Los bonos en dólares y las acciones cerraron la semana en rojo, con el riesgo país escalando a máximos de dos meses. El contexto regional no ayudó, con las acciones latinoamericanas encadenando ruedas en baja y Estados Unidos como excepción, tocando récords. Pero la magnitud de la caída local tuvo explicación propia: reuniones en todos los espacios políticos de cara a 2027 y encuestas que muestran al oficialismo perdiendo terreno, que empezaron a instalar el escenario electoral como variable de precios. El frente cambiario mostró un cuadro distinto: el tipo de cambio oficial cedió rueda a rueda, la demanda de divisas fue decreciendo y el BCRA aprovechó para acelerar el ritmo de compras, aunque con intervención en futuros y dollar-linked para sostener el nivel de referencia. El dato de la semana fue la inflación de julio, que volvió a acelerarse. Eso se sintió en la demanda de cobertura y en unas curvas que operaron con liquidez muy ajustada, lo que llevó al Tesoro a renovar los vencimientos acortando plazos en la última licitación. La semana próxima el foco estará en el canje de la letra dollar-linked que vence a fin de mes, que medirá cuánta cobertura demanda el mercado, y en la tanda de datos de actividad y salarios.
La inflación subió en julio. En julio, el IPC Nacional anotó un alza de 2,1% m/m, 0,2 pp por encima del registro de junio y levemente por encima de las expectativas del mercado, que apuntaban a un alza de 2,0% m/m. Con este resultado, acumula en lo que va del año un incremento de 19,3% y de 33,8% en los últimos doce meses. La suba estuvo impulsada por los precios estacionales, que treparon 4,5% m/m empujados por verduras, paquetes turísticos y servicios de alojamiento en plena temporada de vacaciones de invierno, en tanto que los regulados moderaron su ritmo hasta 2,1% m/m. El dato a monitorear es la medición núcleo, que anotó 1,8% m/m tras tres meses consecutivos de desaceleración. Para agosto esperamos cierta moderación por la reversión del componente estacional, aunque el núcleo marca un piso que no cede.
Crédito en dólares para todas las empresas. El Gobierno flexibilizó la normativa de préstamos en moneda extranjera. Hasta ahora los bancos solo podían prestar dólares a empresas generadoras de divisas o con garantía de exportadores. Con el nuevo esquema, el BCRA habilita el financiamiento a cualquier persona jurídica, con un tope del 15% de los depósitos en dólares. El marco prudencial acompaña: exigencia de capital 125% respecto de financiaciones comparables y pruebas de estrés cambiario. Las empresas deberán liquidar los dólares en el MULC y convertirlos a pesos, lo que agrega oferta al mercado de cambios y limita el descalce. El objetivo es abaratar el fondeo corporativo frente al costo del crédito en pesos, con demanda explícita de construcción y automotriz. Con depósitos por encima de los USD 43.000 M, el margen de expansión es amplio, aunque dependerá del apetito de los bancos en un contexto de mora en alza.
El tipo de cambio cede en la semana. El tipo de cambio oficial cayó 0,7% y cerró en $1.488,7, con lo que en lo que va de agosto queda prácticamente sin cambios respecto del cierre de julio. Arrancó en torno a $1.498 y fue perdiendo terreno rueda a rueda, con la demanda debilitándose a medida que avanzaba la semana y una oferta del agro sostenida en torno a USD 130 M diarios. En ese marco, el BCRA compró USD 218 M en la semana (USD 44 M diarios en promedio), duplicando el ritmo de la semana previa (USD 22 M diarios), con compras que se aceleraron hacia el final en línea con la menor demanda de divisas. La estrategia oficial pasó por sostener el nivel de $1.500 vía intervención en futuros y en bonos dollar-linked. Los financieros acompañaron con bajas algo mayores: el MEP retrocedió 1,1% hasta $1.506,6 y el CCL 1,2% hasta $1.560,4, con el canje en 3,6%.
El Tesoro renueva acotando plazos. Frente a vencimientos por unos $4,5 billones, el Tesoro adjudicó $4,49 billones, un rollover del 100,3%. La novedad fue el fuerte acortamiento de plazos: el plazo promedio de emisión se desplomó a 111 días (3,7 meses), frente a los 325 de la licitación previa, con la totalidad de lo adjudicado en el tramo corto. El menú volvió a la tasa fija, con la Lecap S30N6 concentrando el 73%, completado con CER (15%) y dollar-linked (12%). La decisión de ofrecer un menú corto se da en un contexto en que los duales largos ya venían operando en torno a Tamar+9%. El Tesoro evitó seguir cargando el tramo largo y priorizó renovar en un marco de liquidez muy ajustada: el stock de repos del BCRA se ubicó en $0,83 billones el día de la licitación, muy por debajo del promedio de julio de $2,52 billones. Las tasas cortaron en general en línea con el secundario, con un premio algo mayor en el tramo dollar linked. En hard dollar, reabrió el Bonar AO29, esta vez con un monto máximo a colocar de USD 100 M entre primera y segunda vuelta, y llenó el cupo a una TIR de 8,72%. En paralelo, la Secretaría de Finanzas ofrece el martes un canje de la Lelink de agosto (D31G6) por las nuevas D30S6 o D30O6, apuntando a descomprimir el fixing de fin de mes. Quedan en circulación USD 4.439 M de VN de la Lelink agosto, casi el doble de los USD 2.247 M que llegaron al fixing de julio, un récord hasta entonces.
Liquidez tensa y demanda de cobertura. La decisión de no retirar pesos se dio en un contexto de liquidez que siguió ajustada con la caución a un día operando pegada al 23% TNA, sin señales de aflojar. En la curva de pesos, los TAMAR encabezaron las subas con 0,7% semanal, en línea con la suba de la tasa TAMAR, que cerró cerca del 24% TNA. Detrás quedaron los ajustables por inflación, que avanzaron 0,5% traccionados por el dato de julio, que marcó una aceleración respecto de junio y reactivó la demanda de cobertura, con la mayor compresión de tasas reales en el tramo corto. Las Lecaps también subieron 0,5%, con una curva operando en torno al 2,0% TEM y algo más de demanda en el tramo largo, que ganó 0,8% contra 0,4% del tramo corto. Entre los duales, los de tasa fija/TAMAR acompañaron con 0,5% y los CER/TAMAR quedaron algo por detrás con 0,4%. En el otro extremo, los dollar-linked cerraron sin cambios y el dual dollar-linked/TAMAR retrocedió 0,2%, en línea con un tipo de cambio que cedió en la semana.
El ruido político se traslada a los activos. Fuera de la curva en pesos, que operó ajena al ruido, el foco de la semana estuvo en el frente político. En el oficialismo, equipos de Milei y de Macri se juntaron para coordinar agenda legislativa y avanzar en una posible alianza para el año que viene. En la oposición hubo una cumbre entre Kicillof, Máximo Kirchner, Massa y gobernadores peronistas para acercar posiciones y evitar internas. El telón de fondo son las encuestas de julio, que mostraron menor apoyo al Gobierno: la intención de voto de Milei se mantiene estable desde hace dos meses y sigue primera, pero la imagen viene cayendo a lo largo del año y el margen hasta un escenario competitivo en 2027 se estrechó. A esto se suma el antecedente de la semana previa en el Senado, donde el oficialismo consiguió la media sanción de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada pero debió ceder en el capítulo de Manejo del Fuego. Con este marco, el mercado empezó a incorporar mayor riesgo político, y eso se trasladó a los precios de los activos argentinos.
Semana en rojo para bonos y acciones. El contexto externo fue de dos velocidades, con las acciones americanas en máximos tras un dato de inflación en línea y una región que, en cambio, encadenó ruedas en baja, arrastrada por Brasil. Los activos argentinos quedaron del lado débil, pero con una caída que excedió con holgura a la del resto. La deuda en dólares cerró la semana en rojo, con la curva ley local cayendo 1,2% y la ley extranjera 0,7%, y con el castigo concentrado en el tramo largo, que retrocedió hasta 2,2%, mientras los cortos quedaron prácticamente sin cambios. El riesgo país escaló hasta los 480 pb, máximos desde el 10 de junio, tras haber cerrado la semana previa en 451 pb. El Merval acompañó la debilidad y cayó 4,5% en pesos y en dólares, cerrando en 1.870 puntos. Los bancos fueron el sector más golpeado, con una baja promedio del 6,8% en dólares y con BBVA (-9,5%), Banco Macro (-7,7%) y Galicia (-6,3%) entre las mayores caídas, a las que se sumaron BYMA (-9,3%) y Loma Negra (-9,4%). Las energéticas retrocedieron 4,6%, con TGN (-8,3%), Transener (-6,5%) y Central Puerto (-6,1%) a la cabeza. Del lado positivo quedaron pocas excepciones, con Ternium (+1,8%) e YPF (+1,1%) como las únicas subas del panel líder. Con este resultado, el índice acumula una caída del 12,1% en dólares en el último mes y del 7,8% en lo que va del año.
Lo que viene. El martes 18 se publican el Índice de Precios Mayoristas (IPIM) y el Índice del Costo de la Construcción (ICC) de julio, junto al resultado fiscal del mismo mes. El jueves 20 se concentra el grueso de publicaciones: la balanza comercial de julio, que viene sosteniendo el superávit; el EMAE de junio, que permitirá confirmar la evolución de la actividad; y el índice de salarios de junio, dato clave para el consumo y para la dinámica de la morosidad. Ese mismo día se conoce el Índice de Confianza del Consumidor de la UTDT de agosto, que viene deteriorándose. En el plano financiero, el foco estará en el canje de la Lelink que vence a fin de mes (D31G6), convocado para el martes 18, que ofrece dos nuevas letras dollar-linked a septiembre y octubre.






