La situación en Medio Oriente no mostró avances, por lo que el estrecho de Ormuz se mantuvo prácticamente cerrado. Si bien los inversores mantienen expectativas en torno a las negociaciones en Pakistán, la incertidumbre y la dificultad para alcanzar un acuerdo volvieron a impulsar el precio del petróleo, que revirtió la caída de la semana anterior. A medida que se extiende el conflicto y los precios de la energía no ceden, el panorama para la economía global se complica cada vez más, alimentando los temores de un escenario de estanflación global. Esto golpeó a todos los activos financieros globales, que registraron caídas generalizadas: los bonos y los commodities sin petróleo retrocedieron, el dólar se fortaleció y el oro cayó. Las acciones tuvieron un comportamiento mixto, con repuntes y récords en EE. UU., en tanto que las del resto del mundo operaron a la baja. La diferenciación de las acciones estadounidenses se explicó por la muy buena performance que vienen mostrando las compañías tecnológicas, reflejo de que la revolución de la IA sigue en pie y parece ajena a la incertidumbre sobre el devenir de la economía mundial. Además de la evolución del conflicto en Medio Oriente y del tránsito en Ormuz, las miradas de esta semana estarán en la reunión de la Fed, que sería la última presidida por Powell, así como en los datos de actividad de EE. UU. y en la temporada de balances del 1Q26, con la presentación de resultados de las empresas de mayor capitalización.
Tregua frágil y suba del petróleo. En la última semana, Trump anunció la extensión por tres semanas del alto el fuego entre Israel y Líbano y también mantuvo de forma provisoria la tregua con Irán para darle más tiempo a Teherán a presentar una propuesta negociadora. No obstante, dejó en claro que no aceptará dilaciones y advirtió que, si Irán no avanza hacia un acuerdo –programa nuclear y reapertura estable del Estrecho de Ormuz–, podría retomar la ofensiva militar. Además, EE. UU. sostiene presión naval sobre la zona y mantiene el bloqueo parcial sobre exportaciones iraníes, lo que sigue generando tensión en energía y mercados. Asimismo, la tregua entre Israel y Hezbollah parece romperse, dado que continúan los bombardeos en el sur del Líbano, con acusaciones cruzadas de violaciones del acuerdo, lo que mantiene abierta la posibilidad de una nueva escalada regional. Desde el lado económico, el mercado sigue muy sensible al riesgo geopolítico. La incertidumbre sobre Irán y Ormuz volvió a impulsar el precio del petróleo, que cerró la semana con el WTI cerca de USD 95 el barril, 13% por encima del viernes previo, reinstalando el temor a interrupciones en el suministro global de crudo. El escenario sigue siendo de alta fragilidad y cualquier fracaso en las negociaciones con Irán o un quiebre definitivo en Líbano podría reactivar rápidamente la escalada militar y financiera.
Warsh en camino. Todo indica que Kevin Warsh será quien suceda a Powell al mando de la Fed a partir de mayo próximo. A diferencia de los anteriores, el fin del mandato de Powell se dio en un contexto de puja política con Trump, quien acusó al jefe de la Fed de demorar la recuperación de la actividad económica al no aplicar un recorte más agresivo de tasas de interés. Esto generó un foco de incertidumbre en el que se ponía en juego la independencia de la política monetaria. Circularon muchos nombres con un sesgo hacia una política más expansiva, de modo de no caer en un nuevo conflicto con Trump. Como fuimos comentando en los últimos meses, “el elegido” por Trump para tomar las riendas de la Fed es Kevin Warsh, un economista que fue miembro del Board of Governors de la Fed entre 2006 y 2011, trabajando muy cerca de Ben Bernanke (ex presidente de la Fed). Antes había trabajado en Morgan Stanley y también en el Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca. Paradójicamente, suele ser visto como más “hawkish” –de hecho, destaca que la Fed reaccionó tarde frente a la inflación post pandemia– y propone una institución más enfocada en la estabilidad de precios, con menor forward guidance, menos protagonismo público y menor uso de herramientas extraordinarias como Quantitative Easing (la compra de activos financieros por parte bancos centrales para inyectar liquidez al sistema y bajar las tasas de largo plazo). En su audiencia de confirmación en el Senado, defendió la independencia de la Fed, aunque con una visión más disciplinada y reformista. Para que quede confirmado al mando, deberá pasar la votación final.
Datos de actividad positivos, pero no exentos de riesgos. Si bien una de las mayores dudas de la coyuntura económica estadounidense es cómo podría impactar el alza del precio del petróleo en la inflación, el consumo y la actividad en general, que ya venía mostrando signos de fatiga previos a la guerra con Irán, los datos de la última semana fueron alentadores. En cuanto al mercado laboral, el ADP registró que se añadieron un promedio de 54.750 puestos de trabajo semanales durante las cuatro semanas que finalizaron el 4 de abril de 2026, lo que implicó una aceleración significativa respecto de los 40.250 puestos semanales del período anterior y representa la quinta semana consecutiva de mejora en la contratación. Por su parte, el número de personas que solicitaron prestaciones por desempleo aumentó en 6.000, hasta alcanzar las 214.000 en la semana que finalizó el 18 de abril, cifra cercana a las expectativas del mercado de 212.000. También fue positivo el dato de ventas minoristas, que en marzo aumentaron 1,7% m/m, superando las expectativas del mercado del 1,4% m/m y tras una revisión al alza del 0,7% en febrero. Si bien estuvo impulsado en gran medida por un aumento récord del 15,5% m/m en combustibles –debido al alza de los precios–, el gasto de los consumidores se mantuvo sólido en casi todas las categorías, probablemente gracias a reembolsos impositivos superiores a lo habitual. De hecho, las ventas minoristas básicas, excluyendo los sectores volátiles –un indicador clave para calcular el gasto en bienes del PBI–, aumentaron un 0,7% m/m, superando las expectativas del mercado del 0,2% m/m. Ya entrados en los datos del 2Q26, en abril el preliminar del PMI compuesto aumentó a 52, el nivel más alto en tres meses, desde 50,3 en marzo –que había sido el más bajo desde agosto de 2023–. Este resultado vino de la mano de la mejora en servicios, que pasó de 49,8 a 51,3, y de la producción manufacturera, que registró el mayor aumento en cuatro años al pasar de 53,2 a 55,7 –aunque este incremento reflejó en parte la acumulación de existencias ante la preocupación por la disponibilidad de suministros y las subas de precios–. A su vez, la inflación de los costos de insumos se aceleró y los retrasos en el suministro empeoraron a un ritmo no visto desde mediados de 2022.
Temporada de balances. La temporada de balances continuó aportando buenas noticias. Habiendo reportado 137 empresas del S&P 500, los ingresos muestran un alza de 9,8% i.a. y los beneficios de 25,3%, traccionados principalmente por Materiales (+103,9%) y Tecnología (+97,1%). La sorpresa agregada en beneficios del 10,2% marca un inicio de ciclo positivo. Se destaca también el sector financiero que, con 42 compañías reportadas, registra un alza en los beneficios de 24,7% i.a.
Mercados a la baja. Ante la incertidumbre sobre el conflicto en Medio Oriente y la suba del precio del petróleo, los mercados financieros globales tuvieron una semana con bajas generalizadas. La excepción fueron las acciones tecnológicas que, de la mano de los sólidos resultados de los balances del 1Q26, registraron un fuerte repunte y empujaron al S&P 500 y al Nasdaq a nuevos récords históricos. Concretamente, los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron 6 pb, con la UST10Y cerrando la semana en 4,31%, lo que golpeó a toda la renta fija, que tuvo una caída de 0,3% en la semana, siendo los bonos Investment Grade y los de mercados emergentes los más afectados, con retrocesos de 0,4% y 0,5%, respectivamente. El dólar interrumpió la caída que venía mostrando en abril y repuntó 0,4%, al tiempo que los commodities, exceptuando el petróleo, registraron bajas generalizadas, con el oro cayendo 2,3% hasta USD 4.708 la onza, el cobre perdiendo 1,3% y la soja 0,3%. En renta variable, el comportamiento fue heterogéneo: mientras que el S&P 500 y el Nasdaq subieron 0,5% y 1,5%, respectivamente, el Dow Jones retrocedió 0,4% y la misma tendencia negativa mostró el índice de acciones del resto del mundo, que marcó una caída semanal de 1,6% –se destacaron las bajas de 2,5% en las acciones europeas, de 3,5% en las de Japón y de 3,0% en las de Brasil–. Detrás de esta disparidad en la performance se encuentra el excelente desempeño de las acciones tecnológicas, que en la última semana avanzaron 3,8% y acumulan una ganancia de 20% en lo que va de abril, impulsadas por Nvidia y Alphabet (+19%), Meta (+18%), Microsoft (+15%) y Amazon (+27%) entre las de mayor capitalización, aunque también fue relevante el aporte de Intel (+87%), AMD (+71%), Micron (+47%) y Broadcom (+37%).
Lo que viene. Con el conflicto en Medio Oriente de fondo, las miradas de esta semana estarán en la reunión de la Fed, en la que se espera que mantenga la tasa sin cambios entre 3,50% y 3,75%, al tiempo que evalúa los riesgos de inflación vinculados al alza de los precios del petróleo y espera la confirmación de su nuevo presidente. Es probable que el actual presidente, Powell, mantenga un tono prudente, lo que indicaría una pausa en nuevos recortes de tasas antes del final de su mandato el 15 de mayo. También será una semana importante para la temporada de resultados del 1Q26, dado que presentan balances las grandes tecnológicas como Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta y Apple, aunque también serán relevantes los de Eli Lilly, Visa, Mastercard, Coca-Cola, Chevron, Exxon Mobil, Merck, Amgen, Qualcomm, GM, Verizon y AbbVie. En el frente económico, se espera la primera estimación del PBI del 1Q26, para la cual se proyecta un crecimiento del 2,1% t/t –vs. 0,5% del 4Q25–. También se publicará el informe de ingresos y gastos de las familias de marzo, en el que se estima un alza del gasto de 0,9% m/m. Derivado de esto último, se espera que el PCE muestre un aumento de los precios subyacentes de 0,3% m/m. Otros datos que se publicarán incluyen los inicios de construcción de viviendas, los permisos de construcción, los precios de la vivienda Case-Shiller, el PMI manufacturero del ISM, los pedidos de bienes duraderos, el comercio exterior anticipado y los inventarios mayoristas, así como el índice de costos de empleo del primer trimestre.


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