La Tasa Interna de Retorno (TIR) es la tasa de descuento que iguala el valor presente de todos los flujos de fondos futuros de un bono —cupones periódicos más la amortización del capital— con su precio de mercado actual. En términos prácticos, es la tasa de rendimiento anual compuesta que efectivamente obtiene un inversor si compra el bono hoy a su precio de mercado y lo mantiene hasta el vencimiento, reinvirtiendo cada cupón cobrado a esa misma tasa —un supuesto técnico que rara vez se cumple exactamente en la práctica, pero que es la convención estándar para hacer comparable la métrica entre distintos instrumentos—.

El cupón, en cambio, es simplemente la tasa nominal que el bono paga sobre su valor nominal (o valor técnico) original, fijada en el momento de la emisión y que no cambia durante la vida del instrumento salvo que sea variable por diseño. La TIR y el cupón coinciden únicamente cuando el bono cotiza exactamente a la par (a su valor nominal); en cualquier otro escenario, divergen, y la magnitud de esa divergencia depende de qué tan lejos esté el precio de mercado respecto del valor nominal.

Esto explica el mecanismo detrás de la pregunta del título: dos bonos con idéntico cupón pueden tener TIR muy distintas si cotizan a precios diferentes. Si el Bono A cotiza bajo la par (por debajo de su valor nominal) y el Bono B cotiza sobre la par (por encima), el tenedor del Bono A no solo cobra el mismo cupón que el Bono B, sino que además captura una ganancia de capital al vencimiento —la diferencia entre lo que pagó y el valor nominal que recibirá—, lo que eleva su TIR por encima de la del Bono B, cuyo tenedor sufre el efecto inverso.

La razón por la que el mercado castiga o premia el precio de un bono —y por lo tanto ajusta su TIR— es, en la mayoría de los casos, el riesgo crediticio percibido del emisor: ante un deterioro en la capacidad de pago percibida, los tenedores actuales venden, el precio cae en el mercado secundario, y mecánicamente la TIR sube para reflejar el mayor rendimiento que exige un nuevo comprador dispuesto a asumir ese riesgo. Este ajuste es automático y no requiere que el emisor haga nada explícito: el mercado repricea el riesgo constantemente a través del precio.

Existe además la TIR modificada o el análisis de duration y convexidad, que miden qué tan sensible es el precio de un bono ante cambios en las tasas de interés de mercado —dos bonos con la misma TIR hoy pueden reaccionar de forma muy distinta ante una suba de tasas si tienen duration diferente—, lo que agrega una capa adicional de análisis más allá de la simple comparación de TIR puntual entre instrumentos.