Nuestro equipo de Estrategia presenta cuáles son los puntos que consideramos que avanzan de manera positiva y aquellos otros que se encuentran bajo tensión.

✅DATO  POSITIVO  DE  LA  SEMANA

El S&P 500 alcanzó un nuevo máximo histórico, en 7.742,85 puntos, impulsado por la confluencia de dos factores. Por un lado, la temporada de balances iniciada a fines de julio viene mostrando un desempeño sobresaliente: pese a valuaciones exigentes y a los cuestionamientos sobre la sostenibilidad del ciclo de inversión en inteligencia artificial, los resultados corporativos evidencian un fuerte crecimiento en ventas apoyado en la adopción de nuevas tecnologías, con Microsoft y Palantir como principales catalizadores. Por otro lado, el acuerdo alcanzado en torno al Estrecho de Ormuz redujo significativamente la prima de riesgo geopolítico y energético que venía presionando a los mercados.

⚠️A   MONITOREAR

La demanda de cobertura viene creciendo en cada licitación y el Tesoro la convalida. La colocación de instrumentos atados al dólar oficial se aceleró en los últimos meses y en julio de 2026 tocó su nivel más alto, unos $8,1 billones, más que duplicando el pico previo de septiembre de 2025 ($3,9 billones), reflejando una mayor demanda de cobertura y menor demanda por instrumentos en pesos. Si bien estos activos ayudan a mantener el tipo de cambio estable, la contracara es una deuda más indexada y sensible a las fluctuaciones en la divisa.

🚨RIESGO

La curva de tasa fija en pesos descomprimió con fuerza en el último mes. Desde principios de julio, los rendimientos subieron cerca de 20 pb de TEM en promedio, pasando de un rango de 1,77%/1,93% TEM (21,2%/23,2% TNA) a uno de 1,91%/2,14% TEM (22,9%/25,7% TNA). Esta suba de tasas comienza a reflejar una mayor saturación del mercado de deuda en pesos. El movimiento se dio en paralelo a una mayor presión sobre el tipo de cambio y en un marco de liquidez más tensionada: en julio el Tesoro absorbió $6,23 billones en sus licitaciones y el stock de pesos que el BCRA absorbe vía repos cayó desde un promedio de $2,5 billones en julio hasta $0,8 billones al 5 de agosto, el nivel más bajo desde fines de febrero. Un factor a seguir de cerca, ya que de sostenerse podría demorar la recuperación del crédito privado en un contexto de actividad todavía débil.