Las acciones revirtieron con fuerza la caída del miércoles, con los semiconductores y un balance excepcional de Microsoft al frente de la suba. El movimiento se dio pese a un PBI del segundo trimestre más débil de lo esperado y con los rendimientos largos del Tesoro en máximos de casi dos décadas, tras una reunión de la Fed que dejó al mercado convencido de que la suba de tasas es solo una cuestión de tiempo. El dólar fue la contracara: retrocedió contra todas las monedas y se derrumbó frente al yen ante una probable intervención del Ministerio de Finanzas japonés.

Las acciones cerraron en alza en una rueda de fuerte recuperación del riesgo. El S&P 500 subió un 1,8% hasta 7.445 puntos, el Nasdaq avanzó un 3,6% y el Dow Jones ganó un 1,3%, equivalente a 686 puntos. Microsoft se disparó un 15,5% luego de reportar un crecimiento del 43% en los ingresos de su negocio de nube –el mayor desde 2022– manteniendo la guía de gasto de capital en línea con lo esperado. Los semiconductores rebotaron con fuerza tras la liquidación del día anterior: SanDisk saltó un 26%, Micron un 18,4%, AMD un 13% e Intel un 11,3%, en una rueda en la que los inversores volvieron a comprar sobre la baja apostando a que el ciclo de inversión en inteligencia artificial todavía tiene recorrido. Oracle avanzó un 8,3% tras ampliar su acuerdo con Google en torno a Gemini. En el otro extremo, Meta perdió un 7,9% por una guía decepcionante. Apple cedió un 1,4% y Amazon subió un 3,9%; ambas reportaron después del cierre y superaron las estimaciones. El índice de acciones globales excluyendo EE. UU. subió un 3,0%. Europa avanzó un 2,4%, los mercados emergentes ganaron un 4,1%, con Japón subiendo un 4,4% –potenciado por la apreciación del yen– mientras China cedió un 0,6%. Latam ganó un 3,2% y Brasil un 1,9%.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro se mostraron mixtos, con el tramo corto en baja y el largo extendiendo su tendencia al alza. La UST2Y cayó 2 pb hasta 4,26% y la UST10Y retrocedió 1 pb hasta 4,68%, luego de haber subido 7 pb en la rueda anterior y de volver a máximos desde enero de 2025. La UST30Y avanzó 1 pb hasta 5,21%, con un máximo intradiario de 5,23%, el nivel más alto en 19 años. El bono alemán a 10 años cedió 1 pb hasta 3,17%, sostenido por un crecimiento y una inflación de la eurozona más firmes de lo previsto, que reforzaron las apuestas a una segunda suba de tasas del BCE este año. El bono japonés a 10 años subió 5 pb hasta 2,80%, arrastrado por los rendimientos estadounidenses y en la previa de la reunión del Banco de Japón, que se espera mantenga la tasa sin cambios. En cuanto a la Fed, el miércoles dejó la tasa de referencia sin cambios en 3,75%, aunque tres miembros del comité votaron a favor de una suba. La probabilidad implícita de un aumento de 25 pb en septiembre se redujo a 63%, desde casi 80% antes de la reunión, luego de que el presidente Warsh evitara dar una señal clara sobre el sendero de política monetaria. El índice de bonos del Tesoro cerró sin cambios, mientras que los corporativos Investment Grade subieron un 0,2%, los High Yield un 0,3% y la deuda de mercados emergentes un 0,2%.

El US Dollar Index cayó un 0,9% hasta 100,01. Perdió un 0,5% frente al euro, un 0,7% frente a la libra y un 2,3% frente al yen japonés, que se apreció más allá de 160 por dólar desde el mínimo de 40 años de 164 de la rueda previa, ante una probable intervención del Ministerio de Finanzas. En Brasil, el dólar cayó un 1,3% y cerró en USDBRL 5,06.

El petróleo WTI retrocedió un 0,6% hasta USD 83,96 el barril, luego del salto del 6,6% del miércoles, ante señales de normalización del tránsito por el Estrecho de Ormuz y la continuidad de los esfuerzos diplomáticos para descomprimir la región. Durante el miércoles cruzaron el Estrecho 14 buques de carga en ambos sentidos, frente a los cruces diarios de un solo dígito de la semana pasada; Qatar despachó su primer cargamento de gas natural licuado por la vía y se reportó que Arabia Saudita propuso una coalición naval para proteger las rutas comerciales clave. Los elevados inventarios de crudo en China también contribuyeron a moderar la demanda de importaciones. Los riesgos geopolíticos, sin embargo, siguen elevados: EE. UU. atacó decenas de objetivos militares iraníes, el oleoducto Este-Oeste que Arabia Saudita utiliza para evitar Ormuz quedó expuesto a los hutíes y el Consorcio del Oleoducto del Caspio suspendió las cargas en su terminal del Mar Negro tras el ataque a dos buques durante la noche. El oro subió un 0,9% hasta USD 4.103 la onza y la plata avanzó un 2,4% hasta USD 59,0 la onza, favorecidos por la debilidad del dólar. La soja cayó un 0,3% hasta USD 431,7 la tonelada, mientras que el cobre saltó un 3,1% hasta USD 6,47 la libra, acompañando la recuperación del complejo metalífero.

En el plano macro, el dato de la rueda fue el avance del PBI de EE. UU. del segundo trimestre, que creció a una tasa anualizada del 1,5%, por debajo del 2,1% del primer trimestre y del 2,1% que esperaba el consenso. La composición fue mejor que el titular: el consumo privado aportó 2,12 pp, muy por encima de los 0,37 pp del trimestre anterior, y la inversión sumó 0,53 pp. La desaceleración se explicó por la caída de inventarios, que se contrajeron en USD 50,8 MM frente a USD 16,7 MM en el primer trimestre, por el aporte negativo del gasto público de 0,14 pp y por una contribución de las exportaciones netas de -1,01 pp. En términos i.a., la economía creció un 2,1%, desde el 2,7% previo. En Europa, la eurozona sorprendió al alza con una expansión del 0,4% trimestral, frente al 0,2% esperado y el mejor registro desde principios de 2025, liderada por España con un 0,7%, mientras Alemania, Francia e Italia crecieron un 0,2% cada una. La inflación alemana, además, se aceleró al 2,8% anual en julio desde el 2,3% de junio. Para lo que resta de la semana, la atención estará puesta en la decisión del Banco de Japón de este viernes, y ya la semana próxima en el ISM manufacturero del lunes, las vacantes laborales del martes y el ISM de servicios del miércoles.