En una semana marcada por el salto y posterior derrumbe de los precios de los metales, especialmente el oro y la plata, los mercados tuvieron un buen cierre y terminaron enero con subas generalizadas. Los buenos datos económicos de EE. UU. y la solidez de los balances corporativos funcionan como una barrera de contención frente a la incertidumbre que generan las medidas de Trump y los riesgos geopolíticos. El S&P 500 quebró la racha de dos semanas negativas y cerró enero al alza, con ganancias en la mayoría de los sectores. Los bonos operaron estable y en enero acumularon leves subas, en un contexto en el que el dólar se debilitó contra todas las monedas, aunque con recuperación en el margen. Los commodities avanzaron, destacándose el petróleo, que tuvo un fuerte repunte ante el aumento de las tensiones con Irán y en el estrecho de Ormuz. Si bien no hay certeza sobre la línea que marcará el próximo presidente de la Fed –creemos que tendrá una postura más “Halcón” que “Paloma”–, mientras la actividad siga mostrando un buen desempeño y la inflación se mantenga por encima del objetivo, estimamos que la política monetaria continuará con un tono restrictivo, pese a los reproches públicos de Trump. El mercado sigue esperando que este año se concreten solo dos recortes de tasas de 25 pb cada uno, a efectivizarse en las reuniones de junio y octubre. Fuera de EE. UU., la situación en Japón mostró señales de distensión con la estabilización de los bonos del Tesoro, lo que también es una buena noticia para los bonos del Tesoro americano. En el plano político, las miradas de esta semana estarán puestas en las negociaciones en el Congreso para salir del shutdown parcial y en la situación en Irán, que podría descomprimir el mercado de petróleo, en tanto que en el plano económico se destacan la publicación de los datos de empleo de enero y la continuidad de la temporada de balances de las empresas del último trimestre de 2025.

MACRO

La Fed deja sin cambios la tasa. Luego de tres reuniones consecutivas en las que había recortado 25 pb en cada una la tasa de referencia, en la primera reunión del año la Fed mantuvo la tasa de fondos federales sin cambios en el rango objetivo del 3,5% al 3,75%, tal como lo venían anticipando las propias autoridades, así como el consenso de analistas. Nuevamente hubo disidencia entre los miembros de la Fed, con 10 votos a favor y dos gobernadores –Stephen Miran y Christopher Waller– votando en contra y planteando un recorte de 25 pb. Los responsables de la política monetaria señalaron que la actividad económica se ha expandido a un ritmo sólido, que la creación de empleo se ha mantenido baja y que la tasa de desempleo ha mostrado algunos signos de estabilización, mientras que la inflación se mantiene algo elevada. Durante la conferencia de prensa, Powell destacó que la economía estadounidense llega a 2026 con una base robusta y que las tasas de interés actuales son adecuadas para impulsar el progreso hacia ambos objetivos de la Reserva Federal.

Kevin Warsh, el elegido. Donald Trump nombró a Kevin Warsh para suceder a Jerome Powell al frente de la Fed a partir de mayo, cuando expira su mandato. Con esto, se pone fin a meses de especulaciones sobre el próximo líder de la Fed, que habían generado mucha volatilidad entre los inversores debido a la orientación que podría darle a la política monetaria en un entorno de fuerte presión de Trump y dudas sobre la independencia de la institución. El nombramiento, que debe ser confirmado por el Senado, supone el regreso de Warsh a la institución, de cuya junta formó parte entre 2006 y 2011. Warsh es abogado, fue el gobernador más joven de la historia con apenas 35 años y actualmente es investigador en la Hoover Institution, de tendencia conservadora, y profesor en la Escuela de Negocios de Posgrado de Stanford. Warsh fue muy crítico de las políticas recientes de la Fed bajo Powell, dado que consideró que no actuó con la suficiente rapidez para controlar la inflación, al tiempo que cuestionó la fuerte expansión monetaria –el Quantitative Easing–. Si bien se muestra como un “Halcón”, no se aprecia una postura contundente en cuanto a la tasa de interés, dado que también mostró apoyo a la idea de bajar tasas en el contexto económico actual, alineándose parcialmente con la posición de Trump. Tras su designación, los inversores no modificaron sus expectativas sobre la dinámica que tendrá la tasa de referencia de la Fed, previendo dos recortes de 25 pb para este año, a realizarse en la reunión del 17 de junio –es decir, no esperan modificaciones en las próximas reuniones de marzo y abril– y otro en la del 28 de octubre –no haría cambios en las reuniones de julio y septiembre–.

Los datos de la semana en EE. UU. Los datos económicos presentados en la última semana en EE. UU. fueron mixtos. Por un lado, el saldo comercial de noviembre empeoró respecto al mes anterior, aunque la tendencia sigue siendo de mejora debido al mayor dinamismo de las exportaciones y al freno de las importaciones por efecto de la suba de aranceles. Concretamente, en noviembre el déficit comercial fue de USD 56,8 MM, casi el doble que en octubre, pero 30% inferior al de noviembre de 2024, ya que las exportaciones subieron 7% i.a. y las importaciones cayeron 1% i.a. Con esto, en lo que va del año el saldo comercial se mantiene estable respecto al registro de 2024, con un comportamiento muy dispar entre los primeros cuatro meses –el déficit subió con fuerza por el adelanto de importaciones previo a la puesta en vigencia de los aranceles– y los últimos siete meses –mejoró por el retroceso de las importaciones y el avance de las exportaciones–. En cuanto a los datos de empleo, las peticiones iniciales de desempleo mostraron un leve incremento, aunque mantuvieron una tendencia general a la baja: cayeron hasta las 209.000, en tanto que las solicitudes continuas descendieron en 38.000, hasta las 1.827.000 en la última semana, lo que refleja el nivel más bajo de desempleo pendiente desde septiembre de 2024. En materia de precios, el índice de precios mayoristas IPP avanzó 0,5% m/m en diciembre, el mayor incremento en tres meses, acelerándose desde el 0,2% m/m de noviembre y superando las expectativas del 0,2% m/m, mientras que el IPP Core aumentó 0,7% m/m, el mayor incremento desde julio, luego de no registrar cambios en noviembre y también por encima de las previsiones del 0,2% m/m. Con este resultado, en los últimos doce meses el IPP subió 3% –el mercado esperaba que desacelere a 2,7%–, al tiempo que el IPP Core se aceleró a 3,3% desde el 3%, superando los pronósticos del 2,9%.

Señales de estabilización en Japón. Tras la histórica ola de ventas de bonos generada a mediados de mes, luego de que la primera ministra Takaichi propusiera un plan fiscal más expansivo, suspendiendo el impuesto sobre las ventas de alimentos durante dos años, y en un contexto de panorama político complejo con el llamado a elecciones anticipadas para la Cámara Baja el próximo 8 de febrero, los bonos japoneses lograron cierta estabilización en la última semana. El rendimiento del bono a 10 años cerró la semana en 2,25%, levemente por debajo del nivel de la semana previa, ayudado por la venta de bonos a 40 años, que atrajo la mayor demanda desde marzo del año pasado, al tiempo que una subasta de bonos a 2 años también superó su promedio de los últimos 12 meses, gracias a los elevados rendimientos que atrajeron a los inversores. Mientras tanto, las actas de la reunión de política monetaria de diciembre del BoJ mostraron que los miembros de su junta directiva se manifestaron a favor de continuar con el ajuste de tasas, siempre que la actividad económica y las tendencias de precios evolucionen según las previsiones del banco.

Crecimiento en la Eurozona. La primera estimación del PBI del 4Q25 mostró que la actividad creció 0,3% t/t (1,2% anualizado), igualando el ritmo del trimestre anterior y ubicándose levemente por encima de las expectativas, y 1,3% i.a. Con este resultado, en todo 2025 la economía de la eurozona aceleró su expansión a 1,5% i.a., desde el 0,9% i.a. en 2024. Para este año, tanto la Comisión Europea como el BCE esperan que el crecimiento se modere al 1,2% i.a., mientras que en 2027 lo haría al 1,4%. Cabe recordar que la mejora del crecimiento europeo se dio con una inflación en desaceleración, desde el 2,4% i.a. en 2024 al 1,9% i.a. –la Core bajó de 2,7% i.a. a 2,3% i.a.–, quedando por debajo del objetivo del BCE. También se destaca que este desempeño se dio con un mercado laboral estable, con la tasa de desocupación cediendo a 6,2% al cierre del año –vs. 6,3% de diciembre de 2024–, marcando el nivel mínimo desde la creación del bloque.

Brasil mantiene la tasa. En la primera reunión del año, como viene ocurriendo desde junio pasado, el banco central de Brasil (BCB) mantuvo su tasa de referencia en 15,0%, argumentando que es necesario sostenerla por un período prolongado para mantener la inflación convergiendo hacia la meta en un contexto de elevada incertidumbre. Factores externos como las condiciones económicas de EE. UU. y la volatilidad financiera global continúan afectando a los mercados emergentes. A su vez, el crecimiento interno se está moderando, aun cuando el mercado laboral se mantiene resiliente (desocupación en 5,2%, 1 pp por debajo de la de 2024) y la inflación ha mejorado (cerró el año en 4,3%, cediendo 0,5 pp respecto a la del año previo), aunque se mantiene por encima de la meta. Las expectativas de inflación se sitúan en 4,0% para 2026 y 3,8% para 2027, y el Copom (Comité de Política Monetaria) proyecta una inflación de 3,2% para 2027. La contrapartida de esta política de tasas de interés reales tan altas es que la carga de intereses de la deuda pública resulta determinante para el resultado fiscal: en 2025 la carga de intereses subió 6% i.a. nominal y quedó en 7,9% de PBI que, sumado al déficit primario de 0,4% de PBI –igual al de 2024–, cerró el año con un déficit total de 8,3% de PBI (vs. 8,5% en 2024), en tanto que la deuda pública neta se mantuvo en 65% de PBI (la bruta en 78% de PBI vs. 76,5% en 2024).

Escala el petróleo por tensiones geopolíticas. La situación en Irán volvió a estar en el centro de la escena geopolítica, luego de que Trump instara al régimen iraní a entablar conversaciones nucleares mientras Teherán advertía sobre posibles represalias. La atención del mercado se centra en el impacto potencial de estas tensiones sobre el transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz, un estrecho paso entre Irán y la Península Arábiga, crucial para los flujos energéticos mundiales, por el que transitan a diario petroleros que transportan crudo y GNL. A comienzos de este mes, los precios del petróleo también se vieron impulsados por las tensiones geopolíticas en Venezuela, las interrupciones de la producción en Kazajistán, la congelación de la producción estadounidense y el endurecimiento de las restricciones de EE. UU. a la compra de petróleo ruso, factores que han presionado los precios al alza en lo que va del año, a pesar de las expectativas de sobreoferta.

MERCADOS

Se empina la curva. Los rendimientos de los bonos soberanos operaron de manera mixta, con presión a la baja en el tramo corto y presión al alza en la parte larga. La UST2Y cayó 8 pb hasta 3,48%, mientras que la UST10Y mantuvo el nivel de la semana previa, cerrando en 4,24%, en tanto que la UST30Y subió 5 pb hasta 4,87%. Con este comportamiento, enero finalizó con subas en todos los tramos de la curva: la UST2Y avanzó 6 pb, la UST10Y 9 pb y la UST30Y 4 pb. Con esto, el diferencial entre la tasa de los bonos a 10 años y la de los bonos a 2 años se amplió a 0,71 pb, 3 pb más que a principios de mes y casi el doble que un año atrás. Vale destacar que la inflación implícita en los bonos a 5 y 10 años tuvo un leve incremento: la de 5 años subió 10 pb en la semana y 31 pb en el mes, cerrando en 2,55%, y la de 10 años quedó en 2,30%, marcando un alza de 2 pb en la semana y 8 pb en el mes.

Bonos estables. La semana fue neutral para la renta fija, aunque enero cerró con leves subas. Concretamente, el índice agregado operó estable en las últimas cinco ruedas y ganó 0,3% en enero. Los bonos del Tesoro no registraron cambios, en tanto que los TIPS –ajustan por inflación– subieron 0,2% en la semana y 0,5% en el mes. Los corporativos tuvieron un mejor desempeño, con los Investment Grade ganando 0,3% en el mes y los High Yield 0,8%. Por su parte, la deuda de mercados emergentes retrocedió 0,1% en la semana, aunque en enero ganó 0,3%.

Persiste la debilidad del dólar. Aunque se recuperó en la rueda del viernes –luego de haber llegado al nivel más bajo desde 2022–, el dólar cerró la semana y el mes a la baja. El US Dollar Index terminó enero en 97,1, 0,6% por debajo del viernes previo y, en todo el mes, retrocedió 1,4%. A nivel semanal, el movimiento estuvo explicado por el retroceso de 0,6% frente al yen japonés, luego de rumores que indicaban que la Fed intervendría para fortalecer la moneda nipona, mientras que contra el euro y la libra perdió 0,2% y 0,3%, respectivamente. La moneda también se debilitó frente al real brasileño, con una baja semanal de 0,5% y una caída acumulada de 4,0% en el mes, cerrando en USDBRL 5,25. En paralelo, el oro finalizó la semana con una corrección de 2,4%, afectado por una marcada toma de ganancias en la última rueda, y finalizó en USD 4.837 la onza, luego de haber alcanzado máximos históricos en torno a USD 5.500 la onza, aunque cerró enero con una ganancia de 12,8%.

Los balances vienen sólidos. La semana vino cargada de balances de compañías con peso en el S&P 500 y relevantes como Apple, Microsoft, Meta, Tesla, Visa, Mastercard, Amex, GM y UNH, entre otras. Si bien la temporada de balances continúa con un tono más que positivo, en la semana se observó un deterioro en la proporción de compañías que mostraron sorpresas en sus beneficios. Con los balances del 33% del índice publicados, un 79% superó las expectativas, mientras que en la semana anterior el 81% de los balances venía sorprendiendo positivamente. En comparación con el 4Q24, los beneficios muestran un crecimiento de 15,31% (vs. 17,65% que mostraban la semana anterior) y las ventas avanzan 7,43% (vs. 7,73%). Dentro de los balances presentados, el de mayor impacto fue el de Microsoft, que mostró una desaceleración en el crecimiento de su negocio de cloud, pese a un nivel récord de gasto de capital.

Resistió el S&P 500. El mercado accionario estadounidense atravesó una semana volátil, en la que volvieron a surgir cuestionamientos sobre las valuaciones del segmento tecnológico y de las large cap, luego del balance de Microsoft, que acumuló una caída semanal de 7,6% y de 11% en enero. A pesar de este contexto, el S&P 500 cerró con una ganancia semanal de 0,4% y terminó enero con un alza de 1,5%. El Nasdaq cerró la semana con una caída de 0,1%, aunque en el mes subió 1,0%, mientras que el Dow Jones retrocedió 0,4% pero avanzó 1,8% en enero. El más golpeado fue el índice que agrupa a las empresas de menor capitalización, que en la última semana retrocedió 1,9%, aunque en el mes fue el de mejor performance, con una ganancia de 5,5%. A nivel sectorial, 7 de los 11 sectores marcaron subas semanales –principalmente el energético y el de comunicación, con alzas de 4% y 3%, respectivamente–, en tanto que entre los de peor desempeño estuvo el de salud, que perdió 1,7%. En el mes, solo cerró con pérdidas el sector financiero –retrocedió 2,4%–, a diferencia del energético que se destacó con una ganancia mensual de 14%, seguido por materiales, que aumentó 9%, y por el industrial y consumo estable, que avanzaron 8%.

Mejor el resto del mundo. El índice de acciones global que excluye a EE. UU. volvió a mostrar una mejor performance relativa frente al mercado estadounidense, al avanzar 0,3% en la semana y terminar enero con una ganancia de 5,4%. El desempeño más destacado volvió a observarse en LATAM, que registró una suba semanal de 1,0%, llevando la ganancia mensual a 16,1%. Dentro de la región, Brasil lideró con un aumento de 1,4% en la semana y de 16,8% en enero. Entre los mercados desarrollados, Europa avanzó 0,7% semanal y totalizó una ganancia de 4,6% en enero, mientras que Japón subió 1,5% y 6,3%. Por su parte, el índice de mercados emergentes también mostró un rendimiento positivo, con una suba semanal de 0,2% y una ganancia de 8,2% en el mes. Dentro de este grupo, China registró una caída de 0,4%, aunque cerró enero con un alza de 4,0%.

Corrección en los metales y petróleo al alza. En commodities, lo más relevante de la semana fue el salto y la posterior corrección en el segmento de metales. La plata fue el caso más destacado, ya que, tras alcanzar máximos históricos de USD 122 la onza, cerró la semana con una baja de 19,4%, en un precio de USD 83,0 la onza, aunque en enero acumuló una suba de 16,5%. En la misma línea, el cobre mostró una dinámica volátil a lo largo de la semana, con alzas que lo llevaron a marcar nuevos máximos históricos en USD 6,2 la libra, pero hacia el cierre cayó 0,2% hasta USD 5,9 la libra, aunque enero finalizó con un avance de 4,7%. El petróleo aumentó 7,7% y cerró en USD 65,8 el barril, el nivel más alto de los últimos cuatro meses, lo que le permitió extender las ganancias del mes a 15,6%. El movimiento estuvo explicado principalmente por un incremento de la prima de riesgo geopolítico que comentamos más arriba. En agrícolas, la soja mostró una corrección semanal de 0,3% y terminó en USD 391 la tonelada, aunque mantuvo una suba mensual de 3,3%. El mercado continuó balanceando señales de demanda desde China –que habría cumplido su objetivo de compras de soja estadounidense tras la tregua comercial– con expectativas de abundante oferta sudamericana, aunque las perspectivas para la cosecha argentina se vienen deteriorando por la falta de lluvias.

¿Otro shutdown? El 30 de enero venció el plazo legal para financiar al gobierno federal, por lo que se produjo un cierre parcial del gobierno, dado que la Cámara de Representantes no votó a tiempo los proyectos de ley de gastos aprobados por el Senado. Esto implica que los servicios no esenciales quedan sin financiamiento hasta que se apruebe una nueva ley. Hay expectativa por una tregua de al menos dos semanas para evitar un shutdown formal, y los principales puntos de la negociación están vinculados a temas de inmigración y financiamiento de la seguridad interna.

Lo que viene. Los inversores seguirán centrados en una nueva ola de resultados corporativos, entre los que se destacan Amazon, Alphabet, Qualcomm, PepsiCo y Pfizer. En cuanto a los datos, la atención se concentrará en el mercado laboral de enero: el mercado espera la creación de 70 mil puestos no agrícolas, frente a los 50 mil de diciembre, mientras que se prevé que la tasa de desempleo se mantenga estable en 4,4% y que el salario medio por hora vuelva a aumentar 0,3% m/m. No es un dato menor que la Oficina de Estadísticas Laborales también publicará sus revisiones anuales de referencia y los factores de ajuste estacional actualizados. Además, se conocerán el informe de empleo de ADP y los datos de recortes de empleo de Challenger. También se publicarán los PMI manufacturero y de servicios de enero y la primera estimación del Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad de Michigan, junto con los datos de crédito al consumidor de diciembre.