Las acciones estadounidenses cerraron mayormente a la baja en la rueda del lunes, en el cierre de un agosto que igualmente dejó saldo positivo para los principales índices. El driver de la jornada fue la reanudación de los ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán, los primeros en casi un mes, que llevó al petróleo por encima de los USD 86 el barril y reactivó el temor inflacionario. El movimiento se trasladó de inmediato a la curva de rendimientos: la tasa a diez años subió por cuarta rueda consecutiva y alcanzó su nivel más alto desde enero de 2025, con el mercado descontando con mayor convicción una suba de tasas de la Reserva Federal en septiembre luego del discurso de Kevin Warsh en Jackson Hole del viernes. El dólar, en cambio, cerró en baja y el oro corrigió levemente desde niveles próximos a máximos históricos.

El S&P 500 cayó un 0,3% hasta 7.690,55, el Nasdaq cedió un 0,1% y el Dow Jones perdió un 0,7% (374 puntos) hasta 53.186; el índice de small caps retrocedió un 0,6% y el índice de volatilidad cerró en 14,92. La presión se concentró en los grandes desarrolladores de infraestructura de nube: Amazon cayó un 2,5%, Alphabet un 2,3%, Microsoft un 1,2%, Meta un 1,0% y Apple un 0,9%, en una rueda en la que la suba de rendimientos castigó a los sectores más sensibles a la tasa de descuento. Las financieras también cerraron en terreno negativo, con Mastercard perdiendo un 1,0% y Goldman Sachs un 0,8%. En sentido contrario, Nvidia ganó un 1,5% tras anunciar la compra de una participación de USD 3.500 M en MediaTek, con la que amplía su exposición a la producción global de chips y a la infraestructura de inteligencia artificial, y Micron subió un 2,6%. Tesla trepó un 5,5% por la expectativa en torno a su próximo evento de presentación del Cybercab y el renovado foco en autonomía, con el impulso adicional que aporta un crudo más caro. El complejo energético acompañó la suba del petróleo, con Chevron avanzando un 2,3%. Por su parte, Walmart ganó un 1,7%. En el balance mensual, el S&P 500 subió un 2,6% en agosto, el Nasdaq 100 un 4,2% y el Dow Jones sumó 701 puntos. El índice de acciones globales excluyendo EE. UU. cayó un 0,3%. Los mercados emergentes perdieron un 0,2%, Europa un 0,4% y Japón cerró sin cambios, mientras que Latam subió un 0,7% de la mano de Brasil: el Ibovespa ganó un 1,0% hasta 177.419 puntos luego de dos encuestas que muestran un estrechamiento de la ventaja de Lula frente a Flávio Bolsonaro en un eventual balotaje, con Petrobras subiendo un 3,4% y Banco do Brasil un 2,8%. En Europa, el repunte de la inflación de agosto en Alemania, España y Francia por el encarecimiento de la energía consolidó la expectativa de nuevas subas del Banco Central Europeo: el Euro STOXX 50 cayó un 1,0% y el STOXX Europe 600 un 0,6%, con ASML retrocediendo un 2,9% y Siemens Energy un 5,0% antes de los balances de Broadcom y Palo Alto de esta semana, e industriales como Airbus, Schneider y Rheinmetall cediendo entre un 4,0% y un 2,75%.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron en el tramo medio y largo de la curva. La UST2Y operó sin cambios en 4,35%, la UST10Y avanzó 4 pb hasta 4,76% (máximo desde enero de 2025 y cuarta rueda consecutiva de subas) y la UST30Y ganó 4 pb hasta 5,24%. El bono alemán a 10 años subió 5 pb hasta 3,33% y el japonés avanzó 2 pb hasta 2,95%. El mercado pasó a descontar una probabilidad en torno al 66% de que la Fed eleve la tasa de referencia en 25 pb, hasta el rango de 3,75%-4,00%, en la reunión de septiembre, frente a cerca del 33% de mediados de agosto. El reacomodamiento responde a las declaraciones de Warsh del viernes, en su primer discurso relevante desde que asumió la presidencia del organismo en mayo: el titular de la Fed calificó de preocupantes los registros de inflación (el índice de precios del gasto en consumo personal acumula un 3,7% en doce meses y un 4,1% anualizado en seis meses) y advirtió que el banco central tendrá "trabajo por hacer" si no gana confianza en que la inflación converge al objetivo del 2%. Barclays anticipa dos subas de 25 pb en lo que resta del año, en septiembre y en diciembre. El índice de bonos del Tesoro cayó un 0,1%, los corporativos Investment Grade un 0,1% y la deuda de mercados emergentes un 0,1%, mientras que los High Yield subieron un 0,1%.

El US Dollar Index cayó un 0,3% hasta 99,42. Perdió un 0,3% frente al euro, un 0,1% frente a la libra y un 0,2% frente al yen japonés. En Brasil, el dólar no varió y cerró en USDBRL 5,18.

El petróleo WTI subió un 3,4% hasta USD 86,3 el barril y el Brent avanzó un 2,9% hasta USD 90,7, en la suba más pronunciada de las últimas ruedas. Las fuerzas estadounidenses atacaron dos lanzacohetes iraníes en la isla de Larak luego de detectar preparativos para desplegar minas en el estrecho de Ormuz, e Irán respondió con misiles y drones sobre dos bases estadounidenses en Jordania; Trump extendió además las amenazas militares a la isla de Kharg, la principal terminal de exportación de crudo iraní. Medios estatales iraníes reportaron que un supertanquero se incendió tras chocar contra dos minas navales en el sur del estrecho (el Comando Central estadounidense negó que alguna embarcación haya impactado minas en Ormuz) y que las autoridades incautaron un granelero cerca de Bandar Abbas. Se estima que entre 6 y 8 millones de barriles diarios continúan transitando el estrecho, pero los ataques sobre refinerías en Medio Oriente y Rusia dejaron cerca del 10% de la capacidad mundial de refinación fuera de servicio y llevaron los márgenes de productos refinados a nuevos máximos: la nafta operó por encima de USD 3,11 el galón y agosto cerraría como el mes más caro registrado en el surtidor, cerca de USD 4 el galón. La reserva estratégica estadounidense se encuentra próxima a niveles operativos mínimos y los importadores asiáticos (China, Japón y Corea del Sur) están recurriendo a proveedores tan distantes como la Argentina para compensar la pérdida de suministro. El oro cayó un 0,3% hasta USD 4.441 la onza y la plata subió un 0,6% hasta USD 66,5 la onza. La soja cedió un 0,2% hasta USD 468,1 la tonelada y el cobre ganó un 0,5% hasta USD 6,59 la libra, en una rueda en la que se conoció que la producción de cobre de Chile cayó un 9,4% i.a. en julio, hasta 403.424 toneladas, por condiciones climáticas adversas en el norte del país y trabajos de mantenimiento en las principales operaciones mineras.

El índice de actividad manufacturera de la Fed de Dallas saltó a 11,6 en agosto desde 1,3 en julio, muy por encima del 0,7 esperado y en el nivel más alto desde enero de 2025. La mejora fue amplia: la producción avanzó a 16,1 desde 10,1, los nuevos pedidos se dispararon a 22,0 desde 6,4, los embarques subieron a 14,1 desde 8,8 y la utilización de capacidad pasó de 5,9 a 12,8, mientras que el índice de perspectivas de las compañías ganó 5,8 puntos hasta 19,2. El dato relevante estuvo en la composición: el empleo se desaceleró, los inventarios continuaron acumulándose y los plazos de entrega se alargaron de manera significativa, en tanto que las presiones de precios se mantuvieron marcadamente elevadas, con precios pagados en alza y precios recibidos apenas moderándose. Las expectativas a seis meses mejoraron, con producción futura en 40,9 desde 34,6 y actividad general futura en 37,2 desde 26,5. Se trata de un registro que refuerza la lectura de una economía que no se está enfriando lo suficiente como para descomprimir la inflación, en línea con el reacomodamiento de las expectativas de tasas. La semana concentra el pulso del ciclo: hoy se publica el ISM manufacturero de agosto, con un consenso de 55,2 puntos frente a los 55,6 de julio, junto con las vacantes laborales JOLTs de julio, para las que se espera un retroceso hasta 7,30 millones desde 7,359 millones; el miércoles se conocen el informe de empleo privado de ADP, con un consenso de 47.000 puestos, y el Beige Book de la Fed; el jueves el ISM de servicios; y el viernes las nóminas no agrícolas de agosto, con un consenso de 58.000 puestos luego de la destrucción de 23.000 de julio, una tasa de desempleo esperada en 4,1% y salarios horarios promedio proyectados en 0,3% mensual.