Las acciones estadounidenses cerraron a la baja en la rueda del martes en una jornada dominada por el endurecimiento de las condiciones financieras. La nueva ofensiva militar de EE. UU. contra objetivos iraníes en torno al estrecho de Ormuz, en respuesta al ataque a dos buques tanque, prolongó la suspensión de las exportaciones energéticas de la región y llevó el crudo a máximos de cinco semanas. El salto del precio de la energía reavivó los riesgos inflacionarios y consolidó la expectativa de que la Reserva Federal deba subir la tasa de referencia este mes, con los rendimientos del Tesoro en máximos desde enero de 2025. A la presión sobre las tasas se sumó el volumen récord de emisión de deuda corporativa vinculada a proyectos de inteligencia artificial, que amplió la oferta de crédito. El dólar extendió el rebote y el oro corrigió con fuerza.

El S&P 500 cayó un 0,7% hasta 7.631,47, el Nasdaq retrocedió un 1,3% y el Dow Jones perdió un 0,8%, equivalente a 419 puntos, hasta 52.766,88; el índice de volatilidad implícita subió un 9,5% hasta 16,34 puntos. La tecnología lideró las pérdidas: Dell se hundió un 6,8%, Oracle y Palo Alto Networks cedieron un 5,2% cada una, Micron retrocedió un 2,6% y AMD un 2,4%. Nvidia cayó un 1,5% pese al anuncio de un acuerdo de infraestructura de cómputo por USD 35.000 M entre Lambda y Anthropic. Los gestores de activos alternativos también quedaron entre los más golpeados, con Blackstone perdiendo un 4,6% y KKR un 3,1%, en una lectura directa del encarecimiento del crédito. El índice de acciones globales excluyendo EE. UU. cayó un 0,7%. Europa retrocedió un 1,1%, con el Euro STOXX 50 cerrando un 0,8% abajo en 6.368 puntos y con Novartis como excepción destacada (subió un 6,3% tras el éxito de su píldora experimental para esclerosis múltiple en dos ensayos de fase avanzada); Japón cedió un 0,7% y los mercados emergentes un 0,4%. Latam fue la única región en terreno positivo, con un alza del 0,5% apoyada en el Ibovespa, que subió un 1,3% hasta 179.722 puntos y encadenó su décima rueda consecutiva al alza ante la expectativa de nuevos recortes de la Selic.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron a lo largo de toda la curva por quinta rueda consecutiva. La UST2Y avanzó 6 pb hasta 4,41%, la UST10Y subió 5 pb hasta 4,80%, su nivel más alto desde enero de 2025, y la UST30Y ganó 3 pb hasta 5,28%. El bono alemán a 10 años subió 5 pb hasta 3,37% y el japonés 5 pb hasta 3,00%. El mercado pasó a descontar una probabilidad en torno al 68% de una suba de 25 pb en la reunión del 16 de septiembre, que llevaría el rango objetivo a 4,00%-4,25%, frente a cerca del 40% de una semana atrás; el reacomodamiento respondió a la reiteración del presidente Warsh en Jackson Hole de su compromiso con la desinflación y a las declaraciones del gobernador Barr, que sostuvo que el Banco Central debe estar preparado para subir la tasa si la inflación no cede. El índice de bonos del Tesoro cayó un 0,2%, los corporativos Investment Grade un 0,5%, los High Yield un 0,4% y la deuda de mercados emergentes un 0,3%.

El US Dollar Index subió un 0,2% hasta 99,67. Ganó un 0,2% frente al euro, un 0,3% frente a la libra y un 0,2% frente al yen japonés. En Brasil, el dólar cayó un 0,6% y cerró en USDBRL 5,15.

El petróleo WTI subió un 5,7% hasta USD 90,68 el barril y el Brent avanzó un 5,2% hasta USD 95,22, en ambos casos los niveles más altos desde fines de julio. El disparador fue la nueva ronda de ataques cruzados entre EE. UU. e Irán: las fuerzas estadounidenses bombardearon una isla del estrecho de Ormuz y Teherán respondió sobre objetivos vinculados a EE. UU. en Emiratos Árabes Unidos y Jordania, en el primer intercambio directo de fuego en cerca de un mes, mientras dos superpetroleros fueron alcanzados por proyectiles no identificados al transitar el paso. Una fuente militar iraní advirtió que la respuesta sería "muchas veces mayor", y el presidente Trump amenazó con una represalia significativamente más amplia ante cualquier represalia. El flujo de crudo por Ormuz continúa, con parte de la flota navegando con los transpondedores apagados, pero la amenaza de nuevos ataques mantiene la prima de riesgo elevada. Del lado de los inventarios, las existencias de crudo en EE. UU. volvieron a caer, con una baja de 2,6 millones de barriles en la semana al 28 de agosto tras el aumento de 4,2 millones de la semana previa, y la reserva estratégica se redujo otros 3,1 millones hasta 286,6 millones de barriles, el nivel más bajo desde 1982. El oro cayó un 2,5% hasta USD 4.328 la onza y la plata retrocedió un 3,7% hasta USD 64,1 la onza, penalizados por la suba de tasas reales que encarece el costo de oportunidad de los metales sin renta. La soja subió un 2,3% hasta USD 479 la tonelada y el cobre cedió un 2,4% hasta USD 6,44 la libra.

El ISM manufacturero de agosto se ubicó en 54,6 puntos, por debajo de los 55,2 esperados y de los 55,6 de julio, aunque acumuló ocho meses consecutivos en zona de expansión. La composición mostró un enfriamiento en el margen: el subíndice de nuevas órdenes retrocedió de 56,7 a 53,7 puntos y el de empleo de 52,8 a 51,2, mientras que el de precios pagados se mantuvo sin cambios en 71,1 puntos, un nivel que confirma que la presión de costos sigue firme. En sentido contrario, el PMI manufacturero de S&P Global se revisó al alza hasta 53,9 puntos desde los 53,2 de la estimación preliminar. En el mercado laboral, las vacantes de empleo de julio subieron a 7,271 millones desde los 7,182 millones revisados de junio, por debajo de los 7,3 millones proyectados, y las renuncias voluntarias cayeron de 3,213 millones a 3,056 millones, una señal de menor confianza de los trabajadores en encontrar una nueva posición. El gasto en construcción de julio cayó un 0,5% mensual frente al 0% esperado. Hoy se publica el informe de empleo privado de ADP de agosto, con un consenso de 48.000 puestos frente a los 44.000 de julio, junto con las órdenes de fábrica y el Beige Book de la Fed; el foco de la semana está puesto en los datos de empleo del viernes, para los que se esperan 58.000 puestos no agrícolas tras la destrucción de 23.000 de julio y una tasa de desempleo estable en 4,1%.