Las acciones estadounidenses cerraron al alza en la rueda del jueves y el S&P 500 alcanzó un nuevo máximo histórico de cierre. La jornada estuvo dominada por el índice de precios al productor de julio, que se ubicó por debajo de lo esperado y consolidó la expectativa de que la Reserva Federal mantendrá la tasa de referencia sin cambios en septiembre. El retroceso del crudo —con el estrecho de Ormuz aún cerrado, pero con la Agencia Internacional de Energía recortando su proyección de demanda— reforzó el alivio inflacionario. Los rendimientos de los bonos del Tesoro cedieron a lo largo de toda la curva, el dólar operó sin cambios y el oro corrigió desde los máximos de diez semanas.
El S&P 500 subió un 0,7% hasta 7.799,73, el Nasdaq avanzó un 0,8% y el Dow Jones ganó un 0,1%; el índice de small caps también cerró en un nuevo máximo histórico, el vigésimo séptimo del año. El liderazgo volvió a concentrarse en tecnología, con las fabricantes de memorias a la cabeza: SanDisk subió un 13,7% y acompañaron Micron, Broadcom y Meta. Fuera del complejo de semiconductores, Workday trepó un 17,8% y GoDaddy un 9,4%. En sentido contrario, los balances del sector tecnológico dejaron saldo negativo: Cisco cayó cerca de un 6% pese a reportar ingresos por USD 17.300 M y una ganancia por acción ajustada de USD 1,22 —por encima de los USD 16.850 M y USD 1,17 esperados—, penalizada por la contracción de márgenes respecto de un año atrás y por la toma de ganancias luego de un fuerte recorrido previo. Cerebras se derrumbó cerca de un 17% tras reportar ingresos de USD 180,1 M frente a los USD 194 M previstos y una pérdida por acción ajustada de USD 2,98 contra los USD 0,17 esperados, y StubHub perdió un 17% porque el salto de sus costos operativos neutralizó por completo la mejora de ingresos vinculada al Mundial. Tapestry se hundió un 16,5% por una guía de ingresos moderada, mientras que Netflix subió luego de que Bill Ackman informara una nueva posición en la compañía. El índice de acciones globales excluyendo EE. UU. subió un 0,2%. Los mercados emergentes ganaron un 0,3%, Japón un 0,7% y Europa un 0,1%, mientras que Latam retrocedió un 0,4%.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro cedieron en toda la curva tras el dato de inflación mayorista. La UST2Y cayó 5 pb hasta 4,15%, la UST10Y retrocedió 5 pb hasta 4,65% y la UST30Y cedió 4 pb hasta 5,22%. El bono alemán a 10 años bajó 2 pb hasta 3,13% y el japonés subió 2 pb hasta 2,87%. El mercado pasó a descontar una probabilidad en torno al 65% de que la Fed mantenga la tasa de referencia en el rango de 3,50%-3,75% en la reunión de septiembre, frente a cerca del 58% de la rueda previa; la probabilidad implícita de una suba de 25 pb quedó en torno al 33%, desde aproximadamente el 41% del miércoles y el 55% de una semana atrás. El índice de bonos del Tesoro subió un 0,3%, los corporativos Investment Grade un 0,4%, los High Yield un 0,2% y la deuda de mercados emergentes un 0,4%.
El US Dollar Index operó sin cambios en 99,98. No varió frente al euro, ganó un 0,1% frente a la libra y no varió frente al yen japonés. En Brasil, el dólar no varió y cerró en USDBRL 5,19.
El petróleo WTI cayó un 2,5% hasta USD 81,21 el barril y el Brent retrocedió un 2,3% hasta USD 86,96, en la baja más pronunciada de las últimas ruedas. El driver fue el deterioro de las perspectivas de demanda: la Agencia Internacional de Energía recortó su proyección de consumo y advirtió que la prolongación del conflicto y el nivel elevado de precios están pesando de manera creciente sobre la actividad, aun cuando mantiene un déficit de oferta estimado en 1,8 millones de barriles diarios para el trimestre. Se sumó el arrastre del salto de 17,4 millones de barriles en los inventarios de crudo en EE. UU. reportado el miércoles, el mayor aumento semanal desde principios de 2023. Del lado del riesgo, las gestiones diplomáticas para poner fin a la guerra con Irán y restablecer la normalidad del tráfico marítimo siguen estancadas, con parte de la flota navegando el estrecho de Ormuz con los transpondedores apagados. El oro cayó un 1,5% hasta USD 4.343 la onza, corrigiendo desde los máximos de diez semanas próximos a USD 4.400, y la plata retrocedió un 1,3% hasta USD 64,5 la onza; pese al ajuste, el oro acumula un alza del 7,1% en el mes y del 30,2% i.a. La soja subió un 0,2% hasta USD 428,8 la tonelada: el USDA recortó su proyección de rinde a 52,7 bushels por acre por el calor extremo y la sequía en parte del Medio Oeste, pero elevó la producción a un récord de 4.519 millones de bushels por mayor área sembrada, y confirmó una venta de 244.000 toneladas a China para el ciclo 2026/27. El cobre cedió un 0,3% hasta USD 6,58 la libra.
El índice de precios al productor (PPI) no registró variación en julio, frente al 0,2% m/m esperado, y desaceleró del 5,5% al 4,7% i.a., por debajo del 4,9% proyectado. El núcleo avanzó un 0,2% m/m y moderó del 4,7% al 4,2% i.a. La composición fue el dato relevante: los precios de los bienes cayeron un 0,7% m/m, con la energía retrocediendo un 3,1% y la nafta mayorista un 5,7%, lo que refleja el traspaso del abaratamiento del crudo a la cadena mayorista y anticipa menor presión de costos en los próximos meses. En el mercado laboral, las peticiones iniciales de subsidios por desempleo de la semana al 8 de agosto subieron a 209.000, por encima de las 202.000 esperadas y de las 200.000 de la semana previa, mientras que las peticiones continuas de la semana al 1 de agosto cayeron 22.000 hasta 1.777.000, por debajo del 1.800.000 proyectado: un mercado laboral que se enfría en el margen sin señales de deterioro abrupto, consistente con el registro de destrucción de empleo de julio. La combinación de inflación mayorista contenida y empleo en desaceleración fue la que habilitó el reacomodamiento de las expectativas de tasas. Hoy se publican las ventas minoristas de julio, para las que se espera una suba del 0,1% m/m —del 0,2% excluyendo automotores—, y la lectura preliminar de la confianza del consumidor de la Universidad de Michigan de agosto, con un consenso de 54,5 puntos frente a los 55,2 de julio.





