Tras el Memorando de Entendimiento entre EE. UU. e Irán, el tránsito en Ormuz comienza a normalizarse. Más allá de que la situación sigue siendo frágil y no está exenta de una nueva escalada de tensión, es una buena noticia que las exportaciones de energía del Golfo Pérsico intenten recuperar lo perdido desde fines de febrero. En este marco, el optimismo de los inversores siguió derrumbando el precio del petróleo, que ya cotiza por debajo de los USD 70 del WTI. Con el frente energético más distendido, las expectativas de inflación reaccionaron a la baja y esto permitió interrumpir la suba de tasas, más allá de la incertidumbre que rodea al enfoque de política monetaria de Warsh. También fueron positivos los datos de actividad económica, en los que se destaca la inversión —y, en particular, la asociada a la revolución tecnológica— como el principal motor del crecimiento del PBI, mientras que el consumo se sostiene. La mala nota de la semana la volvieron a dar las empresas tecnológicas ante las dudas que generan sus exigentes valuaciones. Con este marco de fondo, los mercados tuvieron una semana en la que mejoraron los bonos y se fortaleció el dólar, mientras que las acciones y los commodities retrocedieron. Las miradas para esta semana estarán en el flujo de buques en Ormuz y en los datos de empleo de junio.

Se abre Ormuz y el petróleo retrocede. Tras el Memorando de Entendimiento (MOU) acordado a mediados de mes en Versalles, el tránsito en el estrecho de Ormuz comenzó a normalizarse, permitiendo que las exportaciones del Golfo Pérsico se recuperen y alcancen el 75% de los niveles previos al estallido del conflicto a fines de febrero pasado. Un hecho clave fue que Arabia Saudita comenzó a cargar petroleros en su terminal de Ras Tanura, señal de un importante incremento de la producción regional. Los productores de Oriente Medio, incluidos los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar, están aumentando el suministro a pesar de las dificultades para conseguir suficientes petroleros para transportar el crudo adicional. Irak también busca obtener una cuota de producción más elevada dentro de la OPEP para recuperar las ventas de petróleo perdidas durante el conflicto. En este contexto, el precio del petróleo cayó 6% en la semana y el WTI cerró en USD 69, muy próximo a los USD 65 que cotizaba previo al conflicto, acumulando en junio un retroceso de 18% —en lo que va del año subió 24%—. Pese a esta mejora, la situación sigue siendo muy frágil, con acusaciones cruzadas entre EE. UU. e Irán y ataques a buques petroleros que navegan por el estrecho.

La inversión mantiene el crecimiento. En la semana se publicó la tercera y última revisión del PBI de EE. UU. del 1Q26, que marcó un crecimiento de 2,1% t/t anualizado, 0,5 pp más que la segunda estimación, confirmando el “rebote” tras el magro 0,5% t/t anualizado que había marcado en el 4Q25 por el impacto del cierre del Gobierno de casi dos meses. El principal impulso al crecimiento provino de la inversión privada fija, que aumentó 6,5% t/t y le aportó 1,1 pp al PBI, lo que fue enteramente explicado por el salto de 31% t/t en la inversión en equipos de procesamiento y software —asociada a la revolución de la IA—, que más que compensó la caída de 4,7% t/t en estructuras y de 8,1% en inversión inmobiliaria. Le siguió el consumo público, que se recuperó de la caída del trimestre anterior y subió 4,4% t/t, aportando 0,74 pp al PBI. La variación de inventarios jugó a favor del crecimiento al aportar 0,23 pp al PBI. Las exportaciones netas tuvieron una contribución levemente negativa, dado que el aumento de 10,9% t/t en las exportaciones fue más que compensado por el alza de 11,8% t/t de las importaciones. Finalmente, lo más importante fue que el consumo privado apenas creció 0,5% t/t, marcando una fuerte revisión a la baja respecto de la estimación anterior de 1,4% —es el peor desempeño desde el 1Q22— y muy por debajo del promedio de 2,6% t/t de los tres trimestres previos, aportando apenas 0,47 pp al PBI. De acuerdo con la última estimación del Nowcast de la Fed de Atlanta, se espera que en el 2Q26 el PBI marque una expansión de 2,5% i.a., impulsada por el consumo y la inversión privada, que crecerían 2,0% y 6,8% t/t, respectivamente, mientras que el aporte del consumo público sería menor y el de las exportaciones netas sería más negativo, dado el mayor dinamismo de las importaciones respecto de las exportaciones —11,2% vs. 8,2%—.

Mejora el consumo en mayo. Tras el estancamiento registrado en abril, el consumo privado creció 0,3% m/m en mayo. La mejora vino por el repunte de 0,5% m/m en el consumo de bienes, recuperándose de la caída de 0,4% m/m del mes previo. Con este desempeño, de mantenerse este ritmo en junio, el consumo del 2Q26 marcaría una expansión de 1,7% t/t anualizado, recuperando dinamismo frente al 1Q26, impulsado por el alza de 3,1% en el consumo de bienes y de 1,1% en el de servicios. Vale destacar que, en términos nominales, en mayo el consumo subió 0,7% m/m, al igual que los ingresos, por lo que la tasa de ahorro de las familias se mantuvo en 3,0% de los ingresos, el nivel más bajo de la historia, lo que agrega cierta presión a la dinámica futura del gasto de las familias. En este contexto, fue una buena noticia la mejora en el índice de confianza de la Universidad de Michigan, que en junio aumentó a 50,7 puntos desde 44,1 en mayo.

Inflación alta, pero en línea con lo esperado. El índice de precios PCE de mayo subió 0,4% m/m, igualando el resultado de abril y situándose por debajo del 0,5% m/m esperado por el mercado. La inflación de los bienes se moderó a 0,4% m/m frente al 0,7% m/m anterior, mientras que la inflación de los servicios aceleró a 0,5% m/m desde 0,3% de abril. El índice PCE core, que excluye alimentos y energía, subió 0,3% m/m, cifra idéntica a la del mes anterior y en línea con las previsiones del mercado. Con este resultado, en los últimos doce meses la inflación general PCE subió a 4,1% —el nivel más alto desde abril de 2023— y la del PCE core aumentó ligeramente de 3,3% a 3,4% —el nivel más elevado desde octubre de 2023—. Recordemos que, en la última reunión, la Fed elevó sus proyecciones de inflación, estimando una tasa de 3,6% i.a. para el PCE general y de 3,3% i.a. para el PCE core, ambas muy por encima de su objetivo de 2% i.a.

Tasas aflojan y mejoran los bonos. La caída en el precio del petróleo le quitó presión a las tasas de interés, más allá de la incertidumbre que rodea el rumbo que Kevin Warsh le dará a la política monetaria —el mercado espera que suba la tasa a 4,0% en la reunión de septiembre—. De hecho, tras el impulso que habían mostrado las semanas previas, los rendimientos de los bonos del Tesoro registraron bajas generalizadas durante la semana pasada. La UST2Y cedió 8 pb hasta 4,10%, la UST10Y cerró en 4,38%, 7 pb por debajo de la semana previa, mientras que la UST30Y bajó 3 pb hasta 4,87%. Con este marco de fondo, el índice de renta fija agregado anotó un alza de 0,4% en la semana, impulsado por los bonos del Tesoro, que ganaron 0,5%, y los corporativos Investment Grade, que subieron 0,4%, mientras que los corporativos High Yield y los mercados emergentes retrocedieron 0,2%.

El dólar se fortalece y los commodities caen. El dólar siguió fortaleciéndose frente a todas las monedas. En la última semana, el US Dollar Index (DXY) subió 0,5% y, con esto, en junio acumula una ganancia de 2,5% y de 3,2% en lo que va del año, en contraste con las expectativas del consenso de analistas, que apuntaban a que la moneda estadounidense continuaría debilitándose, como lo hizo en 2025. Entre las monedas desarrolladas, el mayor avance se registró frente al euro, contra el cual ganó 0,7% en la semana, 2,4% en junio y 3,2% en lo que va del año, mientras que frente al yen lo hizo 0,3%, 1,6% y 3,4%, respectivamente. Contra el real brasileño subió 0,4% en la semana, ampliando la ganancia del mes a 2,7% y, con esto, redujo la caída en lo que va del año a 5,6%. Por el lado de los commodities —más allá de lo comentado sobre el petróleo—, siguieron una trayectoria bajista: el oro perdió 3,1% en la semana y 11% en lo que va de junio —ahora cotiza en USD 4.088 la onza—, mientras que, en el mismo período, el cobre cayó 4,8% y 4,5%, respectivamente. La soja encontró piso y cerró la semana en USD 413, un 0,4% por encima de la semana anterior, aunque en junio acumula una caída de 5,0%.

¿Encontraron techo las tecnológicas? Tras alcanzar récords históricos durante los primeros meses de 2026, las acciones tecnológicas tuvieron un junio para el olvido, arrastrando a los principales índices a la baja. En concreto, en la última semana el S&P 500 cayó 2,4%, estirando la pérdida acumulada en junio a 3,6%, mientras que el desempeño fue mucho peor para el Nasdaq, que perdió 4,7% durante la semana pasada y 6,5% en junio. Por su menor ponderación en el sector tecnológico, el Dow Jones escapó a la tendencia general y subió 0,4% en la semana y 1,4% en el mes. Con la corrección de junio, en lo que va del año los tres principales índices estadounidenses acumulan ganancias de entre 6% y 8%.

Lo que viene. Las miradas siguen puestas en la evolución de las conversaciones entre la delegación estadounidense y sus homólogos iraníes sobre el acuerdo de paz. En el plano económico, esta semana se conocerán datos de empleo de junio —el consenso prevé la creación de 114.000 empleos no agrícolas, manteniendo la tasa de desempleo en 4,3%, mientras que se espera un crecimiento salarial de 0,3% mensual—. Por otra parte, se prevé que el PMI manufacturero del ISM se modere ligeramente hasta 53,7 puntos. Otros indicadores clave incluyen los pedidos de fábrica —que se espera se desaceleren este mes—, los precios de la vivienda —índice S&P/Case-Shiller— y el índice de confianza del consumidor del Conference Board. Los mercados de EE. UU. permanecerán cerrados el viernes con motivo de la festividad del 4 de julio.