En 2018 la FED comenzó un programa monetario contractivo que golpeó a todo el mercado. Prácticamente todos los activos cayeron: el Dow Jones se contrajo un 7%, el S&P 500 un 6% y el Nasdaq un 4%- Sin embargo, el sector utilities (servicios públicos) se diferenció del resto y ganó 1%. Y este no fue el único episodio, pues en el 2000, año de la crisis de las “.com”, el S&P 500 cayó un 10%, mientras que este sector subió 17%. Además, en el 2008 cayó 31%, pero en menor medida que el S&P, que bajó casi 40%.

La fortaleza de este sector proviene de su certidumbre en los ingresos y dividendos estables. Las empresas que lo componen son principalmente compañías eléctricas, de gas y agua. Estas no suelen ser empresas atractivas en términos de innovación, pero tienen la característica de que, en momentos de crisis, los usuarios no disminuyen la demanda por sus servicios. Además, son empresas que han mantenido dividendos constantes – en torno al 3% – y crecientes a lo largo del tiempo, generando que, en momentos de tasas altas, se convierta en un activo atractivo. 

Adicionalmente, gracias a las comisiones por la facturación del servicio, se ven beneficiadas con el reciente aumento de los precios energéticos. La invasión de Rusia a Ucrania llevó a disrupciones en la oferta de commodities global, impulsando fuertes subas de sus precios. Este fue particularmente el caso del gas, donde Rusia tiene el 24% de las exportaciones globales. Si bien esta situación afecta particularmente a Europa, EE.UU no se queda atrás, ya que la demanda por el gas americano se incrementó para sustituir a la oferta rusa. En marzo de este año, el 75% de los envíos de gas americano fueron hacia Europa, en comparación con el 44% del año pasado, lo que determinó un aumento del 28% en el total de envíos. Como resultado, el precio del gas natural en EE.UU alcanzó en mayo su mayor registro desde 2008, cuando el boom del shale gas (gas de lutita) no había comenzado y no era tan utilizado como lo es hoy en día en la economía americana. Además, esto también impacta en la generación de electricidad, donde el 38% de la oferta proviene del gas.

Por otro lado, la incorporación de nuevas energías y programas nacionales de infraestructura le aportan mayor relevancia a este sector. El gobierno de Biden ha identificado el cambio climático como el mayor desafío que enfrenta EE.UU y el mundo. En este sentido, aprobó un programa de USD 62 MM para modernizar y hacer la matriz energética menos dependiente de combustibles fósiles. De esta forma, empresas de generación eléctrica que se encuentran en este sector se han transformado en sectores estratégicos de la economía americana, dejando de lado su tradicional rol de solo brindar servicios públicos. 

Modernizaciones en otras industrias también están incidiendo positivamente en este sector. Con más autos eléctricos, también aumentará la demanda de energía. En los EE.UU, el objetivo federal es que los vehículos eléctricos representen el 50% de las ventas de autos y camiones para 2030. Al mismo tiempo, varios estados individuales han anunciado objetivos más ambiciosos. Según la IEA, se espera que al 2030 el consumo de este sector represente el 5% del total de la energía consumida, frente al 0,2% actual. 

En resumen, este sector es atractivo no solo por sus características ante la crisis, sino también porque se está convirtiendo en un segmento relevante en términos de las modernizaciones que llevará a cabo la economía americana en los próximos años. 

Oportunidades de inversión

Entre las energéticas que más están invirtiendo en este sector, encontramos a Duke Energy ($DUK), que ha aumentado sus activos eólicos y solares. El año pasado, anunció un ambicioso plan de gastos de USD 58 MM a cinco años, que implica invertir en energías renovables, almacenamiento de baterías, programas de eficiencia energética y proyectos de red. Duke no es un caso atípico, NextEra Energy ($NEE), Southern Company ($SO) y Xcel Energy ($XEL) son otros ejemplos de empresas de servicios públicos con objetivos de reducción de carbono. Adicionalmente, se puede optar por diversificarse en varias empresas del sector, sin estar sujeto a una en particular, mediante el ETF de utilities ($XLU).