Los activos argentinos transitaron una semana volátil, marcada por la suba del riesgo país, pero no todos los instrumentos sufrieron por igual. Las Obligaciones Negociables (ON) se destacaron entre los activos que mejor resistieron el golpe. A diferencia de los bonos soberanos, hoy cotizan a tasas más bajas que sus pares del Gobierno, favorecidas por su lectura como refugio de valor frente a la volatilidad de la deuda pública.

Mientras los bonos soberanos vieron caer sus precios y subir sus tasas al ritmo del riesgo país, los títulos corporativos se movieron en sentido inverso: aumentaron de precio y se mantuvieron en terreno positivo, reflejando una fuerte entrada de flujos hacia este tipo de activos. El contraste quedó claro en los números de la última semana: el Global 2035 (GD35) cayó 0,83%, en tanto que la ON de Vista Energy con vencimiento en 2035 (VSCTO) avanzó 0,46%.

Esta divergencia de precios entre activos de renta fija de un mismo perfil responde al menor riesgo relativo que hoy ofrecen los títulos corporativos frente a los soberanos. Los balances sólidos, los niveles de deuda acotados y los ingresos sostenidos de las empresas emisoras funcionan como respaldo para el tenedor de deuda, que a cambio de mayor seguridad acepta rendimientos más bajos. Es justamente ese nivel de protección el que, desde nuestra perspectiva, convierte a las Obligaciones Negociables en una de las mejores alternativas para atravesar un año electoral marcado por la volatilidad.

A esto se suma un contexto de tasas de interés que permitió a las compañías financiarse a costos más bajos y cancelar anticipadamente pasivos más caros. De hecho, varias empresas argentinas están logrando colocar Obligaciones Negociables a tasas de corte del 3% o menos en plazos cortos. El resultado se refleja en el volumen: hasta esta altura del año, las emisiones corporativas acumulan un 30% más que en el mismo período de 2025.

La escena se completó en las últimas semanas con la presentación de balances corporativos, que en general trajeron buenas noticias para varias de las protagonistas del mercado de emisiones. Entre algunos aspectos destacables, YPF incrementó sus ganancias en más de 40%, mientras que bancos como Supervielle mostraron una reducción en sus niveles de mora durante el segundo trimestre del año.
Dentro del universo de Obligaciones Negociables, la elección del tramo depende del horizonte de inversión de cada perfil, en particular de si se busca o no cruzar las elecciones de 2027.

Tramo corto (sin cruzar 2027) 

Para quienes buscan rendimientos en el corto plazo sin exponerse al proceso electoral, el mercado corporativo ofrece tasas alineadas a las del soberano. Entre nuestras recomendaciones se encuentran YM38O (Obligación Negociable de YPF Clase 38), que rinde en torno al 4,2% anual con vencimiento en julio del año próximo, y LOC5O (Obligación Negociable Loma Negra Clase 5), que devenga un rendimiento del 4,4% anual con el mismo vencimiento, julio de 2027.

Tramo medio (cruzando las elecciones) 

Para los inversores dispuestos a atravesar las elecciones con títulos corporativos, el tramo medio ofrece rendimientos de entre 5% y 6% anual, en línea con los niveles de tasa a los que están saliendo las nuevas emisiones. Se destacan PLC6O (Obligación Negociable Pluspetrol Clase 6), con una TIR de 5,20% y vencimiento en febrero de 2029; TLCUO (Telecom Clase 28), con TIR de 5,59% y vencimiento en marzo de 2029; y TTCDO (Tecpetrol Clase 12), con TIR de 5,85% y vencimiento en noviembre de 2030.

Tramo largo 

En el extremo más largo de la curva, compuesto principalmente por activos bajo legislación Nueva York, sobresalen TSC4O (Transportadora de Gas del Sur Clase 4), con TIR de 7,23% y vencimiento en 2035; MGCRO (Pampa Energía Clase 26), con TIR de 7,13% y vencimiento en 2037; y YM34O (YPF Clase 34), con TIR de 6,41% y vencimiento en 2034.

En conjunto, estos elementos (balances sólidos, tasas de financiamiento más bajas y un fuerte apetito inversor) explican por qué las Obligaciones Negociables se consolidan como una de las opciones preferidas para navegar la incertidumbre de la deuda soberana de cara al año electoral, con alternativas concretas para cada perfil de plazo.