La situación en el Golfo Pérsico se va normalizando, con una gradual recuperación de la producción petrolera y del tráfico a través del estrecho de Ormuz. Esto permitió estabilizar el precio del petróleo, que prácticamente volvió al nivel previo al conflicto, quitándole presión a la inflación. Por otro lado, el mercado laboral muestra nuevamente debilidad y los datos anticipan una dinámica más débil para el nivel de actividad. Esto favorece un escenario de menor inflación, acompañado de menor actividad, lo que le resta presión a la Fed, que promete subir la tasa de interés al menos una vez antes de fin de año. Con este marco de fondo, los mercados tuvieron una semana con un leve repunte de tasas, retroceso del dólar, caída de commodities y acciones que volvieron a tomar impulso. La agenda de esta semana seguirá de cerca los avances en las negociaciones en Medio Oriente y las minutas de la última reunión de la Fed.
Se estabiliza el golfo Pérsico. Tras el acuerdo interino alcanzado un mes atrás entre EE. UU. e Irán, la atención dejó de estar puesta en los enfrentamientos militares y pasó a las negociaciones para estabilizar la región. La última semana estuvo marcada por una nueva ronda de negociaciones técnicas entre ambos países en Doha, enfocadas en garantizar la seguridad de la navegación por el estrecho de Ormuz y avanzar en la implementación del acuerdo interino acordado en junio (el MOU). Si bien persisten tensiones e incidentes aislados en la región –especialmente en el mar Rojo, donde se siguen registrando ataques aislados a buques mercantes–, el tránsito marítimo por Ormuz continuó recuperándose: el flujo de buques comerciales aumentó cerca de 54% respecto de la semana previa y se estabilizó en torno a 40 embarcaciones diarias, favoreciendo la normalización de las exportaciones de petróleo y GNL desde el Golfo. En este contexto, los precios de la energía siguieron su tendencia bajista: el Brent cerró en torno a USD 72 por barril y el WTI en USD 69, prácticamente sin cambios respecto de la semana previa, luego de que el mercado descontara una menor probabilidad de interrupciones prolongadas en el estrecho de Ormuz. Los precios del GNL también cedieron ante la normalización gradual de las exportaciones desde el Golfo, mientras que el gas natural estadounidense mostró una evolución más estable, sostenido por la demanda estacional de electricidad.
Caen los precios de los commodities. Si bien continúan cotizando en niveles históricamente elevados, los principales metales industriales tuvieron una semana con bajas generalizadas ante la normalización del tránsito por el estrecho de Ormuz y un dólar más firme. El aluminio fue el más golpeado, con un retroceso de 8% en la semana, y acumula una caída de 13% en los últimos 30 días, aunque en lo que va del año aún se mantiene 18% arriba. El cobre bajó 0,4% en la semana y 4% en el mes, lo que recortó la ganancia anual a 6,8%. En el caso de las materias primas agrícolas, las cotizaciones tuvieron un sendero algo más estable durante la última semana, aunque mantuvieron una tendencia negativa ante los buenos pronósticos de cosecha en EE. UU. De hecho, la soja cerró en USD 416 por tonelada, prácticamente sin cambios respecto de la semana previa, y acumuló una caída de 4,6% en el último mes, similar a la registrada por el trigo y el maíz.
Menor creación de empleo, aunque la desocupación bajó. En junio, la economía de EE. UU. generó 57 mil empleos no agrícolas, una cifra muy inferior a los 129 mil registrados en mayo –tras una revisión a la baja desde 172 mil que, junto con la de abril, implicó 74 mil puestos menos– y a las previsiones de 110 mil del consenso, siendo el menor aumento en cuatro meses. El sector privado generó 49 mil nuevos puestos y el sector público, apenas 8 mil. Con este resultado, en los últimos doce meses la creación de empleo promedió 42 mil nuevos puestos, impulsada por el sector privado, que generó a razón de 60 mil por mes, mientras que el sector público redujo 18 mil mensuales. La lectura del dato de empleo confirma la tendencia que veníamos marcando en informes anteriores, en los que destacábamos la debilidad del mercado laboral durante el último año. De hecho, en los últimos doce meses el empleo creció 0,3% i.a., en tanto que a fines de 2024 lo hacía al 0,9% i.a. El menor ritmo de creación de empleo le quitó presión a los salarios, que en el mes subieron 0,3% m/m y 3,5% i.a. –contra una inflación en torno al 4,0%–. La buena noticia, aunque no exenta de revisiones, es que, dado que la PEA se redujo en 720 mil personas y el empleo agrícola disminuyó 564 mil puestos, la tasa de desocupación bajó a 4,2%, apenas 1 pb por encima de la de junio de 2025.
Menos inflación y menor crecimiento. La lectura del Nowcast de la Fed de Cleveland apunta a que el IPC de junio y julio mostrará caídas de 0,2% m/m y 0,22% m/m, respectivamente, lo que permitiría bajar la inflación anual a 3,5%, desde el 4,2% i.a. actual. En cuanto a la actividad, el Nowcast de Atlanta redujo abruptamente la perspectiva de crecimiento para el 2Q26 a solo 1,2% t/t, cuando una semana antes apuntaba a un alza superior al 3,0% t/t. Entre los indicadores cualitativos de la semana, el PMI manufacturero del ISM cayó a 53,3 en junio, frente a los 54,0 de mayo, y reflejó una desaceleración del sector manufacturero, ya que tanto la producción –52,2 vs. 54,3 en mayo– como los nuevos pedidos –56,0 vs. 56,8– crecieron a un ritmo más lento. El empleo se mantuvo en terreno de contracción, aunque el ritmo de pérdida de puestos de trabajo se moderó, con un ascenso del índice de empleo de 48,6 a 49,7. Por otro lado, el índice de precios cayó bruscamente de 82,1 a 73,0, lo que indica cierta relajación de las presiones sobre los costos, si bien el aumento de los precios siguió siendo elevado.
Warsh no afloja. Con los precios del petróleo retrocediendo a los niveles previos al conflicto, las miradas ahora se centran en la lectura de la Fed, teniendo en cuenta que, en la última reunión, las autoridades habían alertado por el impacto que podría tener el salto en los precios de la energía. En este contexto, durante el foro anual del Banco Central Europeo sobre banca central celebrado en Portugal, Warsh destacó que los riesgos inflacionarios se moderaron en las últimas semanas, pero subrayó que la Fed mantiene su compromiso de devolver la inflación a su objetivo de 2%. Asimismo, destacó la independencia de la institución a la hora de fijar la política monetaria, descartando cualquier sugerencia de que las presiones políticas pudieran influir en sus decisiones. Además, reiteró que el banco central dejará de ofrecer la tradicional orientación futura sobre las decisiones relativas a los tipos de interés, lo que marca un cambio en su enfoque de comunicación. Hasta el momento, el mercado moderó levemente la expectativa de suba de tasas, dado que espera solo un aumento de 25 pb, recién para la reunión del 16 de septiembre.
Tasas en alza y nuevo golpe a los bonos. Pese a la caída en el precio del petróleo, los rendimientos de los bonos del Tesoro operaron al alza, especialmente en el tramo largo. La UST2Y subió 4 pb hasta 4,13%, la UST10Y quedó en 4,48%, 11 pb por encima del nivel de la semana anterior, al tiempo que la UST30Y escaló 12 pb hasta 4,98%. Esto golpeó a la renta fija en general, que en la semana registró una pérdidas de 0,7%, con bajas generalizadas, entre las que se destacó el retroceso de 0,8% de los bonos corporativos.
Leve retroceso del dólar y repunte del oro. El US Dollar Index cedió 0,6% en la semana, recortando la ganancia de los últimos 30 días a 1,8% y a 2,5% en lo que va del año. El retroceso semanal fue generalizado, aunque se destacó la caída de 1,2% frente a la libra esterlina, debido al golpe que había sufrido la moneda británica la semana anterior ante un contexto político muy incierto. La excepción fue el desempeño contra el real brasileño, contra el que cerró en USDBRL 5,21, 0,7% más alto que la semana anterior, elevando el avance en los últimos 30 días a 3,4%, aunque en el año aún está 4,9% abajo. Por su parte, luego de cuatro semanas consecutivas a la baja, el oro finalizó en USD 4.170 por onza, 2% arriba respecto de la semana anterior.
Recuperan las acciones. Aunque no estuvo exenta de elevada volatilidad, las acciones cerraron una semana con subas generalizadas, recuperándose de la caída que habían sufrido la semana previa. El S&P 500 ganó 2,1%, el Nasdaq 2,3% y el Dow Jones 2,0%. Con este resultado, en lo que va del año los tres principales índices estadounidenses acumulan un alza promedio de 9% y todos cotizan muy cerca de sus máximos históricos. Los sectores tecnológico y energético son los de mejor desempeño en lo que va del año, con ganancias acumuladas de 24% y 18%, respectivamente. Vale destacar que, dentro del sector tecnológico, sobresale el avance de las acciones de semiconductores, que en el año suben casi 90%, lo que contrasta con una pérdida de 12% en las empresas de software. A nivel global, a excepción de la bolsa de China, que cae más de 15%, el resto de los mercados viene marcando un año con buen comportamiento, con un alza acumulada de 12%, siendo Japón el más destacado, con un aumento de 15% desde fines del año pasado.
Lo que viene. Mientras se espera que el flujo de comercio energético continúe normalizándose, las miradas del mercado para esta semana estarán puestas en la publicación de las minutas de la última reunión de la Fed, que revelarán detalles sobre las posturas divergentes dentro del FOMC. En cuanto a los datos, la agenda económica será “tranquila”, considerando que solo se espera que el PMI de servicios del ISM de junio muestre que la actividad del sector se mantuvo resiliente. En el mercado inmobiliario, se prevé que las ventas de viviendas de segunda mano aumenten hasta los 4,20 millones, alcanzando su nivel más alto del año. Por otro lado, se proyecta que el déficit comercial de EE. UU. se amplíe considerablemente hasta USD 78.800 M debido al aumento de las importaciones y al descenso de las exportaciones.







