La semana estuvo marcada por el Memorándum de Entendimiento (MOU) que firmaron Trump y su par iraní y por la primera reunión de la Fed bajo el mando de Kevin Warsh. Estos dos eventos tuvieron fuertes impactos opuestos: mientras el MOU derrumbó el precio del petróleo y trajo optimismo, la reunión de la Fed trazó un escenario de tasas altas por más tiempo y golpeó a todos los activos. A pesar de la volatilidad, el escenario de fondo no cambió: la situación en Medio Oriente sigue siendo frágil, mientras que en EE. UU. las tasas seguirán altas debido a una inflación persistente y a la debilidad de las cuentas públicas, en tanto que la economía crece moderadamente, con los desafíos de una revolución tecnológica en el medio, que trae nuevos ganadores y perdedores. El riesgo sigue siendo una corrección de las valuaciones de las empresas tecnológicas que descuentan un escenario muy optimista. La semana arranca con la mirada puesta en las conversaciones entre EE. UU. e Irán para alcanzar un acuerdo en 60 días, aunque persisten acusaciones y amenazas mutuas de ruptura, por lo que la situación sigue siendo frágil. En el plano económico, la agenda se concentrará en los datos de actividad de mayo y en la estimación definitiva del PBI del 1Q26.

Memorándum de entendimiento. EE. UU. e Irán avanzaron en un acuerdo de desescalada mediante un Memorándum de Entendimiento (MOU) firmado en Versalles, que establece un marco para un alto el fuego y negociaciones durante los próximos meses, aunque todavía no constituye un acuerdo definitivo. Las conversaciones se centran en el programa nuclear iraní, el levantamiento de sanciones y la normalización del comercio energético, especialmente las exportaciones de petróleo. Sin embargo, la implementación enfrenta obstáculos por las diferencias sobre el rol regional de Irán, las garantías de seguridad y la situación en Medio Oriente, lo que mantiene elevados los riesgos geopolíticos, particularmente sobre el tránsito por el estrecho de Ormuz y los precios del crudo. Las partes ahora negocian en Suiza una hoja de ruta para alcanzar un acuerdo definitivo en 60 días.

Commodities en baja. El avance de las negociaciones y el discurso de Trump en Versalles durante la reunión del G7 alimentaron el optimismo de los inversores, que respondieron con un derrumbe en el precio del petróleo, con el WTI cerrando en USD 76, su nivel más bajo desde principios de marzo pasado –recordemos que, previo a los ataques del 28 de febrero, el WTI cotizaba a USD 65–. Con esto, el precio del petróleo acumula una caída del 12% en lo que va de junio, aunque en lo que va del año sube un 33%. A pesar de la buena señal de la descompresión en los precios de la energía, el resto de los commodities operó prácticamente sin cambios: el cobre cedió 1,0% en la semana, mientras que los precios agrícolas operaron con una leve suba, con la soja avanzando 0,8%, el maíz 1,2% y el trigo 3,6%.

De paloma a halcón. En el debut de Kevin Warsh al mando de la Fed, la reunión dejó una señal más restrictiva (hawkish) de lo que esperaba el mercado. Si bien el Comité mantuvo la tasa de referencia sin cambios en el rango de 3,50%-3,75% –en línea con lo esperado–, el comunicado abrió la puerta a que las tasas puedan permanecer altas por más tiempo e incluso a una eventual suba si la inflación no continúa bajando. Warsh puso el foco en recuperar el control de la inflación y elevó su preocupación por los efectos de los shocks energéticos y geopolíticos sobre los precios, mientras que el mercado laboral sigue relativamente firme. Vale destacar que la Fed debutó con un cambio en la comunicación, con un comunicado mucho más corto de lo habitual –fue de 130 palabras, contra más de 300 en la época de Powell– y sin detalle de la votación, lo que suma mayor incertidumbre al mercado. El dot plot marcó que nueve funcionarios prevén al menos una suba de tipos este año, seis anticipan al menos dos y otros nueve no esperan cambios. En cuanto a las proyecciones económicas presentadas, la Fed prevé un menor crecimiento del PBI en 2026 –2,2% frente al 2,4% de marzo–, pero el pronóstico para 2027 se mantuvo en 2,3%. La inflación del PCE se revisó al alza de forma drástica hasta 3,6% desde 2,7% para este año y, para 2027, también se elevó a 3,3% desde 2,2%, mientras que la tasa de desocupación se mantuvo en 4,3%.

Se aplana la curva. Tras la reunión de la Fed, que consolidó un escenario de higher for longer, la curva de rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. operó mixta, con el tramo corto al alza y el largo a la baja. Concretamente, la UST2Y subió 9 pb hasta 4,18%, mientras que la UST10Y bajó 3 pb hasta 4,45% –la diferencia entre ambas quedó en el nivel más bajo desde febrero de 2025–, mientras que la UST30Y terminó la semana en 4,90%. La tasa de inflación implícita en los bonos a 10 años bajó a 2,22%, 15 pb más baja que a fines de mayo e igual a la de fines de 2025. En este contexto, el índice de renta fija apenas subió 0,1% en la semana, con un comportamiento homogéneo entre los bonos del Tesoro y los corporativos, aunque se destacaron los bonos emergentes, que cerraron la semana con una suba de 0,4%. En lo que va de junio, los bonos acumulan una caída de 0,3% y de 1,2% en lo que va del año.

Se fortalece el dólar. Con las perspectivas de una política monetaria más restrictiva por parte de la Fed, el dólar se fortaleció frente a todas las monedas, al oro y a los demás metales preciosos. Concretamente, el US Dollar Index (DXY) subió 1,0% en la semana y cerró en el nivel más alto desde mayo de 2025. En lo que va de junio acumula un alza de 1,9% y de 2,6% en lo que va del año. Contra las monedas emergentes también se fortaleció, destacándose la suba de 2,0% frente al real brasileño, que cerró en USD/BRL 5,16. Respecto de los metales preciosos, el oro retrocedió 1,2% hasta USD 4.167, acumulando en junio una baja de 8,0% y de 4,0% en lo que va del año.

Entre el acuerdo y la Fed. La buena noticia por el acuerdo entre EE. UU. e Irán fue compensada parcialmente por el comunicado de la Fed, por lo que las acciones tuvieron una semana con subas generalizadas, aunque no lograron compensar las pérdidas de la primera semana. El S&P 500 subió 0,7%, el Dow Jones 0,5%, mientras que el Nasdaq fue el más destacado, con una ganancia de 2,2%. A pesar de esto, en lo que va de junio el Nasdaq pierde 1,9%, el S&P 500 1,3%, en tanto que el Dow Jones gana 0,9%. El índice global de acciones subió 0,8% en la semana, recortando la pérdida de junio a 0,5% y acumulando en el año una suba de 10,8%.

Lo que viene. La semana arranca nuevamente con la mirada puesta en Medio Oriente, ante la incertidumbre sobre la reapertura del estrecho de Ormuz –los negociadores iraníes exigieron el fin de la guerra en el Líbano como condición para continuar las conversaciones, mientras que el presidente Trump reiteró sus amenazas contra Irán–. Mientras tanto, Trump advirtió sobre nuevos ataques estadounidenses a menos que Irán frene a sus aliados en el Líbano. También amenazó con imponer peajes en ausencia de un acuerdo y advirtió a Teherán que no cerrara el estrecho de Ormuz. En cuanto a la agenda económica, la atención se centrará en los datos de ingresos y gastos personales de mayo –se espera un alza de 0,4% m/m y 0,6% m/m, respectivamente–, junto con el índice de precios PCE –se proyecta que el PCE core aumente un 0,3% m/m–. También se seguirán de cerca las encuestas preliminares del PMI global de S&P para junio, ya que se espera que la actividad del sector servicios se fortalezca aún más, mientras que se prevé que el crecimiento manufacturero se modere ligeramente. Otros datos clave incluyen las ventas de viviendas nuevas, la tercera estimación del PBI del 1Q26, el último informe de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan, los beneficios corporativos finales y la balanza por cuenta corriente del 1Q26.