En un contexto de elevado flujo vendedor en la curva en pesos, evaluamos distintas alternativas para dolarizar las carteras y, entre ellas, consideramos la incorporación de bonos soberanos. Creemos que, en vistas al próximo step-up de los cupones (9 de julio) – y considerando las paridades actuales –, es oportuno dolarizar una parte mediante bonos en dólares locales, asignándoles un valor marginal debido al contexto de volatilidad local e internacional.
Si bien en términos de paridades y de TIRs los soberanos se encuentran en niveles más que atractivos, creemos que el análisis debe abordarse por el lado de los intereses corrientes, es decir, lo que cobramos de cupón en relación al precio de compra del bono.
Para reforzar nuestra recomendación, incorporamos al análisis dos bonos corporativos y dos subsoberanos, que se encuentran dentro de nuestras sugerencias para aumentar la exposición a instrumentos en dólares.
Como podemos observar en el cuadro analítico, no es sorpresa que los bonos cortos (’29 y ’30) se encuentren dentro de los más castigados – con rendimientos por encima del 30% –, dado que sus cupones son muy bajos, resultando en un interés corriente muy poco competitivo, incluso con precios deprimidos.
Los que sí empiezan generar atractivo en vistas a la próxima actualización de cupón son los bonos del tramo largo (’38 y ’41), cuyos intereses corrientes empiezan a mostrar valores de dos dígitos – más aún si consideramos los cupones hacia 2023 y 2024 – , incluso si tenemos en cuenta bonos corporativos con elevados cupones, como es el caso de Pampa23, cuyo interés corriente es de 7,2%. En este sentido, nos inclinamos por los correspondientes a 2038 por sobre el 2041, ya que también tenemos en cuenta la liquidez en el mercado secundario.
Al momento de optar por la legislación, preferimos inclinarnos por los Bonares, ya que a nuestro criterio sufrieron un castigo desmedido que ha llevado a que el spread entre legislación alcance un máximo en lo que va del año. Una vez que dicho spread se normalice, retomaremos la posición a bonos globales.
Para mediados de 2023, de mantenerse constantes las métricas, los que van a generar atractivo son los bonos con vencimiento en 2035, puesto que el interés corriente asciende a casi 15%.
Los que también empiezan a generar un CY interesante a partir del próximo reseteo de cupón son los bonos de PBA ’37, con valores superiores a los soberanos largos. Sin embargo, la poca liquidez con la que cuentan en el mercado, sumado a su dinámica muy vinculada a lo que ocurre con los soberanos, nos lleva a considerarlos únicamente como un complemento, para una porción pequeña de la cartera.
En conclusión, teniendo en cuenta el contexto actual de incertidumbre que afecta a los bonos locales – y en particular a la curva en pesos –, consideramos oportuno dolarizar una parte de las carteras a través de bonos soberanos largos, particularmente los ‘38 ley local, cuyo interés corriente asciende a valores de dos dígitos a partir del próximo reseteo de cupones.