Los mercados globales volvieron a registrar una mala semana. Pese a que las tensiones geopolíticas aflojaron –con un Trump más conciliador– y a los buenos datos económicos publicados –se destacaron la resiliencia del crecimiento y la baja de la inflación–, los rendimientos de los bonos operaron al alza, el dólar volvió a debilitarse y los principales índices accionarios retrocedieron por segunda semana consecutiva. Los inversores se mantienen cautelosos ante la incertidumbre sobre el dictamen del Tribunal Supremo respecto de la legalidad de la suba de aranceles impulsada por la Administración Trump, como así también ante el fin de la tregua en el Congreso para evitar un nuevo shutdown. El oro siguió aprovechando su condición de refugio y alcanzó un nuevo récord. También fue una buena semana para el resto de los commodities y para las acciones de Latam, que arrancaron el año con notables alzas, revalidando el muy buen desempeño del año pasado. Las miradas de esta semana estarán puestas en la reunión de la Fed y en la temporada de balances del 4Q25. En el plano global, la situación en Irán continuará siendo un foco de incertidumbre y volatilidad.
MACRO
Aflojaron las tensiones geopolíticas. Si bien la semana había arrancado con elevada tensión por Groenlandia –Trump había amenazado a ocho países de Europa, entre ellos Alemania, Francia y UK, con subir los aranceles del 15% ya acordado en junio pasado al 25% a partir de febrero si no apoyaban su decisión de tomar el control de la isla, argumentando que Europa no puede protegerla de la amenaza de Rusia y China–, con el correr de los días la situación fue mejorando y el jueves las amenazas de Trump fueron retiradas. Concretamente, luego de su presentación en el Foro de Davos, el presidente estadounidense anunció que se había alcanzado un marco para un futuro acuerdo respecto de Groenlandia y que, de concretarse, sería muy beneficioso para la OTAN en general, por lo que no impondrá los aranceles previstos para que entren en vigor a partir del próximo mes. De esta forma, los debates entre Trump y otros líderes globales –en menos de un mes hubo focos de conflicto en Venezuela, Irán y Groenlandia, y seguramente no serán los últimos– constituyen un factor de incertidumbre y volatilidad para el mercado, aunque por ahora no llegan a generar un conflicto global.
Buenos datos en EE. UU. Los datos económicos presentados en la última semana en EE. UU. dieron muestra de una economía que sigue creciendo, apoyada en la buena performance del consumo y de la inversión, al tiempo que la inflación va cediendo en línea con las expectativas y la confianza del consumidor repunta. Poco impacto tuvieron sobre la economía en general la suba de aranceles y el shutdown. La semana pasada se publicó la tercera y última estimación del PBI del 3Q25, la cual marcó un crecimiento de 4,4% t/t anualizado –levemente por encima de las estimaciones anteriores–, acelerando respecto al 3,8% t/t del trimestre previo y quedando 2,3% por encima del mismo trimestre de 2024. Este avance estuvo apoyado por el consumo privado, que se expandió 3,5% t/t, y por las exportaciones netas, que tuvieron un buen aporte, dado que las exportaciones aumentaron 10% t/t y las importaciones cayeron 4%. También contribuyó el consumo público, que subió 2,2% t/t, mientras que la inversión solo creció 0,8% t/t, ya que la caída de 7,1% t/t de la inversión residencial compensó la expansión de 3,5% t/t de la inversión en equipos –esto incluye la inversión asociada a la IA, que se incrementó 6% t/t–. La buena dinámica del consumo se mantuvo en octubre y noviembre, meses en los que registró un alza de 3,7% m/m anualizado, explicado por el notable avance del consumo de bienes, que lo hizo 6% m/m anualizado, mientras que los servicios crecieron 3% anualizado. Por el lado de la inflación, los datos del PCE también vinieron en línea con lo esperado, con el índice general y el Core marcando en noviembre una suba de 0,2% m/m y de 2,8% i.a. Con todo esto, el Nowcast del PBI de la Fed de Atlanta apunta a que el crecimiento del 4Q25 habría sido de 5,5% t/t anualizado, superando ampliamente las expectativas. El buen momento del consumo se refuerza con la mejora que vienen mostrando las expectativas del consumidor: por caso, el índice de la Universidad de Michigan en enero marcó un alza de 3 pp respecto de diciembre y lo dejó en el nivel más alto desde agosto de 2025. Para reforzar el buen dinamismo que está mostrando la principal economía del mundo, el índice S&P PMI compuesto –incluye manufacturas y servicios– de enero se ubicó en terreno expansivo al alcanzar los 52,8 puntos, en línea con diciembre. Todo este escenario le quita presión a la Fed para bajar la tasa de referencia –el mercado continúa poniendo en precios dos recortes de tasas de 25 pb para 2026: uno en la reunión de junio, con 45% de probabilidad, y otro en diciembre, con 32%–.
El riesgo en Japón. Otro foco de volatilidad para los mercados globales viene siendo la situación en Japón, donde la primera ministra, Sanae Takaichi, disolvió el parlamento y convocó a elecciones generales para el 8 de febrero de 2026. Su agenda económica contempla un plan fiscal mucho más agresivo, que incluye suspender por dos años el impuesto al consumo sobre alimentos, fomentar el gasto público y recortar impuestos para estimular el consumo y el empleo. Las dudas sobre el impacto en las cuentas públicas presionaron sobre los rendimientos de los bonos del Tesoro –la tasa a 10 años rozó el 2,4%, el nivel más alto en 27 años–. En cuanto a los datos económicos relevantes, el IPC general de diciembre marcó una caída de 0,1% m/m, por lo que la inflación anual bajó de 2,9% a 2,1%. La desaceleración también se reflejó en el IPC Core –incluye energía–, que marcó un alza de 2,4% i.a., desde 3,0% i.a. en noviembre, siendo el registro más bajo desde octubre de 2024. En tanto, si excluimos los precios de la energía, el IPC “Super Core” anotó una suba de 2,9% i.a., marcando una desaceleración mucho más suave –venía de 3,4% i.a. en junio– y ubicándose 4 pb por encima de 2024. Con este marco de fondo, el Banco de Japón mantuvo su tipo de interés oficial sin cambios, en línea con las expectativas, tras haberlo elevado al 0,75% el mes pasado, su máximo en 30 años, y reiteró su disposición a subir los tipos si se materializan las proyecciones económicas y de precios, al tiempo que revisó al alza sus previsiones de inflación.
Inflación bajo control en Eurozona. El IPC de diciembre en la Eurozona anotó un incremento de 0,2% m/m –en noviembre había caído 0,3%– y cerró el año con un incremento de 1,9%, frente al 2,1% i.a. de noviembre, ubicándose 50 pb por debajo de la inflación de 2024. La misma tendencia mostró el IPC Core, que cerró 2025 con un aumento de 2,3%, frente al 2,7% i.a. de 2024. En este contexto, con la inflación minorista por debajo del objetivo de 2,0%, en las últimas cuatro reuniones –la última realizada a mediados de diciembre pasado– el BCE dejó la tasa sin cambios en 2,15% –vs. 3,15% a fines de 2024–, y no se esperan modificaciones para este año.
China crece empujado por sus exportaciones. En el 4Q25, el PBI de China creció 1,2% t/t, acelerando respecto al 1,1% t/t del 3Q24 y superando las expectativas del mercado, que estimaban una desaceleración al 1,0% t/t. Pese a esta mejora, en la comparación interanual la actividad se expandió 4,5%, siendo el crecimiento más débil en tres años. Este resultado se dio en un contexto en el que las ventas minoristas de diciembre crecieron a un ritmo más lento en tres años, lastradas por una prolongada caída del mercado inmobiliario y por presiones deflacionarias, a pesar de los subsidios al consumo. Con este desempeño, en todo 2025 el PBI de China repitió la performance de 2024 y creció 5% i.a., cumpliendo con el objetivo del gobierno. Este resultado estuvo respaldado por las exportaciones, que aumentaron 6% i.a., frente a una suba de 0,5% i.a. de las importaciones, lo que permitió alcanzar un superávit comercial récord de USD 1,2 billones –vs. USD 990 billones en 2024–, ya que las empresas diversificaron los envíos a Europa y América Latina para compensar el débil consumo interno y los aranceles de EE. UU. En este contexto, los líderes se comprometieron a mantener una postura fiscal proactiva durante este año y a aumentar considerablemente la participación del consumo de los hogares en la economía en los próximos cinco años. En el ámbito monetario, el Banco Popular de China (BPoC) continuó sosteniendo una amplia liquidez. Las medidas recientes incluyeron recortes de los tipos de interés de los préstamos en sectores específicos, señales de posibles reducciones del encaje legal y de los tipos de interés más amplios, y acciones para estabilizar los mercados de capitales frente a las crecientes dificultades.
MERCADOS
Presión sobre la renta fija. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense atravesaron una semana volátil, aunque concluyeron con leves subas en los tramos corto y medio de la curva y una moderada baja en el tramo largo. En concreto, la UST2Y y la UST10Y avanzaron 1 pb y cerraron en 3,60% y 4,24%, respectivamente, aunque en enero acumulan un alza de 14 pb y 9 pb. En cambio, la UST30Y finalizó en 4,83%, sin cambios respecto de fines de diciembre. La presión sobre la curva de rendimientos de los bonos del Tesoro ya no solo se explica por las dudas sobre la evolución de las cuentas públicas, sino también por el riesgo de que el resto del mundo responda a la suba de aranceles de Trump con ventas de bonos del Tesoro que mantiene en cartera. En este contexto, el segmento más beneficiado de un mercado que busca rendimiento fuera de EE. UU. fue la deuda de mercados emergentes, que avanzó 0,4% en la semana y muestra un alza de 0,3% en lo que va del mes. Por el lado de los corporativos, se observó un leve aumento semanal de 0,1% para los IG, que acumulan una ganancia de 0,5% durante enero, mientras que los HY operaron sin cambios en la semana y, al igual que los IG, acumulan una suba de 0,5% en el mes. El índice de bonos del Tesoro no mostró variaciones en los últimos días, ni tampoco en lo que va de enero. En tanto, los TIPS, ajustables por inflación, avanzaron 0,1% en la semana y 0,2% en el mes.
Dólar débil y oro imparable. Pese a la mejora de la situación geopolítica, el dólar tuvo una de sus peores semanas de los últimos meses, retrocediendo al nivel más bajo desde octubre pasado ante la incertidumbre que genera la política de Trump. El US Dollar Index cayó 1,9% y cerró en 97,6, acumulando en enero una baja de 0,9%. El movimiento estuvo explicado principalmente por la depreciación del dólar frente al euro y la libra, ambas del 1,9%, y de 1,5% frente al yen japonés. El dólar también se debilitó frente al real brasileño, con un retroceso semanal de 1,5% y una caída acumulada de 3,4% en el mes, finalizando en USDBRL 5,29. En paralelo, el oro registró un incremento semanal de 8,4%, acumulando un avance de 15,5% en lo que va del mes y cerrando en torno a USD 4.983 la onza, tras encadenar sucesivos máximos históricos. También se destacó la plata, que anotó un alza semanal de 12,0%, totalizando un avance de 41,4% en lo que va de enero, y superó los USD 100 la onza, impulsada no solo por la búsqueda de refugio, sino también por las limitaciones a las exportaciones que está imponiendo China.
Semana alcista en . El petróleo WTI cerró la semana con una suba de 2,7%, acumulando un avance de 6,4% en lo que va del mes y finalizando en torno a USD 61,1 por barril. El movimiento estuvo explicado principalmente por episodios puntuales de riesgo sobre la oferta, vinculados a interrupciones temporales de producción en Kazajistán y a un repunte de la prima geopolítica debido al conflicto en Irán, que sostuvieron los precios hacia el cierre de la semana. No obstante, el contexto de fondo continuó siendo más desafiante, con reiteradas señales de sobreoferta y acumulación de inventarios a nivel global, lo que siguió limitando el potencial de apreciación del crudo. En metales, el cobre aumentó 2,2% en la semana, hasta un nivel de USD 5,95 la libra, con un alza total de 4,9% en el mes, empujado también por la interrupción de producción de una mina relevante en Chile y por una mayor demanda vinculada a la transición energética. En cuanto a los agrícolas, la soja terminó la semana con una suba de 1,0%, acumulando un +3,7% en lo que va de enero y finalizando en torno a USD 392,6 la tonelada, impulsada por la expectativa de continuidad en la demanda china y reforzada por señales de distensión comercial.
Buen arranque de la temporada de balances. La temporada de balances progresa con un tono positivo. Hasta el momento, reportó resultados el 12,4% de las compañías del S&P 500, con un 81% superando las expectativas de beneficios del mercado. En comparación con el 4Q24, los beneficios muestran un crecimiento de 17,65% –la previsión para toda la temporada es un alza de 9% i.a.– y las ventas avanzan 7,73%. Si bien el proceso recién comienza, la mayoría de los sectores exhiben mejoras en beneficios, con la excepción de consumo discrecional, consumo básico y bienes raíces. Entre los más relevantes de la semana se destacaron Netflix, con ingresos y beneficios por acción por encima de lo esperado, aunque con un guidance más moderado para el próximo trimestre, e Intel, que también superó las previsiones del mercado, pero acompañó los resultados con perspectivas más débiles hacia adelante –en la rueda del viernes perdió 17%, aunque en el conjunto de la semana solo bajó 4%–.
Comportamiento mixto en las acciones. Los principales índices de acciones de EE. UU. volvieron a registrar una semana volátil y terminaron nuevamente con pérdidas. El mejor desempeño relativo lo tuvo el Nasdaq, que cerró la semana sin cambios y en el mes acumula un alza de 1,1%. El S&P 500 perdió 0,4%, achicando la ganancia del mes a 1,1%. Este pobre desempeño se explica principalmente por las compañías de mayor capitalización: el índice que agrupa a las principales 50 compañías que componen el S&P 500 cayó 0,4% en la semana y 1,1% en lo que va de enero, mientras que, en el mismo período, el índice equiponderado bajó 0,1% semanalmente pero en el mes gana 3,8%. El Dow Jones cedió 0,5% en la semana, aunque continúa liderando el desempeño mensual con un avance de 2,2%. Las Small Caps también mostraron debilidad, con una baja semanal de 0,3%, aunque siguen destacándose en el acumulado del mes, con una suba de 7,5%. A nivel sectorial, se destacaron energía y materiales, con aumentos semanales de 3,6% y 2,5%, respectivamente, y ganancias de 10,5% y 10,0% en enero. En contraste, el sector financiero fue el más castigado, con una caída de 2,5% semanal y de 3,1% en el mes, tras declaraciones de Trump sobre la posibilidad de imponer límites a las tasas de interés de las tarjetas de crédito. Detrás se ubicaron real estate, que retrocedió 2,2% en los últimos días pero acumula una suba de 2,3% en enero, y utilidades, que también cayeron 2,2% semanalmente y muestran un total de 0,6% en lo que va del mes.
Gran desempeño de Latam. A diferencia de EE. UU., el resto de los mercados globales tuvo un desempeño positivo. El índice de acciones global excluyendo EE. UU. avanzó 1,0% en la semana y acumula en enero una suba de 5,2%. El más destacado fue Latam, que registró una fuerte ganancia semanal de 7,6%, alcanzando +14,8% mensual. Dentro de la región, Brasil lideró las alzas con un avance de 10,5% en la semana y de 15,4% en el mes. El índice de mercados emergentes también mostró un sólido desempeño, con un aumento de 2,1% y de 8,0% en lo que va del mes. Dentro de este grupo, China registró una ganancia de 0,4% en la semana, aunque acumula una suba de 4,4% en enero. Entre los mercados desarrollados, Europa avanzó 0,7% semanal y 3,9% en el mes, mientras que Japón retrocedió 0,9% en la semana, aunque mantiene un alza acumulada de 4,9% en enero.
Lo que viene. Semana con una agenda global cargada. Mientras se espera la decisión del Tribunal sobre la validez de los aranceles y las negociaciones en el Congreso para evitar un nuevo shutdown, en EE. UU. se conocerá el resultado de la primera reunión del año de la Fed –el mercado descarta una baja de la tasa de referencia, aunque todas las miradas estarán puestas en el debate interno de los integrantes del comité–. En materia de datos económicos, se destaca la publicación del Índice de Precios al Productor (IPP) de diciembre –se estima que repita el 0,2% m/m de noviembre–, la balanza comercial de bienes y servicios y el índice de precios de la vivienda Case-Shiller de noviembre, así como también la confianza del consumidor del Conference Board. En cuanto a la temporada de balances, serán clave los resultados de Apple, Meta y Microsoft, que revelarán nuevas señales sobre la demanda de IA y la inversión en centros de datos. Para el resto del mundo, se esperan decisiones sobre las tasas de interés en Canadá y Brasil, mientras que el Banco de Japón publicará las actas de sus reuniones. En la Eurozona se difundirá la primera estimación del PBI del 4Q25 –se estima un alza de 0,3% t/t, igual al registro del 3Q24–.


