En la segunda semana del 2024, la devaluación se mantuvo en el 2,0% mensualizado y los contratos subieron un 2,5% en promedio. Las mayores subas se registraron en septiembre (+4,8%), octubre (+4,6%) y julio (+4,5%).

La suba fue relativamente baja si la comparamos con la dinámica de la brecha (el CCL subió un 12%) y de los bonos dollar-linked (que subieron hasta un 13%). El aumento en la demanda por cobertura cambiaria puede explicarse por varios factores, como la inflación mayorista en un 54%, el contexto de tasas reales negativas récord o el fracaso en la licitación del Bopreal.

El contrato de febrero cotiza a $865 y marca una devaluación directa del 5,5% (4% mensualizada). A partir de ahí, los precios comienzan a reflejar crawling pegs superiores a los dos dígitos: 10,6% en marzo ($957); 12,3% en abril ($1.074), 11% en mayo ($1.192) y 10,3% en junio ($1.315). Finalmente, los precios señalan una devaluación promedio del 7,1% en el segundo semestre de 2024.

La curva de tasas (TNA) muestra una pendiente positiva que se empinó debido al encarecimiento relativo de los contratos largos. Enero rinde TNA 37%, febrero TNA 49%, marzo TNA 85% y abril TNA 111%. A partir de ahí, los rendimientos aumentan progresivamente hasta alcanzar un máximo de TNA 149% en septiembre.

El volumen operado sigue en mínimos: en la semana se comerciaron 1,3 millones de contratos. El interés abierto también continúa en mínimos desde principios del 2020: el viernes 19 de enero el interés abierto cerró en USD 1.407 M, una caída del 0% m/m y del 56% a/a.