Aranceles, guerra comercial, shutdown, presiones sobre la Fed, deterioro en el empleo y ahora se suma una guerra en Medio Oriente con epicentro en Irán. No es el primer conflicto, ni tampoco una sorpresa, pero es más grave que los anteriores, con serias chances de que se extienda a toda la región. El estrecho de Ormuz cobra cada vez más protagonismo, además de los ataques a varias refinerías, y todo esto disparó el precio del petróleo, que alcanzó el nivel más alto desde 2022 y amenaza con interrumpir el proceso de desinflación global. Así, la guerra en Irán se volvió el principal riesgo macro global de la semana. En el plano económico, los datos del mercado laboral de EE. UU. volvieron a desilusionar, marcando una debilidad manifiesta, al tiempo que los datos de ventas minoristas muestran que el consumo está débil. Con este marco de fondo, los mercados tuvieron la peor semana del año, con caídas generalizadas en bonos y acciones, especialmente en los mercados emergentes. El petróleo se disparó, la soja repuntó, pero los metales operaron a la baja. Mientras se esperan novedades de la situación en Medio Oriente, con la expectativa de que aflojen las tensiones y no se extienda el conflicto, en el plano económico las miradas estarán en la evolución del precio del petróleo y en los datos de inflación de EE. UU. de febrero, que volverán a poner a prueba la estrategia de la Fed.
GEOPOLÍTICA
Se agrava el conflicto en Medio Oriente. La semana estuvo marcada por una fuerte escalada militar entre EE. UU., Israel e Irán. El 28 de febrero, EE. UU. e Israel lanzaron ataques contra instalaciones en Irán, lo que desencadenó un conflicto regional más amplio. Irán respondió con misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en la región. El conflicto se extendió a toda la región, con ataques de Irán a infraestructuras energéticas, incluido un intento de ataque con drones a una gran refinería saudí, así como ataques contra bases militares y buques en el Golfo. Lo más crítico pasa por la situación en el estrecho de Ormuz, vía por la cual pasa un 20% del petróleo mundial y donde, ante los ataques iraníes, el tránsito de petroleros cayó drásticamente o se detuvo, con muchos barcos esperando fuera del estrecho. Esto es lo que disparó el precio del petróleo –el WTI aumentó hasta los USD 90 el barril– y golpeó a todos los activos financieros. Con el escenario de guerra sobre la mesa, la incógnita pasa por la duración que tendrá el conflicto y si logran normalizar los flujos de comercio en el estrecho de Ormuz. Si la tensión persiste, la escalada del precio del petróleo presionará sobre los precios de los combustibles y le pondrá un piso más alto al IPC, interrumpiendo el proceso de desinflación global, al tiempo que eleva los costos de transporte y podría golpear a la actividad. Así, la guerra en Irán se volvió el principal riesgo macro global de la semana.
MACRO
Estados Unidos
Menos empleo y salarios en alza. Como viene ocurriendo en los últimos meses, los indicadores del mercado de trabajo americano vienen trayendo malas noticias. Primero fueron las revisiones, que revirtieron la lectura de una demanda laboral sólida a una importante desaceleración; luego vino el efecto del shutdown, y la última novedad fue el impacto de las huelgas en algunos sectores y el mal clima. Sacando los ruidos de corto plazo y las sorpresas por las revisiones, la tendencia de fondo es un marcado deterioro de la situación laboral, aunque por ahora contenida por una tasa de desocupación muy baja y salarios que suben por encima de la inflación. En este sentido, los datos de febrero publicados en la última semana confirmaron este panorama: mientras que el mercado esperaba la creación de 55 mil empleos no agrícolas, el dato oficial marcó una caída de 92 mil, debido a un recorte de 86 mil empleos privados y de 6 mil del sector público. Con este resultado, en los últimos 12 meses la creación de puestos fue de apenas 156 mil (13 mil por mes), dado que la expansión de 392 mil empleos del sector privado (33 mil por mes) fue compensada por el recorte de 236 mil puestos del sector público. Además, el empleo agrícola perdió 93 mil puestos en febrero, por lo que el empleo total bajó en 185 mil personas y, dado que la Población Económicamente Activa aumentó solo 18 mil personas, implica que 203 mil personas quedaron desocupadas. Por lo tanto, la tasa de desocupación subió a 4,4% desde 4,3% en enero y 4,2% en febrero de 2025. Por otro lado, los salarios aceleraron su marcha al marcar un alza de 0,4% m/m, levemente por encima de lo esperado y de las expectativas de inflación para este mes, acumulando en los últimos 12 meses un aumento de 3,8% i.a., lo que implica una mejora en el poder de compra. En este contexto de empleo a la baja y salarios al alza, se limitan las posibilidades de la Fed de relajar más rápido la política monetaria.
La actividad pierde impulso. Además de los datos de empleo comentados más arriba, los últimos indicadores de la semana volvieron a marcar que la actividad económica viene perdiendo impulso e ingresó en una fase de bajo crecimiento. Por un lado, las ventas minoristas de enero cayeron 0,2% m/m, un poco menos que las expectativas, que apuntaban a un retroceso de 0,3% m/m. Se estima que parte de esta caída se explica por el impacto del clima en algunas actividades, en tanto que, si consideramos solo los rubros que impactan en el PBI, el consumo “Core” subió 0,3% m/m. En los últimos 12 meses, las ventas minoristas aumentaron un 3,2% i.a., apenas por encima de la inflación, lo que marca que, si bien el consumo no colapsó, perdió fuerte dinamismo. Por otro lado, el PMI Compuesto bajó a 51,9 en febrero desde 53 en enero, su nivel más bajo en diez meses y por debajo de las estimaciones preliminares de 52,3. Con todo esto, la estimación de crecimiento del Nowcast de la Fed de Atlanta para el 1Q26 disminuyó a 2,1% t/t anualizada, 1 pp menos que una semana atrás.
Beneficios corporativos sólidos, aunque por debajo del promedio. Entramos en la etapa final de la temporada de balances, que mantiene un tono positivo. El 74% de las compañías reportó beneficios por encima de lo esperado, aunque por debajo del 77% promedio de los últimos cuatro años. En la semana presentaron resultados apenas 13 empresas del S&P 500, con lo que el 98% del índice ya publicó sus balances. Entre los más relevantes se encuentran Berkshire Hathaway, Broadcom, Costco y Target. En términos interanuales, el crecimiento de las ganancias se desaceleró a 13,6%, desde 14,6% i.a. la semana anterior. A nivel sectorial, el mayor dinamismo continúa concentrado en Industriales (+34,8% i.a.), Tecnología (+32,5% i.a.) y Materiales (+24,1% i.a.), al tiempo que Consumo Discrecional muestra una contracción de 0,6% i.a.
Brasil
Actividad estancada. Tal como lo venía anticipando el indicador de actividad del Banco Central de Brasil –IBC-Br–, en el 4Q25 el PBI creció apenas 0,1% t/t y quedó 1,8% por encima del 4Q24. Este resultado fue determinado por el estancamiento del consumo privado y la caída de 3,5% t/t en la inversión, que fue compensada por el alza de 1,0% t/t en el consumo público y el aporte positivo de las exportaciones netas, dado que las exportaciones subieron 3,7% t/t y las importaciones cayeron 1,8% t/t. Con este resultado, en 2025 la tasa de crecimiento del PBI bajó a 2,3% i.a., contra 3,4% i.a. de 2024 –siendo el más bajo desde la pandemia–, ante la fuerte desaceleración que mostraron el consumo privado y la inversión, que de crecer al 5,0% i.a. y al 7,0% i.a. en 2024, el año pasado lo hicieron al 1,3% i.a. y 2,9% i.a., respectivamente.
Fuerte mejora del saldo comercial. En febrero, el saldo de la balanza comercial de bienes registró un superávit de USD 4.200 M, muy superior al de febrero de 2025, cuando había sido de solo USD 500 M. La mejora obedeció a que las exportaciones aumentaron 15,6% i.a. –empujadas por las ventas externas de productos mineros, que saltaron 55% i.a.–, en tanto que las importaciones cayeron 4,8% i.a. Con este resultado, en los primeros dos meses del año el saldo comercial acumuló un superávit de USD 8.000 M, contra USD 1.870 M del mismo período del año pasado, gracias a que las exportaciones subieron 6% i.a. y las importaciones retrocedieron 7% i.a.
Mejora el empleo y suben los salarios. En el último trimestre móvil –de noviembre a enero– la tasa de desocupación promedió 5,4%, repitiendo el resultado del trimestre finalizado en octubre de 2025. La fortaleza del mercado laboral se confirma con la creación de 112.334 empleos formales en enero, superando las expectativas del mercado de 92.000, y marcando el mejor desempeño desde septiembre. Además, los salarios promedio crecieron un 5,4% i.a. hasta BRL 3,65 mensuales, superando la tasa de inflación en el período.
Europa
Lento crecimiento. Tras crecer 0,3% t/t en el 3Q25, en el último trimestre de 2025 el PBI de la Eurozona avanzó 0,2% t/t –leve corrección respecto de la estimación anterior, que apuntaba a 0,3% t/t–, y refleja la modesta performance pese a la baja de la inflación y a menores tasas de interés. El consumo de los hogares aceleró a 0,4% t/t desde 0,2% t/t del 3Q25, mientras que la inversión fija creció 0,6% t/t, menos de la mitad que en el trimestre anterior. La misma tendencia marcó el gasto público, que registró un alza de 0,5% t/t frente a 0,7% t/t en el 3Q25. En términos anuales, el PBI se expandió un 1,2% en el 4Q25, contra 1,4% i.a. del 3Q25. Con este resultado, en todo el año la actividad creció 1,5% i.a., 0,4 pb por encima de lo que había marcado en 2024.
Repunta la inflación. El adelanto del IPC de febrero de la Eurozona marcó un incremento de 0,7% m/m, rebotando luego de la caída de 0,6% m/m que había anotado en enero. Con esto, en los últimos 12 meses el IPC subió 1,9% i.a. desde 1,7% i.a. en enero, superando las expectativas del mercado. La presión vino por el lado de los precios de los servicios, que aceleraron de 3,2% i.a. a 3,4% i.a. La inflación Core fue de 2,4% i.a. contra 2,2% i.a. en enero.
Desempleo estable. En un contexto en el que la demanda de empleo mantiene un ritmo de crecimiento estable de 0,6% i.a., en enero la tasa de desocupación bajó a 6,2% desde 6,3% en diciembre y en enero de 2025.
MERCADOS
Tasas al alza. Los rendimientos de los bonos del Tesoro registraron fuertes subas en todos los tramos de la curva, especialmente en el corto y medio, ante el temor de que el repunte del precio del petróleo provoque un salto en el IPC. De hecho, la inflación implícita en los bonos a cinco años aumentó 4 pb hasta 2,63%, acumulando un alza de 36 pb en el año, mientras que la de 10 años avanzó 4 pb hasta 2,36%, con una suba de 10 pb en el mismo período. En concreto, la UST2Y subió 18 pb en la semana y cerró en 3,56%, acumulando un avance de 9 pb en lo que va del año. La UST10Y aumentó 18 pb hasta 4,14%, por lo que en el 2026 cae 1 pb, y la UST30Y avanzó 12 pb hasta 4,76%, aunque todavía muestra una caída de 7 pb. En cuanto a las expectativas de tasas, el mercado mantuvo en 45% la probabilidad de un recorte de 25 pb en julio y un segundo recorte de 25 pb para diciembre, con un 33% de probabilidad.
Bonos en baja. El alza de los rendimientos impactó negativamente en todos los segmentos de renta fija. El índice de bonos del Tesoro cayó 1,3% en la semana, aunque aún acumula una suba de 0,3% en lo que va del año, en tanto que los TIPS retrocedieron 0,4% en la semana, aunque todavía registran un avance total de 1,4%. En el segmento corporativo, los Investment Grade cedieron 1,4% semanal y operan neutrales en el año. Por su parte, los High Yield cayeron 1,3% en la semana y acumulan una baja de 1,2% en el año. La deuda de mercados emergentes fue la más afectada por el sell-off global, con una pérdida semanal de 2,0%, lo que lleva su desempeño en el año a -0,6%.
Dólar fortalecido y metales debilitados. El dólar se posicionó como el único activo de resguardo ante la escalada del conflicto. El DXY subió 1,3% en la semana, cerrando en 98,86. Con esto se recuperó de la caída que había mostrado en el arranque de año y acumula un alza de 0,5% desde fines de 2025. Desagregando por moneda, se fortaleció un 1,7% ante el euro, 0,5% contra la libra y un 1,1% frente al yen. El dólar también se fortaleció frente a monedas emergentes, y subió 0,6% semanal frente al yuan y 2,2% ante el real brasileño, finalizando la semana en USD/BRL 5,24. En tanto, los metales mostraron debilidad en la semana: el oro cayó 2,0% –cerró en USD 5.169 la onza– y la plata perdió 10,1%, y con esto recortaron la ganancia que llevan en el año al 20% y 18%, respectivamente.
Otra mala semana para las acciones. Las acciones cerraron otra semana a la baja y estiran las pérdidas en el comienzo de este año. Además de la incertidumbre global por la guerra en Medio Oriente, el panorama para la renta variable sigue incierto por la debilidad de los datos de empleo, las dudas sobre el impacto de la IA, las valuaciones de las tecnológicas y las alertas acerca del crédito privado. En la última semana, el S&P 500 cayó 2,0%, el Dow Jones 2,9% y el Nasdaq 1,2%, y con esto los tres principales índices acumulan una pérdida en lo que va del año de entre 2,5% y 3,5%. La escalada del precio del petróleo ayudó al sector energético, que se diferenció del resto al marcar un alza semanal de 1,2%, acumulando en el año una ganancia de 26% –muy poco considerando el aumento de 60% que acumula el precio del petróleo desde fines de 2025–. Peor desempeño tuvieron los demás mercados: el índice Global excluyendo a EE. UU. cayó un 6,9% en la semana y recortó la ganancia del año a solo 3,2%. Japón y Europa retrocedieron 8,2% y 6,4%, mientras que el índice de Emergentes perdió un 8,4%. Dentro de este grupo, China bajó 4,0% y Latam un 7,3%.
Commodities al alza. El petróleo WTI subió 35,6% en la semana y acumula un alza de 58,3% en el año, cerrando en USD 90,9 por barril, producto de la menor oferta a nivel global tras el bloqueo del Estrecho de Ormuz. Esta suba semanal es comparable con la de 33,3% semanal en febrero de 2022, tras la invasión de Rusia a Ucrania –en aquel entonces había pasado de USD 90 a USD 120 el barril–. Por su parte, la soja aumentó 2,4% semanal, hasta USD 435 la tonelada y acumulando una ganancia de 15,0% en el año. Con esto, continúa su tendencia alcista producto de una mayor demanda por parte de China hacia EE. UU. El cobre terminó la semana con una caída de 4,1%, alcanzando un nivel de USD 5,8 la libra, aunque en el año acumula una ganancia de 2,3%. La caída se dio producto del conflicto armado, que desató temores a una menor demanda a nivel global.
Lo que viene
La semana arranca con las miradas puestas en la evolución de la situación en Medio Oriente, con especial atención en la situación del estrecho de Ormuz. En el plano económico en EE. UU. se destaca la publicación del IPC de febrero –se espera un alza de 0,2% m/m y de 2,4% i.a., y la misma tendencia para el IPC Core–. Aunque con más rezago y reprogramado por el shutdown, también se publica el índice PCE de enero, que se estima muestre un aumento de 0,3% m/m, mientras que se prevé que el PCE subyacente se mantenga en 0,4% m/m. No menos importante es la publicación de la balanza comercial de enero y del resultado fiscal de febrero. También se destaca la segunda estimación del PBI del 4Q25 y se prevé que confirme que la economía se expandió al 1,4% t/t anualizado. Se espera que la lectura preliminar de marzo del Índice de Sentimiento del Consumidor de la Universidad de Michigan disminuya ligeramente a 56,3.


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