En pocas palabras
Fue una semana movida y en general negativa para los mercados globales. El petróleo pegó un salto por la tensión en Medio Oriente y eso reavivó el miedo a la inflación, que a su vez presiona a la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos a mantener, o incluso subir, las tasas de interés. A eso se sumó un nuevo paquete de aranceles de Trump sobre 60 socios comerciales. Las grandes tecnológicas, que venían siendo el motor de las bolsas, tuvieron una fuerte toma de ganancias por temor a que estén gastando de más en inteligencia artificial. El dólar se fortaleció a nivel global y el oro cedió algo de terreno. Toda la atención de la semana que arranca se la lleva la reunión de la Fed, la primera bajo la conducción de Kevin Warsh.
El petróleo, otra vez protagonista.
Qué pasó: el conflicto en Medio Oriente se recalentó. Hubo ataques de milicias hutíes contra buques petroleros saudíes en el Mar Rojo y sigue trabado el tránsito por el Estrecho de Ormuz, una de las rutas clave del comercio de crudo. Con ese telón de fondo, el precio del petróleo saltó con fuerza en la semana: el WTI cerró en torno a los USD 90 el barril y el Brent cerca de USD 97, ambos acumulando subas cercanas al 12% en los últimos días.
Por qué importa: cuando sube el petróleo, sube el costo de transportar y producir casi todo. Eso se traslada a los precios y complica la pelea de los bancos centrales contra la inflación.
Estados Unidos: la inflación baja, pero el empleo desacelera.
Qué pasó: hubo dos datos importantes. Por un lado, la inflación de junio bajó a 3,5% anual (venía de 4,2%), su primera caída en cinco meses, ayudada por la tregua que descomprimió los precios de la energía; la inflación «núcleo» (sin alimentos ni energía) aflojó a 2,6%. Por el otro, el mercado laboral mostró debilidad: se crearon apenas 57 mil empleos, muy por debajo de lo esperado, y la desocupación quedó en 4,2%.
Por qué importa: es un combo incómodo. La inflación cede, pero la economía pierde impulso. La Fed queda entre dos fuegos: si sube la tasa para cuidar los precios, arriesga enfriar todavía más el empleo.
Nuevos aranceles de Trump sobre 60 países.
Qué pasó: el jueves, la administración Trump anunció aranceles de entre 10% y 12,5% a las importaciones de 60 socios comerciales, que entraron en vigencia el viernes. La medida busca reemplazar un arancel general del 10% que vencía esa misma semana y que el Congreso decidió no renovar. Los países alcanzados representan el 99,4% de todo lo que importa Estados Unidos, e incluyen a la Argentina, Brasil, México, Canadá, China, Japón, la India y el Reino Unido, entre muchos otros. El paquete contempla varias excepciones, como fertilizantes, algunos combustibles, ciertos alimentos, autos, metales y productos farmacéuticos.
Por qué importa: los aranceles encarecen los productos importados, lo que puede sumar más presión a la inflación estadounidense justo cuando el petróleo ya la está empujando. Para las economías emergentes, incluida la Argentina, implica un acceso más caro al mercado más grande del mundo.
Las tecnológicas frenaron de golpe.
Qué pasó: después de meses de récords, las grandes tecnológicas sufrieron. El jueves, las Siete Magníficas perdieron cerca de USD 800.000 millones de valor de mercado en un solo día, por el temor a que estén invirtiendo demasiado en inteligencia artificial sin retornos claros a la vista. El Nasdaq (índice tecnológico) cayó cerca de 2% en la semana, el S&P 500 tuvo su segunda semana en rojo y el Dow Jones, más ligado a empresas "tradicionales", aguantó mejor.
Por qué importa: estas empresas pesan tanto en las bolsas que cuando tropiezan, arrastran a todo el mercado.
Tasas en alza y una Fed más dura.
Qué pasó: entre el petróleo caro y la incertidumbre, los inversores se convencieron de que la Fed no va a bajar las tasas por ahora, e incluso empezaron a descontar una posible suba. Los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron: el bono a 2 años cerró en 4,33% y el de 10 años en 4,69%. Cuando suben las tasas, los bonos ya emitidos valen menos, así que la renta fija tuvo una semana floja.
Por qué importa: tasas más altas encarecen el crédito para empresas y familias, y suelen jugar en contra de las acciones, sobre todo las de tecnológicas.
Dólar fuerte y oro en pausa.
Qué pasó: el índice dólar (DXY) se fortaleció hasta rozar máximos de tres semanas, empujado también por los nuevos aranceles anunciados por Trump. El oro retrocedió desde sus máximos recientes y cerró en torno a USD 4.050 a 4.100 la onza, mientras el cobre se mantuvo cerca de USD 6,30 la libra.
Por qué importa: un dólar más fuerte suele presionar a las monedas emergentes y a los commodities, que se pagan en dólares.
Lo que viene.
La gran cita es la reunión de la Fed del 28 y 29 de julio, la primera con Kevin Warsh al mando. El mercado espera que mantenga la tasa en 3,50% a 3,75%, pero estará atento a cada palabra sobre los próximos pasos. Además se conocerá el primer dato del crecimiento (PBI) del segundo trimestre, que se estima en torno al 2,3% anualizado, y el índice de precios PCE, el favorito de la Fed para medir inflación. En el plano empresarial, arranca la semana más cargada de balances: reportan Microsoft y Meta el miércoles, y Amazon y Apple el jueves. Fuera de EE. UU., también deciden tasas el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón.





