En una jornada marcada por una nueva escalada de ataques en Medio Oriente, presión de ventas en el sector de microchips y por los datos de inflación mayorista de EE. UU., los mercados cerraron una jornada mayormente positiva, con subas para bonos y acciones.
Los índices bursátiles de EE. UU. cerraron con resultados mixtos. El S&P 500 ganó 0,4% y el Dow 0,2%, en tanto que el Nasdaq 100 retrocedió 0,3%. Morgan Stanley registró un alza de 0,2% tras presentar resultados positivos, sumándose a JPMorgan y Goldman Sachs que avanzaron 1,1%. Mejor aún fue la performance de BlackRock que se disparó 6,6% tras sus resultados, mientras que J&J cayó 2,7% luego de comunicar sus cifras del 2Q26. Por otro lado, los gigantes de la computación a gran escala (hyperscalers) tuvieron uenos desempeños: Microsoft (+2,8%), Amazon (+3%) y Alphabet (+3,2%) avanzaron tras los sólidos resultados de ASML. En cambio, las pérdidas entre los principales fabricantes de chips de memoria y de SpaceX (–0,6%) afectaron al Nasdaq.
En paralelo, los rendimientos de los bonos del Tesoro bajaron levemente, acompañando los datos de inflación más moderados. La UST2Y cayó 5 pb hasta 4,15% y la UST10Y cedió 3 pb hasta 4,55%. Con esto, el índice de bonos del Tesoro subió 0,2%, los corporativos Investment Grade 0,3%, los High Yield 0,2% y la deuda de mercados emergentes 0,2%.
El precio del petróleo estiró su racha alcista y aumentó 0,3%, cerrando en USD 79,6 el barril de WTI. Esto obedece a que EE. UU. intensificó su campaña militar contra Irán para proteger la navegación a través del estrecho de Ormuz. Las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo nuevos ataques aéreos, teniendo como objetivo instalaciones de almacenamiento de misiles y plataformas de lanzamiento iraníes cerca de esta vía marítima estratégica. La escalada del conflicto impulsó los precios del crudo a su nivel más alto en un mes y reavivó la preocupación por posibles interrupciones en el suministro desde Oriente Medio. Por otra parte, los continuos ataques ucranianos contra instalaciones rusas de producción de combustible y petroleros agravaron la inquietud ante el endurecimiento de la oferta mundial. En cuanto al resto de los commodities, la soja cayó 0,9% hasta USD 439,5 la tonelada, aunque los drivers siguen siendo positivos: el USDA reportó que el 65% del cultivo está en buenas o excelentes condiciones y el calor en el Medio Oeste durante la etapa de formación de vainas sostiene cierta prima de riesgo. El cobre se mantuvo estable en USD 6,33 la libra, mostrando resiliencia relativa ante la expectativa de que los datos de inflación moderados reduzcan la presión de tasas sobre la demanda industrial.
Por su parte, el US Dollar Index bajó 0,2% hasta 100,71. Perdió 0,1% frente al euro y 0,8% ante la libra, manteniéndose sin variaciones contra el yen. En Brasil, el dólar subió 0,2% y cerró en USD/BRL 5,08. A su vez, el oro cayó 0,2% hasta USD 4.044 la onza y la plata retrocedió 1,8% hasta USD 57,6 la onza.
El dato económico del día fue la inflación mayorista de EE. UU. de junio, que bajó 0,3% m/m –primera caída mensual desde agosto de 2025 y muy por debajo del consenso de mercado– y la interanual quedó en 5,5%, desacelerando desde el 6,0% i.a. de mayo y por debajo de las expectativas de 6,2%, en el menor registro en tres meses. El componente núcleo excluyendo alimentos, energía y servicios comerciales subió apenas 0,1% m/m y se mantuvo estable en 5,1% i.a. El número se alinea con el buen dato que había marcado el índice IPC el martes y redujo la probabilidad de un aumento de tipos por parte de la Fed en su próxima reunión. Estos resultados ayudaron a contrarrestar la preocupación por el aumento de los precios de la energía derivado de la escalada del conflicto entre EE. UU. e Irán.





