Después de un mayo que ya había mostrado recuperación, junio cerró con instrumentos negociados por $3.302.151 millones en el Mercado Argentino de Valores (MAV), un salto del 18,8% frente al mes previo y el mayor volumen mensual de los últimos doce meses. La lectura interanual refuerza la tendencia, con un monto operado que creció 102,6% respecto de junio de 2025, más que duplicando la actividad de un año atrás. Lejos de tratarse de un pico aislado, el dato consolida la dinámica estructural que viene ganando el segmento de instrumentos de negociación individual dentro del mercado de capitales argentino.
Un stock pendiente que sigue creciendo
Más allá del flujo mensual de operaciones, el stock de instrumentos pendientes de vencimiento continuó su tendencia alcista. Al cierre de junio, el saldo vivo en el MAV ascendía a $6.415.238 millones, un 7,6% por encima del registrado a fin de mayo. La ampliación sostenida de esta base refleja que cada vez más empresas (grandes y PyMEs) recurren al mercado de capitales como canal habitual de financiamiento, y no solo de manera puntual.
El pagaré lidera el volumen y acelera
El Pagaré Bursátil Electrónico se mantuvo como el instrumento predominante, con el 56% del volumen negociado del mes ($1.864.214 millones). Pero además de conservar el liderazgo, creció 18,3% frente a mayo y un contundente 121,3% en la comparación interanual.
El segmento no garantizado concentra prácticamente toda la operatoria, con el 93,4% del total, frente a un 6,5% del tramo avalado y apenas un 0,2% del garantizado. En cuanto a la moneda, el 78% del volumen está nominado en pesos, mientras que el 22% restante se reparte entre dollar-linked (15%) y hard dollar (7%), lo que da cuenta del apetito por cobertura cambiaria dentro del instrumento. Las tasas de referencia MAV para los pagarés en dólares se ubicaron en torno al 6,9%-7,0% TNA en el tramo avalado y entre 7,3% y 8,2% en el no garantizado, según el plazo.
El Cheque de Pago Diferido sostiene el envión
El Cheque de Pago Diferido (CPD) volvió a crecer con fuerza y representó el 41% del volumen mensual, con $1.353.990 millones negociados. El instrumento avanzó 18,9% respecto de mayo y 79,8% en términos interanuales. El grueso de la operatoria se concentró en el tramo no garantizado ($993.265 millones), seguido por el avalado ($336.005 millones) y el garantizado ($24.720 millones).
En materia de tasas, el mes mostró un movimiento mixto que interrumpe la baja generalizada de meses anteriores. La tasa promedio de cheques no garantizados se ubicó en 29,66% TNA, con una caída de 221 puntos básicos respecto de mayo. En cambio, el segmento avalado subió levemente a 22,05% (+7 pb) y el garantizado a 21,65% (+118 pb). El movimiento sugiere una recomposición selectiva de tasas en un contexto de mayor demanda de crédito.
La Factura de Crédito Electrónica: pequeña, pero la más dinámica
La Factura de Crédito Electrónica (FCE) sigue siendo el segmento más chico, con apenas el 3% del volumen del mes, pero exhibe el mayor crecimiento del universo MAV. En junio se negociaron $83.948 millones, una expansión del 31,5% comparado con mayo y del 146,9% interanual. En total se operaron 1.323 facturas.
YPF S.A. ($26.030 millones), INC S.A. ($13.531 millones) y Vista Energy Argentina S.A.U. ($10.025 millones) fueron las empresas obligadas al pago con mayor participación. El 88% del volumen está denominado en pesos y el 12% restante en dólares, un instrumento cada vez más atractivo para los proveedores de grandes compañías que buscan anticipar cobranzas, tal como lo comentamos en Más allá del crédito bancario: herramientas del mercado de capitales para proveedores de Vaca Muerta.
Contexto y perspectivas
El récord de junio confirma que el MAV atraviesa una fase de expansión. Los tres instrumentos crecieron tanto contra mayo como en la comparación interanual, y el stock pendiente en aumento sugiere que el financiamiento vía mercado de capitales se está incorporando de manera estable al ciclo de las empresas.
En un mercado que sigue creciendo en volumen, stock pendiente y diversidad de alternativas, la elección del instrumento adecuado se vuelve cada vez más relevante para las PyMEs. La decisión óptima no contempla solo el costo financiero, sino también el plazo requerido, el flujo de fondos, la moneda de facturación y el tipo de respaldo disponible.






