La rueda del miércoles combinó una Fed que dejó las tasas sin cambios —aunque con tres votos a favor de una suba— con una nueva escalada militar entre EE. UU. e Irán que quebró el alto el fuego y llevó al petróleo a saltar casi 7%. Las acciones cerraron con fuertes pérdidas, lideradas otra vez por los semiconductores y con el Dow golpeado por el shock energético, mientras la curva del Tesoro se empinó ante el temor a un nuevo impulso inflacionario. El dólar, en cambio, se debilitó al desarmarse parte de la apuesta a un incremento inmediato de tasas, y los metales preciosos rebotaron.

Las acciones estadounidenses cerraron a la baja. El S&P 500 cayó 1,5% hasta 7.316 puntos, el Nasdaq retrocedió 2,1% y el Dow Jones perdió 2,2%, equivalente a 1.153 puntos. Los semiconductores volvieron a encabezar las pérdidas tras los resultados decepcionantes de SK Hynix y las dudas persistentes sobre el nivel de gasto de capital en infraestructura de IA: Micron cedió 9,9%, Applied Materials 8,4%, AMD 5,5%, Intel 5,1%, Qualcomm 4,4% y Nvidia 3,5%. Microsoft perdió 0,7% y Meta 1,3% antes de reportar resultados tras el cierre, en ambos casos como referencia para el ciclo de inversión en IA. En cambio, Visa subió 0,6% luego de informar ingresos por encima de lo esperado. El índice de acciones globales excluyendo EE. UU. bajó 1,0%. Los mercados emergentes retrocedieron 2,1%, Latam 1,7%, Japón 0,5% y Europa 0,3%. En moneda local, el Nikkei perdió 2,3% y el Ibovespa 1,5%, este último presionado por los bancos tras un dato de empleo formal más fuerte que lo previsto.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro cerraron mixtos, con un empinamiento de la curva. La UST2Y cedió 1 pb hasta 4,28%, al recortarse la probabilidad de una suba de tasas, en tanto que la UST10Y avanzó 7 pb hasta 4,68% y la UST30Y subió 11 pb hasta 5,20%, reflejando el traspaso del salto del petróleo a las expectativas de inflación. El bono alemán a 10 años ganó 5 pb hasta 3,16% y el japonés 3 pb hasta 2,75%. Tras la decisión, el mercado asigna una probabilidad cercana al 54% a un aumento de tasas en septiembre, contra casi 80% antes del anuncio, y mantiene descontadas dos incrementos adicionales de un cuarto de punto hacia mediados del año próximo. El índice de bonos del Tesoro cayó 0,4%, los corporativos Investment Grade 0,6%, los High Yield 0,2% y la deuda de mercados emergentes 0,7%.

El US Dollar Index bajó 0,6% hasta 100,86, extendiendo el retroceso desde el máximo de 15 meses alcanzado el martes. Perdió 0,6% frente al euro, 0,5% contra la libra y 0,3% ante el yen japonés. En Brasil, el dólar no varió y cerró en USDBRL 5,12.

El petróleo WTI aumentó 6,7% hasta USD 84,6 el barril, cortando tres ruedas consecutivas de baja, mientras el Brent subió 7,7% hasta USD 90,5. El disparador fue la reescalada en Medio Oriente: el ejército estadounidense informó haber interceptado un ataque sorpresa iraní contra tropas de EE. UU. en la región y Trump anticipó una represalia de magnitud. Además, milicias respaldadas por Irán en Irak atacaron con drones instalaciones petroleras en la Región Oriental de Arabia Saudita por segundo día consecutivo, y se sumaron reportes de que los hutíes de Yemen evalúan cobrar peajes a los buques que transiten el Mar Rojo, en línea con la pretensión iraní sobre el estrecho de Ormuz. En el plano de fundamentals, los inventarios de crudo en EE. UU. cayeron 7,2 M de barriles en la semana, muy por encima de la baja de 1,3 M esperada y contra un alza de 2,0 M la semana previa. El gas europeo subió 5,4% y el aceite de calefacción 5,2%. A su vez, el oro rebotó 0,9% hasta USD 4.066 la onza, alejándose del mínimo de nueve meses de USD 3.975 de mediados de julio, favorecido por el mantenimiento de tasas y por la demanda de cobertura. La plata subió 0,9% hasta USD 57,6 la onza. En el agro, la soja cayó 2,9% hasta USD 432,4 la tonelada en una rueda de fuerte retroceso para los granos, con el maíz perdiendo 2,2% y el trigo 0,4%. El cobre cedió 0,3% hasta USD 6,31 la libra.

El dato del día fue la decisión de la Reserva Federal, que mantuvo la tasa de referencia en el rango de 3,50%-3,75% por quinta reunión consecutiva, en línea con lo esperado, aunque el mercado le asignaba cerca de un tercio de probabilidad a una suba. Lo relevante fue la disidencia de tres miembros del FOMC, que preferían incrementar 25 pb, lo que deja abierta la puerta a un aumento en septiembre. El comunicado señaló que la actividad económica se expande a paso sólido pese a una incertidumbre elevada que responde en parte al conflicto en Medio Oriente, que el crecimiento de la productividad y la inversión de capital son fuertes, y que la creación de empleo acompañó a la fuerza laboral con una tasa de desempleo prácticamente sin cambios. Sobre precios, indicó que la inflación permanece elevada respecto de la meta de 2%, en parte por shocks de oferta que empujaron los precios en sectores puntuales, entre ellos energía, y reiteró su compromiso con la estabilidad de precios. En la conferencia de prensa, Warsh no ofreció mayor guía, pero afirmó que el banco central no dudará en actuar cuando sea necesario y apropiado, y que tasas más altas podrían ser parte de la solución para corregir una inflación demasiado alta. Para hoy se esperan en EE. UU. el PCE de junio y la primera estimación del PBI del segundo trimestre, además de la decisión del Banco de Inglaterra, mientras el viernes será el turno del Banco de Japón.