Volvió la tensión a Medio Oriente y todo el optimismo que había traído el MOU quedó en suspenso. El precio del petróleo volvió a subir y reavivó los temores inflacionarios. Mientras tanto, Warsh se muestra cada vez más duro en su batalla contra la inflación, dejando en claro que su principal objetivo es lograr que, bajo su mandato, vuelva al 2,0% anual. No menos importante es su objetivo de reducir el balance de la Fed, cargado de bonos del Tesoro. En este contexto, los rendimientos de los bonos del Tesoro volvieron a subir, golpeando a la renta fija, mientras que las acciones avanzaron nuevamente, con el S&P 500 cotizando muy cerca de sus niveles récord, impulsado por los sectores tecnológico y energético. Comienza una semana con las miradas puestas en el Golfo Pérsico, en los datos de inflación de junio y en el inicio de la temporada de balances del 2Q26, con una vara muy alta en cuanto a las ganancias esperadas.

Perspectivas para la economía global. En la última actualización del Informe de Perspectivas de la Economía Global (WEO), el FMI redujo marginalmente su proyección de crecimiento mundial para 2026 al 3,0% –desde el 3,1% i.a. de la estimación de abril– y descartó el escenario de una recesión global que contemplaba tras el estallido del conflicto en Medio Oriente. El organismo considera que el impacto económico de la guerra fue menor de lo previsto gracias a la resiliencia de la economía mundial, la rápida adaptación de la oferta energética y el fuerte impulso de la inversión en inteligencia artificial. No obstante, advirtió que la inflación repuntará temporalmente este año hasta el 4,7% i.a. por el mayor precio de la energía y que persisten riesgos relevantes asociados a una nueva escalada geopolítica, la fragmentación comercial y posibles correcciones en los mercados tecnológicos.

La tregua en peligro. La situación en el Golfo Pérsico volvió a deteriorarse luego de que EE. UU. lanzara una nueva ofensiva aérea contra instalaciones militares iraníes en respuesta a los ataques sobre buques comerciales en el estrecho de Ormuz. Trump dio por terminada la tregua alcanzada en junio, aunque mantuvo abierta la puerta a nuevas negociaciones. En este contexto, si bien el estrecho permanece abierto, el tránsito volvió a deteriorarse y los cruces diarios de embarcaciones se redujeron significativamente, con varios armadores demorando sus operaciones, mayores desvíos hacia el corredor sur próximo a Omán y un nuevo incremento de las primas de seguros de guerra. La navegación continúa, aunque bajo condiciones de riesgo elevado y una fuerte presencia militar internacional. La vuelta de la tensión geopolítica llega en momentos en que se observaba una recuperación de la oferta petrolera mundial: de acuerdo con el último informe de la Agencia Internacional de Energía (IEA), en junio la producción mundial subió 4,1 millones de barriles diarios (mb/d), hasta los 98,8 mb/d, aunque todavía se ubicó 9,4 mb/d por debajo de los niveles previos al conflicto, con una proyección de 102,6 mb/d para 2026 si no se produce una nueva escalada.

Repuntan los commodities. Tras dos meses de fuerte caída –desde el pico de la tensión en Medio Oriente hasta el MOU, el WTI pasó de USD 112 a USD 67–, el precio del petróleo reaccionó al fin de la tregua y subió 4,0% en la semana, cerrando en USD 71. El cobre avanzó 1,9%, apoyado en la demanda de infraestructura ligada a la IA. Los precios de las materias primas agrícolas también repuntaron, entre las que se destacó la soja, que anotó un alza de 5,7% y cerró en USD 440 la tonelada ante las condiciones climáticas adversas en EE. UU. El aluminio no acompañó la tendencia general, al caer 0,2% en la semana y 0,7% en lo que va del mes. El oro continuó sin recuperarse y retrocedió 1,3%, terminando la semana en USD 4.120 la onza.

La Fed, más preocupada por la inflación. Las actas de la última reunión de la Fed –la primera en la era de Kevin Warsh– mostraron una marcada división entre sus miembros. La preocupación por la elevada inflación fue mayor en la reunión de junio y algunos participantes consideraron que había motivos para subir las tasas de inmediato, aunque el debate general estuvo dividido en partes iguales entre quienes ven que la inflación descenderá por sí sola hacia el 2% y quienes creen que se mantendrá alta. Warsh mantuvo un enfoque “dependiente de los datos”, sin dar señales claras sobre si las tasas subirán, bajarán o se mantendrán en julio, aunque dejó en claro que está dispuesto a decepcionar a cualquiera que piense que su Fed tolerará una inflación superior al 2% anual.

Tasas presionadas. Con la combinación de la suba del precio del petróleo, los comunicados de la Fed y las declaraciones de Warsh reforzando su postura de “halcón”, los rendimientos de los bonos del Tesoro volvieron a registrar subas generalizadas, con un alza promedio de 9 pb, y se mantuvieron cerca de los máximos del año. La UST2Y terminó en 4,21%, la UST10Y en 4,57% y la UST30Y en 5,07%. La tasa de inflación implícita también subió: la de los bonos a 5 años quedó en 2,25%, 6 pb por encima de la semana previa, y la de 10 años, en 2,22%, 4 pb por encima del viernes anterior. En este contexto, los índices de renta fija registraron caídas generalizadas: el índice agregado retrocedió 0,5% en la semana, el mismo desempeño que los bonos del Tesoro, mientras que los más golpeados fueron los bonos Investment Grade, con una caída de 1,1%. Los bonos emergentes perdieron 0,2% en la semana y extendieron al 0,5% la caída en lo que va de julio.

Dólar estable. A pesar de la presión sobre las tasas, el dólar tuvo una semana estable y continúa en los niveles más altos desde mayo de 2025, con el US Dollar Index cotizando por encima de 100. Concretamente, en la semana subió 0,1%, impulsado por avances de 0,2% frente al euro y al yen, compensados en parte por la caída de 0,4% frente a la libra. En cuanto a las monedas emergentes, se destacó la caída del dólar frente al real brasileño: el USD/BRL terminó en 5,11, un 1,1% por debajo de la semana previa.

Acciones en alza. Las acciones tuvieron un desempeño volátil, aunque mayormente positivo. Apoyado por las acciones de los sectores tecnológico, de comunicaciones y energético, el S&P 500 subió 1,4% en la semana, recuperó todo lo que había perdido la semana previa y acumuló en lo que va del año un alza de 10%. Con esto, el S&P 500 se ubica en 7.575 puntos, apenas 40 puntos por debajo del récord anotado en junio pasado. Por su parte, el Nasdaq volvió a liderar los rendimientos, con una mejora de 1,8% en la semana, mientras que el Dow Jones se diferenció al caer 0,4%. Lo destacado de la semana fue el debut bursátil del fabricante surcoreano de chips SK Hynix, cuyas acciones se dispararon 12,76%, hasta USD 168,01, en su primer día de cotización en el Nasdaq, en lo que fue el mayor debut de una empresa extranjera en Wall Street. También fue una buena semana para las acciones de Latam y, en particular, de Brasil, al anotar alzas de 2,4% y 4,4%, respectivamente, mientras que Europa se diferenció con una caída de 1,0%.

Lo que viene. La situación en Medio Oriente vuelve a marcar el ritmo de los mercados después de que la reanudación de los ataques entre EE. UU. e Irán avivara la preocupación por posibles interrupciones en el suministro mundial de petróleo. En EE. UU., la agenda estará marcada por la publicación del IPC de junio –se espera que el índice general perfore el 4,0% i.a., desde el 4,2% i.a. de mayo, mientras que para el IPC core se estima que se mantenga en 2,9% i.a.–. Por esto, cobra relevancia la comparecencia de Warsh ante el Congreso, dado que los inversores buscarán indicios sobre una posible suba en septiembre y tratarán de determinar si los datos más moderados del mercado laboral modificaron su perspectiva. También comienza la temporada de resultados del 2Q26, con la presentación de los balances de los bancos. Además, centrarán la atención las ventas minoristas –se espera que aumenten 0,3% m/m tras el fuerte incremento de 0,9% m/m de mayo–, la producción industrial –se proyecta una suba de 0,2% m/m– y la estimación preliminar del índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan de julio, para el que se espera una mejora impulsada por la caída de los precios de los combustibles.