Volvieron los ataques cruzados en el Golfo Pérsico, se suspendió el Memorándum, el tránsito en Ormuz se desplomó y con ello el precio del petróleo subió de nuevo. Esto opacó la sorpresa positiva que trajo el IPC al retroceder más de lo esperado, quitándole presión a la Fed, que se muestra más preocupada por la inflación. Si bien los datos de actividad siguen mostrando resiliencia, los resultados de las cuentas públicas volvieron a deteriorarse, ahora también por los reembolsos de aranceles. Con este marco, los mercados tuvieron una semana negativa, con estabilidad en renta fija, pero con importante retroceso en las acciones, principalmente las tecnológicas que siguen padeciendo la incertidumbre sobre la sustentabilidad del proceso de inversión en IA. Si bien las miradas de esta semana seguirán en la situación en Medio Oriente, lo más importante pasará por los resultados de los balances de las empresas del 2Q26 y de las tecnológicas en particular.

Suspensión del MOU y alza del petróleo. La última semana estuvo marcada por una nueva escalada militar entre EE. UU. e Irán. El ejército americano lanzó ataques contra infraestructura militar iraní, mientras estos respondieron con misiles y drones contra bases estadounidenses e instalaciones estratégicas en Kuwait, Bahréin y Jordania. Con esto, Irán anunció la suspensión de sus compromisos bajo el acuerdo interino (MOU) con EE. UU., deteriorando las perspectivas diplomáticas. El Estrecho de Ormuz permaneció operativo, aunque bajo fuerte tensión militar. En este contexto, el precio del petróleo volvió a subir, cerrando la semana en USD 83 el WTI, 15% más alto que la semana previa y acumulando en lo que va de julio un alza de 19% y de 42% desde fines del año pasado.

Inflación más baja a la esperada. El IPC de EE. UU. retrocedió 0,4% m/m en junio –el consenso esperaba una baja de 0,1% m/m– revirtiendo el aumento del 0,5% m/m de mayo, siendo la primera caída mensual desde mayo de 2020. Esta performance estuvo explicada principalmente por un descenso del 5,7% m/m en los precios de la energía ante la caída de 17% que tuvo el precio del petróleo durante el mes pasado. Con este resultado, la inflación interanual bajó a 3,5%, desde 4,2 que había marcado en mayo. La menor presión de precio fue generalizada en todos los componentes y es por ello que también sorprendió el IPC Core, que quedó igual que en mayo –incluso con una ligera caída–, lo que permitió que la variación interanual ceda a 2,6%. Los precios mayoristas acompañaron esta tendencia con el IPP anotando un retroceso de 0,3% m/m, acumulando en el último año un alza de 5,5% –vs. 6,2% i.a. de mayo– y el IPP Core aumentó 0,2% m/m y 4,7% i.a.

La resiliencia de la actividad. Los datos de actividad siguen mostrando un desempeño aceptable, dentro de una tendencia de soft-landing. Las ventas minoristas de junio subieron 0,2% m/m –aunque dado que es nominal, descontando la deflación, el alza fue mayor– tras un incremento del 1% m/m revisado al alza en mayo y en línea con las expectativas. Excluyendo los servicios de alimentación, los concesionarios de automóviles, las tiendas de materiales de construcción y las estaciones de servicio, categorías que se utilizan para calcular el PBI, las ventas aumentaron 0,5% m/m. Por su parte, la producción industrial creció un 0,1% m/m en junio de 2026, igualando el ritmo de mayo, por lo que el 2Q26 cerró con un incremento del 4,0% anualizado. Finalmente, el Índice de Sentimiento del Consumidor de la Universidad de Michigan subió a 54,4 en julio, superando las expectativas de 51,0 y registrando su segundo aumento mensual consecutivo tras el mínimo histórico de mayo. Con esto, alcanzó su nivel más alto desde febrero –aunque se sostiene 12% por debajo de los niveles de hace un año–. Las expectativas de inflación a un año se moderaron del 4,6% al 4,2%, en tanto que las expectativas a largo plazo se mantuvieron estables en el 3,3%.

La debilidad fiscal. En junio, el resultado fiscal del gobierno federal marcó un déficit de USD 120.000 M, lo que supone un drástico cambio respecto al superávit de USD 27.000 M del mismo mes del año anterior. Este resultado obedeció a que los ingresos cayeron 5,8% i.a. –en parte debido a los reembolsos derivados de los aumentos arancelarios impuestos por Trump, luego de que la Corte Suprema los declarara ilegales, en tanto que si los excluimos los ingresos habrían subido 5,0% i.a.– al tiempo que el gasto creció 23,5% i.a. Con este resultado, en los nueve meses de actual año fiscal, el déficit llega a USD 1,4 billones, 5,8% de PBI contra uno de 6,0% de PBI en el mismo período del año fiscal anterior.

Esperando la reunión del 29/7. En todas las presentaciones que viene haciendo, Warsh no pierde oportunidad de mostrarse más preocupado por la inflación. En la presentación semestral ante el Congreso, afirmó que los responsables de la política monetaria mantienen un firme compromiso con el restablecimiento de la estabilidad de precios y no tolerarán una inflación persistentemente elevada. También señaló que la economía estadounidense sigue expandiéndose a un ritmo sólido destacando que el consumo de los hogares crece a un ritmo moderado y la fortaleza de la inversión empresarial, impulsada en gran medida por la construcción de centros de datos y la fuerte demanda de equipos y software relacionados con la inteligencia artificial. En cuanto al mercado laboral, Warsh observó que la creación de empleo ha seguido el ritmo del crecimiento de la fuerza laboral, que la tasa de desempleo se mantiene baja, al tiempo que los salarios nominales continúan registrando un crecimiento sólido. Con este marco de fondo, las perspectivas del mercado apuntan a que en la reunión del próximo 29 de julio no muevan la tasa –la semana anterior había ganado probabilidad– y esperan que la suba a 4,0% en la reunión de septiembre.

Tasas estables. El buen dato de inflación compensó las declaraciones de Warsh, los malos datos fiscales y el aumento del precio del petróleo. Los rendimientos de los bonos del Tesoro operaron estables, incluso con una ligera caída: la UST2Y cerró en 4,18%, la UST10Y en 4,55% y la UST30Y en 5,07%, apenas por debajo al cierre de la semana previa. En este contexto, los principales índices de renta fija operaron estables y con ello no pueden disimular la mala performance de julio, en el que acumulan una caída de 0,8%, siendo los bonos Investment Grade los más golpeados con un retroceso de 1,4%.

Retroceso de las acciones. Los principales índices de acciones tuvieron una semana con caídas generalizadas, en medio de una nueva oleada de ventas de acciones de fabricantes de chips y renovadas tensiones geopolíticas. El S&P 500 perdió un 1,5%, el Nasdaq 2,9% y el Dow Jones 1,0%. Las acciones de los fabricantes de semiconductores se desplomaron más de 10% ante la preocupación de que los proveedores de servicios en la nube a gran escala dedicados a la IA pudieran reducir sus inversiones en infraestructura de inteligencia artificial, revirtiendo así parte del repunte registrado este año. Los temores sobre una menor inversión de capital también se vieron alimentados por los avances en los modelos de IA chinos, incluido el reciente lanzamiento de Kimi por parte de Moonshot. También fue mala la performance del índice global de acciones, que bajó 1,8% y 2,4% si se excluyen las acciones de EE. UU., arrastrado por la caída de 4,4% en Japón y 5,3% en mercados emergentes.

Lo que viene. La evolución de la situación entre EE. UU. e Irán seguirá acaparando la atención mundial tras la escalada de los ataques, lo que repercutirá en los precios de la energía y en las perspectivas de los bancos centrales sobre los tipos de interés. Por otro lado, la tendencia de inversión vinculada a la inteligencia artificial se pondrá a prueba con una nueva tanda de resultados de empresas de hiperscaladores, fabricantes de chips y operadores de infraestructuras, entre ellas Alphabet, Intel, Tesla y GE Vernova. En cuanto a los datos económicos de EE. UU., la semana será más tranquila y estará marcada por indicadores adelantados como los índices PMI de S&P, el índice adelantado del Conference Board y los resultados de las encuestas regionales de la Reserva Federal.