
Los contratos de dólar en A3 operaron con caídas de 0,1% promedio en la semana...
Los contratos de dólar en A3 operaron con caídas de 0,1% promedio en la semana, manteniendo los contratos por debajo del techo de la banda. Se observaron mayores retrocesos en el tramo corto, principalmente en el de enero (-0,40%), diciembre (-0,38%), y febrero (-0,30%).
El próximo contrato en vencer es el de diciembre que cotiza en $1.454, por lo que marca una devaluación directa de 0,2% e implícita mensual de 1,6%. Para los tres meses siguientes, los precios reflejan que el aumento en el dólar correría en niveles en torno al 2,2%: $1.489 en enero, $1.521 en febrero y $1.553 en marzo. A partir de ahí, señalan una devaluación que continúa al ritmo de 2,0% promedio hasta noviembre del 2026.
La TNA implícita para diciembre cerró en 16%, mientras que el resto de la curva operó estable en niveles de 27%.
El volumen operado se redujo frente a la semana anterior. En las últimas cinco ruedas se comerciaron USD 2.129 M. El viernes 26 de diciembre el interés abierto cerró en USD 6.970 M, mostrando una caída de 10% m/m y una suba de 116 a/a, con fuertes bajas en el contrato de diciembre.



Noticias locales: el país hoy.
El viernes cerró con un tono negativo para los activos locales, con caídas en los bonos soberanos en dólares y en el Merval. En pesos, también se observaron bajas en los bonos CER y los duales, mientras que la tasa fija mostró una mejor performance. En cuanto al tipo de cambio, el oficial y el MEP operaron sin cambios, mientras que el CCL registró una leve caída.
La deuda en pesos tuvo un desempeño negativo, en un contexto en el que las tasas volvieron a tender al alza: la caución a un día subió hasta 29% TNA y la Repo hasta 27% TNA, mientras que la TAMAR cerró por encima de 29% TNA. La excepción fue la curva a tasa fija, que subió un 0,2%, mientras que los duales cayeron un 0,1%, al igual que los bonos dollar-linked, y los bonos CER registraron el peor desempeño, con una baja de 0,3%.
La deuda en dólares tuvo una rueda estable y cayó apenas un 0,2%, siendo los bonos bajo ley extranjera los más perjudicados, con una baja de 0,4%, mientras que los Bonares operaron neutrales. Con esta performance, el riesgo país subió en el margen hasta los 580 pb. Por su parte, los BOPREAL registraron ganancias de 0,2%.
El tipo de cambio oficial operó estable y cerró en $1.450,92, ubicándose a un 5% del techo de la banda. Los dólares financieros operaron prácticamente sin variaciones en el MEP y con una caída de 0,2% en el CCL, cerrando en $1.477,6 y $1.514, respectivamente. Así, la brecha se mantuvo en torno al 4,3% y el canje cerró en 2,5%. Por otro lado, el stock de reservas brutas subió en USD 596 M para cerrar en USD 43.610 M.
El Merval registró una caída de 0,3% en pesos y de 0,9% en dólares, cerrando la semana en un nivel de USD 2.030. Los sectores más débiles fueron utilidades, materiales y energía. De esta manera, las acciones que más cayeron fueron Transener (-4,4%), Ternium (-4,1%) y COME (-4,0%), mientras que las que más subieron fueron Holcim (4,3%), IRSA (1,7%) y Galicia (0,7%). A diferencia del mercado local, las acciones que cotizan en la Bolsa de Nueva York exhibieron una leve ganancia de 0,2%, liderada por IRSA (2,1%), Galicia (1,5%) y Ternium (1,1%), moderada por caídas en Bioceres (-1,5%), Supervielle (-1,2%) y Globant (-0,7%).
Noticias globales: el mundo hoy.
Las acciones operaron sin grandes cambios, cercanas a sus máximos. Los movimientos en la curva de Treasuries fueron acotados, con caídas marginales en las tasas cortas y leves alzas en las largas, mientras se sostiene la expectativa de dos recortes de la Fed en 2026 pese al sólido dato de PBI del 3Q25. El dólar subió y el oro volvió a marcar récords. En commodities, el petróleo retrocedió ante señales de mayor oferta futura y avances diplomáticos entre Ucrania y Rusia, en tanto que el cobre extendió su buen desempeño, sostenido por la demanda estructural vinculada a la transición energética y la infraestructura tecnológica.
El mercado de acciones operó estable, con el Nasdaq anotando un alza de apenas 0,1%, mientras que el S&P 500 operó neutral y el Dow Jones bajó un 0,2%. De esta manera, el Dow Jones –a pesar de la caída– y el S&P 500 cerraron cercanos a máximos históricos. Las empresas de commodities estuvieron en foco, ya que los metales preciosos e industriales extendieron sus subas, con Freeport-McMoRan ganando un 1,9%. Por su parte, Nvidia avanzó un 1,9% tras su acuerdo de licencias con la startup de IA Groq.
En paralelo, los rendimientos de los bonos del Tesoro operaron con variaciones acotadas, con retrocesos en la parte corta y leves subas en los tramos medio y largo. La US2Y cedió 2 pb hasta 3,49%, al tiempo que la US10Y avanzó 1 pb hasta 4,14%, y la US30Y aumentó 3 pb hasta 4,83%. El mercado mantiene la expectativa de dos recortes de 25 pb en 2026, aun después de la primera estimación del PBI del 3Q25, que mostró un crecimiento anualizado de 4,3% –por encima del 3,3% previsto y en contraste con el deterioro reciente en las condiciones del empleo–. Con estas variaciones en los rendimientos, el índice de bonos del Tesoro no presentó cambios. En tanto, el segmento de renta fija corporativa operó mixta, con caída de 0,1% para Investment Grade y los High Yield estables. Por último, la deuda de mercados emergentes exhibió una baja de 0,1%.
El dólar DXY mostró una leve recuperación de 0,1% y cerró en 98,05. Concretamente, registró una suba de 0,1% frente al euro, 0,2% ante la libra y 0,5% contra el yen japonés. También se apreció frente al real brasileño, con un alza de 0,5% hasta USDBRL 5,54. Por su parte, el oro continuó marcando máximos históricos y avanzó otro 1,1%, para cerrar en USD 4.529 la onza. En diciembre acumula un aumento de 4,4% y de 72,6% en el año, encaminándose a cerrar su mejor desempeño desde 1979.
Por otro lado, el petróleo WTI cayó un 2,8% en la rueda y cerró en USD 57 el barril. De esta manera, en diciembre retrocede un 3,1%, mientras que en el año lo hace en un 20,9%, encaminándose a su caída anual más pronunciada desde 2020. Esta nueva baja se explicó por las señales de avance en las negociaciones de paz entre Ucrania y Rusia, que podrían permitir el retorno de más petróleo ruso al mercado global, lo que se suma a un contexto en el cual se espera una mayor oferta de crudo en 2026 por el aumento de la producción tanto dentro como fuera de la OPEP+. En metales, se destacó el cobre, con un incremento de 4,9%, ya que su demanda estructural continúa sólida, impulsada por tendencias de largo plazo como los vehículos eléctricos, los proyectos de energías renovables, la expansión de redes eléctricas y el desarrollo de infraestructura de IA. Con esto, el cobre subió en diciembre un 11,2% y, en el año, un 44,7%.
Análisis de instrumentos de renta fija y variable.
A continuación podrás descargar el informe semanal del mercado local, en el que analizamos los distintos instrumentos de renta fija con posibles escenarios de sensibilidad. Además, mostramos los índices de mercados accionarios locales e internacionales, y finalmente el mercado de renta variable local.
House View local: diciembre de 2025.
Definido el mapa político y con un gobierno fortalecido en el Congreso, arranca una nueva etapa del programa económico. Con el ancla fiscal firme, ahora revalidada con la aprobación del Presupuesto, y con una agenda de reformas que apuntan a desregular más la economía y a bajar el costo argentino, el Gobierno busca reducir el riesgo país para volver a los mercados internacionales de deuda y que un mayor flujo financiero potencie la inversión y le dé mayor estabilidad al crecimiento. El principal obstáculo es el nivel de reservas internacionales, que se encuentra muy lejos de la meta con el FMI, y la marcada debilidad del programa para acumularlas debido a la imposibilidad del BCRA de intervenir en el mercado de cambios si el tipo de cambio no perfora el piso de la banda, condición que parece imposible de cumplir, ya que dicho nivel resulta poco competitivo, profundiza el déficit externo y alimenta la dolarización de carteras. En virtud de esta dificultad, el Gobierno dio un giro pragmático, primero testeando al mercado con una emisión en dólares en el mercado local y luego anunciando modificaciones en el programa cambiario, estableciendo que el techo y el piso de la banda ya no tendrán un ajuste constante, sino que pasarán a depender de la inflación pasada. Al mismo tiempo, el BCRA apunta a que, con el proceso de remonetización de la economía, el mercado cambiario muestre un excedente de divisas que podría aprovechar para comprar con emisión monetaria y sin necesidad de un ajuste del tipo de cambio. Se trata de una señal al mercado para lograr una baja suficiente del riesgo país que permita, en 2026, volver a los mercados internacionales. Mientras tanto, la economía muestra algunas luces amarillas, como la aceleración de la inflación y la caída del nivel de actividad, en un contexto en el que el tipo de cambio opera estable y con tasas de interés más bajas.
Definido el plan, seguimos siendo constructivos con los activos argentinos y esperamos que el riesgo país continúe bajando, aunque no a la velocidad que preveíamos un mes atrás. Los vencimientos de enero se pagarán con los dólares que tiene el Tesoro en el BCRA y con algún préstamo puente con bancos, lo que le dará espacio para que el riesgo país siga comprimiendo y, ya hacia fines de marzo, esté en condiciones de volver al mercado. La modificación en la política cambiaria fue en la dirección correcta, pero no será la última, y esperamos nuevos ajustes para poder cumplir con el objetivo de reservas. En este contexto, preferimos los bonos ajustables por CER que, además de cubrir contra la inflación, son un buen vehículo de carry trade.
Las reformas en marcha. El Gobierno vuelve a gozar de muy buenos indicadores de apoyo a su gestión: el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), que elabora la Universidad Di Tella, marcó un incremento del 17,5% respecto de octubre, lo que llevó el nivel de apoyo del 38% al 49,4%, siendo el mejor registro desde febrero pasado. Además, con la renovación del Congreso, pasó a ser la primera minoría –sumando aliados– en la Cámara de Diputados y cuenta con una buena base de apoyos en el Senado, en un contexto de oposición fragmentada, lo que le da al oficialismo la chance de marcar la agenda. En este marco, el Gobierno envió al Congreso el proyecto de Ley de Modernización Laboral, que incluye cambios en el régimen laboral. La iniciativa busca reducir el costo del empleo formal mediante una baja de contribuciones patronales, tanto sobre puestos existentes como sobre nuevas contrataciones; ordena el esquema de indemnizaciones, manteniendo un salario por año trabajado con reglas de actualización uniformes, e introduce mayor flexibilidad en convenios colectivos, períodos de prueba y modalidades horarias, sin modificar los aportes de los trabajadores. También envió un proyecto de reforma tributaria que contempla una reducción gradual del impuesto a las Ganancias para personas jurídicas y la eliminación de impuestos internos sobre diversos bienes y servicios. Asimismo, se espera la aprobación del Presupuesto 2026. Si bien la aprobación de leyes no será lineal ni estará exenta de tensiones, esperamos que en la primera parte de 2026 el Gobierno logre avanzar en todos estos temas.
Actividad estancada. Luego de la sorpresa que marcó el 3Q25, en el que la actividad se recuperó, en octubre volvió a caer, confirmando el estancamiento que padece desde febrero pasado, cuando alcanzó su pico. En concreto, la actividad retrocedió 0,5% m/m en octubre y quedó prácticamente en el mismo nivel que en febrero. No obstante, registró un alza de 3,2% comparado con el mismo período del año pasado, empujada por la intermediación financiera, la actividad minera y la construcción, que crecieron 22% i.a., 8,1% i.a. y 5,5% i.a., respectivamente, compensado por el pobre desempeño del comercio, que apenas creció 0,9% i.a., y por el retroceso de 3% i.a. en la industria y de 1% i.a. en hoteles y restaurantes. Para noviembre esperamos una nueva caída del PBI, por lo que el 4Q24 presentaría una expansión de solo 2% i.a. y de 4,4% en todo el año.

Se mantiene el ancla fiscal. A pesar de la caída en la recaudación tributaria de noviembre, el Gobierno mantuvo a rajatabla la disciplina fiscal con un mayor recorte de gastos, lo que le permitió volver a registrar un resultado fiscal positivo. El mes pasado los ingresos retrocedieron 10% i.a. real –explicado principalmente por la caída en derechos de exportación y en los impuestos asociados a la actividad–, mientras que el gasto primario bajó 15% i.a. real –a partir de recortes en los programas sociales (excluyendo AUH), en las transferencias a provincias y en salarios, además de los subsidios–, lo que permitió lograr un superávit primario de $2,13 billones y un superávit financiero de $0,6 billones. Con este desempeño, en el acumulado de los primeros once meses del año los ingresos cayeron 2,4% i.a. real y el gasto primario 0,8% i.a. real, lo que derivó en un superávit primario de 1, % del PBI –levemente inferior al del mismo período de 2024, que llegó a 2,0 % del PBI– y un superávit financiero de 0, % del PBI –casi igual al del año pasado, dado que no se contabilizan los intereses capitalizados de Lecaps–. Así, el resultado total se ubica levemente por encima de la meta fiscal acordada con el FMI (1,6% del PBI), aunque resta conocerse el desempeño de diciembre, un mes que suele registrar déficit.

El Tesoro refinancia a tasas más bajas. Diciembre dejó un balance positivo en materia de financiamiento del Tesoro. En un contexto de licitación exigente, el Gobierno logró extender plazos y convalidar tasas más bajas, mejorando el perfil de vencimientos. En la última colocación del año se adjudicaron $21,3 billones frente a compromisos por $20,9 billones, lo que implicó un rollover del 102%. A diferencia de licitaciones anteriores, los instrumentos ajustados por CER concentraron la mayor parte de la demanda, con el 50% del total adjudicado –unos $10,7 billones en vencimientos entre 2026 y 2028– y rendimientos que oscilaron entre 6,33% y 8,88% de TIR. En paralelo, las Lecaps y Boncaps se colocaron a tasas efectivas mensuales de 2,30%-2,40%, por debajo del rango observado en la licitación previa (2,49%-2,69%), confirmando una compresión en las tasas convalidadas. La letra TAMAR se adjudicó con un margen de 4,43%, en tanto que los instrumentos dollar-linked tuvieron una participación acotada, con una tasa de 2,72%. En conjunto, el plazo promedio de la colocación se estiró hasta 1,2 años, desde los 0,5 años registrados en la licitación anterior, consolidando una mejora en el perfil de vencimientos.

Fuente: elaboración propia en base a Ministerio de Economía
Se aceleró la inflación. El IPC nacional se aceleró por séptimo mes consecutivo, marcando un alza de 2,5% m/m en noviembre –por encima del 2,3% m/m registrado en octubre– y acumula 27,9% en los primeros once meses del año. La aceleración fue impulsada por los precios regulados, que se incrementaron 2,9% m/m –por subas de 4,4% m/m en EGA y de 3,6% m/m en combustibles–, y por el IPC Core, que anotó un alza de 2,6% m/m, mientras que los precios estacionales avanzaron solo 0,4% m/m –la caída de 5,3% m/m en verduras compensó el incremento de las frutas–. Los precios de los alimentos subieron 2,8% m/m, entre los que se destacó el precio de la carne, que aumentó 6,6% m/m –el asado 13% m/m–. Con este resultado, en el último año la inflación minorista fue de 31,4%, con los precios regulados y el IPC Core registrando incrementos de 34% i.a. y 33% i.a., respectivamente, al tiempo que los estacionales anotaron un alza de solo 15% i.a. Si bien para diciembre prevemos cierta moderación, apuntamos a un avance de 2,3% m/m, lo que marca la dificultad de los precios para perforar la barrera del 2% m/m.

Fuente: elaboración propia en base a INDEC.
Mejora el saldo comercial. Favorecido por el salto en los envíos de porotos de soja –por la eliminación temporal de retenciones en septiembre, que fomentó la liquidación de la cosecha– y por la fuerte desaceleración de las importaciones –luego de dos meses con un marcado incremento, lo que podría estar asociado al adelantamiento por temores a un salto en el tipo de cambio–, en noviembre el balance comercial de bienes sorprendió con un superávit de USD 2.498 M. Esta cifra contrasta con el superávit de USD 800 M registrado un mes atrás y representa casi el doble del observado en el mismo mes del año pasado. Las exportaciones totalizaron USD 8.096 M, con una suba de 24,1% i.a. –si bien hubo mejoras en todos los rubros, se destacaron los envíos de porotos de soja, al tiempo que, excluyéndolos, el alza de las ventas llegó al 11% i.a.–. En cambio, las importaciones alcanzaron USD 5.598 M, con un incremento de apenas 6,6% i.a. –las cantidades aumentaron 6,1% i.a. y los precios 0,4%–. Con este resultado, en lo que va del año el superávit comercial alcanza los USD 9.400 M, frente a los USD 17.300 M registrados en el mismo período de 2024, dado que las exportaciones crecieron 9% i.a., mientras que las importaciones lo hicieron 27% i.a.

La apertura financiera. Disipado el riesgo político, tanto el Tesoro nacional como las provincias y las empresas lanzaron nuevas emisiones de deuda. El más trascendente fue el Tesoro que, luego de casi ocho años sin financiamiento en el mercado en moneda extranjera, colocó USD 1.000 M del nuevo Bonar 2029N –con cupón semestral del 6,5% anual, a una tasa de 9,26% TNA (9,47% TIR) y una modified duration de 3,37–, que se utilizará para pagar parte de los próximos vencimientos de deuda de enero por USD 4.200 M –con esta emisión, el Tesoro cuenta con USD 1.800 M en el BCRA, por lo que esperamos que el monto restante provenga de un préstamo Repo con bancos internacionales–. Paralelamente, aunque a un menor ritmo que en noviembre –cuando se emitieron títulos corporativos y provinciales por USD 4.600 M–, en diciembre se colocaron otros USD 2.100 M –USD 800 M correspondieron a la provincia de Santa Fe y el resto a emisiones corporativas, entre las que se destacaron USD 400 M de Vista Energy–.

Las reservas no repuntan. Pese a la mejora en el saldo comercial devengado y a que la dolarización de carteras se habría frenado en noviembre y diciembre, las reservas internacionales no logran mostrar un repunte consistente y se mantienen muy alejadas de la meta establecida con el FMI. Si bien en noviembre las reservas brutas aumentaron USD 950 M y en lo que va de diciembre acumulan un alza de USD 2.500 M, estos movimientos obedecen a variaciones en los encajes en moneda extranjera y a la revalorización del oro, en tanto que las compras del Tesoro –USD 600 M en los últimos dos meses– y la emisión del Bonar 29 fueron prácticamente compensadas por los pagos netos a organismos internacionales. De esta forma, mientras las reservas brutas se ubican levemente por encima de USD 43.000 M, las reservas netas, según la metodología del FMI –que, además de la deuda del BCRA por encajes y vencimientos de deuda de corto plazo, incorpora “ajustadores” como el precio del oro–, se mantienen por debajo de los USD 16.000 M negativos y muy lejos de la meta del FMI, que apuntaba a USD 3.500 M negativos. Sin dudas, las promesas de compra de divisas por USD 10.000 M, apoyadas en la remonetización de la economía, son una buena noticia, aunque habrá que vigilar su cumplimiento.

Estabilidad cambiaria y nuevas bandas. Luego del salto que tuvo el dólar oficial desde la liberalización del cepo para personas físicas en abril –la cotización pasó de $1.070 a $1.490 en la previa a las elecciones nacionales–, promediando un alza mensual de 4,5%, en los últimos dos meses operó estable: en noviembre subió 0,5% y se encamina a cerrar diciembre sin cambios, por lo que en todo el año habría acumulado un alza de 40,5%. A pesar de esta estabilidad, en parte explicada porque el BCRA no compra divisas en el mercado de cambios y la participación del Tesoro aún es baja, el dólar oficial opera a solo 5% del techo de la banda, lo que representa una posición “incómoda” para el BCRA, dado que, en caso de superarla, deberá vender divisas que no tiene (ver el apartado de reservas de este informe). En este marco, el BCRA anunció una modificación en el esquema cambiario y monetario que redefinió el régimen de flotación entre bandas y anticipó un programa de acumulación de reservas internacionales, reordenando la discusión sobre el frente externo. Se dispuso que, a partir de enero de 2026, el techo y el piso de las bandas dejen de ajustarse al ritmo de 1% m/m y pasen a actualizarse en función del último dato de inflación informado por el INDEC, con dos meses de rezago. Es decir, en enero las bandas pasarán a ajustarse considerando la inflación de noviembre, que se ubicó en 2,5% m/m. Con esto, considerando la inflación esperada por el REM, el techo de la banda en 2026 subiría 20% en lugar de 13%. En paralelo, el programa establece que la expansión de la base monetaria acompañará la demanda de dinero y se canalizará principalmente a través de compras de divisas. En el escenario inicial, el BCRA proyecta un aumento de la base monetaria desde el 4,2% actual hasta el 4,8% del PBI hacia diciembre de 2026, consistente con compras de reservas por hasta USD 10.000 M. No es un dato menor que estas compras estarán sujetas a la disponibilidad de oferta de flujos de la balanza de pagos y se realizarán de modo de no generar presiones inflacionarias, lo que sugiere que el proceso de acumulación será necesariamente gradual y condicionado a la aparición de oferta genuina en el mercado cambiario.

Ceden las tasas de interés. Luego del salto que tuvieron entre junio y agosto, las tasas de interés comenzaron a ceder. Las medidas recientes del BCRA de flexibilizar encajes, sumadas a la mayor liquidez del sistema por el menor dinamismo de los préstamos en relación con los depósitos, permitieron reforzar la tendencia bajista y, en diciembre –con la TAMAR quebrando la barrera de 30% de TNA, promediando 28% (2,3% de TEM)–, quedó por debajo de la inflación promedio de los últimos tres meses. Así las cosas, en la carrera nominal la inflación pasó a ocupar la cima del podio, seguida por las tasas de interés, y más lejos quedó el tipo de cambio.

El mercado. Durante diciembre, los bonos soberanos en dólares registraron un avance de 3,7%, con un comportamiento homogéneo entre Globales y Bonares, lo que permitió que el riesgo país baje 79 pb y llegue a 569 pb, pudiendo romper la barrera de los 600 pb por primera vez desde enero y alcanzar el nivel más bajo desde 2018. El desempeño estuvo respaldado por la colocación local de deuda del Tesoro en moneda extranjera y por los anuncios del BCRA vinculados a la modificación del esquema de bandas cambiarias y a una mayor acumulación de divisas en el mercado, medida que era esperada ante la falta de reservas internacionales. Dentro del segmento, se destacaron el GD35 (+4,9%) y el AL41 (+3,7%). Con este resultado, en lo que va del año los bonos soberanos acumulan una suba de 17,7%, con el GD30 (+19,6%) y el AL35 (+17,9%) a la cabeza.
Las curvas bajo ambas legislaciones continuaron mostrando compresión de rendimientos, con mayor intensidad en el tramo corto. En este contexto, los Globales profundizaron su pendiente positiva, mientras que los Bonares avanzaron en su proceso de normalización, con una curva más aplanada. Hoy los Bonares rinden entre 8,9% en el tramo corto y 9,7% en el largo, en tanto que los Globales presentan TIRs entre 6,4% y 9,4%. Pese a esta compresión, el spread legislativo para los AL29 y AL30 se mantiene en torno a 4,3%, lo que deja margen adicional de convergencia en el tramo corto bajo ley local. En este marco, el recientemente emitido AN29 operó sin variaciones en el mercado secundario y cerró con una TIR de 9,7%, alineada con el resto de la curva.
En el segmento provincial, los bonos subsoberanos avanzaron 2,6% en diciembre y acumulan una ganancia de 14,7% en el año. El Buenos Aires 2037 lideró las subas mensuales con un alza de 6,4% y de 15,3% en 2025. Por su parte, los bonos corporativos mostraron un avance más moderado, de 0,6% en el mes, impulsados principalmente por los bonos bajo ley extranjera, destacándose Telecom 2031 (+2,9%), Pluspetrol 2031 (+2,6%) e YPF 2029 (+2,1%), a diferencia de Pan American 2032 (-1,5%), Vista 2035 (-1,1%) y Pampa 2031 (-0,3%) que registraron las mayores caídas. Con este resultado, en todo el año los bonos corporativos subieron 6,3%.
Los BOPREAL también exhibieron un desempeño positivo, con un alza de 1,2% en diciembre y de 14,2% en el año. Dentro de la curva, se destacaron el BOPREAL Serie 4 (+6,6%) y el Serie 3 (+3,1%). Actualmente, los rendimientos se ubican en un rango que va desde -1,2% hasta 8,9%.
Dentro del universo en pesos, los bonos CER encabezaron las subas del mes con un avance de 5,0% y cerraron con rendimientos promedio de CER +5,7%. En lo que va del año, estos instrumentos acumulan una ganancia de 45,4%. Las Lecap aumentaron 2,5% en diciembre y 37,7% en el año, ofreciendo tasas de 2,3% TEM en el tramo corto y 2,4% TEM en los tramos medio y largo. El Bonte 2030 volvió a destacarse con una suba mensual de 5,9%, con una TIR de 27,8% sin put y de 23,4% con put a 2027. Los Duales también ganaron 2,3% en el mes, con una TEM promedio de 0,5% en la versión a tasa fija y un margen TAMAR de 2,6% en la alternativa variable. Por último, los dollar-linked avanzaron 0,1% en diciembre y se mantienen como el activo en pesos de mejor desempeño del año, con un alza total de 48,2% y una tasa implícita de devaluación de +4%.
En cuanto a las acciones, en diciembre el Merval subió 5,3% en pesos y 2,9% en dólares CCL cerrando en USD 2.065 –máximo del mes–, buscando consolidar la fuerte recuperación postelecciones del 26 de octubre por segundo mes consecutivo. Se destacaron las acciones de Transener (+19,0%), BBVA (+12,3%) y CEPU (+10,2%) que fueron compensadas por el retroceso de Ternium (-11,6%), Edenor (-7,9%) y Aluar (-5,7%). En el acumulado del año, el índice muestra una baja de 3,6% medido en dólares, golpeado por las acciones de COME (-53,2%), Ternium (-37,68%) y Edenor (-26,9%), en tanto que Transener (+35,0%), CEPU (+23,5%) y TGN (+12,2%) mostraron una buena performance.

ESTRATEGIA
*Los datos utilizados en el presente informe tienen fecha de cierre 24 de diciembre de 2025.