Una licitación de deuda es una subasta que organiza la Secretaría de Finanzas, en la que el Tesoro ofrece una canasta de instrumentos en pesos (Lecaps, bonos CER, dollar-linked, duales, y ocasionalmente instrumentos en dólares) para renovar vencimientos previos y, según el resultado, obtener financiamiento neto adicional. Los participantes —bancos, fondos comunes de inversión, ALyCs actuando por cuenta de terceros— presentan ofertas indicando el monto que desean suscribir y la tasa (o precio) a la que están dispuestos a hacerlo, para cada uno de los instrumentos ofrecidos.

El mecanismo de adjudicación funciona bajo el esquema de subasta holandesa modificada: la Secretaría de Finanzas ordena todas las ofertas recibidas de menor a mayor tasa pedida, y define una tasa de corte hasta la cual acepta adjudicar; todas las ofertas por debajo de esa tasa se adjudican íntegramente, y las que exigen una tasa mayor quedan fuera. Cuanto mayor sea la demanda a tasas bajas, menor es la tasa de corte que el Tesoro necesita convalidar para cubrir el monto que busca licitar, lo que reduce su costo de financiamiento marginal.

El indicador central para leer el resultado de una licitación es el rollover: el cociente entre el monto efectivamente adjudicado y el monto que vencía ese día. Un rollover del 100% indica una renovación exacta; por encima de 100%, financiamiento neto positivo (el Tesoro obtuvo más pesos de los que necesitaba para cubrir vencimientos, lo que en algunos casos se traduce en una devolución de pesos al mercado si el Tesoro decide no absorber ese excedente); por debajo del 100%, el Tesoro debe cubrir la diferencia con caja propia o, en última instancia, con asistencia del BCRA —una alternativa que en el esquema de coordinación macroeconómica vigente busca evitarse—.

La composición de la canasta ofrecida en cada licitación es, en sí misma, información relevante: cuando el Tesoro incorpora instrumentos dollar-linked o amplía la oferta de duales en un contexto de expectativas cambiarias tensionadas, está respondiendo a —y a la vez validando— una demanda de cobertura específica del mercado, mientras que una licitación con predominancia de tasa fija a plazos largos suele señalizar mayor confianza en la trayectoria de desinflación proyectada.

Un elemento técnico adicional es el manejo de la duration promedio de lo adjudicado: el Tesoro busca, en la medida de lo posible, extender los plazos de la deuda que coloca (reduciendo el riesgo de refinanciamiento de corto plazo), lo que en ocasiones lo lleva a convalidar una tasa de corte algo más alta de la que exigiría una licitación concentrada solo en el tramo corto de la curva, a cambio de reducir la necesidad de volver al mercado con la misma frecuencia.