Con las persistentes dudas sobre el impacto de la IA en las empresas, sumadas a las preocupaciones por la dinámica de la inflación y un escenario geopolítico más complejo por la situación en Irán –agravada aún más con los ataques durante este fin de semana–, en la última semana de febrero las acciones de EE. UU. cayeron. Lo mismo ocurrió con el dólar, mientras que las acciones del resto del mundo, los bonos en general y los commodities volvieron a subir. De esta forma, terminó el segundo mes del año con el S&P 500 a la baja, lateralizando en niveles máximos, pero con un comportamiento sectorial diferenciado donde retroceden las tecnológicas y los bancos, y mejoran los sectores cíclicos y defensivos. La curva de los bonos del Tesoro descendió en todos los tramos, con mayor presión en el tramo largo, en un contexto en el que el dólar recuperó algo de terreno frente a las monedas desarrolladas y continuó debilitado contra las emergentes y los metales preciosos. A su vez, los commodities registraron alzas generalizadas, especialmente la soja. El contexto macro sigue marcado por una actividad que crece e intenta recuperar dinamismo luego de un último trimestre de 2025 golpeado por el shutdown, en tanto que la inflación aún genera preocupación por una resistencia mayor a la esperada. Las miradas de esta semana estarán puestas en el conflicto en Medio Oriente y su impacto en el precio del petróleo y en los activos de refugio, como el oro y los bonos del Tesoro, mientras que en la agenda económica se destaca la publicación de indicadores laborales de febrero.

MACRO

Estados Unidos

Mejora de la actividad, pero preocupan los precios. La agenda económica estuvo “liviana” dado que, tras el shutdown, se fue normalizando el flujo de información y los principales indicadores ya se habían publicado en las semanas previas –recordemos que el PCE se ubicó por encima de lo esperado, la actividad creció menos de lo previsto en el 4Q25 y el mercado laboral muestra menor dinamismo en la creación de empleo, aunque la tasa de desocupación continúa muy baja–. Uno de los datos más destacados de la semana pasada fue el Índice de Confianza del Consumidor de febrero, publicado por el Conference Board, que subió a 91,2 desde una lectura revisada de 89,0 en enero de 2026, lo que representa un aumento de 2,2 pts respecto al mes anterior, superando las expectativas de los analistas. En cuanto a los datos laborales, lo más relevante fue que, de acuerdo con ADP, los empleadores privados crearon un promedio de 12.750 empleos semanales en las cuatro semanas que finalizaron el 7 de febrero de 2026, frente a los 11.500 revisados del período anterior. Esto marca la cuarta semana consecutiva de aceleración en el crecimiento del empleo y representa el ritmo de contratación más rápido desde finales de noviembre. Por otro lado, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo aumentaron ligeramente en 4.000 respecto de la semana anterior, hasta alcanzar las 212.000 en la tercera semana de febrero, por debajo de las 215.000 esperadas por el mercado y manteniéndose firmemente por debajo de los promedios de los últimos dos años. En el mercado inmobiliario, el índice de precios de vivienda Case-Shiller, que mide los valores en 20 ciudades, cayó 0,1% m/m en diciembre, acumulando en todo 2025 un alza de 1,4%, muy por debajo de la dinámica de los dos años previos, cuando había aumentado 4,5% i.a. y 6,3% i.a., respectivamente. Las primeras estimaciones del Nowcast de la Fed de Atlanta para el PBI del 1Q26 apuntan a un crecimiento de 3,0% t/t anualizado, frente al 1,4% t/t anualizado del 4Q25. Finalmente, el peor dato correspondió a los precios al productor, que aumentaron 0,5% m/m en enero, tras un incremento revisado a la baja de 0,4% m/m en diciembre y por encima de las previsiones de 0,3% m/m, acumulando en los últimos doce meses una suba de 2,9%. En el caso del IPP Core, el avance fue de 0,8% m/m, muy por encima del 0,3% proyectado –fue el aumento más pronunciado desde julio de 2025 en un contexto de mayores precios de los bienes de demanda final–, totalizando en el último año un alza de 3,6%.

El estado de la Unión. El martes 24, Trump pronunció su primer discurso ante el Congreso en su segundo mandato sobre el “estado de la Unión”. Con casi dos horas de duración, fue el discurso de Estado de la Unión más extenso en la historia moderna de EE. UU., en el que dedicó una parte importante a instalar la narrativa de un “renacimiento económico” americano, destacando que la economía está más fuerte, con inflación controlada y crecimiento. Habló de precios de la energía más bajos, empleo y dinamismo en sectores estratégicos, y reivindicó logros en temas internos como seguridad, infraestructura y reducción de burocracia. En materia de inmigración, dedicó un segmento relevante a la seguridad fronteriza, afirmando avances en su política migratoria y de control de fronteras, y buscando presionar al Congreso para avanzar con leyes de corte más estricto. Mencionó acciones internacionales destacadas, incluyendo la muerte de “El Mencho”, líder de un cártel mexicano, en el marco del combate al crimen organizado, y resaltó operaciones en el exterior, como la captura de Maduro.

Los balances siguen sorprendiendo al alza. En la semana reportaron resultados 56 compañías del S&P 500 (11% del índice), elevando al 96% la proporción de empresas que ya presentó balances y entrando así en la recta final de la temporada. La tasa de sorpresas positivas en beneficios se mantuvo en torno al 74%, con una magnitud promedio de 7,4%, mientras que por el lado de las ventas la sorpresa fue de 1,9%, en línea con la semana previa. En términos interanuales, el crecimiento de las ganancias se aceleró a 14,6% frente al 4Q24, desde 12,3% la semana anterior. A nivel sectorial, el mayor dinamismo continúa concentrado en Industriales (+34,8%), Tecnología (+32,7%) y Materiales (+25,6%), al tiempo que Consumo Discrecional registra una contracción de 1,1%. El foco estuvo puesto en Nvidia –funcionó como referencia clave para evaluar la dinámica de retornos vinculada a la IA–, cuyo balance superó las estimaciones tanto en beneficios como en ingresos, reportando un beneficio por acción de USD 1,6, 5,9% por encima de lo esperado, y proyectando ingresos para el 1Q26 en un rango de USD 76.400 M a USD 79.600 M, frente a los USD 72.780 M estimados por el mercado.

Brasil

Cayó la actividad en diciembre. El índice de actividad económica que elabora el Banco Central de Brasil (IBC-Br), un buen proxy del PBI, retrocedió 0,2% en diciembre respecto de noviembre, explicado por una caída de 0,3% m/m en servicios, no compensada por el avance de 0,3% m/m en la industria y de 2,3% m/m en el agro. A pesar de este resultado, el 4Q25 cerró con una expansión de 0,4% frente al trimestre anterior y de 1,7% respecto del 4Q24, para promediar en todo 2025 un crecimiento de 2,5% i.a., impulsado por el agro, que avanzó 13% i.a., mientras que el resto de las actividades lo hizo a un ritmo de 1,8% i.a.

Mejoró el saldo en la cuenta corriente. El saldo de la cuenta corriente del Balance de Pagos en enero marcó un déficit de USD 8.400 M –el mercado esperaba uno de USD 6.600 M–, frente a los USD 9.800 M de enero del año pasado. La mejora se debió principalmente al mayor superávit en la cuenta de bienes –USD 3.500 M vs. USD 1.400 M en enero de 2025, gracias al retroceso de las importaciones– y por el menor déficit en la cuenta de servicios, que mejoró en USD 500 M –llegó a USD 3.900 M–. Estos se vieron compensados por el aumento en el déficit de la cuenta de rentas, que totalizó USD 8.300 M, casi 20% superior al de un año atrás. Con este resultado, en los últimos 12 meses el déficit de la cuenta corriente se redujo a USD 67.600 M (2,9% del PBI), lo que supone una leve mejora respecto de 2025 y 2024, cuando se ubicó en 3,0% del PBI.

Empeora el resultado fiscal. El resultado primario de enero marcó un superávit de BRL 103,7 MM –vs. BRL 104,1 MM en enero de 2025–. Incluyendo el pago de intereses, el saldo se reduce a BRL 40,1 MM, casi 30% inferior al de un año atrás. Con esto, en los últimos 12 meses el sector público consolidado acumula un déficit de BRL 1.086 MM, equivalente a 8,5% del PBI, en tanto que la deuda pública se ubicó en 78,7% del PBI, frente a 75,6% en enero de 2025. Esto evidencia presiones fiscales persistentes, en un contexto donde los pagos de intereses y los programas sociales continúan pesando sobre las cuentas públicas.

Europa

Inflación a la baja. En enero, el IPC de la eurozona bajó 0,6% m/m y la misma tendencia mostró el IPC Core, que retrocedió 0,8% m/m –la caída más pronunciada desde enero de 2023–. Con este resultado, la inflación general descendió a 1,7% i.a. desde 2,0% i.a., ubicándose por debajo del objetivo del Banco Central Europeo y alcanzando un mínimo de 16 meses, mientras que el IPC Core se ubicó en 2,2% i.a.

Sentimiento económico mixto. Luego de alcanzar un máximo en tres años en enero, en febrero el Indicador de Sentimiento Económico (ESI) cayó a 98,3 en febrero de 2026, levemente por debajo de las 99,8 unidades esperadas por el mercado. El sentimiento se debilitó entre los proveedores de servicios, fabricantes y empresas de construcción, al tiempo que la confianza del consumidor y el sector minorista mostraron una mejora moderada.

Japón

Crecimiento lento, pero acelerado en el margen. En el 4Q25, el PBI registró un alza de apenas 0,1% t/t –0,2% anualizado–, muy por debajo de las expectativas del mercado. Con este resultado, en todo 2025 la actividad se expandió 1,1% i.a., impulsada por el consumo de los hogares y la recuperación de la demanda interna y externa. Los primeros datos del año son algo más alentadores: la producción industrial avanzó 2,2% m/m, marcando el primer repunte en tres meses, impulsada por sectores como el automotriz, plásticos y productos químicos, quedando 2,3% por encima de enero de 2025. Por otro lado, de la mano de los estímulos fiscales recientes –vouchers y alivios impositivos–, en enero las ventas minoristas subieron 4,1% m/m y 1,8% i.a., superando las expectativas y revirtiendo la caída de diciembre. Para febrero, los PMI mostraron una expansión sólida, con el índice manufacturero en 52,8, el de servicios en 53,8 y el compuesto en el mismo nivel.

Inflación en baja. En enero de 2026, el IPC general marcó un alza de 1,5% i.a., en tanto que el IPC Core se ubicó en 2,0% i.a., lo cual le quita presión al BoJ para continuar endureciendo la política monetaria.

MERCADOS

Tasas en baja. En un contexto en el que el mercado continúa esperando dos recortes de tasas para este año –uno en julio y otro en octubre, de 25 pb cada uno– y de rotación de carteras hacia activos de mayor calidad ante los conflictos comerciales y geopolíticos, junto con persistentes dudas sobre el impacto de la IA en las empresas, los rendimientos de los bonos del Tesoro volvieron a operar a la baja, con mayor presión en el tramo largo. Concretamente, en la última semana la UST2Y cayó 10 pb hasta 3,38%, la UST10Y descendió 12 pb y cerró en 3,96%, y la UST30Y terminó en 4,63%, 10 pb por debajo de la semana previa. Con este resultado, en todo febrero las tasas registraron retrocesos de 14 pb, 27 pb y 24 pb y, en lo que va de 2026, acumulan descensos de 9 pb, 18 pb y 19 pb, respectivamente. Esto se dio en un marco en el que la inflación implícita en los bonos mostró una leve baja: en los títulos a cinco años, la breakeven cerró en 2,46%, 12 pb menos que al cierre de enero, aunque se mantiene 19 pb por encima de fines del año pasado, en tanto que la breakeven a diez años quedó en 2,26%, 8 pb menos que un mes atrás y en línea con fines de diciembre.

Mejora la renta fija. La rotación de carteras impulsó a los bonos del Tesoro, que subieron 0,7% en la semana, cerrando febrero con una ganancia de 1,5%, en línea con el avance acumulado en el año. Los bonos soberanos ajustados por inflación –TIPS– ganaron 0,6% en la semana y cerraron el mes con un alza de 1,3%, lo que lleva la ganancia de 2026 a 1,8%, posicionándose como los de mejor desempeño. En el segmento corporativo se observó un comportamiento mixto, con los Investment Grade avanzando 0,1% en la semana, 1,0% en febrero y 1,4% en 2026, mientras que los High Yield cedieron 0,4% en la semana y 0,5% en febrero, lo que prácticamente compensó toda la ganancia de enero. La deuda de mercados emergentes operó sin cambios en la semana y subió 1,2% en el mes, acumulando en el año un alza de 1,5%.

Dólar con comportamiento mixto. El DXY cayó 0,2% en la semana, aunque en febrero avanzó 0,6%, compensando parte de la baja de enero y acumulando un retroceso de 0,8% en lo que va del año. Durante el mes, se fortaleció 0,2% frente al euro y 0,8% frente al yen, aunque perdió 2,0% ante la libra. Distinta fue la dinámica frente a las monedas emergentes, contra las que continuó debilitándose: frente al yuan cedió 0,7% en la semana y 1,3% en febrero, y frente al real brasileño retrocedió 0,9% y 2,4%, respectivamente. En cuanto a los metales preciosos, el oro cerró en USD 5.258 la onza, con un alza de 3,4% en la semana, 8,5% en el mes y 22% desde fines de 2025, mientras que la plata registró una suba de 10,4% en la semana y finalizó febrero con un avance de 10,3%, estirando la ganancia en el año a 31,0%.

Las acciones americanas pierden momentum. Las acciones de EE. UU. cerraron a la baja en un contexto en el que los inversores continúan rotando sus carteras hacia activos más defensivos. El Nasdaq cayó 0,3% en la semana, acumulando un retroceso de 2,4% en febrero y de 1,2% en lo que va del año. El S&P 500 perdió 0,6% en la semana y cerró el mes con una caída de 1,0%, aunque en el año aún muestra una leve suba de 0,5%. En tanto, el Dow Jones descendió 1,4% en la semana y terminó febrero sin cambios, por lo que en 2026 avanza 1,7%.

Acciones globales siguen en alza. Las acciones del resto del mundo volvieron a diferenciarse de las de EE. UU. y cerraron otro mes con resultados muy positivos. En la última semana, el índice Global excluyendo a EE. UU. subió 0,4%, por lo que terminó febrero con una ganancia de 5,2% y acumuló en los dos primeros meses de 2026 un alza de 10,9%. La mejora fue generalizada, tanto en mercados desarrollados como emergentes, con la excepción de China. Entre los desarrollados, las acciones europeas avanzaron 3,1% en febrero y 7,8% en lo que va del año, en tanto que Japón subió 2,9% y 7,0%, respectivamente. El índice de mercados emergentes ganó 5,9% en febrero, llevando el avance anual a 14%, con destaque para las acciones de Latam, que en el período analizado aumentaron 3,2% y 19,8%. La excepción continúan siendo las acciones de China, que en febrero retrocedieron 5,4% y en el año acumulan una caída de 1,7%.

Commodities al alza. El petróleo WTI subió 1,2% en la semana, finalizando en USD 67,2 por barril, y cerró el mes con un avance de 3,0%, acumulando un incremento de 17,0% en el año. Febrero estuvo marcado por el aumento de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, que culminó con la prolongación de las negociaciones nucleares entre EE. UU. e Irán, factores que sostuvieron la prima de riesgo sobre la oferta y mantuvieron firme la dinámica de precios durante el mes. La soja cerró en USD 425,2 por tonelada, con un alza de 1,7% en la semana, un avance de 8,7% en febrero y una ganancia acumulada de 12,3% en el año. El impulso mensual respondió al regreso de la demanda china tras el Año Nuevo Lunar y al acuerdo comercial entre EE. UU. y China, que fijaría un objetivo de compras de 20 millones de toneladas para el año, reforzando las expectativas de mayores exportaciones estadounidenses. El cobre subió 3,0% en la semana hasta USD 6,0 la libra, terminando febrero con un avance de 1,8%, por lo que en el año acumula un aumento de 6,7%. El desempeño mensual estuvo impulsado por la recomposición de la demanda china tras el Año Nuevo Lunar y por las expectativas en torno a las “Two Sessions” en China, donde se definirán lineamientos económicos y el nuevo plan quinquenal, sosteniendo el interés por el metal industrial.

Lo que viene

La semana arranca con la atención puesta en la situación geopolítica en Irán, donde ya hubo ataques de EE. UU. e Israel y también una respuesta por parte de Teherán. En el plano económico, será una semana cargada de datos. Se publicará el informe de empleo de febrero, las encuestas PMI del ISM y las ventas minoristas de enero como principales referencias. En cuanto al mercado laboral, se espera que la economía haya agregado alrededor de 60.000 empleos en febrero, la mitad que en enero, aunque la tasa de desempleo se mantendría en 4,3%. Asimismo, se pronostica un repunte de 0,3% m/m en los salarios, desacelerándose desde el aumento previo de 0,4% m/m. En materia de actividad, se estima que los datos del ISM muestren que la actividad manufacturera se expandió a un ritmo ligeramente más lento en febrero, mientras que el crecimiento de los servicios se acelera. Además, las ventas minoristas habrían bajado 0,2% m/m en enero, luego de una lectura plana en diciembre, lo que indica una presión persistente sobre el gasto del consumidor. Otras publicaciones incluyen el informe de empleo de ADP, los recortes de empleo de Challenger, los precios del comercio exterior de enero, la productividad laboral del cuarto trimestre, los inventarios comerciales de diciembre y el crédito al consumidor. En el plano corporativo, la temporada de balances va llegando a su fin y quedan muy pocas compañías por presentar sus resultados.