Las tasas largas en Estados Unidos dominaron la semana y la deuda soberana argentina fue la que más lo pagó: los bonos hard dollar retrocedieron y el riesgo país volvió a superar los 500 puntos, con un castigo que excedió por lejos al de sus pares de la región y que solo se moderó en el cierre. En pesos la película no fue muy distinta: la liquidez siguió ajustada durante casi toda la semana, a excepción del viernes cuando las tasas volvieron a normalizarse. En cuanto a los datos macro, los indicadores mostraron una mejora en el margen pero sin cambiar el diagnóstico: la actividad rebotó tras dos meses de caídas aunque el trimestre cerró a la baja, el salario privado registrado siguió sin recuperar terreno y la confianza del consumidor volvió a caer, el superávit comercial se sostuvo, y el Tesoro volvió a sostener el superávit fiscal. En el mercado de cambios, el BCRA siguió desacelerando el ritmo de compras con el tipo de cambio estabilizado en la zona de los $1.500. La semana que viene el foco vuelve al mercado de pesos: el fixing del dollar-linked y la licitación del Tesoro dirán si el equipo económico convalida la normalización de la liquidez o retoma el sesgo contractivo, en un contexto en que el gran volumen de vencimientos podría generar tensión sobre el dólar.

La actividad mejora, pero el trimestre cierra a la baja

El EMAE subió 0,8% m/m desestacionalizado en junio, cortando dos meses consecutivos de caídas, y avanzó 2,7% i.a. Como veníamos anticipando, no alcanzó para evitar que el segundo trimestre cerrara en terreno negativo. La foto sectorial sigue siendo la de dos velocidades: minería (15,6% i.a.) y agro (4,6% i.a.) aportaron entre ambas 1,1 p.p. al crecimiento interanual, mientras industria (1,9% i.a.) y comercio (0,8% i.a.) apenas se movieron y administración pública volvió a restar. En los primeros seis meses la actividad crece 1,9% i.a., muy por debajo del 4,5% con el que cerró 2025.

Los salarios siguen sin recuperar

El salario privado registrado subió 1,9% m/m en junio, empatando con la inflación del mes, y tras el repunte de abril acumula dos meses sin ganarle a los precios. En el año avanza 14,5% contra 16,8% de IPC y en la comparación interanual 29,6% contra 33,5%. El índice de salarios total, en cambio, subió 2,9% m/m y amplió la ventaja respecto de mayo, cuando apenas le había ganado a la inflación, aunque el impulso vino de afuera del sector formal: el no registrado avanzó 4,4% y el público 3,4%, este último por la paritaria universitaria. En el año el total sube 18,5% y 35,7% interanual. Con el segmento de mayor peso en la masa salarial formal todavía perdiendo contra los precios, el consumo no encuentra impulso.

La confianza del consumidor no repunta

El Índice de Confianza del Consumidor de la UTDT retrocedió 1,1% en agosto y quedó en 40,2 puntos, encadenando la segunda caída consecutiva aunque bien por debajo del desplome de 4,8% de julio. Toda la baja vino del interior, que cedió 3,8% pese a seguir siendo la región de mayor nivel (43,8 puntos), mientras el Gran Buenos Aires avanzó 0,4% hasta 38,3 puntos, el registro más bajo del país, y CABA 0,1% hasta 39,9. Por componentes, solo mejoró la percepción de la situación macroeconómica (3,1%), contra caídas de 3,3% en la situación personal y de 4,0% en la disposición a comprar bienes durables e inmuebles. Las tasas altas y el aumento de la mora explican buena parte del deterioro, en línea con salarios que todavía no traccionan el consumo.

El superávit comercial se sostiene

La balanza comercial de julio dejó un saldo positivo de USD 2.115 M, en línea con el de junio. Las exportaciones subieron 14,1% i.a. hasta USD 8.854 M, desacelerando frente al mes previo y con la mejora explicada casi enteramente por precios (12,4%) contra cantidades que apenas crecieron 1,5%. Energía volvió a ser el motor, con un salto de 97,8% i.a. Las importaciones cayeron 1,7% i.a. tras haber subido en junio, con retrocesos en bienes de capital, piezas y accesorios y bienes de consumo que vuelven a reflejar la actividad que no despega. En el año el superávit acumula USD 16.080 M.

Continúa el superávit fiscal

Tras el déficit primario de junio, en julio el Sector Público Nacional volvió a terreno positivo, con un superávit primario de $2,96 billones y financiero de $0,24 billones en un mes cargado de intereses por los cupones de Globales y Bonares. El giro lo explicó el gasto, que cayó 7,0% i.a. real y revirtió el alza de junio, con el ajuste concentrado en prestaciones sociales y transferencias corrientes. Los ingresos retrocedieron 2,5% i.a. real. El IVA neto quedó apenas por debajo de la inflación, aunque su componente impositivo, más atado al consumo interno, creció 5,7% real y fue la única señal de mejora, mientras el impuesto al cheque cayó 11,3% real. En los primeros siete meses el superávit primario acumula 0,9% del PBI, lejos de la meta anual de 1,4% con el FMI.

El BCRA sigue moderando el ritmo de compras

El BCRA compró USD 137 M en las cuatro ruedas de una semana acortada por el feriado del lunes 17, a un ritmo de USD 34 M diarios y con USD 89 M concentrados el jueves, encadenando 17 ruedas consecutivas con saldo comprador, con el agro sosteniendo la liquidación por encima de USD 100 M diarios. En lo que va de agosto las compras acumulan USD 466 M, un promedio de USD 33 M diarios que profundiza la desaceleración frente a julio (USD 103 M diarios) y queda por debajo de junio (USD 68 M) y mayo (USD 137 M). En el año suman USD 13.804 M. Las reservas brutas, en cambio, cerraron en USD 50.655 M, con una suba semanal de USD 1.159 M y un máximo desde septiembre de 2019.

El dólar acompaña pero el BCRA interviene

El tipo de cambio oficial subió 0,6% en la semana y cerró en $1.497,5, acumulando la misma variación en el mes. Los dólares financieros se movieron algo más: el MEP cerró en $1.519,8 y el CCL en $1.574,9, ambos con alzas de 0,9%, y el canje quedó en 3,6%. Los futuros quedaron por detrás del spot, con subas de entre 0,1% y 0,4%, en una semana en la que el BCRA volvió a intervenir vendiendo contratos y dollar-linked a agosto y septiembre, aunque con menor intensidad que en julio. La devaluación implícita mensual se mantuvo entre 1,8% y 2,0% y las tasas implícitas se ubicaron entre 22,3% y 24,4% TNA, desde 20,2%–24,2% la semana previa. El interés abierto cerró casi sin cambios en USD 3.973 M, con un volumen que promedió 745 mil contratos diarios y un pico de 1.100 mil el miércoles.

Vuelve la liquidez al sistema.

El stock de pesos que absorbe el BCRA vía REPO venía en caída y tocó ARS 0,65 billones el jueves, pero hacia el cierre de la semana la liquidez parece haberse normalizado: el viernes el monto absorbido habría subido a ARS 2,1 billones, muy por encima del promedio de la semana (ARS 0,8 billones). Las tasas lo reflejaron. La caución operó desde la apertura por debajo de 25% y cerró en 18,5% (VWAP 22,6% en BYMA), los plazos fijos mayoristas quedaron cerca de 25%, algo que no se verá en la TAMAR publicada el viernes por el rezago de un día, y la REPO entre partes operó en torno a 24%.

Rendimientos al alza en toda la curva de pesos

La iliquidez que dominó la mayor parte de la semana se trasladó a las curvas, con una suba generalizada de tasas y precios sostenidos por el devengamiento. El dual dollar-linked/TAMAR lideró con un avance de 0,4%, seguido por los duales tasa fija/TAMAR (0,2%) y los dollar-linked, neutros. Las Lecaps cedieron 0,3%, con el tramo largo como el más castigado, y quedaron rindiendo entre 2,1% y 2,2% TEM. Los TAMAR y los CER bajaron 0,3%, con las tasas reales en alza: el tramo corto pasó de CER+2% a CER+5% y el largo de CER+9% a CER+10%. Los duales CER/TAMAR fueron los más castigados, con una caída de 1,3%. La descompresión del viernes no llegó a la tasa fija, que cerró la rueda con nuevas subas de rendimiento, mientras los CER sí rebotaron en el día.

La deuda soberana no se despega del contexto global

La deuda hard dollar retrocedió 2,2% en promedio en la semana y el riesgo país subió 31 pb hasta los 505 pb, tras haber tocado 535 pb el jueves. El driver fue externo, con las tasas largas en Estados Unidos en máximos de casi dos décadas, pero el castigo excedió por lejos al de la región: el EMBI Latam se amplió 6 pb contra 61 pb del spread argentino. Los tramos largos concentraron las bajas, con el GD46 cediendo 3,7% y el AL35 3,0%. El viernes, con los rendimientos estadounidenses estabilizándose, los bonos rebotaron 1,2% y el riesgo país cedió 30 pb. A estos precios los Bonares rinden entre 8,4% y 10,6% y los Globales entre 6,4% y 9,6%.

El Merval extendió la corrección

El Merval cayó 2,0% en dólares y cerró en USD 1.833, con lo que acumula una baja de 12,1% en agosto y de 9,6% en el año. El golpe se concentró en el sector financiero (-4,8%), con BBVA cediendo 8,3%, Banco Macro 5,6% y Galicia 4,2%, seguido por industria (-4,3%) y materiales (-3,4%). Energía fue el único refugio, con un avance de 2,5% de la mano de YPF (+2,8%), junto con consumo básico (+2,5%).

Lo que viene

Hoy se conoce el Índice de Confianza en el Gobierno de la UTDT, que en julio había caído a mínimos de la gestión, y el resto de la semana el INDEC no publica datos relevantes. La atención se concentra en el mercado de pesos. El Tesoro ya canjeó USD 1.344 M de la letra dollar-linked que vence a fin de mes por títulos a septiembre y octubre, con la adhesión más baja del año, de modo que el miércoles 26 el fixing de la D31G6 llega con USD 2.595 M de outstanding. El jueves 27 el Tesoro enfrenta una licitación con vencimientos por $13,9 billones. Ahí se verá si el equipo económico sostiene la línea de desestresar el mercado de pesos que asomó en el cierre de la semana o si vuelve a un sesgo contractivo sobre la liquidez. El foco de la semana estará puesto en el rollover y en el costo al que el Tesoro consiga renovar.