En la actualidad, el foco principal de los inversores está en la dinámica que está mostrando la inflación a nivel global y en EE.UU en particular. Desde el inicio de la pandemia, tanto los estímulos monetarios como los fiscales -impulsados para recalentar la economía de ese momento- dejaron como consecuencia una inflación sin precedentes en las últimas décadas.
A raíz de una inflación alta y persistente, en la primera reunión del año la FED endureció su discurso y anunció que, además del Tapering (dejar de comprar bonos del Tesoro y cédulas hipotecaria), subiría la tasa de interés y comenzaría a reducir su hoja de balance. Esto presionó los retornos de los bonos del Tesoro, que subieron a lo más alto de los últimos dos años.
Este escenario afecta tanto a los activos de renta fija como a los de renta variable. Con respecto a los bonos, un escenario inflacionario es asociado con mayores rendimientos para cubrir esta inflación futura; es decir, se da una baja en los precios de los activos. Por el lado del mercado de renta variable, este tipo de escenarios genera mayor volatilidad y dificulta a las compañías a la hora de planificar e invertir a largo plazo. Sumado a esto, un contexto de suba de tasas afecta la valuación de las grandes empresas, lo que las vuelve menos atractivas para los inversores.
Sin embargo, tanto algunos sectores como otros activos específicos logran diferenciarse gracias a su capacidad defensiva frente a un escenario de precios al alza.
Alternativas de Inversión:
I. Treasury Inflation- Protected Security (TIPS)
Los TIPS son bonos soberanos que se encuentran indexados a la inflación, por lo que ofrecen cobertura para estos escenarios. En los últimos contextos inflacionarios que se dieron en Estados Unidos, este activo logró un retorno real promedio de 2%, superando así tanto a otros tipos de bonos como a los del Tesoro a 30 años (-8% de retorno real), los de alto rendimiento (-7% de retorno real) y los investment grade (-7% de retorno real). El mismo puede adquirirse con el ETF TIP, que replica a este tipo de activo. Sin embargo, dada la caída en los rendimientos, producto de las futuras subas de tasas, este bono no se vuelve tan interesante a la hora de obtener retornos, sino que sólo logra abarcar la cobertura inflacionaria.
II. Sectores financiero y energético
Invertir en determinados sectores es otra alternativa a tener en cuenta a la hora de aprovechar la fase en la que se encuentra la economía global. El sector financiero, por su lado, logra beneficiarse de los contextos de política monetaria contractiva, tal como sucede en la actualidad. Concretamente, los bancos norteamericanos se endeudan a la tasa de la FED de corto plazo, la que hoy en día se encuentra en 0,025%, pero prestan a las tasas de referencia de los Treasuries a largo plazo, sumado a una prima por riesgo. Ante expectativas de suba de tasas, la pendiente de los rendimientos de los bonos del Tesoro se empina cuando hay crecimiento y eso mejora la rentabilidad de los bancos, ya que aumenta el spread entre ambas tasas. De esta forma, se vuelve una interesante alternativa a la hora de aprovechar el escenario actual.
Además, otro sector que podría beneficiarse del escenario actual es el energético. La teoría respecto a la suba de este sector encuentra se fundamento en la presión a la baja sobre el dólar que genera la inflación, que a su vez se traduce en mayores precios para los commodities. Sumado a esto, el conflicto geopolítico actual, que tiene como protagonistas a Ucrania y a Rusia, lleva el precio de la energía al alza, debido a la falta de suministros energéticos que podría darse en caso de una invasión. Esto provocaría que Rusia, uno de los principales productores tanto de gas como de petróleo, disminuya la oferta, lo que impactaría directamente en el precio de la energía.
Desde Argentina, se pueden aprovechar ambos sectores adquiriendo en moneda local los ETF XLF -que replica al sector financiero- y XLE -sector energético-. Estos vienen mostrando retornos diversos en lo que va del año, con el XLE rindiendo un 22,6%, mientras que el XLF retrocede un 9,2% -ambos en moneda extranjera-. Sin embargo, cabe destacar que fueron los dos principales sectores del 2021, al rendir un 46% y un 34,3% respectivamente. A su vez, se puede operar con compañías energéticas mediante Cedears, tales como Exxon (XOM) y Vista Oil & Gas (VIST), entre otras.
III. Real Estate
El Real Estate, al ser un bien tangible, se lo considera una forma de reserva de valor ante un contexto inflacionario. Al subir los precios, también lo hace el valor de las propiedades, tanto así como la renta que se puede obtener de las mismas. Es posible aprovechar este sector no sólo mediante la compra de una vivienda, sino con distintos ETFs que invierten en el sector: allí aparece, por ejemplo, el XLRE, que alcanzó un rendimiento de 43,4% durante el 2021.
IV. Oro
El oro se destaca históricamente por ser un activo tangible y presentar un historial negativo en relación al papel moneda. Este activo se vería beneficiado no sólo por la presión a la baja del dólar, sino también por el escenario geopolítico actual, que lleva a los inversores a resguardarse en él gracias a su característica de reserva de valor. Para adquirir este activo, es posible operar mediante Cedears, específicamente con nuestra Cartera G (Gold), que incluye a cuatro de las principales mineras (GOLD, AUY, NEM y HMY) y, además, viene rindiendo un 5,3% en lo que va de febrero y un 3,5% durante el 2022.
En conclusión, los principales mercados se están viendo afectados por una gran inestabilidad en lo que va del 2022 -con el S&P retrocediendo un 7,2% y el Nasdaq 11,7%-, a lo que se suman las seis posibles subas de tasas que ya pronostica el mercado. Sin embargo, bajo este contexto, es posible no sólo obtener cobertura ante la presión inflacionaria, sino también lograr rendimientos reales de cara a los próximos meses.