Los mercados locales mostraron estabilidad y cierta fortaleza durante la semana, aun frente al conflicto global, que no logró alterar significativamente el desempeño local. La deuda en pesos se destacó, especialmente los bonos CER, impulsados por un dato de inflación por encima de lo esperado. A esto se sumó la licitación del Tesoro, en la que logró refinanciar más del 100% de sus obligaciones y extender el perfil de vencimientos en moneda local. Aunque con un mal desempeño en lo que va del año, el Merval registró un leve repunte, impulsado por las acciones del sector energético. Sin embargo, el riesgo país continúa sin ceder y se acerca a los 600 pb, pese a un BCRA que continúa comprando reservas, aunque también afectado por el contexto global. Esta dinámica se dio con un tipo de cambio que acentuó su caída y una inflación que volvió a acelerarse, lo que enciende alertas sobre la persistente caída del tipo de cambio real y sus implicancias en la competitividad. Esta semana se conocerán varios datos macro relevantes, como el resultado fiscal de febrero, el índice de costo de la construcción —que dará señales sobre la dinámica de precios en un contexto de inflación todavía elevada— y el resultado de la balanza comercial.

La inflación vuelve a acelerarse. El IPC Nacional de febrero subió 2,9% m/m —novena suba consecutiva— llevando la variación interanual a 33,1% i.a. La inflación núcleo se aceleró a 3,1% m/m, siendo la más alta desde mayo del año pasado, con un incremento de 0,5 p.p. frente a enero. Entre los componentes, los precios regulados crecieron 4,3% m/m, impulsados principalmente por un aumento del 12% en electricidad, mientras que combustibles (+1,6%) y transporte público (+3,6%) moderaron parcialmente la suba. Por su parte, los precios estacionales registraron una caída de 1,3% m/m. A nivel de divisiones, los mayores aumentos se observaron en vivienda y combustibles (+6,8%) y alimentos y bebidas (+3,3%), mientras que bebidas alcohólicas (+0,6%) y el rubro textil mostraron las menores subas. La persistencia de una inflación elevada podría acentuar la caída del tipo de cambio real, que ya viene deteriorándose desde principios de año.

El BCRA sigue comprando. En la última semana el BCRA compró USD 295 M, acumulando adquisiciones por USD 586 M en el mes. Esto implica un promedio diario cercano a USD 59 M, lo que sugiere una moderación frente a febrero, cuando el ritmo de compras se ubicó en torno a USD 86 M por día. Estas operaciones fueron más que compensadas por la caída de encajes en moneda extranjera —efecto derivado de la caída de los depósitos en dólares— y por la baja del precio del oro. Con estas operaciones, el stock de reservas internacionales brutas cayó USD 352 M en la semana y cerró en USD 45.659 M, mientras que las netas son negativas en torno a los USD 20.000 M.

Se acentúa la caída en el tipo de cambio. El tipo de cambio oficial cayó 1,5% en la semana y cerró en $1.392,98, ubicándose un 16,9% por debajo del techo de la banda. Los dólares financieros retrocedieron en menor medida: el MEP cayó un 0,1%, mientras que el CCL subió un 0,2% y cerraron en $1.424,4 y $1.473, respectivamente, mientras que el canje se amplió hasta el 3,4%. A pesar de un contexto internacional más adverso y de un dólar global más fuerte, el tipo de cambio se mantiene estable, respaldado por la continuidad de las estrategias de carry trade y por un flujo sólido del agro, que liquidó USD 450 M en la semana. Esta dinámica permitió que no se requirieran intervenciones del BCRA ni del Tesoro, incluso mientras el BCRA extendía sus compras de divisas. No obstante, si se sostiene esta tendencia, podría profundizarse la caída del tipo de cambio real, que en lo que va del año acumula un retroceso de 7,6% y ya revirtió un 17% de la mejora alcanzada en septiembre del año pasado, deteriorando la competitividad y generando mayores presiones sobre el frente externo.

El Tesoro se financia a tasas más bajas. En la última semana, el Tesoro llevó a cabo la primera licitación del mes, en la que enfrentaba vencimientos por $9,6 billones y logró un rollover del 108% de sus vencimientos, absorbiendo así cerca de $0,8 billones del sistema. Si bien se convalidó una tasa promedio apenas por encima de la curva de mercado, el costo de financiamiento mostró una moderación respecto de la licitación previa: la tasa promedio de las Lecap se redujo a 31,1% TNA (2,6% TEM), desde 33,5% TNA (2,8% TEM) en febrero. Además, el plazo promedio volvió a extenderse, pasando de 169 a 265 días, concentrándose cerca del 30% de las adjudicaciones en títulos con vencimiento entre 2027 y 2028, lo que contribuye a continuar estirando el perfil de vencimientos en moneda local. Por otro lado, se observó una mayor búsqueda de cobertura inflacionaria, con los bonos CER representando el 63% del monto total adjudicado, mientras que los dollar-linked representaron apenas un 2% del total. Por último, entre la primera y la segunda vuelta se colocaron USD 250 M del Bonar 2027 (AO27) a una TIR de 5,59%, por debajo del rendimiento convalidado en su primera licitación (5,89% TIR) y llevando el monto total emitido a USD 500 M. En la próxima licitación, el Tesoro deberá hacer frente a obligaciones por $7,9 billones para cumplir con la totalidad de los vencimientos del mes.

Deuda en pesos. La deuda en pesos tuvo una semana positiva pero volátil, condicionada por la licitación del Tesoro y en medio de un dato de inflación que resultó peor a lo esperado. Al mismo tiempo, las tasas overnight siguieron operando estables en torno al 20% TNA, incluso luego de que el Tesoro absorbiera pesos del sistema. En este contexto, los bonos CER fueron los más destacados y subieron un 1,6% y rinden CER +3% en el tramo 2026 y CER +7% en el resto de los tramos, al tiempo que descuentan una inflación implícita de 2,2% m/m para los próximos dos meses y de 27,3% acumulada en 2026. Los Duales le siguieron con una ganancia de 1,5% y rinden un margen de 1,5% sobre la tasa TAMAR y tienen en precios una TAMAR breakeven en el rango de 27%-28% TNA, según el instrumento. La curva a tasa fija avanzó un 1% y comprimió respecto de la semana pasada, especialmente luego de la licitación del jueves: rinde 28,1% TNA (2,37% TEM) en el tramo corto y 29,6% TNA en el tramo largo (2,46% TEM). En tanto, los dollar-linked cayeron un 0,6% y rinden devaluación +1%, al tiempo que descuentan una devaluación directa de 3,5% hacia abril y de 9,3% hacia junio.

Riesgo país cercano a los 600 pb. Los bonos soberanos en dólares volvieron a operar con tono negativo en la semana, en un contexto internacional aún adverso para la deuda de mercados emergentes. En promedio, los títulos argentinos retrocedieron 0,8%, prácticamente en línea con la caída de 0,9% observada en países comparables. La corrección se concentró principalmente en el tramo largo de la curva: los Globales cedieron 1,0%, mientras que los Bonares mostraron una baja más moderada de 0,5%, combinando subas en el tramo corto con caídas en el largo. Dentro de los Globales, el GD41 fue el más afectado, con una baja semanal de 2,1%. Con esto, el riesgo país cerró en 584 pb. En términos de rendimientos, los Bonares ofrecen tasas de 8,4% en el tramo corto y 10,6% en el largo, acentuando la pendiente positiva, mientras que los Globales rinden 7,1% y 10,0%, respectivamente. La mayor corrección relativa de los bonos bajo ley extranjera redujo el spread legislativo GD30/AL30 a 2,7%, por debajo del 3,7% de la semana previa. Los BOPREAL también mostraron un desempeño negativo, aunque con menor volatilidad, con una caída promedio de 0,2% en la semana, afectada principalmente por el retroceso de la Serie 3 (-2,0%), parcialmente compensado por subas en la Serie 1, en especial el tramo C (+1,2%); de esta manera, la curva rinde entre 0,2% y 8,2%, aún por debajo de los soberanos. En el segmento subsoberano, los bonos provinciales acompañaron la tendencia con una baja marginal de 0,1%, liderada por el Buenos Aires 2037 (-0,7%), con rendimientos que se ubican entre 6,2% y 12,1%. Finalmente, la deuda corporativa mostró mayor estabilidad y logró cerrar con una leve suba promedio de 0,1%, destacándose dentro del sector energético el Pampa 2031 (+0,8%), mientras que emisiones como Arcor 2026 y Telecom 2031 registraron caídas de 0,3% y 0,2%, respectivamente. En términos de rendimientos, los corporativos continúan ofreciendo tasas de 6,0%-9,5% bajo ley extranjera y de 4,5%-8,0% en el mercado local.

El Merval lateraliza. El Merval subió 0,7% en pesos y 1,2% en dólares CCL, cerrando la semana en un nivel de USD 1.795. En el año muestra una caída de 10,4% en dólares. El sector energético fue el principal motor de suba del Merval —gracias al aumento en el precio del crudo—, en tanto que los bancos y materiales compensaron parcialmente. Las acciones que más subieron en la semana fueron VALO (21,5%), destacándose por sobre el resto del sector, TGN (14,8%) y Cresud (9,0%). En tanto, las principales caídas fueron para Aluar (-7,0%), Ternium (-4,9%) y Banco Macro (-4,4%). Por el lado de las acciones que cotizan en Wall Street, mostraron una suba promedio de 0,2%, un nivel más moderado que en el mercado local. Las principales subas fueron de Vista (4,4%), Adecoagro (1,8%) y TGS (1,0%), mientras que las que más cayeron fueron Bioceres (-14,0%), Supervielle (-6,8%) y BBVA (-6,6%).

Lo que viene. La semana comenzará con la publicación del resultado fiscal de febrero, que se espera registre un superávit, como de costumbre, aunque teniendo en cuenta que gran parte del superávit de enero se sostuvo con ingresos extraordinarios y que la recaudación de febrero ya mostró un deterioro. El martes se conocerá el índice de precios mayoristas (IPIM) y el Índice de Costo de la Construcción (ICC) de febrero, claves para evaluar la dinámica de precios en un contexto de inflación aún firme. Por último, el jueves se dará a conocer la balanza comercial de bienes de febrero, lo que permitirá evaluar si se sostiene la recuperación de enero, que respondió más a la caída de importaciones, reflejo de un nivel de actividad todavía débil.