Mientras la actividad económica se va normalizando en EE.UU, el aumento de los contagios de Covid-19 y el persistente estímulo monetario de la Fed volvieron a presionar a la baja de las tasas de interés de los bonos del Tesoro Americano, que terminaron julio en 1,24%, el nivel más bajo desde principios de febrero. Pese a la aceleración que tuvo la inflación en los últimos 3 meses, que se aleja de las previsiones de la FED, la idea de que es un fenómeno transitorio asociado a cuellos de botella en algunos sectores trae tranquilidad, dado que aleja las chances de un retiro repentino de los estímulos monetarios. En este contexto, y ayudado por la publicación de buenos balances corporativos del 2Q 21, en julio los principales índices bursátiles de EE.UU continuaron en alza y marcaron nuevos récords.
Concretamente, en julio el S&P 500 anotó un alza 2,4% (la sexta suba mensual consecutiva), acumulando en lo que va del año una ganancia de 17,9%. Similar resultado marcó el Nasdaq -que tiene mayor participación de las empresas tecnológicas consolidadas-, que en el mes subió 2,9% en el mes y 16,5% en los primeros siete meses de 2021. Vale destacar que, desde que se empezó a aplanar la curva de rendimientos de los bonos del Tesoro a fines de marzo, preludio de un menor crecimiento futuro e inflación más baja, el Nasdaq recuperó terreno frente al S&P: mientras que en los primeros tres meses del año subió apenas 1,7% (vs 6,0% el S&P), en los últimos 4 meses registró un alza de 14,2% (vs 11% el S&P).

La incertidumbre y volatilidad generadas por el avance de la variante Delta durante julio (los contagios diarios pasaron de 16 mil a fines de junio a 130 mil a fines de julio) le dio mayor impulso a las acciones de los sectores “defensivos”, como Salud (de la mano de Pfizer que subió 9,3%) y Utilities, que anotaron subas de 4,9% y 4,3% respectivamente. Más atrás quedaron las Tecnológicas que, impulsadas por Apple y Microsoft (+6,2% y 5,2% respectivamente), marcaron un alza de 3,9%. Los sectores cíclicos, que en el primer trimestre habían mostrado fuertes subas, en los últimos meses empezaron a decaer, y en julio fueron los de peor desempeño: se destacó el Financiero, con una caída de 0,5%, y el energético, que anotó una baja de 8,3%. Aunque sin tanta holgura como en el primer trimestre, y pese al mal desempeño relativo en los últimos meses, los activos cíclicos son los que acumulan mejor rendimiento en lo que va del año: el sector Energético subió 30% y el Financiero 24%.

Mientras EE.UU alcanzó nuevos récords, en el último mes las bolsas emergentes operaron a la baja, entre las que se destacaron China que, por las últimas medidas adoptadas por el gobierno contra varias empresas, cayó 13,5%, y Brasil, que cayó 7,7%. Sobre este último, a la incertidumbre global por el aumento de contagios se sumó el efecto de manifestaciones en contra del gobierno por irregularidades en los contratos de distribución de vacunas, que deterioraron la imagen del presidente Bolsonaro en momentos en los que Lula avanza en las encuestas y se plantea como candidato a un nuevo mandato. La caída de julio opaca la muy buena performance que venía mostrando el mercado brasileño en el segundo trimestre, recuperándose de un mal comienzo de año y subiendo 21,2%. Así las cosas, en los primeros siete meses del año los activos de Brasil se ubican 0,7% por encima del cierre del año pasado.
Con todo este marco de fondo, nuestras carteras Cedears tuvieron rendimiento heterogéneos en julio. La de mejor desempeño fue la Carta G (oro), que subió 4,7% debido a que las cotizaciones de las mineras performaron mejor que el oro. En segundo lugar se ubicó la Cartera Q -Quality, que combina 17 Cedears de empresas de buena calidad en sus negocios y balances- que, gracias al buen desempeño de las empresas growth -o de alto crecimiento-, como Apple y Microsoft, anotó una mejora de 3,3% en el mes. Las carteras A (replica al S&P 500) y T (replica al Nasdaq) subieron 2,2%, y la cartera C (está compuesta por compañías cuya actividad está más asociada al ciclo económico, como bancos, consumo y energéticas) cayó 0,8% debido al mal desempeño que mostraron las acciones de los bancos. En cuanto a esto último, la caída de las tasas de interés de largo plazo golpean la rentabilidad de los bancos, y esto se reflejó en la cartera F (100% asociada a los activos del sector financiero), que cayó 3,4%. Finalmente, la cartera B (replica la bolsa Brasil) fue la gran perdedora del mes, marcando una caída del 7,9%.

Con este resultado, y pese al mejor desempeño relativo que tuvieron las carteras asociadas a las empresas tecnológicas y a las consolidadas, en los primeros siete meses del año todas las carteras asociadas a la bolsa americana marcaron un muy buen desempeño, al notar subas que van de 17,2% (la T) al 27,2% (la F). Muy atrás quedó la cartera B, que subió apenas 3,3%, y la de G, que es la gran perdedora de lo que va del año, marcando una caída de 4,6%.
De cara a los próximos meses, si bien los procesos de vacunación continúan avanzando y las dosis aplicadas parecen tener muy buena efectividad (el número de fallecidos se mantiene estable y con cierta tendencia a la baja), el avance de los contagios por la variante Delta no deja de generar preocupaciones, y aparece como una amenaza para la recuperación actual. A mismo tiempo, los últimos datos de inflación y del PBI fortalecen el argumento de la FED de que que la aceleración inflacionaria es transitoria (el PCE desaceleró en junio y el PBI creció menos de lo esperado, principalmente por la caída de inventarios, algo que se asocia a los problemas de abastecimiento que tienen algunos sectores) y, con ello, la pendiente de la curva americana se sigue aplanando. Este contexto seguirá favoreciendo a las carteras Q, T y G, mientras que la C y la F seguirán bajo presión. No obstante, esperamos que, pasado el rebrote de contagios -difícil predecir una fecha-, la incertidumbre cederá y esto generará un marco más favorable para los sectores cíclicos.
En el caso de Brasil, mantenemos nuestra mirada positiva sobre la principal economía de Latam debido a las reformas que están en marcha y al muy buen desempeño de las mineras -como Vale-, que aprovechan los muy buenos precios internacionales del hierro y el acero. Cabe destacar que en el corto plazo, y con un contexto político que va tomando temperatura, la volatilidad estará a la orden del día, por lo que sugerimos no tener más del 10% de cartera en estos activos.
Los Cedears son un muy buen instrumento de inversión en moneda local para aprovechar la oportunidad de un mercado global en ascenso, al tiempo que permite cubrirse de una devaluación. Esto cobra relevancia en un contexto local en el que el mercado cambiario ingresa en una etapa de mayor tensión debido a la menor oferta de divisas del agro, en congruencia con una mayor demanda por importaciones de bienes, servicios y pagos netos de deuda. Con el gobierno apostando por mantener el tipo de cambio oficial lo más estable posible, aun perdiendo reservas, la brecha con el CCL tiende ampliarse. De hecho, el CCL medido a partir de Apple subió 5,6% en julio, acumulando desde abril un alza de 16%. Con esto, sumado al rendimiento de las carteras en dólares gracias al alza del CCL, los Cedears se convierten en los activos más rentables, muy por encima de lo que rinden otras opciones en moneda local.