La situación en Medio Oriente tuvo una ventana de esperanza tras anunciarse una tregua por dos semanas y una mesa de negociaciones. Esto generó expectativas en los inversores, frenó la escalada del precio del petróleo y permitió un buen repunte de los mercados globales, con subas generalizadas en bonos y acciones, al tiempo que el dólar volvió a debilitarse frente a otras monedas. Mientras tanto, los datos económicos en EE. UU. muestran que la economía pierde impulso y que la inflación se acelera de la mano de los precios de la energía, lo que golpea las expectativas de los consumidores, tendencia que se agravaría si la guerra con Irán se extiende por más tiempo. Las miradas de esta semana seguirán centradas en el estrecho de Ormuz luego del fracaso de las negociaciones del fin de semana. En el plano económico también se destaca el inicio de la temporada de balances, con los resultados del sistema financiero en los primeros tres meses del año.

GEOPOLÍTICA

El conflicto en Medio Oriente siguió siendo el principal factor de riesgo para la economía global, dado que el tránsito sobre el estrecho de Ormuz continuó frenado. El anuncio de un alto el fuego por dos semanas y una mesa de negociación en Pakistán generó expectativas de alcanzar un acuerdo más duradero que permita normalizar gradualmente el flujo de comercio de combustibles en la región.

Una tregua frágil. En la noche del martes 7 de abril, aproximadamente 90 minutos antes del plazo límite fijado por Trump, ambas partes anunciaron un alto el fuego bilateral de 14 días. EE. UU. suspende los bombardeos y los ataques contra infraestructura iraní, condicionado a la reapertura del estrecho de Ormuz. Por su parte, Irán se compromete a coordinar el tránsito marítimo a través del estrecho mediante sus fuerzas armadas durante la tregua. Irán y Omán proyectan cobrar tasas de tránsito a los buques, destinando los fondos a la reconstrucción. Israel aceptó formalmente el alto el fuego, aunque declaró que no incluye las operaciones contra Hezbollah en Líbano, generando una disputa interpretativa inmediata con Irán y Pakistán. El líder supremo de Irán ordenó a sus unidades militares acatar la tregua, aunque el Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní advirtió: “Esto no significa el fin de la guerra. Seguimos preparados para la acción”. La disputa sobre el alcance del acuerdo es el principal punto de fragilidad: Pakistán, mediador de las negociaciones, sostiene que el alto el fuego incluye al Líbano y el cese de operaciones contra Hezbollah. La administración Trump y Netanyahu afirman lo contrario. Irán condicionó la continuidad de la tregua al cese de los ataques israelíes en territorio libanés.

Tras 20 horas de negociaciones en Islamabad, las partes terminaron sin acuerdo, principalmente por desacuerdos en torno al programa nuclear iraní y la seguridad en el estrecho de Ormuz. Tras el fracaso, EE. UU. endureció su postura con medidas de presión económica y un mayor despliegue en la zona, en tanto que Irán respondió con amenazas sin mostrar disposición a ceder en sus líneas rojas. Así, la dinámica pasó de un intento de distensión a un escenario de mayor confrontación, con impacto inmediato en el precio del petróleo y en la percepción de riesgo global, aunque los canales diplomáticos no están completamente cerrados y aún existe margen, al menos teórico, para retomar las conversaciones.

Estados Unidos

Los indicadores económicos publicados en las últimas dos semanas dieron muestra de una actividad que va perdiendo impulso, al mismo tiempo que la inflación se acelera a raíz de la suba de los precios de la energía. La combinación de menor dinamismo del mercado laboral, aumento de precios y la incertidumbre por la guerra en Medio Oriente golpea cada vez más la confianza del consumidor, que en abril tuvo un marcado retroceso.

Menor crecimiento. La tercera y última revisión del PBI del 4Q25 nuevamente fue ajustada a la baja y terminó con una expansión de 0,5% t/t anualizada y 2,0% i.a. Esto representa una importante desaceleración respecto al 3Q25, que había crecido al 4,4% t/t. La débil performance del último trimestre del año pasado estuvo explicada por la caída de 5,6% t/t en el Gasto Público –esto asociado directamente al “shutdown” de octubre y noviembre–, que le restó 1 pp al PBI. También contribuyó la caída de 3,2% t/t de las exportaciones, que más que contrarrestó la baja de 1,0% de las importaciones, por lo que las exportaciones netas tuvieron una contribución negativa de 0,3 pp. Por su parte, el consumo mostró una marcada desaceleración: tras crecer 3,5% t/t en el 3Q25, en el 4Q25 moderó su avance a 1,9%. El único componente que mejoró respecto al trimestre anterior fue la inversión, que aceleró de 0,8% t/t a 1,5% t/t gracias a la menor caída de la inversión inmobiliaria. Con este resultado, en todo 2025 la actividad se expandió 2,1% i.a., muy por debajo del 2,9% i.a. registrado en 2024 y 2023, principalmente explicado por el menor aporte del consumo del sector público. Los datos del 1Q26 muestran que el consumo privado sigue moderando su marcha, al crecer en los primeros dos meses al 0,6% anualizado, mientras que las estimaciones del Nowcast de la Fed de Atlanta apuntan a un avance de solo 1,3% t/t –recordemos que a principios de febrero preveían un alza de 3,1% t/t–.

Mercado laboral más lento, pero con bajo desempleo. Los datos de empleo siguen una tendencia volátil, con sesgo a una menor creación de puestos de trabajo, aunque los registros de marzo fueron mejores a lo esperado en un contexto en el que la tasa de desocupación se mantiene baja. Concretamente, tras la caída de 99 mil en febrero, en marzo se crearon 178 mil nuevos empleos, por lo que el 1Q26 cerró con un promedio mensual de 68 mil puestos de trabajo, recuperándose de la baja de 39 mil del 4Q25 y siendo el mejor resultado desde el 1Q24. En un contexto en el que la PEA operó con una ligera caída, la mayor creación de empleo no agrícola permitió mantener la tasa de desocupación en 4,3%, en línea con lo observado durante el último año. Por su parte, los salarios moderaron su dinámica y, ante la aceleración de la inflación (ver más abajo), ya pierden poder de compra luego de un año de recuperación.

Acelera la inflación. En marzo, el Índice de Precios al Consumidor (CPI) subió 0,9% m/m –el mayor incremento desde junio de 2022–, acelerando respecto al 0,3% m/m de febrero y en línea con las previsiones. Los precios de la energía aumentaron 10,9% m/m, liderados por un alza de 21,2% en la gasolina, que representó casi tres cuartas partes del incremento debido al impacto de la guerra con Irán. Por su parte, el IPC Core –excluye alimentos y energía– subió 0,2% m/m, repitiendo la dinámica de febrero y ligeramente por debajo de las expectativas del mercado. Con este resultado, en los últimos doce meses el IPC general acumuló un alza de 3,3% y el IPC Core de 2,6% i.a.

La Fed espera. En las minutas de la última reunión de la Fed –en la que dejó sin cambios la tasa de referencia– marcaron que algunos funcionarios se mostraron a favor de un enfoque dual para las futuras decisiones sobre las tasas de interés, destacando que podrían justificarse aumentos adicionales si la inflación persiste por encima de los niveles objetivo. La gran mayoría de los participantes consideró que los riesgos al alza para la inflación y a la baja para el empleo eran elevados, y la mayoría señaló que estos riesgos habían aumentado con los acontecimientos en Medio Oriente. Un conflicto prolongado conduciría a aumentos más persistentes en los precios de la energía, y estos mayores costos de los insumos tendrían más probabilidades de trasladarse a la inflación subyacente. Sin embargo, los responsables de la política monetaria aún indicaron una reducción en la tasa para este año y otra en 2027, aunque el momento aún no está claro.

Lenta, pero persistente mejora de las cuentas públicas. En marzo, el gobierno federal registró un déficit presupuestario de USD 164.100 M, levemente por encima –en términos nominales– del registrado en marzo de 2025, cuando había sido de USD 160.500 M. Los ingresos crecieron 4,7% i.a. (0,9% i.a. sin los ingresos por aranceles), mientras que el gasto lo hizo al 3,9% i.a. Con este resultado, en la primera mitad del año fiscal 2026, los ingresos crecieron 9,8% i.a. (4,5% sin aranceles), al tiempo que el gasto lo hizo al 2,0% i.a., lo que permitió una reducción de 11% i.a. en el déficit fiscal. Con una mirada más amplia, analizando la evolución de los últimos doce meses, destacamos que en el último año el déficit total se redujo de 7,0% a 5,3% del PBI y el primario de 3,8% a 2,0% del PBI.

Empeoran las expectativas. El Índice de Sentimiento del Consumidor de la Universidad de Michigan se desplomó 11% hasta un mínimo histórico de 47,6 a principios de abril de 2026, muy por debajo de las expectativas del mercado, que se ubicaban en 52. El sentimiento disminuyó en todos los grupos demográficos, así como en todos los componentes del índice, lo que señala una caída generalizada. Las expectativas sobre las condiciones empresariales a un año se desplomaron 20%, en tanto que las evaluaciones de las finanzas personales bajaron 11%, y los consumidores citaron el aumento de los precios y la disminución del valor de los activos como preocupaciones clave. Las expectativas de inflación para el próximo año se dispararon a 4,8% desde 3,8% en marzo, mientras que las expectativas de inflación a largo plazo aumentaron a 3,4%, el nivel más alto desde noviembre de 2025.

Brasil

Si bien los activos financieros brasileños vienen mostrando un muy buen desempeño, los datos económicos publicados en la última semana dieron muestra de una actividad que sigue sin recuperarse. Esto se da incluso con un sesgo más débil, en un contexto en el que la inflación repuntó, mientras que las cuentas externas mejoran por el mayor dinamismo de las exportaciones.

Actividad estancada. El PMI compuesto de marzo cayó a 49,9 pp desde 51,3 en el mes anterior, lo que indica una actividad prácticamente estancada. El sector servicios, dominante en la economía, apenas creció, al tiempo que la manufactura continuó contrayéndose, aunque a un ritmo más moderado. Los nuevos pedidos disminuyeron tras un ligero repunte en febrero, en medio de dificultades financieras de los hogares y el deterioro de las condiciones económicas. Mientras tanto, el empleo aumentó levemente. En cuanto a los precios, las presiones inflacionarias se intensificaron a raíz de la crisis en Medio Oriente. La inflación de los costos de los insumos se disparó, alcanzando su nivel más alto desde abril de 2025. Los precios de bienes y servicios aumentaron al ritmo más elevado desde febrero de 2025.

Aceleró la inflación. El IPC de marzo anotó un alza de 0,88% m/m. Con este resultado, en los últimos doce meses acumuló una suba de 4,14%, desde el 3,81% i.a. de febrero y ligeramente por encima de las previsiones del mercado, que se ubicaban en 4,0%. Las presiones inflacionarias se intensificaron en alimentos y bebidas (2,2% vs. 1,8%) y transporte (3,7% vs. 2,5%), impulsado este último por un fuerte aumento en los costos del combustible para vehículos (4,3% vs. 0,3%).

Elevado superávit comercial. En marzo, el saldo comercial anotó un superávit de USD 6.400 M, 17,2% menor al de un año atrás. Las importaciones aumentaron 20,1% i.a., en tanto que las exportaciones crecieron 10,0% i.a., impulsadas principalmente por las de minería, que subieron 35% i.a. Pese al menor excedente del mes pasado, en el acumulado del primer trimestre se registró un superávit cercano a USD 14.200 M, casi 50% superior al de igual período de 2025.

Mercados

La tregua alcanzada en Medio Oriente descomprimió el precio del petróleo y le dio respiro al mercado, que cerró una semana con subas generalizadas, mientras que el dólar volvió a debilitarse. Los mercados emergentes volvieron a mostrar una muy buena performance, entre los que se destacó Brasil.

Las tasas ceden. El avance hacia un posible acuerdo entre EE. UU. e Irán alivió las expectativas de inflación y permitió una compresión generalizada de rendimientos a lo largo de la semana. Los datos de inflación Core, levemente por debajo de lo esperado, también contribuyeron a la compresión de tasas. La UST2Y cerró en 3,80%, bajando 5 pb en la semana y 2 pb en el mes. La UST10Y terminó en 4,32%, con una caída de 3 pb semanal y 2 pb en el mes. La UST30Y cerró en 4,92%, subiendo apenas 1 pb en la semana y en el mes. Las breakevens también comprimieron: la de 5 años cayó 2 pb hasta 2,64%, acumulando una suba de 2 pb en el mes, mientras que la de 10 años se mantuvo sin cambios en la semana en 2,37%, con un alza de 7 pb en abril. En materia de política monetaria, el mercado no descuenta recortes en lo que resta de 2026, con el primer recorte desplazado hacia octubre de 2027. En contramano, los bonos soberanos de Japón y Alemania mostraron alzas en sus rendimientos, con el bono a 10 años japonés ganando 6 pb hasta 2,44% y el alemán avanzando 5 pb hasta 3,05%, ambos presionados por expectativas de inflación más persistente en sus respectivas economías.

Mejoran los bonos. La compresión de tasas impulsó a todos los segmentos de renta fija. La deuda de mercados emergentes fue la más beneficiada, avanzando 1,6% en la semana y 2,5% en el mes. Los High Yield ganaron 0,5% y acumulan 1,5% en abril. Los Investment Grade subieron 0,1% en la semana y 0,9% en el mes. El índice de bonos del Tesoro cerró sin cambios y bajó apenas -0,1% en el mes. Los TIPS avanzaron 0,1% en la semana, aunque en el mes caen 0,2%.

Rally generalizado en acciones. La semana estuvo dominada por el fuerte rebote del miércoles, cuando la tregua entre EE. UU. e Irán desencadenó un rally de más del 2% en los principales índices. El Nasdaq lideró las subas con un avance de 4,3% en la semana y 9,3% en el mes, seguido por el S&P 500 con +3,5% y +7,5%, y el Dow Jones con +3,1% y +6,0%. A nivel global, el índice Mundo ex. EE. UU. ganó 4,8% en la semana y 9,0% en el mes. Europa avanzó 4,4% semanal y 8,8% en el mes, Japón 3,4% y 8,1%, y los mercados emergentes lideraron con una suba de 7,0% en la semana y 10,6% en el mes. Dentro de este grupo, Brasil se destacó con un alza de 7,4% semanal y 12,0% en abril, Latam avanzó 6,0% y 11,0%, y China ganó 2,4% en la semana y 4,1% en el mes.

El dólar se debilita. El US Dollar Index cedió 1,6% en la semana y cerró en 98,66, extendiendo la caída mensual a 1,8%, en un contexto en el que las señales de desescalada del conflicto redujeron su atractivo como activo de refugio. Frente a monedas desarrolladas, perdió 1,8% contra el euro y 2,1% ante la libra, acumulando en el mes caídas de 2,3% y 1,8%, respectivamente. Frente al yen retrocedió 0,2% en la semana y 0,3% en el mes. Entre las emergentes, el yuan se apreció 0,8% contra al dólar en la semana y 1,2% en el mes. El real fue el gran ganador: el dólar cedió 2,9% frente al real en la semana, cerrando en USDBRL 5,01, y acumula una caída de 4,6% en abril. El oro avanzó 2,4% hasta USD 4.766 la onza y acumula un aumento de 5,7% en el mes, impulsado por el renovado apetito por riesgo. La plata subió 4,6% en la semana y acumula 9,0% en el mes, cerrando en USD 76,4 la onza.

El petróleo registra su mayor caída semanal en nueve meses. El WTI cerró en USD 96,1 el barril, con una caída de 13,8% en la semana –la mayor baja semanal en nueve meses–, acumulando una caída de 6,6% en el mes. La descompresión del riesgo geopolítico, tras la reapertura parcial del estrecho de Ormuz y la postergación de las amenazas de Trump, fue el principal driver. Sin embargo, reportes de actividad militar en el estrecho y la reducción de la capacidad productiva en Arabia Saudita por ataques previos mantienen viva la incertidumbre sobre la oferta global. Por su parte, la soja aumentó 1,1% en la semana hasta USD 432,0 la tonelada, acumulando 1,4% en el mes. El cobre avanzó 5,5% hasta USD 5,9 la libra y totaliza 7,2% en el mes, impulsado por la mejora en las perspectivas de demanda global y anotando su tercera semana consecutiva al alza.

Lo que viene

Las negociaciones entre EE. UU. e Irán seguirán en el centro de atención, aunque también comienza a ganar relevancia el inicio de la temporada de resultados. Entre las principales compañías que presentarán sus resultados trimestrales se encuentran Goldman Sachs, JPMorgan Chase, Bank of America, Wells Fargo, Citigroup, Morgan Stanley, BlackRock, Johnson & Johnson, Abbott Laboratories, PepsiCo, Taiwan Semiconductor Manufacturing Company y Netflix. Varios funcionarios de la Fed también tienen previsto intervenir, lo que podría aportar más información sobre las perspectivas de política monetaria, especialmente después de que el informe del IPC de marzo mostrara que la inflación alcanzó su nivel más alto en dos años. En cuanto a los datos económicos, se publicarán las cifras del índice de precios al productor (IPP) de marzo, con un aumento previsto de 1,2% m/m, mientras que se espera que el IPP Core suba 0,5% m/m, igualando el ritmo de febrero. Es probable que el crecimiento de la producción industrial se haya desacelerado a 0,1% m/m, y se espera que las ventas de viviendas existentes disminuyan a 4,01 millones desde los 4,09 millones de febrero.