Un contrato de futuro sobre una materia prima fija hoy un precio para la entrega física (o su liquidación financiera equivalente) del activo subyacente en una fecha determinada del futuro. Al graficar simultáneamente los precios de todos los contratos vigentes sobre un mismo commodity, ordenados por su fecha de vencimiento, se obtiene la curva de futuros, cuya pendiente —positiva o negativa— condensa información sobre las condiciones de mercado que el precio spot, tomado de forma aislada, no puede transmitir.

Un mercado está en backwardation cuando el precio spot (entrega inmediata) cotiza por encima de los precios de los contratos con vencimiento más lejano, generando una curva de pendiente negativa. Esta estructura suele reflejar escasez física inmediata: existe una demanda por el producto disponible ahora que supera a la disposición del mercado a pagar por recibirlo en el futuro, condición que típicamente coincide con niveles de inventarios por debajo de su promedio histórico. El costo de mantener inventarios (almacenamiento, seguro, financiamiento) no logra compensar el beneficio de tener el producto físico disponible de inmediato —lo que en la literatura de commodities se conoce como convenience yield—, lo que empuja al spot por encima de los futuros.

El contango describe la situación inversa: los contratos futuros cotizan por encima del precio spot, generando una curva de pendiente positiva. Esta estructura es la condición normal en ausencia de tensiones de oferta, y refleja simplemente el costo de mantener el inventario hasta la fecha de entrega futura (almacenamiento más financiamiento), sin que exista una prima de urgencia por el producto disponible de inmediato. Niveles de inventarios elevados —por sobreoferta relativa a la demanda corriente— refuerzan esta estructura, porque no hay incentivo económico a pagar más por recibir el producto hoy en lugar de más adelante.

La utilidad analítica de leer la forma completa de la curva —no solo el precio spot puntual— es que permite distinguir entre movimientos de precio transitorios y desequilibrios estructurales de oferta. Un salto abrupto del precio spot que no viene acompañado de un movimiento equivalente en los contratos de vencimiento lejano (generando backwardation pronunciada solo en el tramo corto de la curva) suele interpretarse como una tensión de oferta específica y probablemente temporal —una disrupción logística puntual, por ejemplo—. En cambio, una backwardation que se extiende de forma sostenida a lo largo de toda la curva, incluyendo contratos con vencimiento a varios años, señala que el mercado percibe un problema de oferta más estructural, cuya resolución tomará un tiempo considerablemente mayor.

Para un inversor que analiza equity de empresas productoras de la materia prima en cuestión, la forma de la curva de futuros aporta información directa sobre la sostenibilidad de un ciclo de precios altos: una backwardation profunda y sostenida sugiere que el mercado no espera una normalización rápida de la oferta, lo que respalda proyecciones de rentabilidad elevada por un período más extendido que si la misma suba de precio spot ocurriera en un contexto de curva en contango, donde el propio mercado estaría señalizando una expectativa de reversión más cercana en el tiempo.