El riesgo país cuantifica, en puntos básicos, el rendimiento adicional que exige el mercado para prestarle a un país emergente frente al costo de prestarle al Tesoro de Estados Unidos —el benchmark libre de riesgo por convención en los mercados de deuda soberana en dólares—. El índice de referencia más utilizado es el EMBI+ (Emerging Markets Bond Index Plus), calculado por JP Morgan, que pondera los spreads de una canasta de bonos soberanos en dólares emitidos por países emergentes contra bonos del Tesoro de duration comparable.
La metodología no es un simple promedio: el EMBI pondera cada bono según su capitalización de mercado dentro del índice, y ajusta por diferencias de duration entre el bono emergente y el bono del Tesoro utilizado como referencia, de modo que el spread refleje efectivamente una diferencia de riesgo crediticio y no una distorsión generada por plazos distintos. El EMBI Argentina es el subíndice específico para la deuda soberana argentina, y su evolución diaria es la que habitualmente se reporta como riesgo país en los medios.
Conceptualmente, este spread captura al menos tres componentes de riesgo simultáneos: el riesgo de default (probabilidad de que el país no pague en tiempo y forma), el riesgo de liquidez (cuán fácil es comprar o vender ese bono sin mover significativamente su precio) y, en menor medida, un riesgo de tipo de cambio implícito, en la medida en que la capacidad de pago en moneda dura depende de la disponibilidad de reservas y del desempeño del sector externo del país emisor.
Un matiz técnico importante: el riesgo país no es una medida de la calidad de un bono específico, sino del promedio ponderado de una canasta completa, por lo que puede haber bonos individuales de un mismo país cotizando con spreads muy distintos al del índice general —por diferencias de legislación (ley local vs. extranjera), de cupón, o de vencimiento— sin que eso implique una contradicción con el nivel de riesgo país publicado.
Su relevancia práctica va más allá de ser un termómetro de sentimiento: el nivel de riesgo país condiciona directamente el costo de acceso al financiamiento externo tanto para el Estado como, por efecto de derrame, para las empresas del sector privado del mismo país, que rara vez logran financiarse en dólares a una tasa menor que la de su propio soberano —el llamado techo soberano en la valuación de riesgo crediticio corporativo—.
Nivel 2 — Intermedio





