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Local news: Argentina today.
THE SESSION’S MAIN STORY WAS MOODY’S UPGRADE, which raised the sovereign rating to B3 and left the three major agencies aligned for the first time in years. Even against this constructive backdrop, dollar sovereigns closed without major changes and country risk even edged up slightly to 420 bps, in a reaction likely to be reflected only tomorrow. The peso curve showed a buying bias led by CER-linked bonds, while the official rate deepened its monthly decline and the BCRA added another session of purchases. The Merval, meanwhile, stood out with broad-based gains. Toward the close, the Treasury also completed a swap that cleared the dollar-linked maturity due at the end of July.
MOODY’S RAISED ARGENTINA’S SOVEREIGN RATING TO B3 FROM CAA1, in its first move on Argentine credit since July of last year. With this decision, the agency joined the upgrades Fitch had carried out in early May and S&P in June, both from CCC+ to B-, leaving the three major agencies aligned at an equivalent level for the first time in years. The rationale was common to all three: the sustained fiscal surplus, reserve accumulation, and Argentina’s consolidation as a net energy exporter, factors that strengthen the liquidity profile and improve repayment prospects ahead of the 2026-2027 maturity wall.
PESO CURVES SHOWED A SLIGHTLY BULLISH BIAS, with CER-linked bonds in the lead after rising 0.4% to top the session. Fixed-rate paper lagged, with Lecap ending little changed, while at the TAMAR end there were pockets of gains, such as the TMG27, which climbed 1.4%. At the margin, Dollar-Linked bonds were flat and dual bonds closed little changed.
DOLLAR BONDS CLOSED A SESSION WITHOUT MAJOR CHANGES, Local-law Bonares rose 0.1%, outperforming Globales, which ended flat, on a day when emerging market debt also showed little movement. Within the curve, the GD29 weighed on the segment with a 1.0% decline, while the local-law AL30 and AL35 managed to close in positive territory. Country risk rose to 420 bps.
THE OFFICIAL EXCHANGE RATE FELL 0.2%, closing at $1,477.7, for a 0.4% decline month-to-date. Among financial rates, the MEP dollar retreated 0.4% to $1,508.0 and the CCL slipped 0.1% to close at $1,570.5, with the implied spread (canje) at 4.1%. Separately, the BCRA bought USD 45 M during the session, bringing purchases to USD 1,522 M in July and USD 12,696 M year-to-date. Meanwhile, gross reserves rose USD 112 M to close at USD 48,919 M.
THE MERVAL ROSE 1.6% IN PESOS AND 1.7% IN CCL DOLLAR TERMS, closing at USD 2,086, in a session with broad-based gains. Utilities, energy and communications led sector gains; consumer and industrials were the only sectors in the red. Among stocks, Edenor (+5.6%), Pampa (+4.2%) and Holcim (+4.1%) led the gains in USD terms; Mirgor (-1.3%), Transener (-0.2%) and Banco de Valores (-0.1%) closed lower. Among New York-listed shares, Edenor (+5.7%), Cresud (+4.3%) and Pampa (+3.7%) led the gains; MercadoLibre (-0.7%), Globant (-0.4%) and Bioceres (-0.2%) were the only decliners.
THE TREASURY CARRIED OUT A CONVERSION OPERATION WITH IN-KIND SUBSCRIPTION, on the dollar-linked bond D31L6, due July 31, offering in exchange the D31G6 maturing August 31, 2026, and the TZVD8 due December 15, 2028. USD 1,895 M was awarded out of USD 2,087 M in bids, representing 45.2% acceptance of the outstanding total. The bulk of the conversion flowed into the short tranche, with USD 1,736 M allocated to the D31G6, while the TZVD8 captured the remaining USD 159 M. As a result, the operation eased the upcoming payment without significantly extending duration, since most holders opted to reposition just one month ahead rather than stretch the commitment out to 2028.
Argentina logra mejora crediticia simultánea en las tres principales agencias calificadoras.
La jornada tuvo como gran protagonista al upgrade de Moody's, que elevó la nota soberana a B3 y dejó a las tres grandes calificadoras alineadas por primera vez en años. Aun con este telón de fondo constructivo, los soberanos en dólares cerraron sin mayores cambios y el riesgo país incluso subió levemente hasta los 420 pb, en una reacción que probablemente recién se vea reflejada hoy. A su vez, la curva en pesos mostró un sesgo comprador de la mano de los CER, mientras el oficial profundizó su baja del mes y el BCRA sumó otra rueda de compras. El Merval, en tanto, se destacó con una ganancia generalizada. Sobre el cierre, Finanzas concretó además un canje con el que despejó el vencimiento dollar-linked de fin de julio.
Moody's elevó la nota soberana de Argentina a B3 desde Caa1, en su primer movimiento sobre el crédito argentino desde julio del año pasado. Con esta decisión, la agencia se sumó a las mejoras que Fitch había concretado a comienzos de mayo y S&P en junio, ambas desde CCC+ hacia B–, dejando a las tres grandes calificadoras alineadas en un nivel equivalente por primera vez en años. El fundamento fue común a las tres: el sostenimiento del superávit fiscal, la acumulación de reservas y la consolidación de Argentina como exportador neto de energía, factores que fortalecen el perfil de liquidez y mejoran las chances de repago de cara al muro de vencimientos de 2026 y 2027.
Los bonos en dólares cerraron una rueda sin mayores cambios. Los Bonares ley local avanzaron 0,1% y le ganaron el pulso a los Globales, que terminaron neutros, en una jornada donde la deuda emergente tampoco mostró variaciones. Dentro de la curva, el GD29 arrastró al segmento con una baja de 1,0%, al tiempo que en el tramo local el AL30 y el AL35 lograron cerrar en terreno positivo. El riesgo país subió hasta los 420 pb.
La curva en pesos mostró un sesgo levemente comprador, con los ajustables por CER a la cabeza tras avanzar 0,3% y liderar la rueda. La tasa fija quedó rezagada, con las Lecap terminando planas, mientras que en el extremo de tasa TAMAR se vieron alzas puntuales, como la del TMG27 que trepó 1,3%. En el margen quedaron los dollar-linked, cediendo 0,1%, y los duales cerrando sin variaciones.
Por su parte, el tipo de cambio oficial cayó 0,2% y cerró en $ 1.477,7, acumulando una baja de 0,4% en lo que va del mes. En los financieros, el dólar MEP retrocedió 0,4% hasta $ 1.508,0 y el dólar cable cedió 0,1% para terminar en $ 1.570,5, con el canje en 4,1%. Por otro lado, el BCRA compró USD 45 M en la jornada, acumulando USD 1.522 M en julio y USD 12.696 M en lo que va del año. Con esto, el stock de reservas brutas aumentó USD 112 M y cerró en USD 48.919 M.
Los futuros finalizaron con una baja promedio de 0,17%. El interés abierto avanzó USD 44 M hasta USD 4.200 M, y el volumen repuntó USD 336 M respecto de la jornada anterior, alcanzando USD 747 M. Las tasas implícitas se mantuvieron en torno al 21% TNA para agosto y septiembre.
El Merval ganó un 1,6% en pesos y un 1,7% en dólares CCL, cerrando en USD 2.086, en una rueda con amplia suba generalizada. Utilities, energía y comunicación lideraron las alzas sectoriales; consumo e industriales fueron los únicos sectores en rojo. Entre las acciones, Edenor (+5,5%), Pampa (+4,1%) y Holcim (+4,0%) fueron las más destacadas, a diferencia de Mirgor (-1,4%), Transener (-0,3%) y Banco de Valores (-0,2%) que cerraron en negativo. Entre las acciones que cotizan en Nueva York, Edenor (+5,7%), Cresud (+4,3%) y Pampa (+3,7%) lideraron las subas; MercadoLibre (-0,7%), Globant (-0,4%) y Bioceres (-0,2%) fueron encabezaron las pérdidas.
Finanzas llevó adelante una operación de conversión con suscripción en especie sobre el bono dollar-linked D31L6, próximo a vencer el 31 de julio, ofreciendo a cambio el D31G6 con vencimiento el 31 de agosto de 2026 y el TZVD8 al 15 de diciembre de 2028. Se adjudicaron USD 1.895 M sobre ofertas por USD 2.087 M, lo que representó una aceptación del 45,2% del total en circulación. El grueso de la conversión se volcó al tramo corto, con USD 1.736 M asignados al D31G6, en tanto que el TZVD8 captó los restantes USD 159 M. De este modo, la operación descomprimió el pago inminente sin extender significativamente la duration, ya que la mayor parte de los tenedores optó por reposicionarse apenas un mes más adelante en lugar de estirar el compromiso a 2028.
El Nasdaq sube 2% traccionado por chips, mientras petróleo alcanza máximos de seis semanas.
Los semiconductores extendieron su rebote con fuerza impulsados por datos sólidos de exportaciones desde Taiwán y Corea del Sur, mientras el mercado aguarda los resultados de Alphabet mañana como termómetro del gasto en IA. Por su parte, el petróleo escaló a máximos de seis semanas ante la décima noche consecutiva de ataques de EE. UU. sobre Irán y la amenaza de los hutíes sobre el tráfico marítimo saudita. Los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron levemente y cerraron en máximos de dos meses.
Las acciones cerraron al alza. El S&P 500 avanzó 0,8%, el Nasdaq 2,0% y el Dow Jones 0,7%. Los chips de memoria lideraron el rebote: Micron trepó 12,5%, AMD 8,3%, Intel 8,7%, ARM 7,8% y Marvell 6,9%, ante la solidez de los datos de exportaciones de semiconductores de Taiwán y Corea del Sur y la expectativa de que Alphabet confirme mañana que el gasto de los hyperscalers en infraestructura de IA sigue firme. TSMC ganó 5,4% y Nvidia 1,9%. El índice de acciones globales excluyendo EE. UU. registró un alza de 1,9%. Europa subió 1,2%, Japón 2,6% y los mercados emergentes 3,0%. Latam avanzó 1,1% y Brasil 0,5%. China no varió.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro volvieron a subir, con el petróleo escalando y la perspectiva de mayor presión inflacionaria manteniendo las expectativas de aumento de tasas. La UST2Y avanzó 5 pb hasta 4,26% y la UST10Y 4 pb hasta 4,63%, alcanzando máximos de dos meses. El índice de bonos del Tesoro cayó 0,2%, los corporativos Investment Grade 0,3%, en tanto que los High Yield y la deuda de mercados emergentes se mantuvieron neutrales. El mercado descuenta la primera suba de tasas para septiembre de 2026.
El DXY se sostuvo en 100,95. Se apreció 0,1% frente al euro y 0,4% ante la libra, y 0,4% contra el yen. En Brasil, el dólar cayó 0,4% y cerró en USDBRL 5,07. Por otro lado, el oro aumentó 2,0% hasta USD 4.084 la onza, apoyado en la mayor demanda de refugio ante la escalada del conflicto. La plata subió 4,4% hasta USD 58,9 la onza.
El petróleo WTI avanzó 2,1% hasta USD 84,95 el barril, su nivel más alto desde el 12 de junio, en una rueda volátil. EE. UU. llevó a cabo su décima noche consecutiva de ataques sobre Irán, y Trump advirtió que Teherán «pagará» por la muerte de soldados estadounidenses. Un tanquero que transportaba productos petroleros fue atacado cerca del estrecho de Ormuz, mientras los hutíes amenazaron con bloquear el tráfico marítimo saudita en el Mar Rojo, forzando al menos a un petrolero de Arabia Saudita a revertir su curso. Adicionalmente, ataques al terminal de la Caspian Pipeline Consortium en la costa rusa del Mar Negro disrumpieron exportaciones de Kazajistán. En paralelo, la soja bajó 0,5% hasta USD 448,1 la tonelada, cediendo levemente desde los máximos de nueve semanas, con el USDA reportando que el 66% del cultivo está en buenas o excelentes condiciones –un punto más que la semana anterior– aunque el calor en el Medio Oeste sostiene la prima de riesgo climático. Por su parte, el cobre avanzó 3,4% hasta USD 6,51 la libra, su mayor suba diaria en semanas, ante el apriete del mercado físico en China – con la prima de importación escalando a USD 100 por tonelada, el nivel más alto desde mayo de 2025 – y las disrupciones en la producción chilena por las tormentas recientes.
Local news: Argentina today.
EQUITIES AND BONDS TRADED FIRM, in a positive session on Monday. Sovereign dollar bonds rose slightly, with country risk compressing 3 bps to 415 bps. Financial dollars fell while the official rate held steady, in a session of lower BCRA purchases. In peso bonds, dollar-linked and Duals closed slightly higher, while CER bonds were unchanged. Equities closed higher, led by construction and energy. On the macro front, INDEC reported another trade surplus, underpinned by firm exports, while wages barely kept pace with May inflation.
PESO CURVES HAD AN UNEVEN SESSION, with CER bonds leading the gains at 0.5%, followed by Duals, also around 0.5%, while fixed-rate bonds rose 0.3% and dollar-linked bonds lagged, flat on the day. Within the fixed-rate segment moves were narrow, with short Lecaps outperforming longer ones.
DOLLAR BONDS CLOSED SLIGHTLY HIGHER, diverging from emerging-market debt, which traded lower on the day. Hard-dollar debt rose 0.1% on average, with Bonares up 0.2% and Globales up 0.1%, though performance was mixed across tranches: the short end led, headed by the GD29, while the long end lagged and some bonds ended in negative territory. Country risk fell 3 bps to 415 bps. Bopreales tracked the tone with a 0.1% gain.
THE OFFICIAL EXCHANGE RATE CLOSED NEARLY UNCHANGED at $1,480.2, accumulating a 0.2% decline so far this month. In the financial segment, the MEP fell 0.6% to $1,513.3 and the CCL fell 0.3% to $1,572.0, with the FX spread at 3.9%. Separately, the BCRA bought USD 32 M on the day, accumulating USD 1,477 M in July and USD 12,651 M so far this year. Gross reserves rose USD 23 M, closing at USD 48,807 M.
THE MERVAL ROSE 1.1% IN DOLLAR TERMS, closing at USD 2,051, in a positive session. Construction, energy and utilities led the sector gains. Among local stocks, Mirgor (+3.0%), Pampa (+2.6%) and Loma Negra (+2.2%) led the gains; Sociedad Comercial del Plata (-1.6%) and BYMA (-0.8%) were the only names in the red. Among ADRs, AdecoAgro (+5.5%), Pampa (+2.5%) and Edenor (+2.3%) led the gains; Corporacion America (-2.3%), Bioceres (-2.0%) and Supervielle (-0.8%) closed lower.
THE TRADE BALANCE POSTED A JUNE SURPLUS OF USD 2,194 M, USD 1,314 M above the same month in 2025. Exports totaled USD 9,055 M, up 24.5% y/y, driven by prices (+16.5%) and volumes (+6.8%), led by agro-manufactures (USD 3,344 M, 36.9% of the total). Imports reached USD 6,861 M, up 7.3% y/y, driven entirely by prices (+11.6%) as volumes fell 3.8%. The terms of trade improved 4.4%.
THE OVERALL WAGE INDEX ROSE 2.2% M/M IN MAY, decelerating from April’s 3.7% and just above the 2.1% CPI reading, leaving real wages essentially flat after having outpaced inflation the prior month. Registered private-sector wages rose 2.0% m/m and public-sector wages 1.5% m/m, both below the month’s inflation. In year-on-year terms, the overall index rose 35.9%, somewhat below April’s 36.9% and above the 33.2% CPI reading, though the differential is explained by the unregistered sector (+66.3% y/y); registered segments remain behind, with registered private-sector wages at 29.3% y/y and public-sector wages at 27.4% y/y, both below inflation.
Steady disinflation and strong purchases by the BCRA contrast with the fiscal deficit in June.
STABLE WEEK FOR THE LOCAL MARKET, country risk was unchanged, the peso curve saw a slight pullback while equities retreated. Inflation slowed further, the Treasury comfortably rolled over maturities, the Central Bank stepped up its purchase pace on higher inflows from financial dollar operations, and the exchange rate and interest rates held stable. The negative note came from June's fiscal result, which suffered from falling tax revenue and fell short of the fiscal target with the IMF. This week's focus will be on June's goods trade balance data and May economic activity and wages data.
DISINFLATION CONTINUES, June's National CPI slowed again from March's peak of 3.4% m/m, posting a 1.9% m/m increase, the best reading since August of last year. The month's push came from seasonal prices, up 3.4% m/m, followed by regulated prices at 2.3% m/m, while Core CPI rose just 1.6% m/m, the lowest reading since May 2020 at the height of the pandemic. With this result, retail inflation over the last twelve months stood at 33.5%. The wholesale price index (IPIM) followed the same trend, rising only 1.1% m/m in June -vs. 2.5% m/m in May-, with domestic goods up 1.0% and imported goods up 2.3%. The Greater Buenos Aires Construction Cost Index (ICC), meanwhile, held at 2.6% m/m -barely below May's 2.7%-, driven by all three components: labor (+3.3%), general expenses (+2.8%) and materials (+1.8%).
DEFICIT IN JUNE, the National Public Sector's primary result posted a deficit of 0.06% of GDP, versus a surplus of 0.1% a year earlier. This deterioration was driven by an 8.5% y/y real drop in revenue -explained by lower export duties, income tax and VAT collection- while primary spending grew 3.0% y/y, the largest increase since February of last year -mainly driven by higher subsidies and pension payments, while other components kept declining-. With this result, in the first half of the year the national government posted a primary surplus of 0.7% of GDP, almost identical to the same period last year, while the overall result showed a surplus of 0.1% of GDP, versus 0.3% of GDP in the first half of last year. With spending having reached a limit in terms of GDP, sustaining this performance will require an improvement in activity to boost revenue and meet the annual IMF target.
THE CENTRAL BANK STEPPED UP PURCHASES, buying USD 1,154 M in the FX market this week, averaging USD 231 M per day -with a peak of USD 532 M on Tuesday- well above the USD 40 M daily pace of previous weeks. The acceleration reflected higher inflows from corporate bond (ON) issuances in prior months, while agricultural settlement remains firm, even better than in June. With these operations, the Central Bank has accumulated purchases of USD 1,444 M so far in July and USD 12,619 M year-to-date. Despite the strong volume purchased, gross reserves closed the week at USD 48,784 M, just USD 60 M above the prior week, as purchases were offset by other public-sector operations.
THE EXCHANGE RATE EASES, the official exchange rate fell 0.7% during the week to close at $1,480.12, down 0.2% so far in July and 23% below the band's ceiling ($1,828). Financial dollars were mixed with little change on the week: the MEP fell 0.2% to $1,522.33 and the CCL rose 0.3% to $1,576.43, though for the month they are up 0.5% and 0.9% respectively, with the exchange spread ("canje") at 3.6%. Futures tracked the official rate, down an average of 1.1% on the week, implying a 0.7% m/m devaluation in the July contract and a range of 1.4%-1.7% m/m for the following months, with implied NAR between 17.5% (August) and 23.7% (June 2027).
THE TREASURY COMFORTABLY ROLLED OVER ITS MATURITIES, taking advantage of ample liquidity, the Treasury achieved a 183% rollover rate, issuing $5.44 trillion against $2.97 trillion in maturities, thereby withdrawing $2.47 trillion from the system. Demand concentrated in fixed-rate instruments -the November Lecap S30N6 accounted for 44%- rounded out by dollar-linked (25%), CER (20%) and Tamar (11%) bonds. Rates cleared slightly above the secondary market across all tenors: the Lecap S30N6 at 1.92% EMR (vs. 1.84%), the CER TZXM8 at 8.07% (vs. 7.97%), the Tamar TMG28 at 8.06% (vs. 7.76%) and the dollar-linked TZVD8 at 9.08% (vs. 8.69%). The average tenor shortened to 358 days, the lowest since February, on stronger demand for shorter maturities. Separately, the Treasury reopened dollar financing with the new Bonar AO29 at an 8.29% yield, allotting USD 620 M between the first and second rounds after receiving USD 1,046 M in bids in the first.
A TOUGH WEEK FOR PESO BONDS, in a week in which the Treasury withdrew pesos from the market, peso assets traded weak, with limited moves and a slightly negative bias. CER bonds led with a 0.2% decline, with real rates ranging from CER -3.8% on the short end to CER +8.1% on the long end, and breakeven inflation at 1.8% m/m for July, easing to 1.4%-1.5% m/m from August onward and totaling 27.8% for 2026. Duals fell 0.2%, yielding Tamar+1.4%, with a breakeven TAMAR of 20.7%-21.9% on average through maturity. Lecap notes fell 0.4%, with the curve trading in a range of 1.8%-1.9% EMR. Dollar-linked bonds were the worst performers, down 1.0%, in line with the drop in the official exchange rate, yielding devaluation +2.4%/+8.2%, with an implied devaluation of around 1.3% m/m toward September (implied FX rate of $1,530) and 1.7%-1.9% m/m toward the 2027 tranche ($1,740-$1,790).
DOLLAR BONDS KEEP GRINDING HIGHER, sovereign hard-dollar debt closed another positive week, with the index up 0.3%, a notable result considering peers fell 0.1%. Bonares led with a 0.4% gain, while Globales rose 0.3%. The AE38 was the top performer, up 1.1%, followed by the GD46, up 0.9%, while the AL41 was the worst performer, down 0.3%. Country risk closed at 418 bps and the spread versus the EMBI Latam widened 12 bps to 166 bps, reversing part of the compression of prior weeks. At these prices, Bonares yield between 5.8% and 8.9%, while Globales yield between 5.3% and 8.4%. BOPREAL bonds rose 0.3% on the week, with the Bopreal Series 1 A leading gains, up 0.8%. The rest of the curve traded within a tight range, with the Bopreal Series 4 A the only bond in the red, down 0.4%. At these prices, the Central Bank's curve yields between 2.9% and 7.1%. Provincial bonds closed the week with a slight 0.2% gain. Rio Negro 2028 was the top performer, up 1.4%, while Entre Ríos 2028 was the worst performer, down 0.1%. In yield terms, the segment offers rates of between 6.0% and 10.4%. Corporate bonds closed the week unchanged. Argentine Law bonds again outperformed New York Law bonds, up 0.2% versus no movement for instruments under foreign law. Under local law, the top gainer was Pan American Energy 2029, up 2.0%. Under foreign law, YPF 2034 posted a 0.3% gain. In yield terms, New York Law corporates offer an average yield of 7.2%, versus 4.5% for local law bonds.
EQUITIES DECLINE, the Merval closed a negative week, down 2.8% in pesos and 3.1% in CCL dollars, pulling back to USD 2,022. At the sector level, energy was the only one in positive territory, while banks, materials and consumer stocks led the declines. Among local shares, YPF (+3.6%) and Telecom (+0.4%) traded higher, while BBVA (-7.8%), Galicia (-7.0%) and Central Puerto (-6.2%) led the declines. For New York-listed shares, the average decline was 2.0%, with Globant (+8.1%) and YPF (+3.8%) as the positive exceptions, while BBVA (-8.1%), Galicia (-8.1%) and Central Puerto (-6.4%) posted the steepest losses.
WEEK AHEAD
- On Monday, May's wage index comes out—it should confirm the pickup seen in April—along with June's trade balance result.
- On Wednesday, May's EMAE (economic activity index) is released, which will show whether activity rebounds after April's decline, in a recovery that remains uneven across sectors.
Mercados al alza con soberanos firmes, acciones en positivo y riesgo país comprimido a 415 puntos.
En la rueda del lunes, el mercado local cerró con tono positivo. Los soberanos en dólares subieron levemente, con el riesgo país comprimiendo 3 pb hasta los 415 pb. Los dólares financieros retrocedieron, mientras que el oficial se mantuvo, en una rueda de bajas compras por parte del BCRA. En bonos en pesos, los dollar-linked y los duales cerraron levemente al alza, en tanto que el CER operó sin cambios. Las acciones cerraron en positivo, con construcción y energía liderando las subas. En el plano macro, el INDEC registró superávit comercial apuntalado por exportaciones firmes y salarios que apenas empataron a la inflación de mayo.
La curva en pesos tuvo una rueda despareja. Los CER lideraron las ganancias con 0,2%, seguidos por los duales, también en torno a 0,2%, mientras la tasa fija se mantuvo sin cambios y los dollar-linked quedaron rezagados con una baja de 0,3%. Dentro del tramo a tasa fija, el movimiento fue acotado, con las Lecap cortas algo mejor que las largas.
Los bonos en dólares cerraron con leves alzas y se diferenciaron de la deuda emergente, que operó a la baja en la jornada. La deuda hard dollar avanzó 0,1% en promedio, con los Bonares subiendo 0,2% y los Globales 0,1%, aunque el comportamiento fue dispar entre tramos: el corto lideró, encabezado por el GD29, mientras el segmento largo quedó relegado y algunos títulos terminaron en terreno negativo. El riesgo país cedió 3 pb hasta los 415 pb. Los BOPREAL acompañaron el tono con una suba de 0,1%.
El tipo de cambio oficial cerró casi sin cambios en $1.480,2, acumulando una baja de 0,2% en lo que va del mes. En el segmento financiero, el dólar MEP retrocedió 0,6% hasta $1.513,3 y el dólar cable cedió 0,3% hasta $1.572,0, con el canje en 3,9%. Por otro lado, el BCRA compró USD 32 M en la jornada, acumulando USD 1.477 M en julio y USD 12.651 M en lo que va del año. En tanto, las reservas brutas subieron USD 23 M y cerraron en USD 48.807 M.
Los futuros operaron al alza, con un alza promedio de 0,14%, con el contrato de julio prácticamente sin variación a 11 días de su vencimiento. El interés abierto retrocedió USD 21 M hasta USD 4.156 M. El volumen sumó USD 84 M respecto de la jornada anterior, finalizando en USD 412 M. Las tasas implícitas se mantuvieron en torno al 21% TNA para agosto y septiembre.
El Merval avanzó un 0,8% en pesos y un 1,1% en dólares CCL, cerrando en USD 2.051, en una rueda con tono positivo. Construcción, energía y utilities lideraron las subas sectoriales. Entre las acciones, Mirgor (+3,0%), Pampa (+2,6%) y Loma Negra (+2,2%) encabezaron las ganancias; Sociedad Comercial del Plata (-1,6%) y BYMA (-0,8%) fueron los únicos papeles en rojo. Entre las acciones que cotizan en Nueva York, AdecoAgro (+5,5%), Pampa (+2,5%) y Edenor (+2,3%) lideraron las subas; Corporación América (-2,3%), Bioceres (-2,0%) y Supervielle (-0,8%) cerraron en negativo.
La balanza comercial cerró junio con un superávit de USD 2.194 M, USD 1.314 M por encima de igual mes de 2025. Las exportaciones sumaron USD 9.055 M y crecieron 24,5% i.a., impulsadas por precios (16,5%) y cantidades (6,8%), con las MOA (Manufacturas de Origen Agropecuario) a la cabeza (USD 3.344 M, 36,9% del total). Las importaciones alcanzaron USD 6.861 M y subieron 7,3% i.a., movimiento explicado por precios (11,6%), ya que las cantidades cayeron 3,8%. Los términos del intercambio mejoraron 4,4%.
El índice de salarios total subió 2,2% m/m en mayo, desacelerando desde el 3,7% de abril y apenas por encima del IPC de 2,1%, con lo que el salario real quedó prácticamente estancado tras haberle ganado a la inflación el mes previo. El privado registrado avanzó 2,0% m/m y el público 1,5% m/m, ambos por debajo de la inflación del mes. En la comparación interanual, el índice total marcó 35,9%, algo por debajo del 36,9% de abril y por encima del IPC de 33,2%, aunque el diferencial se explica por el sector no registrado (+66,3% i.a.). Los tramos registrados siguen rezagados, con el privado registrado en 29,3% i.a. y el público en 27,4% i.a., ambos por debajo de la inflación.
Caída de chips y tensión en Oriente Medio disparan precios de energía y volatilidad en mercados.
Los chips rebotaron tras cinco ruedas de caídas, traccionando al Nasdaq al alza y equilibrando las pérdidas del Dow, que fue arrastrado por los bancos y las defensivas. El precio del petróleo alcanzó máximos de cinco semanas ante la escalada del conflicto con Irán, que ahora incluye un embargo marítimo de los hutíes sobre Arabia Saudita en el Mar Rojo. A su vez, los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron y la soja alcanzó un máximo de nueve semanas.
Las acciones cerraron mixtas. El S&P 500 cayó 0,2%, el Nasdaq avanzó 0,2% y el Dow Jones retrocedió 0,6%. Los chips de memoria lideraron el rebote: Micron subió 1,8%, AMD 2,5%, Broadcom 2,2%, Intel 2,8% y Marvell 3,1%, ante la expectativa de que los resultados de Alphabet del miércoles confirmen que el gasto en infraestructura de IA sigue firme. Alphabet ganó 1,6% en la previa, Microsoft 2,0% y Alibaba 4,7% ante el optimismo por las relaciones comerciales EE. UU.-China. En contraste, Apple perdió 1,4% y Tesla 2,7%. Los bancos pesaron sobre el Dow, con Goldman Sachs y Morgan Stanley cediendo alrededor de 1% cada uno. El índice de acciones globales excluyendo EE. UU. cayó 0,5%. Europa retrocedió 1,1%, los mercados emergentes avanzaron 0,3%, con Latam subiendo 0,5% y Brasil 0,8%. China avanzó 2,5% y Japón no varió.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron ante la nueva escalada del conflicto con Irán y sus implicancias inflacionarias sobre los costos energéticos. La UST2Y avanzó 4 pb hasta 4,21% y la UST10Y 5 pb hasta 4,59%, acercándose a los máximos del ciclo. Con esto, el índice de bonos del Tesoro cayó 0,3%, los corporativos Investment Grade -0,4% y la deuda de mercados emergentes -0,2%. Los High Yield no variaron. El mercado descuenta la primera suba de tasas para septiembre de 2026.
El DXY se mantuvo estable en 100,77. Ganó 0,2% frente al euro y 0,1% ante la libra, mientras no varió frente al yen. En Brasil, el dólar cayó 0,5% y cerró en USD BRL 5,09. Por su pate, el oro no registró cambios, cerrando en USD 4.015 la onza. La plata subió 1,5% hasta USD 56,7 la onza.
El petróleo WTI aumentó 0,9% hasta USD 83,23 el barril, alcanzando máximos de cinco semanas en una rueda de alta volatilidad que llegó a tocar los USD 85 en la apertura. Trump advirtió que Irán sería responsabilizado por la muerte de tres militares estadounidenses, en tanto los hutíes anunciaron un embargo marítimo sobre Arabia Saudita que amenaza los flujos del Mar Rojo. EE. UU. llevó a cabo su novena noche consecutiva de ataques sobre Irán, y Teherán interceptó cuatro buques en el estrecho de Ormuz. El crudo cedió parte de las ganancias cuando el canciller iraní señaló que el país podría retomar negociaciones si se alinean con sus intereses nacionales. En cuanto al resto de los commodities, la soja subió 1,5% hasta USD 449,4 la tonelada, alcanzando un máximo de nueve semanas, impulsada por nuevas compras chinas – el USDA reportó ventas privadas de 340.000 toneladas para 2026/27 – y por el calor extremo en el Medio Oeste que amenaza el rendimiento del cultivo en la etapa crítica de formación de vainas. El cobre avanzó 1,3% hasta USD 6,30 la libra, ante las disrupciones en la producción chilena: una tormenta severa paralizó operaciones de Codelco, Antofagasta y Anglo American, mientras BHP advirtió que su producción en Chile caerá el año próximo.
Los contratos de dólar en A3 cayeron durante la semana, retrocediendo en promedio un 1,08%...
Los contratos de dólar en A3 cayeron durante la semana, retrocediendo en promedio un 1,08%. Las bajas más importantes fueron para los contratos de mayo (-1,28%), abril (-1,19%) y marzo (-1,15%). Por otro lado, el interés abierto mostró una suba de 297 USD M, explicada mayormente por el contrato de agosto.
El próximo contrato en vencer es el de julio que cotiza en $1.485, por lo que marca una devaluación directa de 0,3% e implícita mensual de 0,7%. Para los tres meses siguientes, los precios reflejan que el aumento en el dólar correría en niveles en torno al 1,6%: 1,4% en agosto ($1.512), 1,5% en septiembre ($1.538) y 1,6% en octubre ($1.567). A partir de ahí, señalan una devaluación que continúa al ritmo de 1,8% promedio hasta junio del 2027.
La curva de tasas implícitas operó sin cambios. De esta manera, exhibe una pendiente positiva que va desde un nivel de 9% TNA en julio hasta 24% TNA en junio 2027.
El volumen operado retrocedió con fuerza y en las últimas cinco ruedas se comerciaron USD 3.590 M. El viernes 17 de julio el interés abierto cerró en USD 4.176 M, mostrando un alza de 27% m/m y una baja de 31% a/a.



Desinflación firme y compras fuertes del BCRA contrastan con déficit fiscal en junio.
Semana estable para el mercado local. El riesgo país no se movió, la curva de pesos tuvo un leve retroceso, mientras que las acciones retrocedieron. A su vez, la inflación volvió a bajar, el Tesoro renovó ampliamente los vencimientos, el BCRA aceleró el ritmo de compras de la mano de mayor ingreso de dólares financieros y el tipo de cambio y las tasas de interés operaron estables. El dato negativo lo aportó el resultado fiscal de junio, que se vio afectado por la caída de la recaudación, lo que le impidió cumplir la meta fiscal con el FMI. Las miradas de esta semana estarán en los datos de la balanza comercial de bienes de junio y de la evolución de la actividad económica y salarios de mayo.
Avanza la desinflación. El IPC Nacional de junio volvió a desacelerar desde el pico de marzo, cuando había subido 3,4% m/m, y marcó un alza de 1,9% m/m, siendo el mejor registro desde agosto del año pasado. El impulso del mes estuvo dado por los precios estacionales (+3,4% m/m), seguido por los regulado(+2,3% m/m), en tanto que el IPC Core tuvo un incremento de solo 1,6% m/m, el menor registro desde mayo de 2020 en plena pandemia. Con este resultado, en los últimos doce meses la inflación minorista fue del 33,5%. El IPIM siguió la misma tendencia y marcó un alza de solo 1,1% m/m en junio –vs. 2,5% m/m de mayo–, con los productos nacionales aumentando 1,0% y los importados 2,3%. El ICC del Gran Buenos Aires, en cambio, se sostuvo en 2,6% m/m –apenas por debajo del 2,7% de mayo–, empujado por los tres capítulos: mano de obra (+3,3%), gastos generales (+2,8%) y materiales (+1,8%).
Déficit en junio. En junio el resultado primario del Sector Público Nacional marcó un déficit de 0,06% de PBI contra un superávit de 0,1% de un año atrás. Este deterioro obedeció a que los ingresos cayeron 8,5% i.a. real –explicado por la baja de los ingresos por recaudación por retenciones, ganancias y menor ingreso por IVA–, mientras que el gasto primario creció 3,0% i.a., el mayor incremento desde febrero del año pasado –el mayor impulso vino por el alza en los subsidios y jubilaciones, en tanto que los demás componentes siguieron en baja–. Con este resultado, en la primera mitad del año, el gobierno nacional logró un superávit primario de 0,7% de PBI, casi idéntico al del mismo período del año pasado. En cambio, el resultado total marcó un superávit de 0,1% de PBI, contra 0,3% de PBI que había marcado en el primer semestre del año pasado. Con un gasto que en términos de PBI encontró un límite, para mantener la buena performance se requiere que la actividad mejore para que le dé aire a la recaudación y cumplir la meta anual con el FMI.
El BCRA aceleró las compras. En la semana, el BCRA compró USD 1.154 M en el mercado de cambios, promediando USD 231 M diarios –con un pico de USD 532 M el martes–, muy por encima de los USD 40 M diarios que venía realizando en las semanas previas. La aceleración de las compras se debió al mayor ingreso de emisiones de ONs realizadas en los meses previos sumado a que la liquidación del agro se mantiene firme, incluso mejor que en junio. Con estas operaciones, el BCRA acumuló compras por USD 1.444 M en lo que va de julio y USD 12.619 M en el año. Pese al fuerte volumen adquirido, las reservas brutas cerraron la semana en USD 48.784 M, apenas USD 60 M por encima de la semana previa, ya que las compras fueron contrarrestadas por otras operaciones del sector público.
El tipo de cambio cede. El tipo de cambio oficial cayó 0,7% en la semana y cerró en $1.480,12, acumulando en julio un retroceso de 0,2%, ubicándose 23% por debajo del techo de la banda ($1.828). Los dólares financieros operaron mixtos y sin grandes cambios en la semana: el MEP bajó 0,2% hasta $1.522,33 y el CCL avanzó 0,3% hasta $1.576,43, aunque en el mes acumulan alzas de 0,5% y 0,9%, respectivamente, con el canje en 3,6%. Los futuros acompañaron al oficial, con una caída semanal promedio de 1,1% y una devaluación implícita de 0,7% m/m en el contrato de julio y en el rango de 1,4%-1,7% m/m para los meses siguientes, con la TNA implícita entre 17,5% (agosto) y 23,7% (junio de 2027).
El Tesoro renovó ampliamente sus vencimientos. Aprovechando la holgada liquidez, el Tesoro logró un rollover del 183% de sus vencimientos, emitiendo $5,44 billones frente a vencimientos por $2,97 billones. De esta forma, retiró $2,47 billones del sistema. La demanda se concentró en tasa fija –la Lecap a noviembre S30N6 explicó el 44%– y se completó con dollar-linked (25%), CER (20%) y TAMAR (11%). Las tasas cortaron levemente por encima del secundario en todos los tramos: la Lecap S30N6 a 1,92% TEM (vs. 1,84%), el CER TZXM8 a 8,07% (vs. 7,97%), la TAMAR TMG28 a 8,06% (vs. 7,76%) y el dollar-linked TZVD8 a 9,08% (vs. 8,69%). El plazo promedio se acortó a 358 días, el menor desde febrero, por la mayor demanda del tramo corto. Por otro lado, reabrió el financiamiento en dólares con el nuevo Bonar AO29 a una tasa del 8,29% TIR, adjudicando USD 620 M entre la primera y segunda vuelta, tras recibir ofertas por USD 1.046 M en la primera.
Mala semana para los bonos en pesos. En una semana en la que el Tesoro retiró pesos del mercado, los activos en pesos operaron flojos, con movimientos acotados y un sesgo levemente negativo. Los CER quedaron al frente con una suba de 0,1% y tasas reales que van desde CER -3,8% en el tramo corto hasta CER +8,1% en el largo, con una inflación implícita de 1,8% m/m para julio que desciende a 1,4%-1,5% m/m de agosto en adelante y acumula 27,8% en 2026. Los duales avanzaron 0,1% y rinden TAMAR+1,4% con una TAMAR breakeven de 20,7%-21,9% promedio hasta el vencimiento. Las Lecap cedieron 0,1%, con la curva operando en el rango de 1,8%-1,9% TEM. Los dollar-linked fueron los de peor desempeño, con una baja de 0,7%, en línea con la caída del tipo de cambio oficial y rindiendo devaluación +2,4%/+8,2%, con una devaluación implícita en torno a 1,3% m/m hacia septiembre (tipo de cambio implícito de $1.530) y 1,7%-1,9% m/m hacia el tramo 2027 ($1.740-$1.790).
Los bonos en dólares no aflojan. La deuda soberana hard dollar cerró otra semana positiva, con el índice avanzando 0,3%, resultado destacable considerando que los comparables cayeron 0,1%. Los Bonares lideraron con una suba de 0,4%, mientras que los Globales avanzaron 0,3%. El AE38 fue el título de mejor desempeño con un alza de 1,1%, seguido por el GD46 con una ganancia de 0,9%, en tanto que el AL41 fue el más afectado, con una caída de 0,3%. El riesgo país cerró en 418 pb y el spread frente al EMBI Latam se amplió 12 pb hasta los 166 pb, revirtiendo parte de la compresión de las semanas previas. A estos precios, los Bonares ofrecen rendimientos de entre 5,8% y 8,9%, al tiempo que los Globales rinden entre 5,3% y 8,4%. Los BOPREAL avanzaron 0,3% en la semana, con el BOPREAL Serie 1 A liderando las subas con +0,8%. El resto de la curva operó con movimientos acotados, con el BOPREAL Serie 4 A como único título en rojo al retroceder 0,4%. A estos precios, la curva del BCRA rinde entre 2,9% y 7,1%. Los bonos provinciales cerraron la semana con un leve avance de 0,2%. Río Negro 2028 fue el título de mejor desempeño con un alza de 1,4%, en tanto que Entre Ríos 2028 fue el de peor rendimiento con una pérdida de 0,1%. En términos de rendimientos, el segmento ofrece tasas de entre 6,0% y 10,4%. Los bonos corporativos cerraron la semana sin cambios. La Ley Argentina volvió a destacarse por sobre la Ley Nueva York, con una suba de 0,2% frente al movimiento nulo de los instrumentos bajo legislación extranjera. En legislación local, la mayor ganancia fue para Pan American Energy 2029, que aumentó 2,0%. Por su parte, bajo legislación extranjera, YPF 2034 exhibió una ganancia de 0,3%. En términos de rendimientos, los corporativos de Ley NY ofrecen una TIR promedio de 7,2%, frente al 4,5% de los de legislación local.
Caída en acciones. El Merval cerró una semana negativa con una caída de 2,8% en pesos y 3,1% en dólares CCL, retrocediendo hasta los USD 2.022. A nivel sectorial, energía fue el único en terreno positivo, mientras que bancos, materiales y consumo lideraron las bajas. Entre las acciones locales, YPF (+3,9%) y Telecom (+0,7%) operaron al alza, a diferencia de BBVA (−7,5%), Galicia (−6,7%) y Central Puerto (−5,9%). Para las acciones que cotizan en Nueva York, la caída promedio fue de 2,0%, con Globant (+8,1%) e YPF (+3,8%) como las excepciones positivas, en tanto que BBVA (−8,1%), Galicia (−8,1%) y Central Puerto (−6,4%) registraron las pérdidas más pronunciadas.
Lo que viene. La agenda macro viene cargada esta semana. El lunes se publican el Índice de salarios de mayo –debería confirmar el repunte registrado en abril– y el resultado de la balanza comercial de junio. El miércoles llega el EMAE de mayo, que dirá si la actividad rebota tras el retroceso de abril, en una recuperación que sigue siendo heterogénea entre sectores.
La inflación bajó más que lo previsto, pero los riesgos globales y la IA contienen el optimismo
Volvieron los ataques cruzados en el Golfo Pérsico, se suspendió el Memorándum, el tránsito en Ormuz se desplomó y con ello el precio del petróleo subió de nuevo. Esto opacó la sorpresa positiva que trajo el IPC al retroceder más de lo esperado, quitándole presión a la Fed, que se muestra más preocupada por la inflación. Si bien los datos de actividad siguen mostrando resiliencia, los resultados de las cuentas públicas volvieron a deteriorarse, ahora también por los reembolsos de aranceles. Con este marco, los mercados tuvieron una semana negativa, con estabilidad en renta fija, pero con importante retroceso en las acciones, principalmente las tecnológicas que siguen padeciendo la incertidumbre sobre la sustentabilidad del proceso de inversión en IA. Si bien las miradas de esta semana seguirán en la situación en Medio Oriente, lo más importante pasará por los resultados de los balances de las empresas del 2Q26 y de las tecnológicas en particular.
Suspensión del MOU y alza del petróleo. La última semana estuvo marcada por una nueva escalada militar entre EE. UU. e Irán. El ejército americano lanzó ataques contra infraestructura militar iraní, mientras estos respondieron con misiles y drones contra bases estadounidenses e instalaciones estratégicas en Kuwait, Bahréin y Jordania. Con esto, Irán anunció la suspensión de sus compromisos bajo el acuerdo interino (MOU) con EE. UU., deteriorando las perspectivas diplomáticas. El Estrecho de Ormuz permaneció operativo, aunque bajo fuerte tensión militar. En este contexto, el precio del petróleo volvió a subir, cerrando la semana en USD 83 el WTI, 15% más alto que la semana previa y acumulando en lo que va de julio un alza de 19% y de 42% desde fines del año pasado.
Inflación más baja a la esperada. El IPC de EE. UU. retrocedió 0,4% m/m en junio –el consenso esperaba una baja de 0,1% m/m– revirtiendo el aumento del 0,5% m/m de mayo, siendo la primera caída mensual desde mayo de 2020. Esta performance estuvo explicada principalmente por un descenso del 5,7% m/m en los precios de la energía ante la caída de 17% que tuvo el precio del petróleo durante el mes pasado. Con este resultado, la inflación interanual bajó a 3,5%, desde 4,2 que había marcado en mayo. La menor presión de precio fue generalizada en todos los componentes y es por ello que también sorprendió el IPC Core, que quedó igual que en mayo –incluso con una ligera caída–, lo que permitió que la variación interanual ceda a 2,6%. Los precios mayoristas acompañaron esta tendencia con el IPP anotando un retroceso de 0,3% m/m, acumulando en el último año un alza de 5,5% –vs. 6,2% i.a. de mayo– y el IPP Core aumentó 0,2% m/m y 4,7% i.a.
La resiliencia de la actividad. Los datos de actividad siguen mostrando un desempeño aceptable, dentro de una tendencia de soft-landing. Las ventas minoristas de junio subieron 0,2% m/m –aunque dado que es nominal, descontando la deflación, el alza fue mayor– tras un incremento del 1% m/m revisado al alza en mayo y en línea con las expectativas. Excluyendo los servicios de alimentación, los concesionarios de automóviles, las tiendas de materiales de construcción y las estaciones de servicio, categorías que se utilizan para calcular el PBI, las ventas aumentaron 0,5% m/m. Por su parte, la producción industrial creció un 0,1% m/m en junio de 2026, igualando el ritmo de mayo, por lo que el 2Q26 cerró con un incremento del 4,0% anualizado. Finalmente, el Índice de Sentimiento del Consumidor de la Universidad de Michigan subió a 54,4 en julio, superando las expectativas de 51,0 y registrando su segundo aumento mensual consecutivo tras el mínimo histórico de mayo. Con esto, alcanzó su nivel más alto desde febrero –aunque se sostiene 12% por debajo de los niveles de hace un año–. Las expectativas de inflación a un año se moderaron del 4,6% al 4,2%, en tanto que las expectativas a largo plazo se mantuvieron estables en el 3,3%.
La debilidad fiscal. En junio, el resultado fiscal del gobierno federal marcó un déficit de USD 120.000 M, lo que supone un drástico cambio respecto al superávit de USD 27.000 M del mismo mes del año anterior. Este resultado obedeció a que los ingresos cayeron 5,8% i.a. –en parte debido a los reembolsos derivados de los aumentos arancelarios impuestos por Trump, luego de que la Corte Suprema los declarara ilegales, en tanto que si los excluimos los ingresos habrían subido 5,0% i.a.– al tiempo que el gasto creció 23,5% i.a. Con este resultado, en los nueve meses de actual año fiscal, el déficit llega a USD 1,4 billones, 5,8% de PBI contra uno de 6,0% de PBI en el mismo período del año fiscal anterior.
Esperando la reunión del 29/7. En todas las presentaciones que viene haciendo, Warsh no pierde oportunidad de mostrarse más preocupado por la inflación. En la presentación semestral ante el Congreso, afirmó que los responsables de la política monetaria mantienen un firme compromiso con el restablecimiento de la estabilidad de precios y no tolerarán una inflación persistentemente elevada. También señaló que la economía estadounidense sigue expandiéndose a un ritmo sólido destacando que el consumo de los hogares crece a un ritmo moderado y la fortaleza de la inversión empresarial, impulsada en gran medida por la construcción de centros de datos y la fuerte demanda de equipos y software relacionados con la inteligencia artificial. En cuanto al mercado laboral, Warsh observó que la creación de empleo ha seguido el ritmo del crecimiento de la fuerza laboral, que la tasa de desempleo se mantiene baja, al tiempo que los salarios nominales continúan registrando un crecimiento sólido. Con este marco de fondo, las perspectivas del mercado apuntan a que en la reunión del próximo 29 de julio no muevan la tasa –la semana anterior había ganado probabilidad– y esperan que la suba a 4,0% en la reunión de septiembre.
Tasas estables. El buen dato de inflación compensó las declaraciones de Warsh, los malos datos fiscales y el aumento del precio del petróleo. Los rendimientos de los bonos del Tesoro operaron estables, incluso con una ligera caída: la UST2Y cerró en 4,18%, la UST10Y en 4,55% y la UST30Y en 5,07%, apenas por debajo al cierre de la semana previa. En este contexto, los principales índices de renta fija operaron estables y con ello no pueden disimular la mala performance de julio, en el que acumulan una caída de 0,8%, siendo los bonos Investment Grade los más golpeados con un retroceso de 1,4%.
Retroceso de las acciones. Los principales índices de acciones tuvieron una semana con caídas generalizadas, en medio de una nueva oleada de ventas de acciones de fabricantes de chips y renovadas tensiones geopolíticas. El S&P 500 perdió un 1,5%, el Nasdaq 2,9% y el Dow Jones 1,0%. Las acciones de los fabricantes de semiconductores se desplomaron más de 10% ante la preocupación de que los proveedores de servicios en la nube a gran escala dedicados a la IA pudieran reducir sus inversiones en infraestructura de inteligencia artificial, revirtiendo así parte del repunte registrado este año. Los temores sobre una menor inversión de capital también se vieron alimentados por los avances en los modelos de IA chinos, incluido el reciente lanzamiento de Kimi por parte de Moonshot. También fue mala la performance del índice global de acciones, que bajó 1,8% y 2,4% si se excluyen las acciones de EE. UU., arrastrado por la caída de 4,4% en Japón y 5,3% en mercados emergentes.
Lo que viene. La evolución de la situación entre EE. UU. e Irán seguirá acaparando la atención mundial tras la escalada de los ataques, lo que repercutirá en los precios de la energía y en las perspectivas de los bancos centrales sobre los tipos de interés. Por otro lado, la tendencia de inversión vinculada a la inteligencia artificial se pondrá a prueba con una nueva tanda de resultados de empresas de hiperscaladores, fabricantes de chips y operadores de infraestructuras, entre ellas Alphabet, Intel, Tesla y GE Vernova. En cuanto a los datos económicos de EE. UU., la semana será más tranquila y estará marcada por indicadores adelantados como los índices PMI de S&P, el índice adelantado del Conference Board y los resultados de las encuestas regionales de la Reserva Federal.
Análisis de instrumentos de renta fija y variable.
A continuación podrás descargar el informe semanal del mercado local, en el que analizamos los distintos instrumentos de renta fija con posibles escenarios de sensibilidad. Además, mostramos los índices de mercados accionarios locales e internacionales, y finalmente el mercado de renta variable local.
Descargar informe al 17/07/2026
Análisis de instrumentos de financiamiento.
A continuación podrás descargar el informe mensual del mercado de Financiamiento, en el que analizamos los distintos productos que ofrece el mercado y su evolución durante el último mes.
Local news: Argentina today.
BANKS WEIGHED ON THE MERVAL, in another session of USD 230 M in BCRA purchases, with the official exchange rate unchanged and financial dollars edging up. Sovereign dollar bonds traded mixed, while the Merval fell in dollar terms, led down by banks. In pesos, the session was negative for Lecaps, CER bonds and dollar-linked bonds. Separately, the fiscal result for June was released.
PESO CURVES TRADED NEUTRAL, with narrow moves. CER debt closed unchanged, adjusted for the day’s CCL move, while Duals were flat and Lecaps and dollar-linked bonds slipped 0.3%. Within the fixed-rate segment there was a slight steepening, with longer Lecaps giving back around 0.4% against a stable short end. On peso rates, the one-day repo (caucion) held steady at 20% NAR in the session following the Treasury auction.
DOLLAR BONDS EDGED LOWER, with the hard-dollar index down 0.1%, tracking a broader decline in emerging-market debt. Globales fell 0.2% and Bonares closed nearly flat, in a mixed session where the GD29 (+0.6%) advanced while the GD38 (-0.6%) lagged. Country risk rose 5 bps to 409 bps. Bopreales edged up 0.1%.
THE OFFICIAL EXCHANGE RATE WAS LITTLE CHANGED, closing at $1,474.77, accumulating a 0.6% decline in July. The MEP rose 0.3% to $1,517.96 and the CCL rose 0.1% to $1,563.88, with the FX spread at 3.0%. Separately, the BCRA bought USD 230 M on the day, accumulating USD 1,406 M in July and USD 12,580 M so far this year. Gross reserves fell USD 62 M, closing at USD 48,531 M.
THE MERVAL FELL 3.3% IN DOLLAR TERMS, closing at USD 2,036, in a broadly lower session. Banks led the declines, followed by utilities and energy. Among local stocks, Banco Macro (-5.3%), Supervielle (-4.9%) and BBVA (-4.6%) led the losses. Among ADRs, the average drop was 2.3%, with Banco Macro (-6.1%), Supervielle (-5.7%) and BBVA (-5.1%) leading the declines; Globant (+2.2%), Bioceres (+1.4%) and MercadoLibre (+0.9%) were the positive exception.
THE NATIONAL PUBLIC SECTOR POSTED A JUNE FINANCIAL DEFICIT OF $1.02 TRILLION, the result of a primary deficit of $696,843 M and net interest payments of $328,049 M. The shortfall reflected lower revenue, as the personal income tax payment was postponed to July, and higher spending on the year-end bonus for retirees and pensioners. Total revenue grew 22.3% y/y and primary spending 37.7% y/y, driven by social benefits (+38.1% y/y). Even so, the first half closed with a primary surplus of around 0.6% of GDP and a financial surplus of 0.1% of GDP.
Sector bancario presiona al índice accionario en una jornada de volatilidad generalizada y compras
En una jornada en la que el BCRA compró USD 230 M, el tipo de cambio oficial operó estable y los financieros avanzaron levemente. Los soberanos en dólares operaron mixtos, mientras que el Merval en dólares retrocedió, liderado por los bancos. En pesos, la rueda fue negativa para las Lecap, bonos CER y dollar-linked. Por otro lado, se dio a conocer el resultado fiscal de junio que tuvo un marcada deterioro y registró déficit primario.
La curva en pesos operó con tono neutro y variaciones acotadas. La deuda CER cerró sin cambios y los duales subieron 0,1%, mientras que las Lecap y los dollar-linked retrocedieron 0,2%. Dentro del tramo a tasa fija se observó un leve empinamiento, con las Lecap más largas cediendo en torno a 0,4% frente a un tramo corto estable. En cuanto a las tasas en pesos, la caución a un día se mantuvo en 20% TNA en la rueda posterior a la licitación del Tesoro.
Por su parte, los bonos en dólares operaron con leves bajas y el índice hard dollar cayó 0,1%, acompañando a una deuda emergente en retroceso. Los Globales restaron 0,2% y los Bonares cerraron prácticamente sin variaciones, en una rueda dispar en la que el GD29 (+0,6%) traccionó, mientras el GD38 (-0,6%) quedó rezagado. El riesgo país subió 5 pb hasta los 409 pb. Los BOPREAL se movieron al margen, con un leve alza de 0,1%.
El tipo de cambio oficial se mantuvo estable y cerró en $1.475, acumulando en julio un retroceso de 0,6%. El dólar MEP aumentó 0,3% hasta $1.517,96 y el dólar CCL 0,1% hasta $1.563,88, con el canje en 3,0%. A su vez, el BCRA compró USD 230 M en la jornada, acumulando USD 1.406 M en julio y USD 12.580 M en lo que va del año. En tanto, las reservas brutas cayeron USD 62 M y cerraron en USD 48.531 M.
Los futuros finalizaron la jornada con una baja promedio de 0,12%. El interés abierto retrocedió USD 20 M hasta USD 4.198 M y el volumen cayó USD 26 M respecto de la jornada anterior, terminando en USD 666 M. Las tasas implícitas se mantuvieron en torno al 22% TNA para agosto y al 21% para septiembre.
En paralelo, el Merval perdió un 3,2% en pesos y un 3,3% en dólares CCL, cerrando en USD 2.036, en una rueda de baja generalizada. Los bancos lideraron las caídas, seguido por utilities y energía. Entre las acciones, Banco Macro (-5,3%), Supervielle (-4,9%) y BBVA (-4,6%) cerraron en rojo. Entre las que cotizan en Nueva York, el retroceso fue de 2,3%, con Banco Macro (-6,1%), Supervielle (-5,7%) y BBVA (-5,1%) liderando las pérdidas; Globant (+2,2%), Bioceres (+1,4%) y MercadoLibre (+0,9%) fueron la excepción positiva de la rueda.
En cuanto a los datos económicos, el Sector Público Nacional registró en junio un déficit financiero de $1,02 billones, producto de un resultado primario negativo de $696.843 M y el pago de intereses netos por $328.049 M. El rojo respondió a menores ingresos, por la postergación del pago de Ganancias para personas humanas a julio, y a mayores gastos por el aguinaldo a jubilados y pensionados. Los ingresos totales crecieron 22,3% i.a. y los gastos primarios 37,7% i.a., traccionados por las prestaciones sociales (+38,1% i.a.). Aun así, el primer semestre cerró con un superávit primario en torno a 0,6% del PBI y un superávit financiero de 0,1% del PBI.
Semiconductores en caída sostenida mientras en Medio Oriente se intensifican los ataques.
Los chips de memoria extendieron su caída por cuarta sesión consecutiva y arrastraron al Nasdaq a la baja, mientras el conflicto con Irán continúa escalando con ataques mutuos y el tránsito por el estrecho de Ormuz cayó a mínimos de dos meses. Los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron levemente y el dólar se fortaleció. El dato económico del día fue que las ventas minoristas de junio mostraron un consumidor, por ahora, resiliente.
Las acciones cerraron mixtas. El S&P 500 cayó 0,4%, el Nasdaq 1,4% y el Dow Jones tuvo una caída marginal de 0,2%. Los chips de memoria siguieron bajo presión: Micron cayó 6,9%, Broadcom 4,6% y Nvidia 2,8%, mientras Sandisk acumula una caída de cerca del 28% en la semana. El índice de acciones globales excluyendo EE. UU. cayó 1,2%. Europa retrocedió 0,4%, los mercados emergentes cayeron 2,2%, con Latam perdiendo 1,5% y Brasil 1,5%. Japón cedió 1,6%, mientras China no varió.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron levemente, con el dato de ventas minorista resiliente y la escalada con Irán sumando presión inflacionaria. La UST2Y avanzó 3 pb hasta 4,16% y la UST10Y subió 2 pb hasta 4,56%. El mercado continúa descontando una primera suba de tasas para septiembre de 2026. Con este marco, el índice de bonos del Tesoro cayó 0,1%, al igual que los corporativos Investment Grade. Los High Yield no variaron y la deuda de mercados emergentes cayó 0,1%.
El DXY subió 0,3% hasta 100,81. Ganó 0,2% frente al euro, 0,5% frente a la libra y 0,1% frente al yen. En Brasil, el dólar avanzó 0,5% y cerró en USDBRL 5,11. El oro cayó 1,8% hasta USD 3.986 la onza, perforando los USD 4.000 nuevamente ante la suba de los rendimientos y la fortaleza del dólar. La plata retrocedió 3,5% hasta USD 55,8 la onza.
El petróleo WTI cayó 0,8% hasta USD 79,00 el barril, oscilando en torno a los USD 80 en una rueda de alta volatilidad. EE. UU. intensificó sus ataques, apuntando por primera vez a un tanquero iraní cerca de la principal terminal de exportación del país. Irán respondió con ataques a bases estadounidenses en Kuwait y Jordania, y pidió a los Houthis que estén listos para cerrar la ruta del Mar Rojo si Trump cumple la amenaza de nuevos ataques. El tránsito por el estrecho cayó a mínimos de dos meses – solo siete buques lo cruzaron el miércoles, frente a trece el día anterior. La soja cayó 0,6% hasta USD 439,2 la tonelada, cediendo desde los máximos de ocho semanas, aunque el calor en el Medio Oeste durante la etapa crítica de formación de vainas sostiene el riesgo climático. El cobre no varió en USD 6,30 la libra, apoyado en la caída de la producción chilena ante la escasez de agua, menores leyes de mineral y disputas laborales – Chile representa cerca del 50% de las exportaciones globales del metal.
Las ventas minoristas en EE. UU. subieron 0,2% m/m en junio, en línea con las expectativas, marcando el menor incremento en cinco meses – aunque si consideramos la evolución real, dada la deflación de junio, el consumo habría mantenido una buena performance. La caída del 5,3% en las estaciones de servicio ante la baja en el precio de la nafta respecto al pico del mes anterior fue el principal factor de moderación. Excluyendo gasolineras, las ventas subieron 0,7% m/m, con autos y repuestos (+1,9%), comercio online (+1,9%) y artículos deportivos y musicales (+1,3%) liderando. El grupo de control – insumo clave para el cálculo del PBI – avanzó 0,5% m/m, apuntando a una contribución positiva del consumo en el segundo trimestre. El dato confirma un consumidor resiliente más allá del impacto de los precios energéticos.
¿Qué variables macro avanzan de manera positiva y cuáles se encuentran bajo tensión?
✅DATO POSITIVO DE LA SEMANA
El IPC Nacional de junio volvió a desacelerar desde el pico de marzo, cuando había subido 3,4% m/m, y marcó un alza de 1,9% m/m, siendo el mejor registro desde agosto del año pasado. El impulso del mes estuvo dado por los precios estacionales que aumentaron 3,4% m/m, seguido por los regulados que lo hicieron 2,3% m/m. En cambio, el IPC Core tuvo un incremento de solo el 1,6% m/m, el menor registro desde mayo de 2020 en plena pandemia. Con este resultado, en los últimos doce meses la inflación minorista fue del 33,5%. Esperamos que el proceso de desinflación continúe, pero a un ritmo más gradual debido al piso que le ponen los ajustes de tarifas aún pendientes como así también la inercia. Con esto, bajamos nuestro pronóstico de inflación este año –dic vs. dic– de 33% a 29% i.a.

⚠️A MONITOREAR
En junio el resultado primario del Sector Público Nacional marcó un déficit de 0,06% del PBI, contra un superávit de 0,1% de un año atrás. Este deterioro obedeció a que los ingresos cayeron 8,5% i.a. real, explicado a su vez por la caída de los ingresos por recaudación por retenciones, ganancias y menor ingresos por IVA. Esto se sumó al crecimiento de 3,0% i.a. del gasto primario, el mayor incremento desde febrero del año pasado, a raíz del alza en los subsidios y jubilaciones, mientras que los demás componentes siguieron en baja. Con este resultado, en la primera mitad del año, el gobierno nacional logró un superávit primario de 0,7% del PBI, casi idéntico al del mismo período del año pasado. El resultado total marcó un superávit de 0,1% del PBI, contra 0,3% del PBI que había marcado en el primer semestre del año pasado. Con un gasto que en términos de PBI encontró un límite, para mantener la buena performance se requiere que la actividad mejore para que le dé aire a la recaudación y cumplir la meta anual con el FMI.

🚨RIESGO
El Merval lateraliza en la zona de los USD 2.000, y se mantiene levemente positivo en el año (+0,3%). Esta dinámica se da a pesar de una notable mejora en el riesgo país, que al retroceder 162 pb en el año, se encuentra en un nivel de 409 pb, mínimo de la gestión Milei. Dentro del índice de acciones, Consumo (-40%) y (-20%) son los sectores de peor desempeño en el año, en tanto que el sector energético (+34%), ayudado por la suba en el precio del petróleo, y comunicación (+14%) compensan las caídas.

La desinflación abre margen para tasas reales positivas y da lugar a nuevas estrategias.
El dato de inflación de junio volvió a confirmar la reanudación del proceso de desinflación y, con ello, gana peso la discusión sobre cuánto margen tiene la tasa real para recomponerse. El IPC marcó un 1,9% m/m, la primera lectura por debajo del 2% en casi un año, y la inflación núcleo se ubicó incluso más abajo, en el 1,6%. Con una TAMAR hoy en el 22,63% TNA (1,88% TEM), la tasa apenas corre a la par de la inflación mensual, por lo que la recomposición real todavía queda por delante.
En esa dirección apunta el propio manejo del BCRA, que, a través de operaciones de mercado abierto, viene vendiendo títulos dollar-linked: absorbe pesos y, al mismo tiempo, ofrece cobertura para contener la presión sobre el tipo de cambio. Una dinámica que, de a poco, tensionaría la liquidez del sistema. Por ahora, esa liquidez sigue holgada, con un stock de pesos absorbido por el BCRA vía Repo de $3,9 billones el día previo a la licitación, margen que le permitió al Tesoro renovar muy por encima de sus vencimientos, con un rollover del 183%. Un eventual repunte del crédito, que todavía no tracciona, achicaría ese excedente y sumaría presión adicional sobre las tasas.
En ese marco, los bonos duales CER/TAMAR aparecen como el vehículo más eficiente para posicionarse. Al pagar al vencimiento el mayor rendimiento entre el ajuste por CER y la capitalización a tasa TAMAR, combinan la captura de una suba de la tasa nominal con un piso de cobertura inflacionaria. De consolidarse ese escenario, con la tasa real recomponiéndose mientras la inflación cede, sería la pata TAMAR la que terminaría definiendo el retorno; si la desinflación se demora, el ajuste por CER limitaría el costo de haber apostado a ese sendero.

Tomando un horizonte de tres meses y distintos escenarios de compresión del margen sobre TAMAR, los cinco Duales rinden por encima tanto de la tasa fija (S30O6, 6,75% directo) como del CER de referencia (TZXO6, 8,28%) para ese mismo plazo. Lo relevante es que esa superioridad se sostiene incluso en el escenario más adverso, con el margen ampliándose 25 pb: allí, el retorno promedio del grupo se ubica en torno al 8,8%, todavía por encima de las alternativas. A medida que el margen se comprime, la ventaja se amplía y el potencial se concentra en el tramo más largo y de menor paridad. El TXMJ0 (paridad del 80%) y TXMD9 (83%) alcanzan retornos del 13,7% y del 13,1%, respectivamente, en el escenario de compresión de 100 pb, frente al 11,0% y al 11,6% de los instrumentos más cortos, TXMJ8 (92%) y TXMD8 (90%).
ESTRATEGIA
Duales
Dentro de la curva de Duales, la preferencia se concentra en el TXMD8 (TAMAR +7,50%) y el TXMD9 (TAMAR +8,60%), que cotizan a paridades del 90% y el 83%, respectivamente, y ofrecen un balance razonable entre la captura de una suba de tasas y una duration acotada. El tramo más largo (TXMJ0, TAMAR +8,72%) maximiza el retorno ante una compresión pronunciada del margen, pero a costa de una exposición a duration que no luce necesaria. Con el TXMD8 y el TXMD9 se accede a buena parte del upside, con retornos de hasta el 11,6% y el 13,1% en un escenario de compresión de 100 pb.
CER
Para quienes anticipen una recomposición más paulatina de la tasa real y una desinflación más lenta, la curva CER capta mejor ese sendero. En ese caso, destacamos el TZXD8 (CER +7,88%), que cotiza a una paridad del 83,2%, por debajo del 90% de su par Dual, el TXMD8. Por otro lado, el tramo corto de la curva CER continúa descontando un escenario optimista de desinflación, con una inflación breakeven en torno al 1,9% m/m en julio, al 1,5% m/m entre agosto y octubre y al 1,3% m/m entre noviembre y marzo de 2027. En este sentido, recomendamos el TZXO6 (CER +1,36%) y, para una mayor duration, el TZX27 (CER +4,1%).
Dollar-linked
Para cubrir el riesgo cambiario, seguimos viendo valor en el D30S6, que opera a una tasa de devaluación +5% e incorpora una devaluación implícita del 1,4% m/m –con un tipo de cambio implícito de $1.529–, por debajo de nuestras proyecciones.
House View Global de Cohen Aliados Financieros
Paz armada, resiliencia económica y tasas altas por más tiempo
Por Martín Polo, estratega en jefe de Cohen Aliados Financieros
1. Medio Oriente genera volatilidad. El conflicto entre EE. UU. e Irán no encuentra una solución duradera. Si bien en los últimos meses la tensión fue disminuyendo a partir de negociaciones indirectas que culminaron con la firma, a mediados de junio, de un Memorándum de Entendimiento (MOU) –que establecía un cese del fuego por 60 días mientras se buscaba una solución–, la situación sigue siendo frágil, pues el plan nuclear de Irán permanece intacto. La tensión reapareció en la segunda semana de julio, luego de acusaciones cruzadas de ambos bandos por el incumplimiento del MOU. En este contexto, el tránsito por Ormuz sigue muy restringido y limita la capacidad de recuperar la producción de petróleo de los países del Golfo Pérsico, que sufrieron el peor shock de oferta de la historia. El precio del crudo es el termómetro de esta situación, ya que, tras el salto registrado desde fines de febrero hasta mediados de abril –de USD 60 a USD 120 por barril–, luego se derrumbó hasta alcanzar casi los valores previos al conflicto. Con la nueva escalada y la interrupción del MOU, la cotización del barril volvió a superar los USD 80. El reloj corre en contra de los intereses de Trump, quien tiene más incentivos para alcanzar una tregua duradera y evitar que un mayor impacto sobre la inflación le traiga más complicaciones en las elecciones de medio término de noviembre. Así, creemos que el conflicto en Medio Oriente continuará en lo que denominamos “la paz armada”, sin una solución duradera, lo que pondrá un piso más alto al precio de la energía. Prevemos que el barril de petróleo WTI se estabilice en torno a los USD 85, debido a la mayor demanda para recomponer stocks y una oferta que tardará en recuperar los niveles perdidos. El camino no será lineal y esperamos varios episodios de tensión geopolítica que generarán una mayor volatilidad en el mercado.
2. Se mantiene el escenario de soft-landing. La guerra en Medio Oriente y la incertidumbre que genera el estilo de Trump –aranceles, plan fiscal y presión sobre la Fed– deterioraron la coyuntura económica estadounidense. Esta se alejó del escenario constructivo de principios de año, en el que se preveía una política monetaria más laxa, con tasas de interés más bajas, menor inflación y una actividad en crecimiento, con casi pleno empleo. La inflación se mantiene resistente, el mercado laboral se enfrió y la actividad económica registró una moderación gradual, aunque más marcada de lo previsto. Concretamente, la inflación general cerró la primera mitad del año en 3,5% i.a., apenas por encima de la de marzo y 8 pb por encima de la de fines del año pasado. Se vio impulsada por los precios de la energía, dado que el IPC Core continuó navegando en torno al 2,6% i.a. Si bien ambos indicadores siguen por encima del objetivo de política monetaria, la buena noticia es que no se dispararon. Por el lado del mercado laboral, la generación de empleo no agrícola crece muy poco –apenas 0,3% i.a., muy por debajo del ritmo de 2024, cuando avanzaba al 0,9% i.a.–, aunque la tasa de desocupación se mantiene en niveles históricamente bajos. La mala noticia es que los salarios reales dejaron de ganarle a la inflación, lo que les resta dinamismo. En el frente fiscal, el Gobierno continúa moderando el gasto, mientras que, en el frente externo, las importaciones recobran impulso ante la suspensión de los aranceles. El principal motor de la actividad sigue siendo la inversión relacionada con los centros de datos y la IA, que crece al 18% i.a.; explica prácticamente todo el repunte de la inversión y ya representa casi el 8% del PBI. Con todo esto, esperamos que la inflación se mantenga levemente por encima del objetivo de la Fed, con la tasa de desocupación estable y el PBI creciendo a un ritmo promedio del 2,0%. De esta forma, reafirmamos un escenario de soft-landing para la economía estadounidense, con incertidumbre por el impacto de los precios de la energía, pero sin aceleración de la inflación y con un mercado laboral modesto.
3. La Fed puede esperar. La expectativa sobre las tasas cambió por el efecto de los precios del petróleo y la impronta que Kevin Warsh intenta darle a su mandato al frente de la Fed. En este sentido, el reemplazo de Powell se viene mostrando mucho más preocupado por lograr que la inflación converja al objetivo, mientras destaca la solidez de la actividad económica. Ante estas declaraciones y las minutas de la reunión de junio, en las que la Fed desestimó recortar la tasa y proyectó una suba para 2026, los inversores ahora prevén una política monetaria más restrictiva, con dos aumentos de tasas en los próximos meses. Más allá de estas declaraciones y de la “sobreactuación” de Warsh, en tanto la actividad económica mantenga el escenario de soft-landing que describimos más arriba, no esperamos ajustes en las tasas de referencia, que se mantendrían en los niveles actuales –en el rango de 3,50%-3,75%– hasta fin de año.
Asset Allocation
Por Sergio González, CFA, Global Asset Management, Cohen Aliados Financieros
El segundo trimestre de 2026 fue un gran período para las carteras globales. La decisión de incrementar la ponderación de renta variable tras la corrección de marzo funcionó: las carteras capturaron el rally de los activos de riesgo, superaron a sus benchmarks y revirtieron el rezago que arrastraban de trimestres anteriores. La renta variable acumula rendimientos de dos dígitos en los últimos 12 meses en todas las regiones y sectores, Estados Unidos, Europa, Japón, small caps y emergentes. En cambio, la renta fija, aun con el devengamiento de cupones, apenas sostiene rendimientos ligeramente positivos por la suba de tasas.
Ese contraste define los movimientos del trimestre. Tomamos ganancias parciales en renta variable y rotamos hacia renta fija, con el crédito como eje. Los rendimientos que dejó la suba de tasas, 7,1% en High Yield y 7,0% en deuda de mercados emergentes en moneda dura, convierten a esta clase de activos en la principal apuesta del portafolio para los próximos 12 meses. Dentro de renta variable, incrementamos Estados Unidos y mercados emergentes, financiado con la salida táctica de Europa y una reducción parcial de Japón. Mantenemos la preferencia por empresas value y por mid/small caps frente a la concentración en las megacaps tecnológicas, y conservamos la posición en oro, cuya tesis estructural sigue vigente a pesar de haber sido un detractor en lo que va del año. Como dice el refrán que aplicamos a la renta fija: “las ramas de los árboles no crecen hasta el cielo y las raíces no llegan hasta el infierno”.
Contexto global: petróleo e inteligencia artificial en perspectiva
El petróleo, más barato de lo que parece
El petróleo siguió aportando volatilidad e incertidumbre a las carteras, pero conviene ponerlo en perspectiva. Medido en dólares constantes de 2026, cada shock desde 1980 (Guerra del Golfo II, boom de commodities, Primavera Árabe, guerra de Ucrania y la reciente Guerra del Golfo IV) marcó un pico real más bajo que el anterior. El mundo se está descarbonizando y ese esfuerzo está valiendo la pena. A la vez, las potencias buscaron independencia energética: Estados Unidos es exportador neto, China acumuló reservas monumentales y Japón combina reservas con diversificación de fuentes. El resultado es que los shocks son cada vez más acotados en términos absolutos y quedan más encapsulados como conflictos regionales. No estamos ante un bear market inducido por el crudo: trabajamos con volatilidad energética recurrente pero de impacto decreciente.

Los superciclos de inversión
El segundo eje del contexto es la magnitud de los superciclos de inversión en marcha a nivel global, sobre datos del FMI. La infraestructura de inteligencia artificial concentra USD 7,6 billones, el equivalente a la suma del PBI de Japón y Francia; energía y redes, USD 2,6 billones, el PBI de Italia; defensa, con la OTAN comprometiendo al menos 3% del PBI (USD 2,4 billones), el PBI de Canadá; y el reshoring de cadenas de suministro, USD 1,4 billones, el PBI de Holanda. Entre los cuatro superciclos se concentra un octavo del PBI mundial. El capex de los grandes hyperscalers, además, tiene proyectado sostener esta tendencia al menos hasta 2030, y esa inversión se irá reflejando en ganancias y balances.

Renta fija: la principal apuesta
El mercado de renta fija presenta hoy una dicotomía. Los spreads de crédito están entre los más apretados de la historia y es probable que sigan enriqueciéndose: los balances de las empresas de High Yield, de grado de inversión y de mercados emergentes muestran desempeños muy sólidos, mientras la curva base, el Tesoro americano, exhibe números fiscales poco alentadores. Ya sea porque mejora el crédito o porque empeora el soberano, los spreads tienen un destino de compresión. Por eso preferimos concentrarnos en los rendimientos totales: 7,1% en US High Yield, 7,0% en soberanos emergentes en moneda dura, 6,2% en moneda local, 5,2% en Investment Grade y 4,3% en US Treasuries.

El fundamento de toda la tesis está en las expectativas de inflación. A pesar de los embates del petróleo, que cambian el nivel de precios, los breakevens no se desanclaron: el mercado sigue descontando una inflación entre 2% y 2,5%, consistente con el objetivo de la Reserva Federal (2,3% de CPI, 2% de PCE). Mientras eso se mantenga, y aun si la Fed en su sesgo higher for longer llegara a subir la tasa una vez más, la renta fija tendrá tiempo y capacidad de componer. Las tasas reales refuerzan el punto: el real yield de 10 años, en torno a 2,5%, cuadruplica el promedio posterior a la crisis financiera de 2008.
Deuda emergente: fundamentos que convergen
Dentro del universo de renta fija, mercados emergentes es lo que más nos gusta y donde vamos a reforzar posiciones. La tendencia de calificaciones soberanas es elocuente: desde la pandemia, las mejoras superan sistemáticamente a las rebajas. Los países emergentes están haciendo los deberes y eso anticipa compresión de rendimientos. A la vez, sus bancos centrales se ganaron una credibilidad que ya se paga en los datos: el spread de tasas reales contra Estados Unidos ronda los 200 puntos básicos, 4,5% promedio contra 2,5%, con inflaciones que corren incluso por debajo de las de los países desarrollados.

Una aclaración sobre el trade de moneda local, que está muy popular entre los portfolio managers del exterior. Los pilares son tasas reales altas, inflación contenida y monedas con colchón. Pero es un trade que se da vuelta muy rápidamente, con muchísima volatilidad, y nuestros rendimientos se miden en dólares. Para el perfil de inversor de Cohen, más argentino, más latinoamericano, que ya carga riesgo emergente en otras partes de su patrimonio, preferimos mantenernos en moneda dura. Quien quiera sumar ese riesgo debería hacerlo de manera táctica, en mercados líquidos y profundos, con baja regulación de salida y de la mano de un inversor institucional.
Cuánto se puede ganar y cuánto se puede perder
El ejercicio de total return a 12 meses ordena la discusión. En High Yield, con el punto de partida actual, el escenario base arroja un retorno cercano a 7%; para llevarlo a terreno negativo los spreads tendrían que ampliarse alrededor de 250 puntos básicos, un escenario crediticio posible pero muy poco probable. En deuda emergente en moneda dura el escenario base ronda 6%, los rendimientos deberían expandirse unos 100 puntos básicos para empezar a perder dinero, y los escenarios de compresión habilitan retornos de dos dígitos, de hasta 16% y 21% en los casos más favorables. Seguridad, tranquilidad y buen rendimiento: es el tipo de posición que queremos para una parte importante del portafolio.

Renta variable: selectividad y rotación regional
Las tasas de interés subieron y la renta variable ni se enteró; al contrario, está volando. El movimiento se apalanca en el flujo de inversión en inteligencia artificial y en expectativas de ganancias cada vez más desafiantes. El consenso bottom-up espera para la temporada de balances del 2Q26 un crecimiento interanual de las ganancias por acción del S&P 500 del 18%, del 20% para el trimestre siguiente, y un margen neto consolidándose por encima del 14%. Es posible –los números de los superciclos de inversión lo respaldan–, pero es una vara alta: le estamos cargando al índice una expectativa de rendimientos exigente en un contexto de tasas más altas.
La concentración merece un párrafo aparte. El crecimiento interanual de las ganancias de las Siete Magníficas corre por encima de 35% anual, muy lejos del ritmo de las restantes 493 empresas del índice. Esa brecha debería empezar a equipararse y, hacia 2027, darse vuelta: un spill over del ciclo de inversión hacia el resto de las compañías, desde salud con diagnósticos más precisos hasta industrias con menos desperdicio y mejor estructura de costos. El mensaje que queremos dejar es que hay que estar en renta variable, pero que la gestión activa vale mucho en este contexto. Elegir balances, valuaciones razonables y empresas montadas en el superciclo. Por eso sostenemos el sesgo hacia value y hacia mid/small caps, que vienen ganándole al índice general.

Europa: salida táctica, historia intacta
Reducimos Europa por dos razones. La primera es mecánica: de algún lugar tiene que salir el dinero para financiar lo que queremos sobreponderar. La segunda es fundamental: Europa fue de los mercados más afectados por los precios del petróleo, por pura geografía energética. Son importadores netos y el dato de órdenes manufactureras de Alemania, que suele anticipar los balances, muestra una desaceleración clara desde el conflicto. A eso se suma un Banco Central Europeo más hawkish.

La salida es táctica, no estructural, porque la historia fiscal europea de fondo sigue intacta y es pro-crecimiento. La Unión Europea relajó sus reglas fiscales para permitir a los estados miembros exceder los límites de déficit hasta en 1,5% del PBI durante cuatro años para gasto en defensa. El plan Readiness 2030, ex ReArm Europe, propone movilizar hasta EUR 800.000 millones. Alemania estableció un fondo especial de defensa de EUR 100.000 millones y flexibilizó temporalmente su freno constitucional al endeudamiento. Por último, los compromisos asumidos en la OTAN apuntan a llevar el gasto en defensa y resiliencia hasta 5% del PBI hacia 2035, incluyendo 1,5% dedicado a infraestructura crítica y ciberseguridad. Ese gasto va a apuntalar el crecimiento; cuando el shock energético se digiera, volveremos.
Japón: toma parcial de ganancias
En Japón bajamos un escalón la sobreponderación, de plena a moderada, después de un recorrido muy favorable. La tesis de mediano plazo no cambió: el Partido Liberal Democrático de la primera ministra Takaichi consiguió un mandato político más sólido y avanza hacia un paquete de estímulo fiscal que superaría los JPY 21 billones (unos USD 130.000 millones). Este paquete tiene cuatro componentes: alivio al costo de vida, con la eliminación del impuesto a los combustibles y la reanudación de subsidios de electricidad y gas durante el invierno; apoyo al ingreso, con iniciativas para que las PyMEs suban salarios y una posible ampliación del mínimo no imponible; inversión estratégica en inteligencia artificial, semiconductores y seguridad nacional; y resiliencia ante desastres y obra pública. Es un programa pro-crecimiento que sostiene la renta variable japonesa, aunque el escrutinio sobre la sostenibilidad fiscal puede acotar el tamaño y el timing de algunas medidas. Preferimos cristalizar parte de la ganancia y mantener una sobreponderación más manejable.
Mercados emergentes: la región preferida
Los mercados emergentes es hacia donde estamos llevando la renta variable. Las ganancias acompañan, ya que el consenso espera para 2026 un crecimiento del EPS agregado de 56%, con Taiwán en 38%; los exportadores netos de petróleo (Brasil y México a la cabeza) capturan además el diferencial de precios de la energía, y una normalización hacia el 20% en 2027, apoyada sobre todo en Taiwán y Corea del Sur. Las valuaciones, mientras tanto, siguen en mínimos relativos. El MSCI EM cotiza a un descuento cercano al 40% contra el resto del mundo en P/E forward, por debajo de su promedio de 15 años. Región con ganancias creciendo y cotizaciones bajas: es el lugar donde elegimos estar, y por eso subimos la posición a sobreponderación plena.

Cambios de posicionamiento
El buen trimestre ofreció la oportunidad de cristalizar ganancias en renta variable y reconstruir la posición de renta fija sobre yields más altas. El movimiento agregado es una reducción moderada del riesgo de renta variable y un incremento del riesgo de renta fija apoyado en crédito, manteniendo la duración en torno a los 4,5 años alcanzados el trimestre pasado. Dentro de renta variable, la rotación regional financia Estados Unidos y emergentes con la salida de Europa y la reducción de Japón.



La reducción de efectivo y Treasuries cortos fondea el incremento de crédito, donde el carry hace el trabajo. En renta variable, el producido de Europa y Japón se reasignó a Estados Unidos, donde achicamos la subponderación con sesgo value, y a mercados emergentes, que pasa a ser la sobreponderación regional más importante del portafolio. El oro se mantiene como diversificador estructural: fue detractor en el año, pero la tesis a 12 meses sigue vigente.
Riesgos a monitorear
Cuatro frentes ordenan el monitoreo del trimestre. Primero, las medidas de política económica: la temporada de tarifas parece haber quedado atrás, pero cualquier medida disruptiva en la antesala de las elecciones de medio término en Estados Unidos puede mover los precios. Segundo, una política monetaria más restrictiva: el mercado está dividido entre una Fed que mantiene y una que sube una o dos veces la tasa; nuestro escenario admite una suba adicional sin quebrar la tesis de renta fija, siempre que las expectativas sigan ancladas. Tercero, las escaladas geopolíticas, que como vimos este año pueden reconfigurar precios relativos en semanas. Y cuarto, el más importante, que las ganancias realizadas estén a la altura de las expectativas.
Sobre este último punto, Corea del Sur dejó un caso testigo. Samsung, uno de los pilares de la región, presentó un balance buenísimo en términos absolutos, pero no estuvo a la altura de lo que el mercado descontaba, y el índice coreano, muy concentrado en pocas compañías, cayó con fuerza. Con un consenso que espera crecimientos de ganancias de 18% y 20% en Estados Unidos y de 56% en emergentes, la vara está alta en todas partes: es exactamente el tipo de riesgo que justifica la selectividad y la gestión activa que venimos subrayando.
Conclusión
El 2Q26 confirmó la tesis con la que salimos de la corrección de marzo y dejó a las carteras nuevamente por delante de sus benchmarks. Hacia adelante, el mensaje central es de rotación, no de retirada: la renta variable sigue teniendo lugar en las carteras, pero con selectividad, sesgo value y una distribución regional que privilegia Estados Unidos y emergentes sobre Europa y Japón. La renta fija, golpeada en precios, ofrece los mejores puntos de entrada en años para construir carry, con High Yield y deuda emergente en moneda dura como protagonistas. Las expectativas de inflación ancladas y las tasas reales más altas del ciclo post 2008 son el fundamento que sostiene toda la estructura.
Los superciclos de inversión, inteligencia artificial, energía, defensa y reshoring –un octavo del PBI mundial en marcha– van a seguir derramando sobre ganancias y balances, y la disciplina de gestión activa será el principal determinante de resultados para capturarlos. Elegir balances, cuidar valuaciones y calibrar riesgos en un contexto de consensos exigentes. Como siempre, sugerimos que cada inversor evalúe junto a su asesor financiero la mejor manera de implementar estas ideas según su perfil y objetivos.
Conocé las claves de la licitación, el dólar y el desempeño de bonos y acciones.
La rueda estuvo marcada por la licitación en la que el Tesoro volvió a renovar deuda por encima de sus vencimientos. En este contexto, la deuda en pesos operó con un tono positivo, traccionado por las Lecap, mientras que los bonos en dólares y las acciones continuaron subiendo. Por otro lado, el tipo de cambio cortó su racha a la baja en una rueda en que el BCRA volvió a comprar divisas pero a un menor ritmo.
En la licitación, el Tesoro enfrentaba vencimientos por $3 billones y logró emitir $5,4 billones. Con esto, el Tesoro retirará $2,4 billones de liquidez del mercado de un total de $4,2 billones. La Lecap (nov-26) se llevó $2,4 billones a 1,9% m/m, seguida por el bono ajustable por CER (mar-28) con $1 billón al 8% + CER. Por el ajustable por TAMAR (ago-28) captaron $0,6 billones al 8% de spread y los tres Dollar-Linked (ago-26, may-27 y dic-28) sumaron $1,4 billones. En cuanto al nuevo Bonar AO29 – ley argentina y cupón 6% anual con pagos mensuales – salió con TIREA 8,29% y captó USD 470 M; hoy sale segunda rueda de colocación por un adicional de USD 150 M.
La curva en pesos operó con tono mixto. Los Dollar-Linked avanzaron un 0,3%, seguidos por las Lecap, que subieron un 0,2%. En tanto, los CER operaron neutrales al igual que los Duales.
Los bonos en dólares cerraron al alza y el índice hard dollar avanzó 0,4%. Los Globales treparon 0,5% y los Bonares 0,4%. Se vio tracción en instrumentos como el GD38, que subió 1,1% en la curva de Globales, y AN29 mostrando una suba de 1,2% en Bonares. Con esto, el riesgo país cerró en 404 pb. En cuanto a los BOPREAL, mostraron una suba de 0,1%.
En una rueda de elevado volumen, el dólar oficial cortó tres ruedas consecutivas de caída y repuntó 0,7% hasta $1.475, manteniéndose al 23% del techo de la banda. El BCRA moderó el ritmo de compras que había tenido en las dos ruedas previas – suponemos que los más de USD 800 M comprados entre lunes y martes fueron por liquidación de ON's emitidas en junio – y compró USD 73 M. Con este resultado, en lo que va de julio el BCRA acumula compras netas por USD 1.176 M, mientras que el dólar oficial está 0,5% debajo de lo que cerró junio.
El Merval avanzó un 1,0% en pesos y un 0,6% en dólares CCL, cerrando en USD 2.088. Los bancos lideraron las subas; comunicación, energía y utilities cerraron en rojo. Entre las acciones, Supervielle (+3,5%), Banco Macro (+2,7%) y BBVA (+2,5%) encabezaron las ganancias; Mirgor (-2,9%), Banco de Valores (-1,6%) y TGN (-1,4%) cerraron en negativo. Entre las acciones que cotizan en Nueva York, Supervielle (+3,7%), Globant (+3,6%) y Banco Macro (+2,9%) lideraron las subas; AdecoAgro (-2,1%), Pampa (-1,6%) y MercadoLibre (-1,6%) fueron las principales bajas.
A pesar de la escalada en el conflicto en Medio Oriente, los mercados cerraron mayormente al alza.
En una jornada marcada por una nueva escalada de ataques en Medio Oriente, presión de ventas en el sector de microchips y por los datos de inflación mayorista de EE. UU., los mercados cerraron una jornada mayormente positiva, con subas para bonos y acciones.
Los índices bursátiles de EE. UU. cerraron con resultados mixtos. El S&P 500 ganó 0,4% y el Dow 0,2%, en tanto que el Nasdaq 100 retrocedió 0,3%. Morgan Stanley registró un alza de 0,2% tras presentar resultados positivos, sumándose a JPMorgan y Goldman Sachs que avanzaron 1,1%. Mejor aún fue la performance de BlackRock que se disparó 6,6% tras sus resultados, mientras que J&J cayó 2,7% luego de comunicar sus cifras del 2Q26. Por otro lado, los gigantes de la computación a gran escala (hyperscalers) tuvieron uenos desempeños: Microsoft (+2,8%), Amazon (+3%) y Alphabet (+3,2%) avanzaron tras los sólidos resultados de ASML. En cambio, las pérdidas entre los principales fabricantes de chips de memoria y de SpaceX (–0,6%) afectaron al Nasdaq.
En paralelo, los rendimientos de los bonos del Tesoro bajaron levemente, acompañando los datos de inflación más moderados. La UST2Y cayó 5 pb hasta 4,15% y la UST10Y cedió 3 pb hasta 4,55%. Con esto, el índice de bonos del Tesoro subió 0,2%, los corporativos Investment Grade 0,3%, los High Yield 0,2% y la deuda de mercados emergentes 0,2%.
El precio del petróleo estiró su racha alcista y aumentó 0,3%, cerrando en USD 79,6 el barril de WTI. Esto obedece a que EE. UU. intensificó su campaña militar contra Irán para proteger la navegación a través del estrecho de Ormuz. Las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo nuevos ataques aéreos, teniendo como objetivo instalaciones de almacenamiento de misiles y plataformas de lanzamiento iraníes cerca de esta vía marítima estratégica. La escalada del conflicto impulsó los precios del crudo a su nivel más alto en un mes y reavivó la preocupación por posibles interrupciones en el suministro desde Oriente Medio. Por otra parte, los continuos ataques ucranianos contra instalaciones rusas de producción de combustible y petroleros agravaron la inquietud ante el endurecimiento de la oferta mundial. En cuanto al resto de los commodities, la soja cayó 0,9% hasta USD 439,5 la tonelada, aunque los drivers siguen siendo positivos: el USDA reportó que el 65% del cultivo está en buenas o excelentes condiciones y el calor en el Medio Oeste durante la etapa de formación de vainas sostiene cierta prima de riesgo. El cobre se mantuvo estable en USD 6,33 la libra, mostrando resiliencia relativa ante la expectativa de que los datos de inflación moderados reduzcan la presión de tasas sobre la demanda industrial.
Por su parte, el US Dollar Index bajó 0,2% hasta 100,71. Perdió 0,1% frente al euro y 0,8% ante la libra, manteniéndose sin variaciones contra el yen. En Brasil, el dólar subió 0,2% y cerró en USD/BRL 5,08. A su vez, el oro cayó 0,2% hasta USD 4.044 la onza y la plata retrocedió 1,8% hasta USD 57,6 la onza.
El dato económico del día fue la inflación mayorista de EE. UU. de junio, que bajó 0,3% m/m –primera caída mensual desde agosto de 2025 y muy por debajo del consenso de mercado– y la interanual quedó en 5,5%, desacelerando desde el 6,0% i.a. de mayo y por debajo de las expectativas de 6,2%, en el menor registro en tres meses. El componente núcleo excluyendo alimentos, energía y servicios comerciales subió apenas 0,1% m/m y se mantuvo estable en 5,1% i.a. El número se alinea con el buen dato que había marcado el índice IPC el martes y redujo la probabilidad de un aumento de tipos por parte de la Fed en su próxima reunión. Estos resultados ayudaron a contrarrestar la preocupación por el aumento de los precios de la energía derivado de la escalada del conflicto entre EE. UU. e Irán.
