La escalada del conflicto entre EE. UU. e Irán volvió a dominar el clima de mercado, generando una corrección en los activos de riesgo y una nueva suba en el petróleo. El temor a que las tensiones en Medio Oriente se prolonguen elevó las preocupaciones inflacionarias y presionó al alza los rendimientos de los bonos del Tesoro, en un contexto en el que los datos económicos de EE. UU. continúan mostrando solidez. En este escenario, el mercado ajustó nuevamente sus expectativas de política monetaria y pasó a descontar un ritmo más gradual de recortes de tasas, mientras que el fortalecimiento del dólar y la caída de los metales reflejaron un entorno financiero más restrictivo y de mayor cautela global.

Las acciones cayeron tras el rebote del miércoles, ante las preocupaciones de que el conflicto entre EE. UU. e Irán se prolongue e influenciadas por el pesimismo sobre el crédito privado. El Dow Jones perdió un 2,2%, el S&P 500 un 1,4% y el Nasdaq un 1,3%. Los sectores de industria, salud y materiales fueron los más afectados, al tiempo que el energético mostró un buen desempeño a raíz de la nueva suba del crudo. En tanto, las gestoras de activos continuaron bajo presión luego de que BlackRock redujera a cero el valor de un préstamo privado en su cartera, mostrando una caída de 2,4% en el precio de su acción. A nivel global, las acciones mostraron una peor performance relativa, con una baja de 3,1% para el índice de acciones Global excluyendo EE. UU. Los índices de Latam y mercados emergentes retrocedieron 3,8% y 3,5%, respectivamente, con Brasil perdiendo 3,6% y China un 2,2%. Japón cedió un 4,0% y Europa un 2,7%.

Por otro lado, los rendimientos de los bonos del Tesoro volvieron a avanzar, también a raíz del aumento en el precio del crudo y del temor inflacionario, junto con nuevos datos económicos que muestran solidez. Esto redujo nuevamente las probabilidades de múltiples recortes de tasas, y el mercado pasó a descontar un solo recorte de 25 pb durante 2026, para el mes de septiembre. Con esto, el índice de bonos del Tesoro cayó 0,3%. En corporativos, los Investment Grade perdieron un 0,4% y los High Yield un 0,3%. En cuanto a la deuda de mercados emergentes, retrocedió un 0,6%.

El US Dollar Index subió un 0,5% y en lo que va del año avanza 0,9%, pasando a terreno positivo. Concretamente, se apreció 0,4% frente al euro, 0,3% contra la libra y 0,4% ante el yen japonés. Asimismo, el dólar también aumentó un 0,9% ante el real brasileño y cerró en un nivel de USDBRL 5,28. En tanto, los metales retrocedieron nuevamente, con caídas de 1,3% para el oro, que finalizó en USD 5.069 la onza, y 2,2% para la plata, que cerró en USD 82 la onza.

El petróleo WTI subió 8,5% hasta un nivel de USD 81 el barril, alcanzando su máximo nivel desde julio de 2024. El tráfico de petroleros en el Estrecho de Ormuz permanece en gran medida paralizado e Irán afirmó haber atacado un petrolero con un misil. A esto se suma que el gobierno de China ordenó a sus principales refinerías detener las exportaciones de diésel y gasolina. Los intentos por calmar al mercado, incluyendo propuestas de seguros para los buques y escoltas navales, hasta ahora no lograron tranquilizar al mercado. Además, los inventarios en EE. UU. continúan al alza.

En el dato económico del día, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo en EE. UU. se mantuvieron en 213.000 durante la última semana de febrero, sin cambios respecto de la semana previa, ligeramente por debajo de las expectativas del mercado de 215.000 y claramente por debajo de los promedios de los últimos dos años. Por su parte, las solicitudes continuas de desempleo aumentaron en 46.000 en la semana previa hasta 1.868.000, por encima de las previsiones del mercado de 1.850.000.