La TNA (Tasa Nominal Anual) se calcula multiplicando una tasa periódica por la cantidad de períodos que hay en un año, sin incorporar el efecto de la capitalización de intereses. Es, por diseño, una convención de tasa simple: si un instrumento paga 2% mensual, su TNA es 24% (2% × 12), independientemente de que, en la práctica, reinvertir esos intereses mes a mes genere un rendimiento efectivamente mayor. Los bancos suelen publicitar TNA precisamente porque, al no capitalizar, siempre arroja el número más bajo entre las tres convenciones para una misma tasa periódica.

La TEM (Tasa Efectiva Mensual) es el rendimiento real obtenido en un mes específico, ya neto de cualquier convención de capitalización dentro de ese período. Es la unidad de medida más útil para comparar instrumentos de corto plazo denominados en pesos —Lecaps, cauciones, plazos fijos—, porque refleja directamente cuánto rindió el capital invertido en ese lapso concreto, sin proyecciones ni supuestos adicionales.

La TEA (Tasa Efectiva Anual) incorpora el efecto de la capitalización compuesta a lo largo de un año completo: asume que los intereses generados cada mes se reinvierten al mismo ritmo, generando interés sobre interés. Matemáticamente, se obtiene elevando (1 + TEM) a la potencia 12 y restando 1 —no multiplicando la TEM por 12, que es el error de cálculo más común y que subestima sistemáticamente el rendimiento real anualizado—.

La diferencia entre estas convenciones se vuelve financieramente significativa cuando las tasas nominales son altas, como suele ocurrir en instrumentos en pesos en contextos de inflación elevada. Una TEM de 3% parece un número modesto, pero capitalizada da una TEA de aproximadamente 42,6% —bastante por encima del 36% que resultaría de una simple multiplicación por 12 (que en rigor sería una TNA, no una TEA)—. La brecha entre ambos cálculos crece de forma no lineal a medida que sube la tasa periódica, lo que vuelve crítico usar la convención correcta al comparar instrumentos de distinto plazo.

Un error frecuente al leer informes de mercado es comparar directamente una TNA de un instrumento contra la TEA de otro, generando una falsa sensación de que uno rinde más que el otro cuando en realidad la diferencia proviene únicamente de la convención de cálculo utilizada, no del rendimiento económico real. La recomendación práctica es siempre homogeneizar todas las tasas a una misma convención —preferentemente TEA— antes de comparar alternativas de inversión con distinto plazo o frecuencia de pago.