El conflicto con Irán dio otro giro abrupto: Teherán suspendió las negociaciones con Washington y amenazó con cerrar completamente el estrecho de Ormuz, revirtiendo las expectativas de acuerdo que se habían generado la semana pasada. Esto volvió a presionar sobre el precio del petróleo, que en el día trepó más de 5%, golpeó a los bonos del Tesoro y fortaleció al dólar. A pesar de esta incertidumbre, las acciones cerraron al alza, impulsadas por una sólida batería de resultados de software y un ISM manufacturero que marcó el mayor dinamismo en cuatro años.

El petróleo WTI aumentó 5,5% hasta USD 92,14 el barril, revirtiendo gran parte de las caídas de la semana anterior, luego de que medios iraníes reportaran que Teherán suspendió el intercambio de mensajes con EE. UU. en respuesta a la escalada militar israelí en el Líbano, y señalaran que avanzaría hacia el cierre total del estrecho. Trump afirmó que las negociaciones “van a salir bien”, aunque el mercado respondió con escepticismo. Por otro lado, la soja cayó 0,5% hasta USD 434,0 la tonelada, sin nuevos catalizadores relevantes en la jornada. El cobre subió 2,6% hasta USD 6,52 la libra, alcanzando máximos de dos semanas, impulsado por la producción de Chile en mínimos de 23 años para el mes de abril y por la expectativa de mayor demanda estructural por la expansión de IA y redes eléctricas.

Las acciones cerraron positivas, alcanzando nuevos máximos históricos. El S&P 500 subió 0,4%, el Nasdaq 0,8% y el Dow Jones 0,1%. ARM se disparó 16,2% luego de publicar resultados que superaron estimaciones y elevar su guidance por la demanda de chips de IA. Nvidia sumó 5,9%, beneficiada por el aumento de la demanda de infraestructura de cómputo ante la incertidumbre energética. En cambio, Intel retrocedió 5,6%, golpeada por el repunte del conflicto y las dudas sobre su cadena de suministro. El índice de acciones globales excluyendo EE. UU. avanzó 0,7%. Los mercados emergentes registraron un alza de 2,4%, con China ganando 0,7%. Latam cayó 0,3%, con Brasil perdiendo 0,5%. Europa también retrocedió 0,3% y Japón no varió.

A su vez, los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron, presionados por la reescalada del conflicto y sus implicancias inflacionarias. La UST2Y avanzó 3 pb hasta 4,04% y la UST10Y 2 pb hasta 4,47%. Con esto, el índice de bonos del Tesoro cayó 0,5%, los corporativos Investment Grade 0,6%, los High Yield 0,6% y la deuda de mercados emergentes 0,6%. El mercado descuenta una suba de tasas con una probabilidad del 41% para enero de 2027.

Por su parte, el US Dollar Index aumentó 0,3% hasta 99,19. El dólar ganó 0,2% frente al euro y el yen, y no varió frente a la libra. En Brasil, la moneda cayó 0,4% y cerró en USDBRL 5,02. En paralelo, el oro cedió 1,1% hasta USD 4.485 la onza, bajo presión por la suba de los rendimientos reales, a pesar de la renovada tensión geopolítica. La plata bajó 0,4% hasta USD 75,0 la onza.

El ISM manufacturero de EE. UU. subió a 54,0 puntos en mayo desde 52,7 en abril, superando las expectativas de 53,0 y marcando el mayor nivel de actividad fabril desde mayo de 2022. Los nuevos pedidos aceleraron a 56,8 desde 54,1, la producción se incrementó a 54,3 y el backlog de órdenes avanzó a 52,2. Asimismo, el empleo se contrajo menos que el mes anterior (48,6 vs. 46,4). Las presiones de precios se mantuvieron elevadas en 82,1, aunque por debajo del 84,6 de abril, con el 42% de los encuestados citando la guerra con Irán como factor disruptivo y el 57% señalando la volatilidad en los precios como un problema para sus empresas.