En materia de indicadores económicos, Trump tuvo la peor semana de lo que va de su segundo mandato, dado que todos los datos resultaron peores a lo esperado por el mercado, reflejando una actividad más débil y una inflación más persistente. En el plano internacional, la amenaza de guerra con Irán disparó el precio del petróleo y complica aún más sus planes para abaratar la energía. Los datos del PBI del 4Q25 y del consumo de las familias de diciembre encendieron una luz amarilla sobre la fortaleza que venía mostrando la principal economía del mundo, al tiempo que la inflación repuntó y se alejó de la meta de la Fed. Tampoco ayudaron las cifras de comercio exterior, que marcaron que el déficit volvió a ampliarse a pesar de la política comercial. Como si fuera poco, la Corte Suprema anuló los aranceles que había decretado Trump y lo obliga a buscar una vía consensuada en el Congreso. ¿Marca esto una tendencia a la estanflación y una crisis de gobierno? Creemos que no: el mal dato de actividad del último trimestre de 2025 estuvo afectado por el shutdown y, en menor medida, por la menor contribución de las exportaciones netas, mientras que el consumo y la inversión mantuvieron un ritmo saludable, por lo que seguimos previendo un soft-landing. En cuanto a la inflación, la dinámica del PCE contrastó con la del IPC, lo que le da más argumentos a la Fed para mantener la prudencia al momento de bajar las tasas. Si bien este contexto puso presión sobre los rendimientos de los bonos del Tesoro, especialmente en el tramo corto, los mercados cerraron una semana positiva, con repunte de las acciones, dólar fortalecido y commodities al alza, en particular el petróleo. Las miradas de esta semana estarán puestas en la respuesta de Trump respecto de los aranceles, en la publicación del balance de Nvidia y en la evolución del conflicto con Irán.
MACRO
La corte anuló los aranceles y Trump debe buscar acuerdo en el Congreso. La Corte Suprema de EE. UU. declaró ilegales muchos de los aranceles que Trump había impuesto bajo una ley de emergencia (IEEPA), al argumentar que solo el Congreso puede autorizar aranceles amplios. La agencia de Aduanas anunció que, a partir del 24 de febrero, dejará de cobrar los aranceles considerados ilegales, lo que podría implicar devoluciones a importadores por los montos percibidos desde mayo pasado. Pese a este desenlace, Trump promulgó un nuevo arancel global sobre casi todas las importaciones, inicialmente del 10% y luego elevado al 15%, aprovechando otra ley –la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974– que le permite hacerlo legalmente durante un período limitado –solo puede durar hasta 150 días sin aprobación del Congreso, que debería extenderlo para que continúe vigente–. Además, está explorando otras opciones legales que contemplan reglas distintas: i. Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que permite imponer aranceles en respuesta a prácticas consideradas “injustas” de otros países, pero requiere investigaciones y procesos más extensos; ii. Sección 232 (seguridad nacional), ya utilizada anteriormente para sectores como el acero y el aluminio.
Decepción por el crecimiento del 4Q25. Los datos de la primera estimación del PBI del último trimestre del año pasado no cumplieron las expectativas del mercado, ya que el crecimiento mostró una significativa desaceleración y se ubicó muy por debajo de lo esperado por el consenso de analistas y el Nowcast de la Fed de Atlanta. Concretamente, en el 4Q25 el PBI registró una expansión de 1,4% t/t anualizado, 3 pp menos que en el trimestre anterior y por debajo de las previsiones, que apuntaban a un alza superior al 3% t/t. Lo más destacado de este resultado fue la caída de 5,1% t/t en el Consumo del Sector Público, afectado por el shutdown más largo de la historia, lo que le restó casi 1 pp al PBI del trimestre. También contribuyó a este desempeño la menor incidencia de las exportaciones netas, debido al menor aporte de las exportaciones y a la moderación en la caída de las importaciones (ver más abajo saldo comercial). Asimismo, el consumo privado tuvo una contribución menor: en el último trimestre creció 2,4% t/t –aunque probablemente influido por el salto del 3Q25, cuando avanzó 3,5% t/t– y aportó 1,6 pp al crecimiento del período. La buena noticia fue el repunte de la inversión privada total (incluye inventarios), que aumentó 3,8% t/t y aportó 0,7 pp al PBI. Con este resultado, en 2025 la actividad mostró una expansión de 2,2% i.a., muy por debajo del 2,9% registrado en 2024, moderación que se explica principalmente por el menor dinamismo del Consumo Público –subió 1,2% vs. 3,8% en 2024– y de la inversión privada –se expandió 2,0% i.a., 1 pp menos que el año anterior–, en tanto que el consumo privado moderó su expansión de 2,9% i.a. a 2,7% i.a. Las exportaciones netas tuvieron un mejor desempeño que en 2024, no por un mayor crecimiento de las exportaciones, que avanzaron a menor ritmo, sino por la desaceleración de las importaciones –que habría sido aún mayor de no mediar el adelantamiento de compras previo a los aranceles–.
Aceleró la inflación, desaceleró el consumo y cayó el ahorro. En diciembre pasado, el gasto de las familias aumentó 0,4% m/m y 4,7% i.a., mientras que los ingresos lo hicieron 0,3% m/m y 3,8% i.a. Esto llevó a que la tasa de ahorro de los hogares cayera a 3,6% de los ingresos, desde 3,7% en noviembre y 4,3% un año atrás. Si bien en términos nominales la dinámica del consumo luce inalterada, el gasto real apenas avanzó 0,1% m/m, debido a la caída de 0,5% en el consumo de bienes. En cambio, el consumo de servicios mantuvo un buen dinamismo al subir 0,3% m/m. La peor noticia fue la dinámica de los precios medidos por el PCE –indicador de referencia de la Fed– que en diciembre superó las expectativas y avanzó 0,4% m/m y 2,9% i.a., frente a 0,2% m/m y 2,8% i.a. en noviembre. La misma tendencia mostró el PCE Core, que se aceleró a 0,4% m/m y 3,0% i.a., desde 2,8% i.a. un mes atrás y un año atrás.
Empeoró el resultado comercial. Siguiendo la tendencia de noviembre, en diciembre pasado el déficit comercial de EE. UU. volvió a ampliarse, ya que las exportaciones retrocedieron en un contexto en el que las importaciones se recuperaron. Concretamente, el saldo del último mes de 2025 registró un déficit de USD 70,3 MM, un tercio superior al del mes anterior, debido a que las exportaciones disminuyeron 1,7% m/m al tiempo que las importaciones crecieron 3,6% m/m. A pesar de este deterioro en el margen, comparado con diciembre de 2024 el rojo comercial se redujo casi 30% –unos USD 28 MM–, debido a que el déficit de bienes se achicó 19% i.a. y el superávit en servicios aumentó 15% i.a. Así, en un año con elevada incertidumbre por los aranceles, en el que las compañías adelantaron compras, 2025 cerró con un déficit total de USD 900 M, 2% menor al de 2024, explicado por un incremento de 2% en el déficit de bienes y una mejora de 15% en el superávit de servicios.
MERCADOS
Tasas al alza. Los rendimientos de los bonos del Tesoro operaron al alza en la semana, con mayores incrementos en el tramo corto. La UST2Y avanzó 7 pb y cerró en 3,48%, y tato la UST10Y como la UST30Y subieron 3 pb hasta en 4,08% y 4,72%, respectivamente. El impulso provino de los datos económicos firmes conocidos en la semana, de la inflación medida por el PCE por encima de lo esperado y de la suba en el precio del petróleo, que alimentó temores de mayor inflación futura. De esta manera, si bien el mercado continúa descontando dos recortes de 25 pb en el año, estos se postergaron a julio y octubre. Las expectativas de inflación a cinco años retrocedieron 1 pb hasta 2,45%, aunque en lo que va del año acumulan un alza de 18 pb, desde 2,27%. En tanto, la expectativa a 10 años cayó 2 pb hasta 2,28%, aunque en el año avanza 2 pb, desde 2,26%.
Bonos soberanos a la baja, y emergentes al alza. El repunte de los rendimientos a lo largo de la curva presionó a la renta fija soberana. El índice de bonos del Tesoro retrocedió 0,1% en la semana, aunque en febrero acumula una suba de 0,8%. En el segmento corporativo, los Investment Grade cedieron 0,1% semanal, pero mantienen un avance de 0,8% en el mes, al tiempo que los High Yield ganaron 0,1% en la semana pero muestran una caída de 0,2% en febrero. Por su parte, la deuda de mercados emergentes avanzó 0,2% y 1,1% en el mes. Finalmente, los TIPS registraron una baja semanal de 0,3%, aunque acumulan una ganancia de 0,5%.
Dólar fortalecido. El US Dollar Index (DXY) mostró señales de recuperación al subir 0,9% en la semana y acumular un alza de 0,8% en febrero. El impulso respondió a un sentimiento más “hawkish” por parte de la Fed, lo que le dio soporte a la moneda estadounidense. Concretamente, avanzó 0,7% frente al euro, 1,2% ante la libra y 1,6% contra el yen japonés. En tanto, en Brasil, el dólar cayó 0,9% en la semana y cerró en USDBRL 5,17. Por su parte, los metales estuvieron impulsados por las renovadas tensiones geopolíticas, lo que reforzó su demanda como activos de refugio. El oro aumentó 0,4% en la semana y cerró en USD 5.065 la onza, acumulando una ganancia de 3,7% en el mes, mientras que la plata avanzó 6,4% semanal hasta USD 82,4 la onza, aunque retrocede 2,7% en febrero.
El conflicto EE. UU. vs Irán le pone piso al WTI. El petróleo fue uno de los principales focos de la semana. El WTI avanzó 5,6% y cerró en USD 66,4 por barril, alcanzando máximos de seis meses, impulsado por la creciente tensión entre EE. UU. e Irán. El mercado comenzó a incorporar un mayor riesgo de disrupciones en la oferta ante el despliegue militar estadounidense en Medio Oriente y la posibilidad de restricciones en el Estrecho de Ormuz. A su vez, la caída de 9 M de barriles en los inventarios de crudo en EE. UU., la mayor desde septiembre, reforzó el sesgo alcista. En el mes, el WTI acumula una suba de 1,3%. En metales, el cobre cerró la semana con un alza de 0,7%, ubicándose en USD 5,8 la libra y acumulando un retroceso de 1,1% en el mes. La suba se dio a pesar del sostenido aumento de inventarios globales y de una demanda industrial más débil en China, sumado a la presión de un dólar más firme. En agrícolas, la soja terminó la semana con un aumento de 0,4%, ubicándose en USD 418 por tonelada y acumulando un avance de 6,9% en el mes. El precio se mantuvo cerca de máximos de tres meses, respaldado por la extensión por un año de la denominada “Busan Truce” entre EE. UU. y China, bajo la cual China se habría comprometido a comprar 20 M de toneladas de soja estadounidense en la campaña actual.
Los balances corporativos se mantienen sólidos. En la semana reportaron resultados 57 compañías del S&P 500 (11% del índice), llevando al 85% la proporción de empresas que ya presentó balances. Entre los informes más relevantes se destacaron Walmart, John Deere, Palo Alto Networks y Booking. La tasa de sorpresas positivas en beneficios se mantiene en torno al 75%, mientras que la magnitud de la sorpresa se ubica en 7,7%. Por el lado de las ventas, fue de 1,9%, con una leve mejora respecto de la semana previa. En términos interanuales, las ganancias avanzan 12,3% frente al 4Q24. A nivel sectorial, el crecimiento continúa liderado por Industriales (+35,2%), Materiales (+26,7%) y Tecnología (+22,7%), en contraste con Consumo Discrecional, que muestra una leve contracción de 0,7%.
Repunte en las acciones. Las acciones cerraron con un tono mayormente positivo, en un contexto de distensión de las dudas vinculadas a las empresas de IA y luego de que la Corte Suprema de EE. UU. anulara un conjunto de aranceles aprobados por la administración de Trump. El Nasdaq subió 1,0% en la semana, aunque acumula una caída de 2,3% en febrero. El S&P 500 avanzó 0,9% y en el mes pierde 0,6%. En tanto, el Dow Jones cayó 0,1% en la semana, mientras que exhibe una ganancia total de 1,2%. Por su parte, las Small Cap avanzaron 0,4% semanal, mientras que en febrero retroceden 0,4%.
Las acciones globales mantienen su fortaleza. Las acciones en el resto del mundo tuvieron un desempeño positivo. El índice Global excluyendo a EE. UU. avanzó 0,9% y en el mes acumula una suba de 4,5%. Latam y Emergentes se destacaron, ambos con un alza semanal de 1,7% y de 4,3% y 5,2% en el mes, respectivamente. Dentro de estos grupos, Brasil registró una ganancia de 3,0% semanal, por lo que acumula un avance de 5,8% en el mes. En tanto, China anotó una suba semanal de 0,8%, mientras que en febrero pierde 2,5%. Entre los desarrollados, Europa avanzó 1,3% y acumula un alza de 2,6% en el mes, mientras que Japón retrocedió 2,7% semanal y en febrero totaliza un +6,5%.
Lo que viene
En EE. UU., los inversores seguirán atentos a las decisiones de Trump en materia de política comercial y a la respuesta de sus socios comerciales. En el plano económico, la atención se centrará en el informe del Índice de Precios al Productor (IPP) de enero –se espera que el IPP general suba 0,3% m/m, desacelerándose desde el aumento de 0,5% de diciembre, mientras que el IPP subyacente aumentaría 0,3% m/m tras el salto de 0,7% m/m del mes previo–. También se destacan el índice de precios de la vivienda Case-Shiller y la confianza del consumidor del Conference Board. En lo corporativo, continúa la temporada de resultados y se presentan los balances de compañías relevantes como Nvidia y Berkshire Hathaway, entre otras.


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