Las acciones estadounidenses cerraron al alza en la rueda del jueves, con un liderazgo tecnológico marcado y una divergencia clara respecto del resto del mercado. El disparador fue el balance de Nvidia publicado el miércoles tras el cierre: la compañía proyectó un crecimiento de ingresos del 70% para su próximo ejercicio fiscal, una guía que desafía frontalmente el escepticismo instalado en las últimas semanas sobre una eventual desaceleración del gasto de capital en infraestructura de inteligencia artificial. El impulso se propagó a toda la cadena, desde las fabricantes de chips hasta las proveedoras de nube y el software de infraestructura, y encontró refuerzo en una tanda de balances muy sólidos del sector. Fuera de la tecnología, en cambio, el cuadro fue el opuesto: los sectores tradicionales cerraron en baja, los rendimientos largos volvieron a subir por el déficit fiscal, la emisión de deuda asociada a la inteligencia artificial y las tensiones comerciales, y las plazas europeas retrocedieron con los bancos a la cabeza tras conocerse las actas del Banco Central Europeo. En el plano macro, las peticiones de subsidios por desempleo sorprendieron a la baja y el déficit comercial de bienes se amplió con fuerza, en la antesala del discurso de Kevin Warsh en Jackson Hole.
El S&P 500 subió un 0,7% hasta 7.730,99, el Nasdaq trepó un 1,6% hasta 26.541,35 y el Dow Jones ganó un 0,2% hasta 53.569,44, con un avance de 105 puntos; el índice de small caps subió un 0,4% y el VIX cayó un 5,0% hasta 14,5. Nvidia se disparó un 8,7% hasta USD 227,98 y arrastró al resto del complejo: Broadcom ganó un 4,5%, Intel un 4,4%, Oracle un 2,1%, Palantir un 4,7% y Microsoft un 1,7%. La rueda tuvo además un capítulo propio en el software de infraestructura, con Salesforce saltando un 22,6%, CrowdStrike un 20,5% y Palo Alto Networks un 12,8% tras sus respectivos balances. La contracara fueron los sectores tradicionales, presionados por un contexto macroeconómico adverso y por el nivel de las tasas largas. El índice de acciones globales excluyendo EE. UU. quedó prácticamente sin cambios, con una suba del 0,1%. Los mercados emergentes ganaron un 0,7% y Japón un 0,4%, mientras que Europa cayó un 0,5% y Latam un 0,2%. En las plazas europeas el saldo fue negativo: el Euro STOXX 50 perdió un 0,75% hasta 6.422 y el STOXX 600 un 0,7% hasta 651,7, con el CAC 40 cediendo un 1,7% y el FTSE 100 un 0,8%, y con el DAX como excepción al subir un 0,3%. El golpe se concentró en los bancos, que devolvieron las ganancias de la semana luego de que las actas del Banco Central Europeo mostraran que varios miembros no se opusieron a una suba de tasas en la reunión de junio: BNP Paribas cayó cerca de un 5%, UniCredit un 3,2% y Santander, ING y BBVA más de un 2%. Las tecnológicas europeas tampoco acompañaron el rally estadounidense, con ASML y Siemens Energy cerrando en baja.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron de manera pareja a lo largo de la curva. La UST2Y avanzó 2 pb hasta 4,24%, la UST10Y subió 2 pb hasta 4,67% y la UST30Y ganó 2 pb hasta 5,19%, con el tramo largo sosteniéndose cerca de los máximos del ciclo. La licitación de bonos a 7 años se adjudicó a 4,512%, por encima del 4,473% de la colocación previa. El bono alemán a 10 años subió 4 pb hasta 3,27% tras las actas del Banco Central Europeo y el japonés avanzó 1 pb hasta 2,90%. El mercado descuenta una probabilidad en torno al 65% de que la Fed mantenga la tasa de referencia en el rango de 3,50%-3,75% en la reunión del 16 de septiembre y de aproximadamente el 35% de una suba de 25 pb, sin cambios relevantes respecto de la rueda previa. El índice de bonos del Tesoro cayó un 0,1%, la deuda de mercados emergentes un 0,2%, y los corporativos Investment Grade y High Yield cerraron prácticamente sin cambios.
El US Dollar Index operó sin cambios en 99,15. No varió frente al euro ni frente a la libra y ganó un 0,1% frente al yen japonés. En Brasil, el dólar subió un 0,3% y cerró en USDBRL 5,16, en una rueda en la que el mercado anticipa nuevas operaciones cambiarias del banco central para ampliar la oferta de dólares, mientras los datos laborales confirmaron una nueva baja de la tasa de desempleo del 5,4% al 5,3%, con el empleo total y el registrado en máximos históricos.
El petróleo WTI subió un 1,7% hasta USD 83,6 el barril y el Brent avanzó un 2,1% hasta USD 89,7, cortando tres ruedas consecutivas de bajas. El mercado balanceó dos fuerzas opuestas. Del lado bajista, la mejora en las perspectivas de tránsito por el estrecho de Ormuz: el ejército iraní confirmó un acuerdo de reparto de ingresos con Omán sobre la vía, aunque Teherán insistió en que no garantiza una reapertura inmediata, y Arabia Saudita continúa incrementando las cargas desde sus terminales del Golfo Pérsico como alternativa a las rutas expuestas a los ataques hutíes en el Mar Rojo. Del lado alcista, la creciente preocupación por una escalada adicional en la guerra entre Rusia y Ucrania, con los ataques ucranianos sobre refinerías y puertos rusos limitando la capacidad de exportación de crudo y refinados. El gas natural europeo subió un 4,5% y el estadounidense un 1,0% hasta máximos de cinco semanas, luego de que la inyección semanal a los inventarios fuera de solo 15 mil millones de pies cúbicos frente a los 20 mil millones esperados y muy por debajo del promedio de cinco años de 33 mil millones. El oro subió un 0,2% hasta USD 4.604 la onza, la plata un 1,8% hasta USD 69,4 y el platino un 0,6% hasta USD 1.855. El trigo sumó un 1,3% hasta USD 7,40 el bushel y acumula un alza del 8,4% en el mes por la disrupción de los embarques del Mar Negro. La soja cerró prácticamente sin cambios en USD 460,2 la tonelada y el cobre cedió un 0,2% hasta USD 6,59 la libra.
Los datos de la jornada dejaron un mercado laboral más firme de lo previsto y un frente externo deteriorado. Las peticiones iniciales de subsidios por desempleo de la semana al 22 de agosto cayeron a 203.000, por debajo de las 208.000 esperadas y de las 207.000 revisadas de la semana previa, mientras que las peticiones continuas de la semana al 15 de agosto bajaron a 1.778.000, contra 1.790.000 proyectadas: un mercado laboral que no muestra el deterioro que buena parte del consenso venía anticipando y que, en el margen, complica el argumento a favor de una postura menos restrictiva. En sentido contrario, la balanza comercial de bienes adelantada de julio arrojó un déficit de USD 118.800 M, muy por encima de los USD 99.000 M esperados y de los USD 101.410 M revisados de junio, un salto que anticipa un aporte negativo relevante del sector externo al PBI del tercer trimestre. Los inventarios mayoristas subieron un 1,3% mensual, frente al 0,1% previsto, y los minoristas excluyendo automotores un 0,7%. El índice manufacturero de la Fed de Kansas se mantuvo en 17 puntos en agosto, el nivel más alto desde abril de 2022, con el índice compuesto subiendo de 9 a 10, aunque con presiones de precios en aumento: los precios pagados por materias primas treparon de 53 a 55 y los recibidos por productos terminados de 33 a 36. Hoy la referencia excluyente es el discurso de Kevin Warsh en el simposio de Jackson Hole, en un contexto en el que el presidente de la Reserva Federal ya había señalado que una suba de tasas no sería su herramienta preferida para combatir la inflación. Se publican además el PMI de Chicago de agosto, con un consenso de 57 puntos frente a los 57,6 de julio, la lectura final de la confianza del consumidor de la Universidad de Michigan de agosto, con una proyección de 51,0 puntos que implicaría una caída pronunciada desde los 55,2 de julio, y la revisión anual preliminar de la nómina no agrícola, que en la edición previa había recortado 911.000 puestos.





