El mercado operó con tono negativo, en un contexto donde la combinación de un dato de inflación mayorista más elevado, una Fed que reforzó la incertidumbre sobre el sendero de tasas y la escalada del conflicto en Medio Oriente presionó sobre las expectativas. La suba en los precios de la energía volvió a instalar riesgos inflacionarios, impulsando los rendimientos y fortaleciendo al dólar, lo que derivó en una corrección generalizada de los activos de riesgo y caídas en la renta fija, en un escenario donde el mercado comienza a postergar el inicio del ciclo de recortes.

La Fed mantuvo la tasa de referencia sin cambios, tal como se esperaba, en el rango objetivo de 3,5%–3,75% por segunda reunión consecutiva. En el comunicado, señalaron que la actividad económica continúa expandiéndose a un ritmo sólido, el crecimiento del empleo se mantiene bajo y la inflación sigue algo elevada. Asimismo, destacaron que las implicancias de la guerra con Irán son inciertas. Ante este panorama, los miembros del comité continúan proyectando un recorte de tasas para este año y otro en 2027, en línea con las proyecciones de diciembre. A su vez, la Fed revisó al alza sus estimaciones de crecimiento del PBI tanto para 2026 (2,4% vs. 2,3% en diciembre) como para 2027 (2,3% vs. 2,0%). Por otro lado, la tasa de desempleo se proyecta en 4,4% para 2026 (sin cambios respecto a diciembre) y en 4,3% para 2027 (corregida  al alza desde 4,2%). En materia de inflación, tanto el PCE como el PCE Core fueron revisados al alza para este año hasta 2,7%, frente a las proyecciones de diciembre de 2,4% y 2,5%, respectivamente. Para 2027, ambas métricas también fueron ajustadas hasta 2,2%, desde 2,1%.

Las acciones operaron a la baja tras los nuevos ataques a infraestructura energética por parte de Irán, movimiento que se intensificó tras la decisión de la Fed. Concretamente, el Dow Jones cayó 1,2%, el S&P 500 un 0,9% y el Nasdaq un 0,9%. A nivel global también fue una rueda negativa. El índice de acciones globales excluyendo EE. UU. bajó 1,0%. En lo particular, Europa retrocedió 1,6%, Japón 0,6% y el índice de mercados emergentes un 1,5%. Dentro de este último, China perdió un 1,8%. Por último, el índice Latam cedió 1,1%, con Brasil cayendo un 0,7%.

Por otro lado, los rendimientos de los bonos del Tesoro operaron al alza tras la decisión de la Fed de mantener la tasa, un mal dato de PPI y la persistencia del conflicto en Medio Oriente. La UST2Y subió 9 pb hasta 3,76%, y la UST10Y 6 pb hasta 4,26%. Con esto, la renta fija en general se vio afectada, con caídas de 0,3% para el índice de bonos del Tesoro, 0,3% para corporativos High Yield e Investment Grade y 0,6% para la deuda de mercados emergentes. En este contexto, la expectativa del mercado postergó el primer recorte de 25 pb para abril de 2027. En cuanto a las expectativas de inflación, la de cinco años subió 3 pb hasta 2,72% y la de diez años también aumentó 2 pb hasta 2,41%.

En este escenario, el dólar volvió a actuar como resguardo de valor y subió un 0,5% hasta 100,1 en el US Dollar Index. Mostró avances de 0,6% frente al euro, 0,5% ante la libra y 0,5% contra el yen japonés. A su vez, aumentó frente al real un 0,7% y cerró en USDBRL 5,23. En tanto, los metales fueron afectados, mostrando caídas de 3,1% para el oro, que finalizó en USD 4.847 la onza, y de 4,0% para la plata, que cerró en USD 76,1 la onza.

Por su parte, el petróleo WTI subió 1,8% hasta USD 97,9 por barril tras un ataque a infraestructura energética clave en Irán, lo que elevó las tensiones en Medio Oriente y los riesgos sobre la oferta global. En paralelo, el conflicto continuó intensificándose con nuevos ataques entre Irán, Israel y países del Golfo, mientras EE. UU. dejó abierta la posibilidad de un cierre cercano del conflicto. En agrícolas, la soja aumentó un 0,4% hasta USD 427 la tonelada. En cambio, el cobre cayó un 3,0% y terminó la jornada en USD 5,6 la libra.

Los precios al productor en EE. UU. subieron un 0,7% m/m en febrero de 2026, por encima del 0,5% m/m registrado en enero y muy por encima de las expectativas de 0,3% m/m. Se trata del mayor incremento en siete meses, impulsado por un aumento del 1,1% m/m en los precios de bienes, el mayor desde agosto de 2023. Por su parte, los precios de los servicios experimentaron un alza de 0,5% m/m, el menor incremento en tres meses. En este contexto, el PPI núcleo avanzó un 0,5% m/m, desacelerándose respecto al 0,8% m/m de enero, aunque por encima de las previsiones de 0,3% m/m. En términos interanuales, la inflación mayorista general se aceleró hasta 3,4%, el nivel más alto en un año, frente al 2,9% de enero y por encima de las previsiones de estabilidad. A su vez, la inflación núcleo también se aceleró hasta 3,9% i.a.