En los últimos meses se empezó a consolidar un cambio notable en el posicionamiento del mercado. La combinación de temores de disrupción por la inteligencia artificial y un incierto entorno global marcado por riesgos geopolíticos está impulsando una rotación estructural de capital hacia sectores intensivos en capital y con bajo riesgo de obsolescencia.
Esta dinámica ya se refleja en los retornos. En lo que va de 2026, los ETFs sectoriales de servicios públicos (+9,1%), industria (+6,2%) y transporte (+1,6%) acumulan retornos positivos, mientras que el S&P 500 retrocede 3,1%, principalmente por el desplome de 23,8% en empresas de software, que hoy se encuentran en el epicentro de los temores de disrupción.

En la práctica, esta rotación implica un regreso a sectores más tradicionales de la economía real. Entre los principales beneficiarios destacan compañías de generación eléctrica, tratamiento y distribución de agua, manufactura, ferrocarriles y logística, entre otros.
Estos sectores comparten características estructurales atractivas. Operan en mercados con altas barreras de entrada, en muchos casos bajo esquemas de monopolios naturales o marcos regulatorios que limitan la competencia. En otros, la protección proviene de décadas de capital acumulado que sería altamente costoso y riesgoso de replicar.
Adicionalmente, una parte relevante de estas compañías, particularmente en servicios públicos, cuenta con ingresos recurrentes respaldados por contratos de largo plazo con mecanismos de ajuste por inflación. Esto les otorga una protección valiosa en un entorno donde la inflación parece estructuralmente más elevada que el 2% objetivo histórico de la Reserva Federal.
Dentro de servicios públicos, los generadores y distribuidores de electricidad enfrentan además un nuevo vector de crecimiento. La expansión de centros de datos está generando una fuente incremental de demanda que podría duplicarse en los próximos cinco años, sumando 243 TWh hacia 2030, equivalentes a sumar todo el consumo eléctrico anual de California a la red de Estados Unidos. Esto abre la puerta a un nuevo ciclo de inversión con retornos atractivos. En Estados Unidos, se estiman inversiones superiores a USD 50 mil millones anuales a lo largo de la próxima década para ampliar la capacidad de suministro energético a centros de datos.
Por su parte, el sector manufacturero se ve favorecido por políticas tarifarias e incentivos a la relocalización, que buscan atraer la producción industrial hacia Estados Unidos.
Dentro del segmento industrial, las compañías de defensa también se destacan, impulsadas por el aumento del gasto militar en un contexto de mayores tensiones geopolíticas y la resultante carrera armamentista que se observa en los presupuestos militares de Estados Unidos, Europa, Medio Oriente y Asia.
En términos de valuación, estos sectores continúan mostrando niveles relativamente conservadores. Transporte cotiza en 19,6 veces ganancias, servicios públicos en 22,7 veces e industria en 29,7 veces. Estos valores comparan favorablemente frente a 27,8 veces ganancias en el índice S&P 500 y 65,2 veces en el sector de software, que mantiene múltiplos exigentes a pesar de la corrección reciente

En conjunto, el mercado parece estar premiando modelos de negocio más predecibles, intensivos en activos y menos expuestos a disrupciones tecnológicas. De sostenerse este contexto, la rotación hacia sectores tradicionales podría extenderse, apoyada tanto por fundamentos como por un cambio más profundo en la percepción de riesgo por parte de los inversores.


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