La cuarta semana del conflicto en Medio Oriente aumentó la probabilidad de un escenario de estanflación global. El bloqueo del Estrecho de Ormuz y los ataques a la infraestructura energética del Golfo Pérsico siguen presionando sobre los precios del petróleo y gas, lo que seguramente tendrá impacto en los índices de precios. Esto le pone un freno a las perspectivas de recorte de tasas que se esperaban para este año e incluso abre la puerta a nuevas alzas. Vuelve un escenario de Higher for longer. El mercado reaccionó con dureza: las tasas del Tesoro subieron en todos los tramos de la curva y golpearon a todos los activos globales, con un marcado retroceso en acciones y bonos, mientras que el dólar sigue fuerte y el oro no encuentra piso. Sin señales de distensión diplomática, el sesgo del mercado sigue inclinado hacia una mayor volatilidad.
GEOPOLÍTICA
La guerra continúa. El conflicto en Medio Oriente entró en su cuarta semana y mostró una clara escalada, tanto en intensidad como en alcance geográfico, destacándose el lanzamiento de misiles iraníes hacia una base conjunta de EE. UU. y Reino Unido en el océano Índico y la intensificación de bombardeos sobre instalaciones nucleares y energéticas iraníes. En paralelo, aumentó el riesgo de regionalización del conflicto, con tensiones en Líbano y amenazas iraníes de ampliar los ataques. Lo más importante para el mercado fueron los ataques de Irán a la infraestructura energética de los países del Golfo Pérsico y su bloqueo al Estrecho de Ormuz, que erosionan las reservas globales de petróleo y gas y le abren la puerta a un escenario global más complejo. A nivel político, EE. UU. mostró señales mixtas, alternando entre endurecimiento y una posible desescalada, reflejando la tensión entre objetivos militares y costos económicos. En conjunto, el escenario sigue siendo altamente incierto, sin avances diplomáticos concretos y con un sesgo todavía inclinado hacia una mayor escalada. Ante la persistencia del conflicto, la Agencia Internacional de Energía (IEA) advierte sobre la mayor amenaza energética de la historia, lo que impactaría a la economía global con mayor inflación y menor crecimiento.
Estados Unidos
La Fed en pausa. En su segunda reunión del año, la Fed decidió no mover la tasa de interés de referencia, que quedó en un rango de 3,50%–3,75%, en línea con las expectativas del mercado. A diferencia de las anteriores, la decisión prácticamente no tuvo disidencia interna, dado que el resultado de la pausa fue de 11 votos contra solo 1 en contra, lo que fortalece la posición de Powell, que tiene mandato hasta mayo y mantiene un conflicto abierto con Trump. En un contexto de elevada incertidumbre, el comunicado mostró un tono más cauteloso (hawkish) debido al impacto del conflicto con Irán sobre los precios de la energía. Destacaron que la actividad económica se expandió a un ritmo sólido, pero reconocieron el debilitamiento del mercado laboral y que la inflación sigue algo elevada. En este contexto, los responsables de la política monetaria aún esperan una reducción en la tasa de fondos federales este año y otra en 2027, igual que en las proyecciones de diciembre, aunque el momento aún no está claro. Como lo hace cada tres meses, la Fed también presentó sus proyecciones macroeconómicas, en las que revisó al alza sus pronósticos de crecimiento del PBI a 2,4% i.a. para 2026 y a 2,3% i.a. para 2027 –vs. 2,3% i.a. y 2,0% i.a. en la estimación de diciembre, respectivamente–. Asimismo, mantuvo las tasas de desocupación en 4,4% y 4,3% para este año y el próximo, mientras que subió la proyección de inflación general y Core a 2,7% i.a. –desde 2,4% i.a. y 2,5% i.a., respectivamente–, pero para 2027 las estima en 2,1% i.a. y 2,2% i.a. Tras la reunión, el mercado ajustó fuertemente a la baja las expectativas de recortes y ahora no se esperan recortes para este año –para todas las reuniones de lo que queda del año la probabilidad de que se mantenga en el rango de 3,50%–3,75% supera el 70%–, previendo que recién puedan bajar 25 pb en julio del año que viene e incluso empezando a asignar probabilidades de suba.
La amenaza de la estanflación. En la última semana la agenda económica fue menos intensa que la anterior, pero los resultados que aportaron los indicadores publicados volvieron a mostrar riesgo de una estanflación. Por un lado, el índice de precios mayoristas –PPI– de febrero sorprendió al alza: marcó una suba de 0,7% m/m –el mercado esperaba solo 0,2% m/m– y 3,4% i.a., impulsado principalmente por energía y servicios, reflejando presiones inflacionarias en la cadena productiva. La producción industrial aumentó 0,2% m/m, levemente por encima de lo que esperaba el mercado, revalidando el repunte de 0,7% m/m de enero. En cuanto al mercado laboral, los datos fueron mixtos, dado que, por un lado, la encuesta de ADP mostró que los empleadores privados sumaron un promedio de 9.000 puestos de trabajo semanales en las cuatro semanas que finalizaron el 28 de febrero de 2026, lo que representa un descenso notable con respecto a los 14.750 puestos semanales revisados del período anterior. Por otro lado, las solicitudes por desempleo en la segunda semana de marzo cayeron hasta 205.000, contra 213.000 de las tres semanas previas, siendo la más baja desde la segunda semana de enero. Finalmente, las ventas de viviendas nuevas en enero bajaron un 17,6% anualizado hasta 587.000 unidades en enero de 2026, siendo la caída más pronunciada desde 2013; el mal dato probablemente estuvo golpeado por las adversas condiciones climáticas. Con todo este contexto de fondo, el nowcast de la Fed de Atlanta redujo sus perspectivas de crecimiento para el 1Q26 a 2,3% t/t desde 2,7% t/t anualizado de la semana previa.
Brasil
Repuntó la actividad. El índice de actividad económica IBC-Br de Brasil subió un 0,8% m/m en enero de 2026, tras una caída del 0,2% m/m en diciembre y en línea con las previsiones del mercado. Fue el mejor desempeño mensual en un año. El sector servicios se expandió un 0,8% m/m y el industrial un 0,4% m/m, mientras que el sector agrícola y ganadero se contrajo un 1,5% m/m. Comparado con enero del año pasado, la actividad se expandió 2,3% i.a. y 1,6% i.a. si se excluye al sector agropecuario, lo que marca la debilidad de la actividad urbana debido al magro desempeño de la industria, que apenas avanzó 1,0% i.a.
Bajan las tasas, pero con cautela. El Banco Central de Brasil inició el ciclo de baja de tasas, pero con un enfoque más cauteloso de lo esperado. Concretamente, redujo su tasa de referencia Selic del 15% –estaba en dicho nivel desde junio de 2025– al 14,75%, cuando el mercado esperaba un recorte de 50 pb. El comité argumentó que se necesita un ciclo de calibración de la política monetaria, ya que el mantenimiento prolongado de las tasas proporcionó evidencia de la transmisión de la desaceleración de la actividad económica. Factores externos, como la escalada de conflictos geopolíticos en Medio Oriente y la volatilidad financiera global, continúan afectando a los mercados emergentes, mientras que, internamente, el crecimiento se modera, a pesar de que el mercado laboral se mantiene resiliente y la inflación ha mejorado, pero se sostiene por encima del objetivo. En este sentido, elevó la estimación de inflación de este año de 3,4% i.a. a 3,9% i.a., y para 2027 apunta a 3,3% i.a., aún por encima del objetivo de 3,0%.
Europa
El BCE y el BOE no mueven tasas... y podrían subirlas. En la reunión de marzo, el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo los tipos de interés sin cambios, reafirmando su compromiso de estabilizar la inflación en el 2% a mediano plazo. El tipo principal de refinanciación se mantiene en el 2,15%, con la facilidad de depósito en el 2,0% y el tipo de interés marginal de los préstamos en el 2,4%. Los responsables políticos destacaron que la guerra en Medio Oriente ha aumentado significativamente la incertidumbre, creando riesgos al alza para la inflación y riesgos a la baja para el crecimiento. El BCE elevó sus previsiones de inflación, en particular para 2026, debido al aumento de los precios de la energía derivado de la guerra en Medio Oriente. La inflación general se proyecta ahora en 2,6% i.a. en 2026, 2,0% i.a. en 2027 y 2,1% i.a. en 2028. Las previsiones de inflación subyacente también se incrementaron, mientras que las expectativas de crecimiento se redujeron, especialmente para 2026, a medida que el impacto de la guerra en los mercados de materias primas, los ingresos reales y la confianza se hace sentir. El BCE prevé un crecimiento del PBI de 0,9% i.a. en 2026, 1,3% i.a. en 2027 y 1,4% i.a. en 2028. En la misma línea actuó el Banco de Inglaterra (BOE), que con amplio consenso mantuvo las tasas en 3,75%, y los mercados ahora descuentan dos subas de 25 pb y una alta probabilidad de una tercera antes de fin de año.
Japón
Pausa para el BOJ. El Banco de Japón (BOJ) mantuvo sin cambios su tasa de interés clave a corto plazo en 0,75% en su reunión de marzo de 2026, manteniendo así los costos de endeudamiento en su nivel más alto desde septiembre de 1995. Esta decisión reforzó la postura cautelosa a nivel global. La decisión del jueves era ampliamente esperada y se aprobó por ocho votos a favor y uno en contra. Los responsables de la política monetaria consideraron que la economía japonesa se está recuperando moderadamente, pero advirtieron que la escalada de tensiones en Medio Oriente ensombrece las perspectivas. El consejo indicó que continuará subiendo las tasas y ajustando el apoyo monetario si el crecimiento y la inflación se desarrollan según lo proyectado, señalando que las tasas reales se mantienen significativamente bajas. Mientras tanto, se espera que la inflación del IPC caiga de forma temporal por debajo del 2% antes de enfrentar una nueva presión alcista debido al aumento de los precios del petróleo crudo. Los funcionarios enfatizaron la necesidad de monitorear de cerca los riesgos geopolíticos, los mercados energéticos y las tendencias económicas globales, dado su impacto en la recuperación de Japón y la trayectoria de la inflación.
Mejora la industria. La producción industrial aumentó 4,3% m/m en enero de 2026, acelerándose notablemente con respecto al avance revisado al alza de 0,6% m/m del mes anterior. Fue el crecimiento más rápido desde al menos junio de 2022, ya que los fabricantes reanudaron la producción tras el mantenimiento de fin de año. En términos anuales, la producción creció 0,7% i.a., tras una suba de 0,9% i.a. en diciembre.
Menor superávit comercial. El superávit comercial se desplomó a 57.300 M de yenes en febrero de 2026, frente a los 559.200 M de yenes del año anterior, debido a que el crecimiento de las importaciones superó al de las exportaciones. Aun así, el resultado más reciente desafió las expectativas del mercado, que preveían un déficit de 483.200 M de yenes. Las exportaciones aumentaron 4,2% i.a. –una desaceleración notable respecto al fuerte incremento de 16,8% i.a. registrado en enero– en medio de una menor demanda por parte de China y EE. UU. A su vez, las importaciones aumentaron 10,2% i.a., recuperándose de la caída de -2,6% i.a. de enero.
MERCADOS
Tasas al alza. Los rendimientos de los bonos del Tesoro cerraron la semana al alza en todos los tramos de la curva, con mayor presión en el tramo corto, traccionados por los temores de inflación y por los riesgos que suponen para las cuentas públicas el mayor gasto militar derivado de la guerra en Medio Oriente. La UST2Y cerró en 3,89%, subiendo 16 pb en la semana y 51 pb en el mes, la UST10Y terminó en 4,38%, 10 pb arriba en la semana y 42 pb en marzo, y la UST30Y cerró en 4,94%, con una suba de 4 pb y 31 pb, respectivamente. Con esto, la pendiente de la curva luce más aplanada. Las breakevens de inflación acompañaron el movimiento: la de cinco años subió 3 pb en la semana y 24 pb en el mes, finalizando en 2,70%, mientras que la de diez años avanzó 1 pb y 12 pb en marzo, hasta 2,39%.
Mala semana para los bonos. La suba de tasas golpeó a casi todos los segmentos de renta fija. La deuda de mercados emergentes fue la más afectada, con una pérdida de 1,3% en la semana y 4,7% en el mes. Por su parte, el índice de bonos del Tesoro retrocedió 0,6% en la semana y 2,5% en marzo, y los TIPS cedieron 0,4% y 1,5%. En cuanto a los corporativos, los High Yield cayeron 0,4% en la semana y acumulan una baja de 2,2% en el mes, mientras que los Investment Grade perdieron 0,3% en la semana y extendieron la caída en el mes a 3,4%.
Una pausa para el dólar, mientras el oro siguió cayendo. El US Dollar Index retrocedió 0,8% en la semana, aunque en lo que va de marzo acumula una suba de 2,0%, sostenido por su rol de activo de refugio. Frente a monedas desarrolladas, perdió 1,3% contra el euro y 0,8% frente a la libra en la semana, aunque en el mes acumula alzas de 2,2% y bajan 0,8%, respectivamente. Ante el yen se debilitó 0,3% semanal y acumula una suba de 2,1% en el mes. Frente a emergentes, cedió 0,2% frente al yuan y 0,2% contra el real, cerrando en USDBRL 5,31, aunque en el mes acumula alzas de 0,4% y 3,5%, respectivamente. El oro profundizó su corrección, cediendo 10,3% en la semana hasta USD 4.502 la onza y totalizando una baja de 14,7% en el mes. La plata fue aún más golpeada, retrocediendo 15,7% en la semana y 27,6% en el mes, cerrando en USD 67,9 la onza, ambas presionadas por la expectativa de tasas más altas por más tiempo.
Acciones a la baja. La semana tuvo una dinámica volátil, con un rebote el lunes y martes impulsado por la moderación en los temores sobre el Estrecho de Ormuz y una reversión el miércoles y jueves tras la decisión de la Fed, datos de inflación más altos y la escalada del conflicto. En EE. UU., el Dow Jones fue el más golpeado, con una caída de 2,3% semanal y 6,9% en el mes, seguido por el S&P 500 con un retroceso de 2,1% y 5,5%, e igual comportamiento tuvo el Nasdaq, que cedió 2,0% en los últimos días y 4,2% en marzo. La excepción fue el sector energético, que avanzó 2,8% en la semana y acumula una suba de 6,1% en el mes, beneficiado por el alto precio del crudo. A nivel global, el índice Mundo sin EE. UU. bajó 2,7% en la semana y 10,9% en el mes. Europa retrocedió 3,4% y 11,8% en marzo, Japón cedió 2,6% en la semana y 12,1% en marzo, y los mercados emergentes bajaron 2,0% y 11,1%, respectivamente. Dentro de emergentes, China fue la más afectada, con una caída de 4,4% y 6,5% en el mes, mientras que Latam perdió 1,7% semanal y 10,7% en lo que va del mes, con Brasil cediendo 1,2% y 9,5%.
El WTI continúa cercano a USD 100. El petróleo WTI cerró en USD 98,3 el barril, con una caída de 0,4% en la semana, pero acumulando una suba de 46,7% en el mes, sostenido por los ataques continuos a la infraestructura energética y el bloqueo del Estrecho de Ormuz. A su vez, la soja retrocedió 4,1% en la semana hasta USD 427 la tonelada, aunque acumula una leve suba de 0,3% en el mes, presionada por temores a demoras en las negociaciones comerciales entre EE. UU. y China tras declaraciones de Trump. El cobre fue el más afectado, cayendo 6,5% en la semana y 11,0% en el mes, hasta USD 5,3 la libra, golpeado por temores de menor demanda global ante la desaceleración de la actividad.
Lo que viene
La guerra en el Golfo Pérsico seguirá siendo el motor de los movimientos del mercado, ya que las exportaciones de energía de la región están prácticamente paralizadas en la cuarta semana del conflicto. Los datos económicos en EE. UU. estarán encabezados por los indicadores principales del PMI de S&P, el índice de confianza del consumidor de Michigan y los resultados de encuestas de varios bancos regionales de la Reserva Federal. También se publicarán los PMI preliminares en la zona euro y sus mayores economías: Reino Unido, Japón, Australia e India.


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