Las acciones estadounidenses cerraron al alza en la rueda del miércoles y recuperaron parte de las pérdidas de la semana, impulsadas por las tecnológicas de mayor capitalización y por los bancos. La jornada volvió a estar dominada por el recrudecimiento de las hostilidades entre EE. UU. e Irán, que llevó al petróleo a máximos de seis semanas y mantuvo intactas las expectativas de una suba de tasas de la Reserva Federal este mes. El contrapeso llegó por el lado del empleo: la creación de puestos privados de agosto fue la más baja desde enero y habilitó una leve corrección de los rendimientos del Tesoro, luego de cinco ruedas consecutivas de suba. Fuera de EE. UU., el cuadro fue el opuesto, con los soberanos europeos y japoneses profundizando la venta hasta rendimientos máximos de varias décadas.

El S&P 500 subió un 0,5% hasta 7.666,60, el Nasdaq avanzó un 0,5% y el Dow Jones ganó un 0,6%, equivalente a 295 puntos, hasta 53.061,95; el índice de small caps trepó un 1,1%. El liderazgo se concentró en los sectores tecnología y financiero, los más castigados por el salto de rendimientos de las ruedas previas. Nvidia subió un 3,2% por reportes de que está próxima a cerrar la compra de la startup de inteligencia artificial Hugging Face por USD 14.000 M, Oracle ganó un 3,1%, Meta un 2,5% y Wells Fargo un 3,0%. Alphabet avanzó un 0,5% luego de que un juez federal resolviera que no deberá desprenderse de su plataforma de intercambio publicitario y le exigiera, en cambio, hacer interoperables sus herramientas de tecnología publicitaria con las de sus competidores. Entre los balances, Dell se disparó un 15,8% tras superar las expectativas de resultados y elevar su guía de ingresos por el crecimiento de su cartera de pedidos vinculada a inteligencia artificial, y Hewlett Packard Enterprise subió un 1,9% con una ganancia por acción de USD 1,11. En sentido contrario, Palo Alto Networks se hundió un 9,3% pese a reportar resultados por encima de lo previsto, Palantir perdió un 5,8%, Snowflake un 4,4% y NetApp un 1,3%; Broadcom cedió un 0,7% antes de reportar tras el cierre una ganancia por acción de USD 3,32, también por encima de lo esperado. El índice de acciones globales excluyendo EE. UU. subió un 0,6%. Los mercados emergentes ganaron un 0,6%, Europa un 0,4% y Japón un 0,9%, mientras que Latam se destacó con un alza del 3,3% de la mano de Brasil: el Ibovespa saltó un 3,1% hasta 185.205 puntos, cerca de máximos de cuatro meses, luego de que una nueva encuesta mostrara a Lula y a Flávio Bolsonaro en empate técnico de cara a un eventual balotaje de octubre, con el 42% y el 41% de las intenciones de voto, respectivamente, en una lectura de mercado que asigna al segundo un sesgo fiscal más restrictivo. En las ruedas locales, en cambio, el Nikkei cayó un 2,6% y los índices europeos cerraron con leves bajas, presionados por el costo de fondeo.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro cedieron levemente en toda la curva tras el dato de empleo privado. La UST2Y cayó 2 pb hasta 4,39%, la UST10Y retrocedió 1 pb hasta 4,78% y la UST30Y cedió 2 pb hasta 5,26%. La corrección llegó luego de cinco ruedas consecutivas de suba que habían llevado a la tasa a diez años a tocar el 4,81% en el intradía, su nivel más alto desde octubre de 2023, presionada por el encarecimiento de la energía, por el volumen récord de emisión corporativa vinculada a proyectos de inteligencia artificial y por las dudas sobre la trayectoria del déficit federal. El bono alemán a 10 años subió 3 pb hasta 3,37%, máximo desde abril de 2011, y el japonés avanzó 2 pb hasta 3,02%, el nivel más alto desde 1996: en la eurozona la inflación de agosto se ubicó en el registro más alto en casi tres años y el mercado descuenta como un hecho una suba del Banco Central Europeo la próxima semana, mientras en Japón el presidente del banco central, Kazuo Ueda, señaló que la política monetaria debe prestar mayor atención a los riesgos al alza de precios. Para la Fed, el mercado descuenta una probabilidad en torno al 66% de una suba de 25 pb en la reunión del 16 de septiembre, apenas por debajo del 68% de la rueda previa y muy por encima del 40% de una semana atrás. El índice de bonos del Tesoro subió un 0,1%, los corporativos Investment Grade un 0,1% y la deuda de mercados emergentes un 0,1%, mientras que los High Yield cerraron sin cambios.

El US Dollar Index cayó un 0,1% hasta 99,56. No varió frente al euro, ganó un 0,2% frente a la libra y perdió un 0,9% frente al yen japonés. En Brasil, el dólar cayó un 0,9% y cerró en USDBRL 5,11.

El petróleo WTI subió un 0,4% hasta USD 90,6 el barril y el Brent avanzó un 0,6% hasta USD 95,2, en la tercera rueda consecutiva de alza y en máximos de seis semanas. El driver siguió siendo la escalada militar: el Comando Central estadounidense informó que completó el martes una nueva ola de ataques contra Irán y los medios estatales iraníes reportaron que la Guardia Revolucionaria respondió sobre posiciones militares de EE. UU. en Jordania, Kuwait, Bahréin, Irak y los Emiratos Árabes Unidos, mientras el presidente Trump señaló que no está interesado en negociar con Teherán. Del lado de la oferta física, el secretario de Energía, Chris Wright, indicó que el lunes transitaron el estrecho de Ormuz más de 17 millones de barriles, el mayor nivel desde el inicio de la guerra a fines de febrero, aunque todavía por debajo de los cerca de 20 millones diarios previos al conflicto y con el tráfico de buques por debajo de su promedio de diez días, con solo cuatro cruces registrados el martes. Se sumó el dato semanal de inventarios en EE. UU., que cayeron 4,45 millones de barriles en la semana al 28 de agosto frente a una baja esperada de 1,1 millones, en el primer retroceso en cinco semanas. Los metales preciosos rebotaron desde la corrección de las ruedas previas: el oro subió un 1,4% hasta USD 4.388 la onza y la plata un 2,0% hasta USD 65,3 la onza. La soja cayó un 0,6% hasta USD 477,1 la tonelada y el cobre subió un 0,1% hasta USD 6,52 la libra.

El sector privado estadounidense creó 38.000 puestos de trabajo en agosto, el registro más bajo desde enero, frente a los 46.000 de julio (revisados al alza desde 44.000) y a los 47.000 esperados. La composición volvió a mostrar una economía de dos velocidades: educación y salud aportó 45.000 puestos, esparcimiento y hotelería 16.000, construcción 12.000 y actividades financieras 6.000, mientras que la industria manufacturera destruyó 17.000, los servicios profesionales 16.000, el comercio, transporte y servicios públicos 5.000, los recursos naturales y la minería 5.000 y el sector de información 4.000. Por tamaño, las empresas grandes crearon 34.000 puestos y las de menos de 50 empleados 3.000, en tanto que las medianas no registraron variación; las remuneraciones se mantuvieron estables. En el frente industrial, las órdenes de fábrica de julio subieron un 0,9% m/m, por encima del 0,6% proyectado y revirtiendo la caída revisada del -0,2% de junio, con equipos de transporte trepando un 2,3% por un salto del 12,7% en aeronaves civiles y partes; excluyendo transporte, el avance fue del 0,6%. La combinación de un mercado laboral que se enfría y una presión de costos que no cede es la que mantiene al mercado dividido sobre la reunión de septiembre. Hoy se publica el ISM de servicios de agosto, con un consenso de 54,3 puntos frente a los 54,1 de julio, junto con la balanza comercial y las peticiones semanales de subsidios por desempleo. El foco de la semana está puesto en las nóminas no agrícolas de agosto del viernes, para las que se esperan 58.000 puestos tras la destrucción de 23.000 de julio, con la tasa de desempleo estable en el 4,1% y una suba de los salarios por hora del 0,3% m/m.