El petróleo se derrumbó 5,5% luego de que EE. UU. desistiera de atacar Irán durante el fin de semana y de que Teherán señalara avances en las negociaciones para restablecer el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz. El alivio en los precios de la energía moderó las expectativas inflacionarias y arrastró a la baja los rendimientos de los bonos del Tesoro en toda la curva, lo que habilitó un fuerte rebote en las acciones: el Dow Jones cerró en un nuevo máximo histórico y las tecnológicas de gran capitalización lideraron las subas. El dólar operó prácticamente sin cambios y el dato del día fue un ISM manufacturero que marcó el mayor dinamismo desde mayo de 2022.

Las acciones cerraron con subas generalizadas en EE. UU. El S&P 500 avanzó 1,5%, acercándose a su máximo histórico, el Nasdaq subió 1,8% y el Dow Jones ganó 1,3% hasta un récord de 53.178 puntos. El rebote en el apetito por riesgo se concentró en las megacaps tecnológicas y la infraestructura de IA: Meta subió 6,0%, Alphabet 4,9%, Microsoft 4,9% y Amazon 4,6%, superando por primera vez los USD 3 billones de capitalización. Los semiconductores acompañaron, con Sandisk trepando 6,0%, Nvidia 2,9% y AMD 1,8%, mientras el mercado espera los resultados de SpaceX (+5,7%) y AMD el martes. Fuera del complejo tecnológico, Bristol-Myers Squibb saltó cerca de 10% ante reportes de que AstraZeneca evaluaría su adquisición, operación que castigó a la británica con una caída del 9%. El índice de acciones globales excluyendo EE. UU. avanzó 0,5%. Europa subió 0,4%, en una rueda en la que el DAX 40 superó los 26.000 puntos y el Euro STOXX 50 cerró en máximos históricos, impulsados por bancos y software. Los mercados emergentes ganaron 0,4% y Japón avanzó 0,6%. Latam cedió 0,6%, mientras que el Ibovespa cerró sin cambios en 178.000 puntos, con Petrobras (-0,8%) y Vale (-2,1%) compensando el avance de los bancos.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro retrocedieron en toda la curva, aliviados por la caída del petróleo y la moderación de los riesgos inflacionarios. La UST2Y bajó 5 pb hasta 4,25%, la UST10Y perdió 6 pb hasta 4,68%, alejándose del máximo de 18 meses alcanzado la semana pasada, y la UST30Y cedió 5 pb hasta 5,23%. El bono alemán a 10 años bajó 5 pb hasta 3,15%, mientras que el japonés avanzó 3 pb hasta 2,83%. Tras la reunión de la semana pasada, en la que la Fed mantuvo la tasa en 3,75% con tres disidencias, el mercado descuenta una probabilidad cercana al 63% de una suba de 25 pb en septiembre, desde alrededor del 80% previo a la decisión. El índice de bonos del Tesoro avanzó 0,2%, los corporativos Investment Grade subieron 0,3%, los High Yield 0,3% y la deuda de mercados emergentes 0,1%.

El US Dollar Index operó prácticamente sin cambios en 99,96. Ganó 0,1% frente al euro y 0,4% frente a la libra, y perdió 0,2% frente al yen japonés. En Brasil, el dólar no varió y cerró en USDBRL 5,08.

El petróleo WTI se derrumbó 5,5% hasta USD 80,0 el barril y el Brent perdió 5,1% hasta USD 83,5 el barril, luego de que Trump cancelara un ataque de gran escala contra Irán y anunciara el inicio de negociaciones con Teherán, que a su vez señaló avances para restablecer el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz. El movimiento se extendió al resto del complejo energético, con la nafta y el fuel oil cayendo 5,0% y 5,8%, respectivamente. El oro avanzó 0,3% hasta USD 4.055 la onza y la plata subió 1,0% hasta USD 58,2 la onza. En agrícolas, la soja cedió 0,3% hasta USD 429,2 la tonelada. El cobre avanzó 1,2% hasta USD 6,52 la libra, apoyado en la mejora del apetito por riesgo y en el menor riesgo inflacionario que implica el retroceso del crudo.

El ISM manufacturero de EE. UU. subió a 55,6 en julio desde 53,3 en junio, superando el consenso de 54,0 y marcando la expansión más fuerte de la actividad fabril desde mayo de 2022. La mejora se explicó por una aceleración de la producción hasta 58,5 desde 52,2, el mayor nivel desde noviembre de 2021, y por un sólido avance de las nuevas órdenes hasta 56,7 desde 56,0. El empleo volvió a terreno expansivo por primera vez desde enero de 2025, con el índice subiendo a 52,8 desde 49,7, su nivel más alto desde agosto de 2022. Las presiones de costos se moderaron, con el índice de precios cayendo a 71,1 desde 73,0, mientras que las entregas de proveedores volvieron a deteriorarse por octavo mes consecutivo. El sector siguió beneficiándose del adelantamiento de órdenes para evitar disrupciones y mayores costos vinculados al conflicto con Irán, mientras que la fuerte inversión asociada a IA compensó el impacto de los aranceles. En paralelo, el gasto en construcción cayó 0,1% m/m en junio, por debajo del 0,2% esperado, con la obra residencial retrocediendo 0,3%. La semana continúa con el ISM de servicios y el ADP el miércoles, y el reporte de empleo de julio el viernes, para el que se espera una creación de 83.000 puestos y una tasa de 4,3%.