El P/E (price-to-earnings, o precio sobre ganancia por acción) es el múltiplo de valuación de referencia más utilizado en el análisis bursátil: compara la capitalización de mercado de una empresa (o el precio de una acción individual) contra su ganancia neta. Su limitación estructural es que la ganancia neta es una variable que ya incorpora, de forma acumulada, el efecto de tres elementos que pueden diferir enormemente entre empresas del mismo sector: la estructura de financiamiento (los intereses que paga sobre su deuda), la carga impositiva efectiva (que varía según jurisdicción y esquemas de créditos fiscales) y las decisiones contables de depreciación y amortización, que pueden acelerarse o diferirse dentro de los márgenes que permite cada normativa contable.

El EV/EBITDA resuelve esta limitación construyendo un múltiplo que compara el Enterprise Value —la capitalización de mercado de las acciones más la deuda financiera neta (deuda total menos caja disponible), es decir, el costo teórico de adquirir la totalidad de la empresa, incluyendo asumir su estructura de deuda— contra el EBITDA (ganancia antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones), una medida de rentabilidad puramente operativa que no se ve afectada por cómo se financia la empresa ni por sus decisiones contables de depreciación.

Esta neutralización de la estructura de capital vuelve al EV/EBITDA especialmente útil para comparar empresas de sectores intensivos en capital —energía, minería, telecomunicaciones, infraestructura— donde es habitual encontrar compañías del mismo rubro con niveles de apalancamiento muy distintos: una empresa financiada mayoritariamente con deuda puede mostrar una ganancia neta reducida (y, en consecuencia, un P/E artificialmente elevado) simplemente por el peso de los intereses financieros, aun cuando su rentabilidad operativa —medida por EBITDA sobre ventas, por ejemplo— sea comparable o incluso superior a la de un competidor con menor apalancamiento.

Esta propiedad resulta particularmente relevante en el análisis de empresas argentinas del sector energético y de infraestructura, donde las diferencias de estructura de capital entre compañías del mismo rubro suelen ser sustanciales —producto de historias de financiamiento, acceso a mercado de capitales y momentos de inversión muy distintos entre sí—, lo que puede generar comparaciones de P/E engañosas si no se las contrasta con el múltiplo EV/EBITDA correspondiente.

Como contracara metodológica, el EV/EBITDA no captura directamente el riesgo financiero que la deuda representa para el accionista: dos empresas con el mismo múltiplo EV/EBITDA pero con niveles de apalancamiento muy distintos no comparten el mismo perfil de riesgo para quien invierte específicamente en la acción (el tenedor de equity, que está subordinado a los acreedores en caso de liquidación), aun cuando el múltiplo sugiera una valuación operativa igual de atractiva en ambos casos. Por eso, en un análisis riguroso, el EV/EBITDA se complementa siempre con el análisis del ratio Deuda Neta/EBITDA y de la cobertura de intereses, para completar el diagnóstico de riesgo que el múltiplo de valuación, por diseño, no incorpora.