En pocas palabras
Semana de alivio para los mercados, después de varias ruedas complicadas. El petróleo se descomprimió con fuerza al normalizarse parte del tránsito marítimo en Medio Oriente, y eso sacó presión al frente inflacionario. La Reserva Federal (Fed) mantuvo las tasas sin cambios, aunque con una votación muy dividida y una conferencia de prensa que dejó más dudas que certezas. El plato fuerte lo dieron los balances de las grandes tecnológicas, que revivieron el entusiasmo por la inteligencia artificial y empujaron a las bolsas al alza en la semana. Del otro lado, la economía estadounidense creció menos de lo esperado en el segundo trimestre. Sobre el cierre apareció la sorpresa cambiaria del año: Japón y Estados Unidos intervinieron juntos para frenar la caída del yen, la primera acción coordinada entre ambos desde 2011. Y el domingo, la OPEP+ acordó un nuevo aumento de producción. La atención de esta semana se enfocará en el dato de empleo de julio.
La Fed mantuvo las tasas, pero con una interna caliente
Qué pasó: el miércoles, la Fed decidió dejar la tasa de interés sin cambios en el rango de 3,50% a 3,75%. Lo llamativo fue cómo se votó: 9 a 3, con tres presidentes de bancos regionales pidiendo directamente una suba de 0,25 puntos. Kevin Warsh, en su segunda reunión como presidente del organismo, eliminó las señales sobre los próximos pasos que la Fed solía dar en su comunicado, y su conferencia de prensa fue leída como confusa por varios analistas. "Pedí una buena pelea familiar y la tuve", resumió el propio Warsh. Ese día las bolsas cayeron, con el Dow Jones perdiendo más de 840 puntos.
Por qué importa: cuando el banco central más importante del mundo deja de anticipar sus movimientos, el mercado tiene que adivinar, y eso genera más volatilidad. La división interna muestra que ni los propios miembros de la Fed se ponen de acuerdo sobre si la prioridad es la inflación o el crecimiento.
El petróleo se descomprime
Qué pasó: después del salto de la semana previa, el crudo aflojó con fuerza. El WTI cerró en torno a los USD 84,7 el barril y el Brent cerca de USD 88, ambos con caídas del orden del 6% al 8% en la semana. La mejora vino porque se reactivó el tránsito de buques por el Estrecho de Ormuz, que había estado prácticamente bloqueado, y porque Estados Unidos pausó sus ataques aéreos sobre objetivos iraníes. En paralelo, Arabia Saudita negocia con 43 países la creación de una coalición marítima para proteger las rutas de navegación.
A esto se sumó una novedad del domingo: siete países de la OPEP+, encabezados por Arabia Saudita y Rusia, acordaron en una videoconferencia elevar su meta de producción en 188.000 barriles diarios a partir de septiembre. Con ese paso completan la reversión de los recortes que habían dispuesto en 2023.
Por qué importa: el petróleo más barato descomprime la inflación en todo el mundo y le saca presión a los bancos centrales. Es la mejor noticia de la semana, aunque conviene tomarla con cautela: el conflicto sigue abierto y en el mes el crudo todavía acumula una suba superior al 20%. La decisión de la OPEP+ apunta en la misma dirección de más oferta disponible, y le deja al grupo margen para agregar barriles cuando la guerra termine.
Estados Unidos creció menos de lo esperado
Qué pasó: la economía estadounidense se expandió a un ritmo anualizado de 1,5% en el segundo trimestre, por debajo del 1,8% que esperaba el mercado y desacelerándose desde el 2,1% del trimestre anterior. En el frente de precios hubo mejores noticias: el índice PCE de junio, el indicador de inflación preferido por la Fed, cayó 0,1% en el mes y quedó en 3,7% i.a., mientras que el PCE núcleo subió apenas 0,1% mensual y 3,3% anual.
Por qué importa: el crecimiento se enfría, pero la inflación todavía corre bien por encima de la meta del 2%. Es exactamente el dilema que tiene la Fed sobre la mesa y explica por qué le cuesta tanto definir el rumbo.
Las tecnológicas revivieron el entusiasmo por la inteligencia artificial
Qué pasó: los balances de las grandes tecnológicas cambiaron el clima del mercado. Amazon fue la estrella de la semana y saltó 15% tras superar las expectativas y mostrar el crecimiento de su negocio de chips. Apple, en cambio, cayó 7% porque sus ingresos por servicios y en China quedaron cortos. En conjunto, las cuatro grandes de la nube (Amazon, Microsoft, Meta y Alphabet) anunciaron que invertirán entre USD 720.000 y 745.000 millones en proyectos de capital durante 2026. Con eso, la semana terminó en verde: el Nasdaq subió alrededor de 1,6%, y el Dow Jones y el S&P 500 cerca de 1% cada uno. Aun así, julio terminó flojo para el sector: el Nasdaq perdió 3,2% en el mes.
Por qué importa: hace dos semanas el mercado castigaba a estas empresas justamente por gastar de más en inteligencia artificial. Ahora premia esa misma inversión porque los resultados empezaron a mostrarse. Es una señal de lo cambiante que está el humor del mercado.
Bonos, dólar y oro
Qué pasó: pasó algo curioso en la deuda estadounidense. El bono a 2 años bajó a 4,28%, porque los inversores redujeron las chances de una suba de tasas en el corto plazo, pero el bono a 10 años subió a 4,75%. El dólar se debilitó: el índice DXY cayó por debajo de 100, con una baja superior al 1% en la semana. El oro cerró en torno a USD 4.043 la onza, prácticamente sin cambios respecto de la semana previa, aunque cerró julio con una suba de 0,5%, su primer mes positivo desde febrero.
Por qué importa: que baje la tasa corta y suba la larga suele indicar que el mercado le cree menos al banco central en el largo plazo, es decir, que ve más inflación futura. Para el inversor, un dólar más débil suele ser una buena noticia para los activos emergentes.
Inglaterra y Japón también en pausa
Qué pasó: el Banco de Inglaterra mantuvo su tasa en 3,75% por quinta reunión consecutiva, con una votación de 6 a 3 en la que tres miembros pidieron subirla. Su titular, Andrew Bailey, destacó que la inflación británica bajó más rápido de lo previsto, hasta 2,6%, pero advirtió que el conflicto en Medio Oriente mantiene la energía cara y volátil. El Banco de Japón, por su parte, dejó su tasa en 1%, el nivel más alto desde 1995, con un solo voto disidente a favor de subirla.
Por qué importa: los principales bancos centrales del mundo están todos en el mismo compás de espera, y en todos aparecen voces internas pidiendo endurecer. El sesgo global se inclina hacia tasas más altas por más tiempo.
Japón y Estados Unidos salieron juntos a defender al yen
Qué pasó: la noticia más fuerte del cierre de semana llegó desde el mercado de cambios. El yen japonés venía en caída libre y había tocado su nivel más débil en 40 años, por encima de los 163 por dólar, algo que no se veía desde 1986. Frente a eso, las autoridades japonesas salieron a comprar yenes y vender dólares, y el viernes se sumó algo inédito en más de una década: el Tesoro de Estados Unidos también compró yenes, operando a través del Banco de la Reserva Federal de Nueva York. La moneda japonesa se fortaleció más de 1% contra el dólar y el euro. Se trata de la primera intervención cambiaria coordinada entre Tokio y Washington desde 2011, y la ministra de Finanzas japonesa, Satsuki Katayama, la anunciará formalmente este lunes.
Por qué importa: que dos gobiernos intervengan juntos en el mercado de cambios es un hecho excepcional y muestra hasta qué punto preocupaba la debilidad del yen. Para el inversor, es un recordatorio de que las monedas también son terreno de decisiones políticas, y de que un yen muy débil puede desordenar los flujos financieros globales.
Lo que viene
El dato más esperado es el informe de empleo de julio en Estados Unidos, que se publica el viernes. El mercado proyecta la creación de unos 87.500 puestos, una mejora respecto de los 57.000 de junio, y espera que la desocupación suba levemente a 4,3%. Toda la semana viene cargada de indicadores del mercado laboral, así que habrá información de sobra para calibrar cuán rápido se está enfriando la economía. En el plano empresarial, continúa la temporada de balances con Palantir, AMD, Caterpillar, Pfizer, Disney, Uber, Airbnb y Eli Lilly, entre otros. Además, vuelven las declaraciones de funcionarios de la Fed, con Lisa Cook y Mary Daly hablando el miércoles. También habrá que seguir de cerca al yen: el mercado pondrá a prueba si la intervención conjunta logra sostenerse en el tiempo.





