La rueda estuvo dominada por un marcado deterioro del clima geopolítico tras la escalada discursiva de EE. UU. en Davos, que reavivó los temores de un conflicto comercial con Europa y elevó la aversión al riesgo a nivel global. A este escenario se sumó Japón, donde la venta masiva de bonos soberanos –en medio de la convocatoria a elecciones anticipadas y de las preocupaciones fiscales– presionó al alza los rendimientos largos y contagió negativamente al resto de los mercados de renta fija. El contexto se tradujo en caídas generalizadas en la renta variable, subas de tasas en los tramos largos, un nuevo debilitamiento del dólar y un renovado flujo hacia activos de refugio, con el oro marcando máximos históricos. En commodities, el petróleo aumentó ante señales de una oferta más ajustada, mientras que los metales industriales mostraron tomas de ganancias en un mercado dominado por la incertidumbre política.
Durante el Foro Económico Mundial en Davos, el presidente de EE. UU. intensificó su postura sobre la adquisición de Groenlandia, reiterando que buscará el control del territorio “de una u otra forma”. Además, anunció amenazas de aranceles elevados, incluyendo hasta 200% sobre productos como los vinos franceses, en caso de que países europeos como Francia no se alineen con su agenda. Esta escalada tensó severamente las relaciones entre los países, provocó reacciones duras de la Unión Europea –que calificó las amenazas como un error entre aliados– y generó incertidumbre en los mercados globales ante la posibilidad de una guerra comercial entre Estados Unidos y varios miembros de la UE.
En renta fija, fue una rueda negativa a nivel global, con rendimientos más altos en los tramos largos de las curvas, impulsados por la venta generalizada de títulos japoneses. En Japón, la primera ministra Takaichi anunció que disolverá el Parlamento y convocará a elecciones anticipadas, con una campaña centrada en recortes impositivos a los alimentos. Esto despertó preocupación entre los inversores por un mayor deterioro de la situación fiscal del país y, por ende, presionó al alza la tasa, que subió 7 pb y alcanzó un nivel de 2,34%. Sumado a esto, la tensión entre EE. UU. y parte de la Unión Europea por la compra de Groenlandia le dieron un impulso adicional a la UST10Y, que aumentó 5 pb y cerró en 4,28%, máximo desde agosto de 2025. Como resultado, el índice de bonos del Tesoro cayó 0,3%, en tanto que en corporativos se observaron bajas de 0,4% para Investment Grade y de 0,2% para High Yield. A su vez, la deuda de mercados emergentes perdió 0,4%.
El impacto en acciones también fue negativo, con retrocesos superiores al 1% en los tres principales índices de renta variable. En concreto, la mayor baja fue para el Nasdaq, que perdió 1,76%, seguido por el S&P 500, con -1,54%, y, por último, el Dow Jones (-1,37%). Nvidia, Broadcom y Oracle cayeron entre 3% y 4%. Asimismo, 3M se desplomó 8% pese a haber superado las estimaciones de ingresos del cuarto trimestre.
El US Dollar Index continuó afectado por el contexto geopolítico y cedió otro 0,9% hasta 98,48. Concretamente, bajó 0,7% frente al euro, 0,2% contra la libra, y 0,1% ante el yen. En Brasil, el dólar avanzó 0,1% y cerró en USDBRL 5,38. En paralelo, el oro continuó aprovechando la situación y anotó un nuevo récord al subir 2,0%, cerrando en USD 4.761 la onza.
En commodities, el petróleo WTI aumentó 1,7%, finalizando en un nivel de USD 60,5 el barril, a raíz de que el mayor productor de Kazajistán suspendiera temporalmente la producción en los yacimientos de Tengiz y Korolev tras incendios en instalaciones de generación eléctrica, lo cual generó expectativas de menor oferta. En metales, la plata y el cobre se tomaron un respiro y retrocedieron 0,2% y 0,3%, respectivamente.


