La semana trajo fundamentos sólidos: se mantuvo el equilibrio fiscal, la inflación cedió, el superávit comercial mejoró y la aprobación de garantías del Banco Mundial y del BID reforzó la credibilidad del programa financiero de cara al segundo semestre. También se evidenció una mejora en la confianza del consumidor. En este contexto, el riesgo país extendió su racha de compresión y consolidó la mejora iniciada con el re-rating, mientras que el Merval cayó arrastrado por las energéticas. A pesar de la menor inflación y de las tasas de interés estables, el tipo de cambio volvió a subir y el ritmo de compras del BCRA siguió cediendo. Esta semana, el foco estará en la licitación del viernes, en la que el Tesoro enfrentará vencimientos abultados y deberá mostrar si puede seguir extendiendo su perfil en un contexto de mayor presión cambiaria y menor apetito por el carry.
El superávit fiscal no se negocia. El Sector Público Nacional cerró mayo con un superávit primario de $1,9 billones y financiero de $0,5 billones, luego del pago de intereses netos por $1,4 billones. En términos reales, el resultado primario cayó 14,9% i.a. y el financiero se contrajo 45,7% i.a. Los ingresos disminuyeron 4,1% real i.a., por el retroceso de 2,4% i.a. en los ingresos tributarios –la suba de casi 30% i.a. en Ganancias, por alícuotas más altas en los anticipos societarios, fue más que compensada por la baja de los ingresos ligados al nivel de actividad y al comercio exterior–, en tanto que los ingresos no tributarios cedieron 22% i.a. Por su parte, el gasto primario bajó 2,2% real i.a. –se destacó la caída de 40% i.a. en transferencias a provincias, 28% i.a. en obra pública, 20% i.a. en subsidios y 4% i.a. en salarios, al tiempo que el gasto en prestaciones sociales quedó sin cambios–. Con este resultado, en los primeros cinco meses del año, el SPN acumuló un superávit primario de 0,7% del PBI y uno financiero de 0,2% del PBI –la mitad de la meta anual del FMI–, levemente por debajo del registrado en el mismo período del año pasado.
La confianza del consumidor recupera terreno. El índice de confianza del consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella subió 6,4% m/m en junio, hasta los 42,7 puntos, el mayor aumento mensual desde noviembre de 2025. Es el segundo mes consecutivo al alza. La mejora fue generalizada: el GBA lideró con un avance de 10,0%, seguido por CABA (+4,8%) y el Interior (+2,1%). En términos interanuales, el índice cae 6,1% respecto de junio de 2025 y se ubica casi 10 puntos por debajo del máximo de la gestión actual, alcanzado en enero de 2025.
Garantías multilaterales aprobadas. El directorio del Banco Mundial aprobó, el 16 de junio, garantías por USD 2.000 M –vía BIRF y MIGA–, y el BID formalizó, el 17 de junio, un aval adicional de USD 500 M. El mecanismo no implica financiamiento directo de los organismos: el aval respalda préstamos que Argentina tomará de bancos privados –con JPMorgan, Citi, Bank of America y Santander entre los ejecutores–, a un costo estimado en torno al 6%, muy por debajo del +9% que implicaría una colocación directa en el mercado y a un plazo de seis años, con tres de gracia. Sin embargo, estas garantías no se utilizarán para el vencimiento de julio por USD 4.200 M, que el Tesoro prevé cubrir con sus propios recursos: USD 3.200 M, producto de las colocaciones del Bonar 2027 y 2028, a los que se sumarán hasta USD 365 M adicionales de la licitación del próximo viernes. El resto, estimado en torno a USD 1.000 M, se cubriría comprando dólares al BCRA. Las garantías quedan así reservadas para los vencimientos de capital con el FMI en el segundo semestre y para reforzar el programa financiero de 2027. La operación afianza la credibilidad externa en un contexto de compresión del riesgo país y refuerza la hoja de ruta hacia el mercado voluntario de capitales.
Saldo comercial récord. En mayo, la balanza comercial de bienes siguió mejorando gracias al salto de las exportaciones y a la caída de las importaciones. Concretamente, en el quinto mes del año se registró un superávit de USD 3.504 M –récord histórico en términos nominales–, superando largamente al de mayo del año pasado, cuando había sido de apenas USD 607 M. Esta notable mejora obedeció a que las exportaciones saltaron 34% i.a. –totalizaron USD 9.537 M, gracias al alza conjunta de 18% i.a. en cantidades y de 13,9% en precios–, mientras que las importaciones cayeron 7,0% i.a. –totalizaron USD 6.033 M–, explicado por la baja de 13,6% en los volúmenes, parcialmente compensada por el alza de 7,6% i.a. en los precios. Como viene ocurriendo a lo largo del año, se destacó la muy buena performance del saldo energético, dado que las exportaciones subieron 167% i.a. –el petróleo fue el producto más exportado del mes–, al tiempo que las importaciones retrocedieron 33% i.a., lo que permitió lograr un superávit comercial de USD 1.543 M, más de cuatro veces superior al de un año atrás. No menos importante fue el aporte del resto de los sectores, dado que generaron un excedente de USD 1.960 M, contra los USD 260 M registrados en mayo de 2025. Con este resultado, en el acumulado del año, el superávit comercial llegó a USD 11.800 M, contra USD 1.900 M de un año atrás, gracias a que las exportaciones sumaron USD 40.359 M (+24,3% i.a.) y las importaciones, USD 28.575 M (-6,6% i.a.).
El ritmo de compras sigue cediendo. En la tercera semana del mes, el BCRA compró USD 233 M en el mercado de cambios, promediando USD 58 M diarios –frente a los USD 87 M de las dos semanas previas–, con el agro aportando USD 560 M. Así, en lo que va de junio, el BCRA promedia compras netas por USD 79 M por día, muy por debajo de los USD 138 M que promedió durante abril y mayo. La desaceleración no respondió a una menor liquidación del agro, ya que aceleró su ritmo de USD 130 M a USD 145 M, sino que se explicaría por un menor ingreso de dólares financieros y un aumento de la demanda. Estas intervenciones en el mercado de cambios no compensaron las pérdidas por la caída de la cotización del oro y otras operaciones, por lo que las reservas brutas cayeron USD 51 M en la semana y cerraron con un stock bruto de USD 47.368 M.
Tipo de cambio presionado. El tipo de cambio oficial subió 2,1% en la semana –en lo que va del mes acumula un alza de 3,5%– y cerró en $1.460,25, ubicándose 23% por debajo del techo de la banda ($1.790). Este movimiento acompañó el fortalecimiento del dólar a nivel global (ver el informe semanal global). Los dólares financieros también avanzaron: el MEP (GD30) aumentó 1,9%, hasta $1.479, y el CCL, 1,5%, hasta $1.518, con el canje comprimiéndose a 2,6%. Los futuros acompañaron en menor medida, con una variación semanal promedio de +1,4% y una devaluación implícita en el rango de 1,7%-1,8% m/m. El volumen operado cerró en USD 1.169 M y el interés abierto, en USD 3.331 M.
La suba del dólar presiona sobre el carry. La presión cambiaria y la pérdida de atractivo del carry trade dominaron el pulso de los activos en pesos. Los dollar-linked encabezaron con un alza de 2,3%, en línea con la suba del tipo de cambio oficial, y rinden devaluación +5% en promedio. Los Duales avanzaron 0,5%, con márgenes sobre TAMAR en el rango de -0,3%-1,3%. Las Lecaps subieron 0,4%, con la curva operando en el rango de 1,8%-1,9% TEM y descomprimiendo en el tramo corto. Los CER ganaron apenas 0,1% en promedio y presionaron los rendimientos al alza en el tramo corto, con la curva en terreno negativo hasta septiembre –entre CER -3,4% y CER -3,2%–, positiva desde octubre y con tasas que escalan hasta CER +7,9% en el extremo largo. La inflación implícita se ubica en 1,6% m/m entre junio y octubre, acumulando 28,2% en 2026, y desacelera a 1,4% m/m entre noviembre y abril del año próximo. En dollar-linked, el mercado descuenta solo 0,2% de devaluación directa en junio –tipo de cambio implícito de $1.463, prácticamente en línea con el nivel actual–, con una devaluación implícita promedio de 1,5% m/m hacia septiembre –tipo de cambio implícito de $1.538–.
El riesgo país siguió cayendo. La deuda soberana hard dollar subió 0,1%, extendiendo su racha positiva por segunda semana consecutiva, aunque a un ritmo considerablemente más moderado que en la semana anterior, cuando la recalificación crediticia había impulsado subas de hasta 3,6% en el tramo largo. En esta oportunidad, los comparables avanzaron 0,3%, por encima de la deuda local. El contexto estuvo marcado por una desaceleración en las compras del BCRA en el mercado oficial y aumento del tipo de cambio en la semana. De esta manera, el riesgo país cerró en 429 pb, comprimiendo 14 pb respecto de la semana anterior, y el spread frente al EMBI Latam se redujo solo 5 pb, hasta 182 pb –un ajuste mucho más acotado que el de la semana previa–. En términos de rendimientos, los Bonares ofrecen tasas de entre 6,6% y 9,3%, mientras que los Globales rinden entre 5,4% y 8,7%. Los BOPREAL cerraron la semana con una caída de 0,1%, impulsada por bajas de 0,3% en el BOPREAL Serie 1 C y D. A estos precios, los BOPREAL rinden entre 4,2% y 7,1%. Los subsoberanos ganaron 0,2%, en línea con los soberanos. Las principales subas se vieron en los bonos de Buenos Aires 2037 (+0,2%) y Mendoza 2029 (+0,2%). Así, los subsoberanos rinden entre 5,3% y 10,8%. Los bonos corporativos avanzaron 0,3% en la semana, traccionados por los instrumentos bajo Ley Nueva York, que anotaron la misma variación. En legislación extranjera, Edenor 2030 lideró con una suba de 1,2%, mientras que, bajo Ley Argentina, Vista 2026 fue el título más destacado, con un alza de 1,5%. En términos de rendimientos, los corporativos bajo Ley NY ofrecen una TIR promedio de 7,2%, frente al 4,7% de los instrumentos bajo legislación local.
Caída en el Merval. El Merval retrocedió 1,8% en pesos y 3,4% en dólares CCL durante la semana, mostrando una corrección tras el fuerte rally de la semana previa. El desempeño estuvo en línea con un contexto más adverso para Latam y Brasil, que exhibieron caídas semanales de 2,7% y 3,9%, respectivamente. A nivel sectorial, el financiero fue el único en cerrar en verde, en tanto que energía, comunicación e industria lideraron las pérdidas. Entre las acciones locales, las mayores alzas correspondieron a Bolsas y Mercados Argentinos (+1,7%), BBVA (+1,2%) y Supervielle (+0,8%), al tiempo que Telecom (-10,4%), YPF (-10,0%) y Holcim (-7,3%) fueron las de peor performance. Para las acciones que cotizan en Nueva York, la caída promedio fue de 3,8%, con BBVA (+6,2%), Corporación América (+4,2%) y Grupo Supervielle (+3,5%) como las excepciones positivas, mientras que AdecoAgro (-20,7%), Globant (-18,0%) y Bioceres (-11,2%) registraron las pérdidas más pronunciadas.
Lo que viene. La agenda de la próxima semana combina datos macroeconómicos y la licitación del Tesoro. El martes 23 se publicará el Índice de Salarios de abril –los salarios vienen perdiendo contra la inflación y el dato confirmará si la tendencia se mantiene en un contexto de actividad que no termina de despegar–. El miércoles 24, el INDEC publicará la Balanza de Pagos del 1Q26 y también se conocerán las condiciones de la licitación del Tesoro, que tendrá lugar este viernes: vencen $16,2 billones, tras la conversión del Tesoro del TZV26, mediante la cual se canjeó el 58% de esta posición por dollar-linked de julio, por lo que vencen USD 2.050 M de estos títulos, de los cuales aproximadamente la mitad estaría en manos del BCRA. Las preguntas centrales serán si el Tesoro vuelve a ofrecer instrumentos dollar-linked para contener la presión cambiaria –viene aumentando su exposición a estos títulos para dar cobertura al mercado y reducir su posición vendida en futuros– y si logra seguir extendiendo su perfil de vencimientos en una licitación de elevado volumen. La dinámica del tipo de cambio tras el vencimiento será la variable a monitorear de cerca.






