Los activos locales tuvieron una leve mejora en la semana. Las noticias económicas, en cambio, no ayudaron: el buen dato de inflación de agosto quedó compensado por indicadores que marcan una actividad muy débil. La desinflación, por ahora, no encuentra correlato en el empleo ni en los salarios reales, un cuadro que también pesa sobre el clima político de cara a las elecciones y ayuda a explicar por qué el riesgo país sigue sin comprimir de manera decidida. El frente cambiario tampoco acompañó: pese al buen ritmo de liquidación del agro, el BCRA compró cada vez menos y las reservas cedieron. El mercado, sin embargo, se mantuvo tranquilo, con el tipo de cambio oficial sin cambios y las tasas en baja, un marco que el Tesoro aprovechó para renovar sus vencimientos sin convalidar tasas largas y que dejó firme a la curva de pesos. La deuda en dólares y las acciones, en cambio, quedaron rezagadas. Hacia adelante el foco vuelve a la actividad y al mercado de cambios, donde la clave será si el BCRA revierte el ritmo de compras y si las tasas sostienen la baja después de la absorción que dejó la licitación.
Malos datos de actividad en julio
Los datos de actividad publicados en la última semana volvieron a poner en el centro los riesgos de que Argentina ingrese a una recesión técnica –dos trimestres consecutivos de caída del PBI– ante el fuerte retroceso que mostraron en julio la actividad industrial, la construcción y hasta la actividad minera que venía siendo el principal motor de la actividad. Quizás la única buena noticia la aportó la pesca, que tuvo un fuerte incremento, aunque en este caso muy influida por cuestiones estacionales. En cuanto al Índice de Producción Industrial, cayó 5,0% m/m –el peor desempeño desde marzo del año pasado, volviendo a los niveles de junio de 2025– y de 4,9% i.a., acumulando en los primeros siete meses del año una contracción de 2,6% i.a. Igual desempeño tuvo la actividad de la construcción, que retrocedió 4,6% m/m y 4,5% i.a., aunque en el acumulado del año marca un alza de 1,7%. Por su parte, el índice de producción industrial minero perdió 0,9% m/m, aunque quedó 3,7% por encima respecto a julio de 2024 y en el año acumula un crecimiento de 7,7%. Con estos resultados, todo indica que en el arranque del 3Q26 el EMAE habría vuelto a retroceder, confirmando la tendencia del trimestre anterior. De no revertir la tendencia en agosto y septiembre, la economía ingresaría en una fase recesiva.
Bajó la inflación
Tal como se esperaba, en agosto la inflación minorista bajó, pero continúa resistente a la baja. Concretamente, el IPC Nacional anotó un alza de 1,7% m/m, contra 2,1% m/m de julio, siendo el mejor registro en 14 meses. La desaceleración la explicaron los precios estacionales que de subir al 4,5% m/m en julio, el mes pasado cayeron -0,9% m/m de la mano de la caída de precios de indumentaria y paquetes turísticos –por cambio de temporada– y estabilización de verduras luego del salto de los dos meses previos. Diferente fue la dinámica de los precios regulados que subieron 2,2% m/m –vs 2,1% en julio– en tanto que el IPC Core lo hizo al 1,8% m/m, casi lo mismo que subió en julio. Con este resultado, en lo que va del año el IPC acumuló un alza de 21,3% –2 pp que en el mismo período de 2024– en tanto que comparado con un año atrás, la suba fue del 34%.
Mercado cambiario ajustado
A pesar del buen ritmo de liquidación del agro y de los muy buenos precios internacionales del petróleo –esto supone que el ingreso de exportaciones del sector también viene en alza–, el BCRA compra cada vez menos, siendo esta última semana la peor del año. Concretamente, exceptuando la rueda del lunes que por el feriado de EE. UU. tuvo muy pocas operaciones, en los últimos 4 días el agro liquidó a razón de USD 130 M y el BCRA apenas compró USD 10 M por día. Esto refleja que la demanda neta por otros conceptos sigue creciendo poniendo una luz amarilla a la estabilidad cambiaria. De mantener este ritmo de intervenciones, en septiembre el BCRA compraría USD 300 M, el peor mes del año. Estas intervenciones no pudieron compensar los pagos netos por otras operaciones y las reservas internacionales cayeron USD 290 M en la semana, cerrando con un stock bruto de USD 50.469 M.
Tipo de cambio y tasas estables
Con algo de volatilidad en el medio, el tipo de cambio oficial cerró la semana prácticamente sin cambios en $1.510, apenas por encima del viernes previo e idéntico al cierre de agosto. Las tasas acompañaron: con la liquidez del sistema holgada, mostraron una leve tendencia a la baja, con la TAMAR en 23,8% de TNA y la tasa de pases en 20,2%. Ese fue el marco en el que el Tesoro salió a licitar.
El Tesoro vuelve a renovar corto
Frente a vencimientos por unos $8,13 billones recibió ofertas por $14,17 billones y adjudicó $8,41 billones, un rollover del 103,5% que absorbió unos $0,28 billones. El menú volvió a ser corto, con un plazo promedio de 4,3 meses y todo en el tramo que vence antes de 2028, repartido entre tasa fija (49%), TAMAR (32%), dollar-linked (12%) y CER (8%). La lectura es la misma de las últimas ruedas: no quiere convalidar tasas altas en el tramo largo y prefiere seguir rolleando corto. Con el BCRA tomando unos $2,6 billones en repos el día previo, esa liquidez le permitió cortar prácticamente en línea con el secundario en tasa fija, CER y TAMAR. La excepción fue el dollar-linked, donde sí pagó premio sobre la curva en todo el tramo. La próxima licitación enfrentará vencimientos por unos $13,6 billones al 30 de septiembre, ya computada la conversión del 4 de septiembre en la que el Tesoro cambió $2,29 billones de VN de la LECAP de octubre por letras dollar-linked, de los cuales USD 4.397 M corresponden a la D30S6.
La curva de pesos sigue firme
Sin tensión en las tasas ni en el dólar, el dato de inflación de agosto salió en línea con lo que descontaba el mercado y terminó de despejar el panorama, con lo que las curvas extendieron la mejora que ya traían. Los duales lideraron, con el DL/TAMAR 0,7% arriba y el CER/TAMAR 0,6%. Las LECAP y BONCAP subieron 0,4%, al igual que los duales tasa fija/TAMAR, y quedaron rindiendo entre 2,0% y 2,2% de TEM. Los CER avanzaron 0,3% con rendimientos casi sin cambios: el tramo 2026 opera entre CER+0% y CER+5%, el de 2027 entre CER+6% y CER+8% y el de 2028 en adelante cerca de CER+9,5%. Más atrás quedaron los TAMAR (0,3%) y los dollar-linked (0,2%), que rinden en promedio 6,4% sobre devaluación. La inflación implícita entre CER y LECAP quedó en 1,8% promedio m/m para septiembre y octubre, con una desaceleración a 1,6% m/m desde noviembre.
Los bonos ceden en el tramo largo y el riesgo país apenas comprime
La deuda hard dollar cayó 0,6% promedio en la semana, con los Globales (-0,5%) resistiendo algo mejor que los Bonares (-0,6%). El movimiento fue de curva y no de nivel: el tramo corto cerró en positivo, con el GD29 subiendo 0,5% y el AL29 0,3%, mientras que el largo concentró toda la caída, con el AL41 perdiendo 2,1%, el AL35 1,2%, el GD38 1,1% y el GD41 1,0%. El riesgo país, en cambio, cerró en 485 pb, 5 pb por debajo del viernes anterior, y acumula una compresión cercana a los 30 pb desde el cierre de agosto. A estos precios los Bonares rinden entre 3,8% y 10,7% y los Globales entre 5,2% y 9,6%.
El Merval sube poco y cierra la semana flojo
El Merval avanzó 0,5% en dólares y terminó en USD 1.942, aunque el número esconde una rueda final mala: el jueves había superado los USD 1.980 y el viernes cedió 1,9%. En septiembre acumula una suba de 2,5% y en el año todavía cae 3,8%. El impulso vino de energía, que subió 4,2% en la semana traccionada por YPF (4,6%), Transener (3,7%), TGS (2,6%) y Pampa (2,2%). Del otro lado, construcción perdió 4,6% y materiales 3,1%, con Loma Negra (-5,2%) y Ternium (-4,3%) al frente de las bajas. El sector financiero quedó atrás con una caída de 0,8%, y dentro del panel los más golpeados fueron Supervielle (-2,9%) y Banco de Valores (-2,7%).
Lo que viene
La agenda macro de la semana viene cargada. El miércoles el INDEC publica el Índice de Precios Mayoristas (IPIM) y el Índice del Costo de la Construcción (ICC) de agosto, que corren por debajo y por encima del IPC. El jueves llegan el anticipo del PBI del segundo trimestre y la confianza del consumidor de la UTDT, que encadena caídas. El viernes cierran la balanza comercial y el resultado fiscal, tras una recaudación que volvió a perder contra la inflación.





